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¿Por qué la caravana migrante eligió la ruta más larga para cruzar México hacia EU?

La ruta más usual de los migrantes centroamericanos que pretenden viajar a Estados Unidos, es seguir las vías del tren y carreteras que bordean el Golfo de México. El camino cruza algunos de los estados con mayor índice de violencia, como Veracruz y Tamaulipas.
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10 de noviembre, 2018
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La salida fue en la madrugada. Con mochilas, bolsos, carriolas para los niños, más de 3.000 personas que forman parte de la primera caravana migrante abandonaron el estadio donde permanecieron una semana en Ciudad de México.

En menos de una hora el enorme campamento quedó prácticamente vacío. Sólo permanecieron unas 50 personas enfermas o que decidieron quedarse en este país.

El grupo salió de Honduras el pasado 12 de octubre, y en su camino hacia el norte se les unieron cientos de personas de El Salvador y Guatemala.

Los primeros grupos llegaron a la capital mexicana el 5 de noviembre. Una semana después la mayoría decidió reiniciar el viaje hacia Tijuana, Baja California.

Un camino de 2.800 kilómetros hacia el noroeste de México que en automóvil se recorre en 31 horas.

La caravana puede tardar varios días en llegar, pues la mayor parte de los niños, mujeres adolescentes y adultos jóvenes van caminando. A veces consiguen que algún vehículo transporte a grupos pequeños.

Migrantes de la caravana saliendo de Ciudad de México.

Getty Images
El camino hacia Tamaulipas es tres veces más corto que la ruta hacia Tijuana.

En la semana que permanecieron en Ciudad de México muchos, sobre todo jóvenes, insistieron en seguir una ruta más corta, hacia Tamaulipas en el noreste.

Pero la mayoría decidió caminar hacia el otro lado del país. “Es más largo pero también más seguro”, le dice a BBC Mundo Rosenda Mariño, una joven de 23 años que viaja desde Honduras con sus dos hijos.

“Aunque se tarde más yo no voy a arriesgar a mis niños. De todos modos ya llevamos mucho caminando”.

Camino peligroso

La ruta más usual de los migrantes centroamericanos que pretenden viajar a Estados Unidos, es seguir las vías del tren y carreteras que bordean el Golfo de México.

El camino cruza algunos de los estados con mayor índice de violencia, como Veracruz y Tamaulipas.

Según ha documentado la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en esas entidades se comete el mayor número de secuestros de migrantes en el país.

Por ejemplo, la Procuraduría General de la República (PGR) tiene 270 investigaciones sobre plagios de centroamericanos sólo en Veracruz.

De acuerdo con organizaciones civiles como la oficina en Washington para Latinoamérica (WOLA por sus nombre en inglés), el 99% de los secuestros de migrantes no se investigan en México.

La situación es más grave en Tamaulipas. “Hasta autobuses llenos de personas se han llevado”, dice Rubén Figueroa, director del albergue La 72 de Tabasco.

Una de las ciudades con más registro de secuestros es Reynosa, en la frontera con Estados Unidos. Allí, desde hace tres años en la región existe una guerra entre los carteles del Golfo, Los Zetas y del Noreste.

Hombre de la caravana de migrantes echándose agua en la cabeza

Getty Images
La caravana de migrantes descansó una semana en Ciudad de México antes de seguir su camino hacia Estados Unidos.

A pesar del riesgo muchos migrantes eligen la ciudad para cruzar a Estados Unidos, porque creen que es más fácil dicen activistas.

También es el sitio fronterizo más cercano a Ciudad de México. La distancia entre las dos capitales es de 967 kilómetros: tres veces menos que el camino a Tijuana.

El menos malo

Pero también hay riesgos en la ruta a Tijuana. La caravana migrante debe cruzar por Celaya, Guanajuato, donde las autoridades han detectado varias casas de seguridad con migrantes secuestrados.

Los problemas también se presentan en Jalisco y Sinaloa, donde existe una disputa de carteles de narcotráfico.

En esos lugares se ha reportado que centroamericanos son reclutados por la fuerza para trabajar en campos de cultivo de drogas.

Las organizaciones que pelean el territorio son los carteles Jalisco Nueva Generación y Sinaloa.

La última parte del camino es el desierto de Sonora, uno de los más inhóspitos del mundo. Muchos usan los ferrocarriles de carga para cruzar la región.

Pero lo hacen en el techo de los vagones, expuestos al polvo y altas temperaturas. A este camino se le conoce como La ruta del diablo.

Joven de la caravana de migrantes caminando cerca a unas prendas colgadas.

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La mayoría de migrantes de la caravana prefiere demorar en llegar a EE.UU. que arriesgarse a ir por Tamaulipas.

