INAI y CNDH ajustan a la baja su presupuesto para 2019; Judicial y Legislativo, con recortes
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INAI y CNDH ajustan a la baja su presupuesto para 2019; Judicial y Legislativo, con recortes

El secretario de Hacienda dijo que los órganos autónomos mandaron al Ejecutivo la cantidad que requieren para 2019. “Nosotros no podemos tocar nada, eso se traslada, nada más se plasma en el Presupuesto", mencionó Urzúa.
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16 de diciembre, 2018
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El proyecto de egresos 2019, presentado este sábado por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador a través de la Secretaría de Hacienda, prevé un presupuesto a la baja de organismos autónomos de derechos humanos y acceso a la información. También importantes ajustes al dinero que se destina a los poderes Judicial y Legislativo del país, que verían recortadas sus partidas en tres mil y ocho mil millones de pesos, respectivamente.

Carlos Urzúa, secretario de Hacienda, dijo que son los órganos autónomos los que mandan al Ejecutivo la cantidad que requieren de presupuesto. “Nosotros no podemos tocar nada, eso se traslada, nada más se plasma en el Presupuesto, nosotros no tenemos nada qué ver”, mencionó.

De acuerdo con el proyecto de egresos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) prevé un presupuesto para 2019 de mil 971 millones 300 mil pesos, esto es casi 140 millones menos de lo que se presupuestó en 2018, cuando recibió 2 mil 111 millones. Esta cifra supone una variación porcentual, en términos reales, de -6.6%.

La administración de López Obrador ha mantenido en las últimas semanas varias polémicas con la CNDH: el organismo criticó abiertamente el proyecto de Guardia Nacional del presidente, y además le pidió “ajustar” el recorte de remuneraciones de los funcionarios públicos, pero sin vulnerar sus derechos.

“Es la propuesta de los propios órganos autónomos. La SHCP presenta esa propuesta tal y como la recibe. En eso reside parte de na autonomía”, dijo sobre el presupuesto el economista Gerardo Esquivel.

Otra baja importante se daría en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), que, entre sus funciones, tiene la tarea de promocionar y garantizar el acceso a la información gubernamental, por ejemplo, en cuanto a contrataciones y documentación relevante se refiere.

Para este 2019, el proyecto de egresos prevé un presupuesto para el INAI de 937 millones de pesos, 203 millones menos en comparación con el presupuesto de 2018 (-17.9% en términos reales).

Otro recorte mayor es el del Instituto Nacional Electoral (INE), aunque en este punto cabe precisar que su presupuesto en 2018 fue más elevado, debido a que este año se celebró la elección para la Presidencia de la República, el Senado y Diputados.

Para 2019, se propone un presupuesto para el INE de 16 mil 313 millones de pesos, hasta 8 mil 902 millones menos que este año (-35.1% en términos reales).

El propio Consejo General del Instituto, desde noviembre, había aprobado solicitar a la Cámara de Diputados un presupuesto de 16 mil 269 millones de pesos para 2019, 11 mil 303 millones para el funcionamiento del Instituto y 4 mil 965 millones para partidos políticos.

La Comisión Federal de Competencia Económica registraría un recorte en términos reales de 9.2% de presupuesto (se propone 582 millones en 2019, frente a los 642 de 2018); y en el Instituto Federal de Telecomunicaciones también se reduciría el presupuesto: mil 780 millones, 14.2% a la baja en términos reales comparación con 2018.

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) experimentaría un recorte de 21.8%: tendría un presupuesto de 997 millones, frente a los mil 275 millones de 2018.

El pasado 14 de diciembre, el presidente López Obrador propuso, como parte de la derogación de la Reforma Educativa, desaparecer este instituto para que sea sustituido por el Centro para la Revalorización del Magisterio, que también se encargará de evaluar al sistema educativo pero cuyos integrantes serán asignados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), según se establece en la iniciativa del nuevo gobierno.

El instituto de Información Nacional Estadística y Geografía (INEGI) es el único órgano autónomo, de los ocho en el presupuesto, que experimentaría un importante aumento: el gobierno plantea otorgarle 12 mil 629 millones de presupuesto, 4 mil 540 millones más que este 2018: 56.1% al alza en términos reales.

