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Cuartoscuro

La verdad histórica de Ayotzinapa es falsa, concluye la CIDH; pide un cambio de narrativa en el caso

Por todas las irregularidades detectadas, la Comisión Interamericana solicitó al gobierno mexicano que "descarte la versión oficial de lo sucedido". Sin embargo, informó el organismo, ante este cuestionamiento las autoridades mexicanas no han querido formular "una respuesta concreta".
Cuartoscuro
30 de noviembre, 2018
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En agosto pasado, como parte de la promoción de su último informe de gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto señaló que, en torno a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la Procuraduría General de la República (PGR) había asumido una investigación que en realidad tocaba atender al “orden local del estado de Guerrero”, y calificó la labor de la PGR como “profunda y amplia”.

La investigación federal realizada, subrayó Peña Nieto, aportó “evidencias claras y contundentes de que, muy lamentablemente, los 43 jóvenes habían sido incinerados por un grupo delincuencial que operaba en el estado de Guerrero”.

Tres meses después, no obstante, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó que esta versión de los hechos, conocida desde 2015 como “verdad histórica”, es falsa, por lo que solicitó al gobierno mexicano “que se descarte la versión oficial de lo sucedido, relativo a la quema de los estudiantes”.

Según la versión oficial, luego de ser detenidos en Iguala por policías de diversas corporaciones, los 43 normalistas fueron entregados a un grupo delictivo, que los asesinó e incineró sus cuerpos en el basurero del vecino municipio de Cocula.

Sin embargo, luego de analizar los 618 tomos de la investigación que la PGR ha realizado en torno al ataque contra los normalistas, ocurrido entre el 26 y 27 de septiembre de 2014, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó –en el informe final de su Mecanismo Especial de Seguimiento del Asunto Ayotzinapa–, que las evidencias recabadas por la misma autoridad ponen en entredicho su propia versión oficial.

Las autoridades aseguran que las pesquisas en el basurero de Cocula iniciaron el 26 de octubre de 2014 (es decir, un mes después de la desaparición de los normalistas), a raíz de una llamada anónima. No obstante, existen diversas evidencias de que eso es mentira.

La CIDH, por ejemplo, destacó en su informe que en el expediente de la PGR se incluye “la declaración de un policía estatal, que manifestó que él llevó alimento a los compañeros que custodiaban el basurero de Cocula, el día 5 de octubre de 2014”.

Esta declaración demuestra que las autoridades estaban en control del área desde al menos 21 días antes de que, supuestamente, fueran advertidas de que ahí se incineró a los estudiantes.

A partir del supuesto hallazgo de indicios de incineración de cuerpos humanos en el basurero de Cocula, dos días después, el 28 de octubre de 2014, la PGR afirma haber localizado en un río cercano un grupo de bolsas plásticas que contenían cenizas, así como el único fragmento óseo que, hasta la fecha, ha podido ser vinculado con uno de los normalistas desaparecidos.

Ese fragmento de hueso es la única evidencia física con la que cuenta la PGR para sostener que los normalistas fueron asesinados e incinerados en el Basurero de Cocula.

Caso Ayotzinapa: la CIDH detecta más indicios de federales y militares en ataque a normalistas⁩

Sin embargo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos subrayó que desde 2016 quedó demostrado que un día antes del supuesto hallazgo en el río, la PGR preparó la zona y realizó ahí actividades que intencionalmente no fueron incluidas en sus registros oficiales.

La CIDH subrayó que desde 2016 también está demostrado que, antes del supuesto hallazgo en el río cercano al basurero de Cocula, la PGR trasladó a ese lugar a un detenido, “que fue interrogado en ausencia de su defensor”, y que existen evidencias de que “dicho detenido fue torturado bajo custodia”.

Un día después de haber sido llevado a ese río, y torturado, ese detenido declaró haber arrojado en ese punto las bolsas con la ceniza de los 43 normalistas incinerados en Cocula.

En esa declaración se sustenta la versión oficial defendida por el presidente Peña Nieto.

Luego de que estos hechos fueron denunciados en 2016 por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) enviado a México por la CIDH para dar asistencia técnica en la investigación realizada por el gobierno mexicano, la Visitaduría General de la PGR inició una indagatoria sobre estas irregularidades.

A partir de esa indagatoria, el entonces titular de la Visitaduría General de la PGR preparó un proyecto de resolución que, advirtió la CIDH, “no fue oficializado porque el visitador dejó su cargo”.