A pesar de estos riesgos éste es el camino más seguro para los migrantes, señala el estudio Crimen organizado y migración centroamericana en México.

“Es generalmente menos peligrosa que la ruta del Golfo de México, territorio de los Zetas y el Cartel del Golfo”, señala el documento elaborado por el Centro Robert Strauss de la Universidad de Texas.

Por eso vale la pena el viaje, dice a BBC Mundo Darwin Mendoza, un joven de 25 años de El Salvador.

“Es el camino menos malo. Lo que tarde, lo que tardemos en llegar pero vivos, no importa el tiempo”.

 

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Cuartoscuro

Gobierno quiere enviar militares a la Guardia sin que pidan licencia; oposición lo rechaza

CNDH y expertos demandan que los militares en la Guardia Nacional sean sometidos a mismos controles y evaluaciones que la policía, incluyendo el control de confianza.
Cuartoscuro
16 de mayo, 2019
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La transferencia de elementos del Ejército y la Marina a la Guardia Nacional se convirtió nuevamente en el punto más complicado de las negociaciones que el Senado y el Poder Ejecutivo han intensificado en las últimas horas, para la expedición de la ley orgánica de esta nueva fuerza.

Marina y Policía Federal niegan enviar elementos a la Guardia por falta de leyes secundarias

Esto luego de que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador planteara que los más de  50 mil elementos de las fuerzas armadas que pretende transferir a la Guardia Nacional, no tengan que pedir licencia a su cargo ni en el Ejército ni en la Marina, sino solo queden comisionados a la nueva fuerza.

Con dicha situación están en desacuerdo legisladores de oposición, que advirtieron que la licencia de los militares que pasan a la Guardia era un compromiso adquirido desde que se aprobó la reforma constitucional en la materia; lo consideran un requisito indispensable para blindar el perfil y mando civil de la Guardia.

La falta de consenso en este tema provocó que al menos hasta la noche del miércoles no se hubiera hecho público algún dictamen, ni el de la ley de la Guardia ni el de las otras dos leyes secundarias: la de uso de la fuerza y la de registro de detenciones, que prevén aprobar este jueves.

¿Por qué militares en activo pueden estar en la Guardia Nacional? Esta fue la negociación

Legisladores que participan en una mesa de trabajo, instalada desde la semana pasada con representantes del gobierno, confirmaron a Animal Político que la licencia de los militares ha sido el punto más complicado de solventar en las reuniones, que se llevan a cabo a puerta cerrada.

El senador del PAN, Julen Rementería, dijo que el pasado martes las reuniones de trabajo se extendieron hasta poco después de la media noche.

“Se ha ido avanzando. Ya hay acuerdo en la mayoría de las secundarias. Falta la de la Guardia por varios puntos, pero sobretodo por esto de la licencia (de los militares).  Nosotros (oposición) queremos que se garantice lo de la licencia y el perfil civil de la Guardia”, dijo.

El senador de Morena Eduardo Ramírez, presidente de la comisión de Puntos Constitucionales y que también participa en la mesa de trabajo, dijo que la principal preocupación de las fuerzas armadas es que sus elementos transferidos a la Guardia mantengan su régimen de seguridad social intacto, situación que podría complicarse si se ven en la necesidad de pedir licencia.

Miguel Ángel Mancera, senador del PRD y exjefe de Gobierno de la ciudad, dijo que lo que están tratando de acordar, dada la resistencia del gobierno y Morena de contemplar la licencia, es que la ley de la Guardia deje en claro – literalmente – que la transferencia de elementos de las fuerzas armadas esté supeditada a un reconocimiento de que renuncian al servicio activo en sus instituciones de origen.

“Se tiene que dar garantía de que los elementos que sean incorporados estén separados. Hay que recordar que la transferencia de militares a la Guardia depende de un acuerdo del Presidente, y ese acuerdo debe de dar la garantía plena de que no están en servicio activo. Esto debería quedar en el régimen transitorio de la ley”, dijo Mancera.

El senador del PRD consideró que esto es posible sin que los militares pidan licencia, siempre y cuando se encuentre la fórmula en que quede “clarísimo” que los elementos transferidos quedan separados del cargo. “Esto no puede ser ambiguo, debe quedar claro en la asignación”, reiteró.

Por su parte el senador Damián Zepeda insistió en que uno de los pilares del régimen civil de la Guardia es que los militares que le transfieran no estén en servicio activo. Consideró que esto no es posible sin que pidan licencia, pero dijo que se continúa negociando.

Cabe señalar que la Secretaria de Marina informó a Animal Político – al responder a una solicitud de transparencia – que la figura que se contempla para los militares que se transfieran a la Guardia no es la de la licencia sino la de una “comisión” temporal, que culminaría dentro de cinco años.

