Proveedora del IMSS en QRoo es investigada por defraudar a empresarios a nombre de Pemex
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Proveedora del IMSS en QRoo es investigada por defraudar a empresarios a nombre de Pemex

Esta empresa, cuyo origen es la ciudad de Cancún y que además es proveedora del gobierno de Quintana Roo, cobra los fraudes del grupo que se hace pasar por funcionarios de Pemex.
Cuartoscuro
Por Francisco Sandoval Alarcón
12 de noviembre, 2018
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Una empresa constituida legalmente en Cancún y que ha hecho negocios con la delegación del IMSS en Quintana Roo, está siendo investigada por la PGR por el cobro de sobornos a personas que han sido defraudas por un grupo delictivo que ha usurpado la identidad de los directores de Logística y Jurídico de Pemex.

Esta empresa forma parte de un entramado delictivo que, el pasado 29 de junio, fue denunciado penalmente por Pemex ante la PGR, luego de detectar que existía un grupo de personas que buscaban “defraudar al público fingiendo ser directivos de la empresa” para ofrecer hidrocarburos a precio preferencial.

Leer: Pemex denuncia fraude en venta de gasolina; usurpan identidad de funcionarios

Se trata de la empresa Promotora Jargui S.A de C.V, cuya acta constitutiva del Registro Público del Comercio (RPC), en poder de Animal Político, señala que fue fundada el 25 de enero de 2016 en Cancún, Quintana Roo, con un capital de 50 mil pesos.

Animal Político obtuvo copia de los documentos utilizados por este grupo para defraudar a los potenciales compradores de los combustibles y en éstos aparece el nombre de Promotora Jargui, compañía que fue utilizada para recibir el dinero de sobornos.

De acuerdo con los documentos consultados, el grupo delictivo le pidió a por los menos dos de sus clientes que depositarán cantidades que oscilaban entre los 300 mil y 500 mil pesos, esto a manera de adelanto para firmar los contratos donde ofrecían precios preferenciales.

Con el nombre de la empresa, Animal Político consultó el RPC y consiguió el acta constitutiva de la sociedad, donde aparecen los nombres y direcciones de los dueños de la compañía, así como su objeto social.

Los socios son:  Luis Arturo “N”; Guido “N” y Cynthia Jazmin “N”. El primero de ellos funge como presidente de la sociedad, el segundo como secretario y la tercera como apoderada y comisaria.  Los tres con domicilios en la ciudad de Cancún.

Luis Arturo es un personaje central en la trama investigada por la PGR, pues su nombre aparece dentro de la denuncia presentada.

De acuerdo con el objeto social de la compañía, ésta se dedica a “servir de intermediarios entre los turistas y otros prestadores turísticos… organizar, operar o comercializar viajes y excursiones dentro del territorio nacional o extranjero… aperturar cualquier tipo de cuenta bancaria, así como la obtención de recursos financieros y/o créditos y/o financiamientos de instituciones de crédito nacionales o extranjeras …hacer estudios de mercadeo, actuar, como representante legal, mandatario, agente, administrador, factor, promotor, publicista, asesor, intermediario, coordinador, participante o consignatario en toda clase de actividades comerciales o mercantiles de cualquier persona física o moral, tanto del sector público como privado, nacional o internacional”.

Una búsqueda en contratobook, plataforma que concentra las licitaciones públicas del gobierno federal, arrojó que dicha empresa recibió, en 2017, un contrato por adjudicación directa de la Oficina de Adquisición de Bienes y Contratación de Servicios de la Delegación Quintana Roo del IMSS.

El contrato fue por 97 mil 400 pesos por la compra de duplicadores digitales y tinta para los mismos. De acuerdo con funcionarios del IMSS, la empresa entregó en tiempo y forma los materiales adquiridos. Posterior a eso no recibió ningún otro contrato.

La empresa, además, se encuentra activa en el padrón de proveedores del gobierno de Quintana Roo, donde dice dedicarse al “comercio al por mayor de artículos de papelería para uso escolar y de oficina”.