El proyecto de resolución, destaca la CIDH, identificó “al menos 11 violaciones a los derechos humanos y probables responsabilidades administrativas (…) las principales conclusiones incluyeron la retención ilegal de siete personas, responsabilidad de la Subprocuraduría Especial de Investigación en Delincuencia Organizada por la sustracción ilegal y vulneración al derecho de defensa de un detenido, al ser trasladado sin contar con la presencia y asistencia de su abogado; la responsabilidad del entonces Director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR por realizar actos de investigación sin estar bajo la conducción del Ministerio Público; el quebranto de la cadena de custodia y la no formalización de las actuaciones en contra del derecho a la verdad”.

Sin embargo, lamentó la CIDH, la Visitaduría, bajo una nueva titular, emitió un nuevo proyecto de conclusión, que esta vez sí fue aprobado, “sustancialmente diferente: la resolución sólo reconoce siete irregularidades, todas faltas leves”.

A las evidencias de que los terrenos del basurero de Cocula y del río fueron clandestinamente manipulados por las autoridades, antes de que supuestamente fueran descubiertos, se suman los estudios encomendados por la Comisión Interamericana a científicos y laboratorios independientes, y acreditados internacionalmente, según los cuales es imposible que en ese tiradero se pudiera alcanzar la combustión necesaria para convertir en cenizas 43 cuerpos humanos, en el tiempo en que afirman las autoridades mexicanas.  

Debido a todas estas irregularidades, la CIDH solicitó al gobierno mexicano que “descarte la versión oficial de lo sucedido” y que aplique un “cambio de narrativa”. Sin embargo, informó el organismo multilateral, ante este cuestionamiento las autoridades mexicanas no han querido formular “una respuesta concreta”.

CIDH concluye que investigación sobre Ayotzinapa está incompleta y fragmentada

Evidencias ignoradas

Entre los 618 tomos de la investigación realizada por la PGR, el Mecanismo Especial de Seguimiento al Asunto Ayotzinapa, de la CIDH, no sólo advirtió evidencias de que la versión oficial se sustenta en información falsa, sino también evidencias que permiten seguir otras líneas de búsqueda de los normalistas, que hasta la fecha han sido relegadas.

Según la versión oficial, la participación de los cuerpos de policía involucrados en el ataque a los normalistas se limitó a detenerlos y entregarlos vivos a un grupo delincuencial, que los asesinó el 27 de septiembre.

Sin embargo, algunos de los teléfonos que los normalistas portaban al momento del ataque continuaron en operación luego del supuesto asesinato, aparatos que posteriormente fueron descubiertos en poder de policías.

Uno de esos teléfonos de los normalistas desaparecidos, por ejemplo, fue descubierto en poder de la pareja sentimental del agente que fungía como chofer del jefe de la policía municipal de Iguala, Felipe Flores.

Además, otro de los teléfonos de los normalistas fue descubierto en poder de un policía estatal, corporación que (según la versión oficial) no tuvo ninguna participación en los ataques a los estudiantes, ya que todo su personal estaba acuartelado el día de los hechos.

Aunque estas evidencias obran en la indagatoria, de la PGR, las líneas de investigación que permiten trazar no presentaron avances en los últimos dos años, advirtió la CIDH, “a pesar del aumento de 90 personas en el equipo de investigación en materia de telefonía y de investigación de campo”.

Pesquisa contra sí misma

Otras de las evidencias que la PGR se ha negado a atender, tal como destacó el informe final del Mecanismo Especial de Seguimiento al Asunto Ayotzinapa, son aquellas que dan cuenta de los actos de tortura a los que, presuntamente, distintos detenidos fueron sometidos, para obtener declaraciones autoincriminatorias.

En su respuesta al informe final del Mecanismo (incluida en el mismo informe), el gobierno mexicano advierte que algunos de los delitos cometidos en el marco de la investigación del caso Ayotzinapa no deben ser investigados por la PGR, sino en el ámbito local.

“Tal es el caso –señala la respuesta del gobierno mexicano– de asuntos relativos a posibles hechos de tortura o aspectos relativos a posibles responsabilidades de servidores públicos”.

La CIDH subrayó que existen 128 denuncias de tortura, en el marco de las investigaciones por el caso Ayotzinapa. De 17 detenciones analizadas por su grupo de asistencia técnica, en 12 casos “se concluyó que había serios indicios de tortura”, a pesar de lo cual “la PGR concluyó en sentido contrario”.

