Qué es la constitución moral y cuál es su objetivo según AMLO
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Cuartoscuro

Qué es la constitución moral y cuál es su objetivo según AMLO

El equipo del presidente electo presentó este lunes la convocatoria para la creación del documento, ¿cuál será su función?, aquí te lo explicamos.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
26 de noviembre, 2018
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El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, presentó la convocatoria para la creación de la constitución moral, documento que funcionará como “una guía de valores” que impulse a adoptar nuevas prácticas y estimular mejores patrones de conducta en la población mexicana, dijo este lunes.

En conferencia de prensa, Jesús Ramírez Cuevas, vocero del presidente electo, señaló que la constitución moral estará basada en valores democráticos, laicos y republicanos, cuyo actor principal será una ciudadanía informada y participativa.

Pero, ¿qué es, y qué relevancia tendrá este documento para el país? La constitución moral es definida por el gobierno electo, como “una guía de valores que se convertirá en un pacto colectivo para comenzar una nueva etapa, adoptar nuevas prácticas, rescatar valores entrañables de nuestro pueblo y estimular mejores patrones de conducta”.

Jesús Ramírez argumentó que el documento servirá para plantear las bases de la convivencia nacional, fortalecer la unidad de los mexicanos y reconocer la pluralidad de identidades.

La constitución moral también tiene el objetivo de fomentar la solidaridad y el respeto a las individualidades e intimidad; inhibir la corrupción, violencia e impunidad; promover la honestidad, la paz y la justicia social, y fomentar el respeto a los derechos humanos y destierre el abuso de autoridad.

Aunque recibirá el nombre de constitución, el equipo de transición aclara que esta propuesta “no pretende imponer conductas o creencias religiosas a nadie sino ofrecer lineamientos de convivencia consensados (…) No se tratará de un estatuto jurídico ni será obligatoria. Será un documento que recoja e inspire lo mejor del pensamiento y de la diversidad cultural de las mexicanas y los mexicanos.

Las bases para participar

Durante la presentación de la convocatoria para su creación, López Obrador dijo que la importancia de esta constitución radica en el hecho de que “para avanzar como nación se requiere fortalecer los valores, y rescatar nuestra identidad y nuestras raíces”.

Para ello llamó a toda la ciudadanía para participar en esta convocatoria con el fin de regenerar y fortalecer los valores morales, culturales y espirituales de México.

De acuerdo con la convocatoria, en la creación de la constitución moral, podrán participar todas y todos los ciudadanos en forma individual o colectiva, bajo las siguientes bases:

1. Las aportaciones deberán ser presentadas por escrito, en no más de 4 cuartillas, formato Word, letra arial 12, interlineado 1.5 y enviadas al correo electrónico [email protected] Los trabajos deberán contener: nombre completo, teléfonos y/o correo electrónico y dirección. Si se trata de alguna agrupación demás de estos datos deberán señalar el nombre de un representante común.

2. El plazo para presentarlas correrá del día del 3 de diciembre de 2018 al día 30 de abril de 2019.

3. Las aportaciones deberán referirse, no limitativamente, a la Cartilla Moral de Alfonso Reyes, accesible en el portal www.constitucionmoral.mx:

a) Respeto a nuestra persona.

b) Respeto a la familia.

c) Respeto a la sociedad.

d) Respeto a la patria.

e) Respeto a la especie humana.

f) Respeto a la naturaleza.

4. También podrán presentarse nuevos “respetos” para ampliar el catálogo ético.

5. Según avance el ejercicio se organizarán foros en diversas ciudades de la República, sobre temas torales de la Constitución Moral.

6. El ejercicio culminará con una convención el 31 de julio de 2019 en la que se aprobará el texto final.

El Comité Organizador de la constitución moral está integrado por: Verónica Velasco, Enrique Galván Ochoa, Jesús Ramírez Cuevas y José A. Ortiz Pinchetti.

Con información de Notimex.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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