El gobierno de Quintana Roo confirmó que la empresa se encuentra vigente en su base de datos de proveedores y que no ha participado en ninguna licitación en la actual administración.

Un hipnotizador en el grupo

Como parte de las investigaciones las autoridades de la Seido, instancia de la PGR que investiga la denuncia, así como Pemex (que la interpuso), tienen identificados a los cuatro hombres que han cometido los fraudes y han suplantado la identidad de los funcionarios de la empresa petrolera.

Las autoridades tienen identificado con fotografía a un hombre de entre 30 y 35 años, quien es la persona que se hace pasar por David Palacios Hernández (funcionario de PEMEX).

Pemex

Esta persona se hace pasar por David Palacios, funcionario de Pemex

También a José Karlos “N”, conocido hipnotizador que dice curar adicciones y se ha presentado en diferentes programas de televisión. Esta persona fungió como intermediario en uno de los casos denunciados.

Luis Arturo “N” es otro de los personajes identificados. En los oficios falsos que se ofrece a los potenciales compradores funge como representante legal de Promotora Jargui. En el acta del RPC de la empresa esta persona funge como presidente de la sociedad.

Otro personaje identificado es Cesar Augusto “N”, quien es otro de los enlaces entre los potenciales compradores y el falso funcionario de Pemex. Esta persona de 36 años de edad ha fungido como contacto en dos de los casos.

Animal Político se comunicó al número telefónico de la empresa Promotora Jargui, que aparece en el padrón de proveedores del Gobierno de Quintana Roo, pero se trata de un buzón de voz.

Los casos

La información obtenida por Animal Político indica que este grupo defraudó a dos empresarios por 300 mil y 500 mil pesos, respectivamente, además de participar en al menos otros cinco intentos de defraudación a compradores del combustible (diesel, crudo y gasolina). Uno de estos casos se registró en el extranjero.

Como parte del esquema de defraudación, el grupo utilizó documentos falsos con logotipos de Pemex y la supuesta firma de David Palacios Hernández, director de Pemex Logística, y Jorge Eduardo Kim Villatoro, director Jurídico de Pemex.

La denuncia fue presentada por Pemex tras recibir las quejas de las personas estafadas y a las que se le ofrecieron los combustibles a precio preferencial. Tras la presentación de la denuncia ante la PGR, éste fue ratificada por uno de los funcionarios cuya identidad fue usurpada, además se integraron una serie de documentos entregados por los afectados. Ninguna de las personas estafadas ha presentado denuncias por estos hechos.

“En todos los casos los potenciales clientes sabían que estaban haciendo algo ilegal y que estaban cometiendo cohecho junto con el falso funcionario, de allí que no tengan incentivo para denunciar”, reconoció David Palacios Hernández, director de Pemex Logística, uno de los funcionarios cuya identidad ha sido usurpada.

Uno de los casos ocurridos es el de una empresaria a la que le ofrecieron suministrar 36 millones de barriles en dos entregas mensuales. Esto aun cuando Pemex produce en todo el país 2.8 millones de barriles diarios. El costo por barril pactado por el grupo fue de 43 pesos por barril, cuando el costo real en el mercado es de 76 pesos. Esta empresaria pagó 500 mil pesos de soborno y los depositó a la cuenta bancaria de promotora Jargui.

Una de las líneas que se investiga, a decir de funcionarios cercanos a las indagatorias, es que estas personas pudieran estar vinculadas a un grupo más grande dedicado al robo de combustible. Lo anterior porque en uno de los casos estas personas ofrecieron entregar pipas de combustible en el estado de Puebla, en una zona identificada de alto riesgo por el robo de combustible. La entrega no se concretó porque no fue aceptada por el cliente.

No solo eso. Las autoridades nos descartan que alguno de los implicados se desempañara anteriormente como funcionario de Pemex, pues de acuerdo con los testimonios de las personas defraudadas -ofrecidos a la empresa petrolera-, estas personas dominaban el tema.  Conocían métricas, instalaciones, costos y utilizaban el lenguaje del mercado.

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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