En este contexto el senador Eduardo Ramírez señaló que aun cuando hasta la tarde del miércoles los dictámenes de leyes secundarias no se conocían, es probable que este jueves se publiquen en la gaceta legislativa, y se aprueben en comisiones y el pleno. Y si no es el caso dijo que podría ser el viernes, o la próxima semana.

Guardia Nacional ya opera con militares, pero con una regulación incompleta

 

Mismo control de confianza y evaluaciones, piden CNDH y expertos

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, así como diversas organizaciones y expertos insistieron el miércoles en que las leyes secundarias de la Guardia Nacional deben garantizar los mismos controles y evaluaciones para sus integrantes (incluidos militares transferidos), que se aplican de forma indistinta a cualquier fuerza de seguridad del país.

Lo anterior durante las sesiones del denominado Parlamento Abierto Ciudadano, al que convocaron organizaciones civiles en el Senado.

Rubén Pérez Sánchez, represente de la CNDH, dijo que tan solo en los últimos cuatro años la Sedena, Marina y Policía Federal han acumulado 72 recomendaciones por violaciones a derechos humanos, 13 de ellas consideradas como violaciones graves. Es una situación, explicó, que hace indispensable el garantizar que la Guardia Nacional  (integrada de forma inicial por elementos de esas corporaciones) tenga controles estrictos.

Antes el secretario Alfonso Durazo había señalado en esta entrevista que el control de confianza que se aplica a los policías no sería necesario para los militares transferidos, pues ellos ya eran “confiables”.

“Estamos al pendiente de que estén listas las iniciativas para ver de forma específica el detalle, pero es claro que debemos apegarnos a los estándares nacionales e internacionales. Y hay disposiciones constitucionales como el control de confianza para personal de seguridad que no se pueden obviar, y la Guardia es personal de seguridad”, dijo.

Militares no harán pruebas de control de confianza al unirse a la Guardia Nacional

Por su parte el abogado Santiago Corcuera, exintegrante del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, coincidió en que la ley de la Guardia Nacional debe establecer un claro sistema de evaluaciones y controles, tanto para los militares transferidos como para sus nuevos integrantes, que sea acorde con los estándares que marca el Sistema Nacional de Seguridad Pública, y las convenciones internacionales que México está obligado a respetar.

“No basta solo con que se les cambie el uniforme. El uniforme no hace al policía”, advirtió.

Además sostuvo que en la ley orgánica debe quedar claramente establecido que la participación de integrantes provenientes de las fuerzas armadas debe ser solo transitoria, temporal, y con una ruta de salida bien definida.  

“Los nuevos integrantes de la Guardia deben ser totalmente civiles. Y si vienen de fuerzas armadas debe establecerse un tiempo antes de que se les prepare. La formación militar no permite en automático trabajar en seguridad pública. Casos como el de Tlatlaya lo han demostrado”, dijo.

Critican falta de transparencia

Organizaciones civiles reiteraron su critica a la falta de disposición del Senado para realizar un a discusión pública con la ciudadanía, sobre las leyes secundarias de la Guardia Nacional. La figura conocida como Parlamento Abierto.

Por ejemplo, la Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México, Tania Reneaum, calificó como un error el que se haya preferido discutir a puerta cerrada los dictámenes de unas leyes que son de importancia histórica.

“No es menor lo que esta sucediendo y nos debería de escandalizar profundamente, porque es una señal de retroceso democrático. Se estableció un compromiso con la sociedad civil que no se está cumpliendo. La paz debe ser producto del diálogo y no de imposiciones parlamentarias”, dijo.

Por su parte el colectivo #SeguridadSinGuerra también lamentó en un comunicado la falta de apertura para el diálogo, y el que se pretendan aprobar de manera exprés leyes secundarias para las cuales aún había tiempo de discutir, pues el límite para expedir la Ley de la Guardia vencía el 25 de mayo, y del resto hasta dentro de mes y medio.

Senadores consultados sobre estas críticas señalaron que sí se están tomando en cuenta todas las aportaciones de las organizaciones ciudadanas, y de instituciones especializadas como Naciones Unidas, Amnistía Internacional y la CNDH, pero consideraron que debido al poco tiempo que se tiene es que se optó por este mecanismo de mesa de trabajo privado, entre el legislativo y el ejecutivo.

Los senadores Damián Zepeda y Miguel Mancera señalaron por separado a este medio que están llevando a la mesa las preocupaciones de la sociedad, y que si bien Morena sólo requiere de una mayoría simple para sacar adelante las iniciativas, se está buscando construir un paquete legislativo de consenso.

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