Asimismo, la CIDH destacó que en el estudio de 51 casos realizado por la Oficina del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, en 34 detenciones se encontraron “fuertes elementos de convicción sobre la comisión de tortura”.

En contraste, el gobierno mexicano solo reconoce tres casos de tortura en el marco de sus investigaciones (por los que no ha ejercido acción penal contra ninguna persona responsable), y en el resto ha negado los hechos, o no los ha investigado.

Uno de esos casos es el de una persona detenida en Morelos que, según la ONU, “habría fallecido a raíz de las torturas inflingidas por elementos de la Secretaría de Marina, que habrían participado en su detención”.

Tal como informó la PGR, no ha realizado ninguna indagatoria respecto de este presunto homicidio producto de actos de tortura, aún cuando es atribuido a elementos de una corporación federal.

A quien sí se empeñó en investigar la PGR, incluso a través de actos ilegales, fue a los integrantes del equipo de asistencia técnica que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos envió a México, a quienes espió a través del programa Pegasus.

“El Estado (mexicano) ha manifestado que existe una indagatoria en trámite e integración respecto al programa Pegasus, la cual involucra a miembros del Grupo Independiente de Expertos Interdisciplinarios”, sin embargo, advirtió la CIDH, esa investigación no abarca los actos de espionaje en contra de los integrantes de su grupo de expertos, con el argumento de que “ellos no presentaron denuncia” directamente.

Este acto fue reprobado por la CIDH, al considerar que “podría iniciarse una investigación ex officio por parte de la PGR” solo por el hecho de que fueron denunciados públicamente.

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Getty Images

Por qué deberías definir con tu pareja qué es una infidelidad

Pese a su prevalencia, muchas parejas no hablan de las infidelidades. Los psicólogos sugieren que deberíamos tener conversaciones mucho más abiertas sobre el tema.
Getty Images
2 de julio, 2019
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Mike Pence se niega a cenar solo con ninguna mujer que no sea su esposa. Para el vicepresidente estadounidense es un signo de respeto hacia su esposa, Karen, y una regla guiada por sus fuertes convicciones religiosas.

Lo que para algunos es una solución para los hombres que no pueden controlarse, otros lo consideran condescendiente, sexista e insultante. (Sin embargo, no es una actitud tan extraña: en un estudio, alrededor del 5.7% de las personas encuestadas pensaban que comprar comida para alguien del sexo opuesto se puede considerar un acto de infidelidad).

Cualquiera que sea tu opinión sobre las justificaciones de Pence, al menos él y su esposa tienen límites claros sobre lo que consideran apropiado hacer con personas del sexo opuesto. Eso es más de lo que pueden decir muchas parejas heterosexuales.

Prevalencia

Mucha gente no tiene claro lo que significa ser infiel, y se subestima enormemente la probabilidad de que ocurra algún tipo de traición. Tampoco tienen mucha idea de cómo lidiarían con una infidelidad si ocurriera (la reacción de muchas personas es sorprendente).

La falta de comunicación y comprensión está causando mucha angustia, y muchos psicólogos sugieren que deberíamos tener conversaciones mucho más abiertas sobre la infidelidad.

Descubrir cuántas personas son o han sido infieles es un desafío, sobre todo porque los investigadores dependen de las confesiones honestas de los infieles. Como resultado, las estimaciones de infidelidad pueden variar enormemente y a menudo se ven afectadas por la forma en que se recopilan los datos.

Pareja comiendo una hamburguesa.

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Alrededor del 5,7% de las personas encuestadas pensaban que comprar comida para alguien del sexo opuesto es un acto de infidelidad

En el extremo superior de las estimaciones, el 75% de los hombres y el 68% de las mujeres admitieron haber sido infieles de alguna manera, en algún momento, en una relación (aunque investigaciones más actualizadas de 2017 sugieren que hombres y mujeres tienen tasas similares). Una de las tasas más bajas de infidelidad publicadas es del 14%, un número considerable.

Sin embargo, solo el 5% de las personas cree que su pareja ha sido infiel o lo será en algún momento de su relación, lo que significa que incluso las estimaciones más conservadoras sugieren que sucede con mucha más frecuencia de la esperada. Quizás confiamos demasiado en nuestras parejas.

“Aquellos que generalmente no estamos deprimidos tenemos una idea muy exagerada de que sucederán cosas buenas y una sensación demasiado baja de que sucederán cosas malas”, dice Susan Boon, de la Universidad de Calgary, en Canadá.

“Una posibilidad es que la baja presunción de que nuestras parejas nos engañarán es una manifestación de eso. Alternativamente, cuando estás en una relación, podría ser útil tener fe en la pareja porque sería poco saludable monitorear su comportamiento todo el tiempo”.

Qué significa ser infiel

Este es uno de los problemas: la infidelidad significa diferentes cosas para diferentes personas.

Los investigadores pueden predefinir qué constituye ser infiel, pero todo el mundo tiene una interpretación diferente, por lo que los entrevistados podrían no estar de acuerdo con ellos.

“La gente sobreestima el grado en que otros aprueban y se involucran en una infidelidad”, dice Boon.

“No estoy segura de por qué la gente no habla de ello teniendo en cuenta la frecuencia con la que lo ves en películas o canciones. Parte de esto es que no somos conscientes de la variabilidad de los estándares. Suponemos erróneamente que lo que yo considero como una infidelidad es lo que consideras tú también”.

Hombre quitándose anillo de casado.

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En el extremo superior de las estimaciones, el 75% de los hombres y el 68% de las mujeres admitieron haber sido infieles de alguna manera, en algún momento, en una relación.

Alrededor del 70% de las personas no han discutido con sus compañeros lo que cuenta como infidelidad. ¿La descarga de una aplicación de citas cuenta, por ejemplo?

Entre el 18% y el 25% de los usuarios de Tinder están en una relación mientras usan la aplicación de citas. Presumiblemente, quedar con personas que conoces en Tinder cuenta. Como era de esperar, los usuarios de Tinder que ya están en relaciones tienen más probabilidades de tener sexo casual.

Las personas que respondieron a la pregunta sobre si creían que su pareja había sido infiel alguna vez, eran libres de interpretar la infidelidad de la forma que eligieran. Tal vez eso hace que la estadística del 5% sea aún más sorprendente. Para algunas personas, ser infiel puede incluir solo sexo, pero para otras ya lo es coquetear con alguien.

Con la libertad de interpretar la infidelidad como deseemos, aún así somos muy optimistas al pensar que nunca nos sucederá.

Infidelidad emocional

Definir la infidelidad emocional es particularmente difícil. Un lugar donde pueden ocurrir transgresiones emocionales es en el puesto de trabajo, donde los intereses personales y profesionales se superponen y resultan en relaciones cercanas. Por tanto, es posible que se presenten oportunidades para transgredir, desde amistades inocuas a algo más íntimo.

En un estudio, investigadores entrevistaron a mujeres sobre sus actitudes hacia las relaciones en el lugar de trabajo. A estas mujeres, todas entre los 30 y 40 años y comprometidas en relaciones, se les preguntó cuándo sentían que las líneas entre las relaciones apropiadas e inapropiadas en el lugar de trabajo se difuminaban.

“No puedo mentir, espero verlo en el trabajo”, dijo una entrevistada. “Te sientes como una colegiala estúpida, sabes, como cuando te enamoras de alguien y lo ves y ‘¡oh!’ te emocionas”.

Pareja con sus teléfonos en cama.

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Entre el 18% y el 25% de los usuarios de Tinder están en una relación mientras usan la aplicación de citas.

Las entrevistadas concluyeron que la intimidad física no es necesaria para provocar sentimientos de infidelidad emocional. Retener información, confiar en otra persona, incluso pensar en la otra persona si te impide pensar en tu pareja es suficiente. Estas son todas cosas que podrían suceder teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que pasamos en el trabajo y la naturaleza de establecer relaciones cercanas con los compañeros de trabajo.

Los entrevistados hablaron de “salvaguardar las relaciones”: predefinir reglas básicas sobre qué es y qué no es apropiado. También dijeron que la elección de confiar en sus parejas era importante para mantener una relación saludable.

El comportamiento de parejas amigas puede ser esclarecedor en cuanto a tus propias actitudes sobre la infidelidad. Cuanto mayor sea la proporción de amigos que crees que han sido infieles en sus relaciones, es más probable que hayas sido infiel en el pasado y tienes más probabilidades de decir que podrías serlo de nuevo en el futuro. Tendemos a rodearnos de personas igualmente adúlteras o no adúlteras.

¿Admitirlo?

Está claro que la mayoría de las personas en relaciones monógamas piensan que engañar es moralmente incorrecto. Pero, si alguien ha sido infiel, ¿es mejor admitirlo?

Cuando los investigadores hacen esta pregunta, las personas tienden a decir que sí. De hecho, más del 90% de las personas encuestadas dicen que querrían saber si su pareja las había engañado.

Una investigación sugiere que la importancia de parecer leal y puro es una razón clave por la cual las personas hacen esos juicios morales. De hecho, mantener la lealtad es más importante que proteger los sentimientos de alguien.

Pareja.

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La infidelidad es la causa número uno de divorcio en Estados Unidos.

Pero si lo más importante era no causar daño, entonces la gente diría que mantener el asunto en secreto era más ético que confesar.

Si en realidad es o no lo mejor que podemos hacer es otro asunto. La infidelidad es la causa número uno de divorcio en Estados Unidos.

Admitir el engaño claramente dañará los sentimientos de tu pareja, pero varía mucho la forma cómo reacciona la gente.

Greg Tortoriello, psicólogo de la Universidad de Alabama, en EE.UU., ha estudiado los efectos de lo que se percibe como un fracaso, particularmente en gente cuya personalidad hace que reaccionen mal ante el fracaso. Un ejemplo son los narcisistas, que buscan la aprobación de los demás y son muy conscientes de cómo se presentan en público.

“Evaluamos dos tipos de narcisistas: narcisistas grandiosos y narcisistas vulnerables“, dice Tortoriello.

“Un narcisista grandioso tiene un sentido inflado de autoestima vinculado a una mayor autoestima, mientras que un narcisista vulnerable es sensible a los juicios de otros y generalmente tiene una menor autoestima. En ambos casos, las amenazas leves pueden activar un comportamiento agresivo”.

En un estudio realizado por Tortoriello, los participantes imaginaron que su pareja estaba involucrada en varios tipos de infidelidad. Algunas de las infidelidades imaginarias estaban basadas en experiencias emocionales -tu pareja habla tarde por teléfono con otra persona y responde a su mensaje en lugar de al tuyo- y otras eran sexuales.

“Los narcisistas grandiosos querían afirmar su poder y control sobre sus relaciones cuando existía una amenaza de infidelidad emocional”, dice Tortoriello. “Esto tomaba la forma de amenazas verbales, amenazas físicas y vigilancia”.

Los narcisistas vulnerables pasaron más tiempo preocupándose y tenían más emociones negativas después de la infidelidad emocional.

Mujer

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Rasgos de la personalidad como el narcisismo pueden influir fuertemente en cómo las personas responden a una infidelidad.

En términos clínicos, los diagnósticos de narcisismo como un trastorno patológico tienden a ser extremos: o eres narcisista o no lo eres. La mayoría de los psicólogos del comportamiento, como Tortoriello, ven el narcisismo como una escala: todos tenemos algunas de estas cualidades en mayor o menor grado.

En este estudio, observó específicamente a personas que estaban por encima del promedio en estos rasgos pero que no eran patológicamente narcisistas.

“Si estás en una relación con una de estas personas y la engañas sexualmente, parece que tratarán de afirmar el dominio y eso se manifestará en conductas bastante destructivas, pero se complica más con la infidelidad emocional”, dice Tortoriello.

“Es posible que los narcisistas vulnerables no comuniquen que existen estas preocupaciones en torno a la relación y que se genere una confusión. Si tuviera que proponer algo, diría que encontrar formas de cultivar la comunicación, específicamente en estas relaciones donde hay muchas emociones negativas interiorizadas, es importante”.

El perdón es más probable cuando el engaño es un incidente aislado y cuando se ofrece una disculpa.

Sin embargo, Tortoriello y Boon reiteran que las personas reaccionan de manera muy diferente en situaciones hipotéticas y en la realidad. “Por unanimidad, la gente dice que romperían con alguien por una infedilidad, pero no es la manera en la que responde la gente en la realidad”, dice Boon. “A veces es el fin de los matrimonios, pero no siempre”.

Tortoriello ha comenzado a pensar en recopilar datos de la vida real y está interesado en explorar la versión de los eventos de los dos miembros de la pareja. ¿Nuestras parejas creen que estamos siendo más infieles que nosotros? ¿Ven engaño donde otros ven flirteo inofensivo?

Una cosa a considerar es que, aunque la prevalencia de la infidelidad durante toda la vida es alta -es probable que le ocurra a muchas personas en algún momento-, las probabilidades de que se dé en un año en particular probablemente sean bastante bajas.

Por eso no parece particularmente apremiante hablar de eso ahora.

Puedes leer la nota original en inglés en BBC Future.


https://www.youtube.com/watch?v=WHVHsbI4oYs&t=

https://www.youtube.com/watch?v=d4L-tZXPhxY

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