8 mil millones en recortes a la Justicia

El Poder Judicial, que abarca todo el sistema de justicia, tendrá una importante reducción de dinero, en caso de que se apruebe el proyecto de egresos: para 2019, tiene proyectado un presupuesto de 65 mil 356 millones; hasta 8 mil 764 millones menos que el de 2018, lo que supone una variación porcentual en términos reales de -11.8%.  

Para la Suprema Corte de Justicia, el presupuesto proyectado es de 4 mil 782 millones de pesos; más de mil 070 millones de recorte, o un 18.3% a la baja en términos reales en comparación con lo aprobado para este 2018.

El Tribunal Federal de Justicia Administrativa, que abarca todos los tribunales federales de justicia del país, tendrá un presupuesto de 2 mil 973 millones, 173 millones menos que en 2018 (-5.5%).

El Consejo de la Judicatura Federal tendrá 57 mil 968 millones, 6 mil 256 millones de recorte (-9.7%). Y el Tribunal Electoral Federal tendrá 2 mil 606 millones, lo que supone otro recorte de mil 437 millones (-35.5%).

Al igual que en el caso de la CNDH, el nuevo gobierno de López Obrador también ha mantenido polémicas con el Poder Judicial.

El pasado 8 de diciembre, una semana después de tomar posesión en el cargo, el presidente manifestó ante los medios su rechazo por la decisión de la Suprema Corte de Justicia de frenar la ley de reducción de salarios, y criticó que haya jueces que ganen más de 600 mil pesos mensuales. Dos días después, un grupo de jueces y magistrados negó que percibieran esos salarios, y acusaron al nuevo gobierno de vulnerar el Estado de Derecho.   

3 mil millones menos para diputados y senadores

El proyecto de egresos también prevé importantes ajustes en el Poder Legislativo, cuya partida abarca las dos cámaras: diputados y senadores, más la Auditoría Superior de la Federación (ASF).  

Para 2019, el Poder Legislativo tendrá, en total, un presupuesto de 13 mil 002 millones; hasta 3 mil 173 millones de recorte respecto al presupuesto de 2018 (-19.6% en términos reales).

Por separado, la Cámara de Diputados registrará un recorte de 2 mil 007 millones de pesos: se proyecta que tenga 6 mil 578 millones de presupuesto en 2019, frente a los 8 mil 765 que tuvo en 2018 (22.9% a la baja).

Para la Cámara de Senadores se prevé un presupuesto de 3 mil 940 millones, mil 154 millones menos que en 2018 (22.7% a la baja).

 

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Colombia: por qué está en un escenario sin precedentes (y qué puede significar para su futuro)

A pesar de la violencia, Colombia fue un país reconocido por su estabilidad económica y política. Pero todo esto parece haber cambiado.
6 de mayo, 2021
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Estaciones de policía y transporte quemadas. Carreteras cortadas durante días. Desabastecimiento de productos. Un número desconocido de muertos y desaparecidos. Un estado de incertidumbre y nerviosismo agudo.

Colombia ha vivido muchos momentos delicados al largo de su traumática historia, pero ahora parece estar recorriendo un camino desconocido en al menos tres ámbitos distintos: la protesta social, la economía y la representación política.

Hubo momentos en el pasado que rompieron la historia en dos como la ola de violencia que antecedió a la firma de la Constitución de 1991 o las revueltas de 1948 tras el asesinato del candidato Jorge Eliécer Gaitán que dieron origen a las guerrillas.

El desenlace de la crisis actual es desconocido y por eso es difícil entrar en comparaciones sobre su relevancia histórica.

Lo que parece evidente, según los expertos consultados por BBC Mundo, es que la actual es una situación sin precedentes. Y que mucho se explica porque el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 abrió una caja de pandora de demandas y problemáticas antes prohibitivas por cuenta de la guerra.

“Yo tengo 74 años y le digo que nunca vi una élite política tan incapaz de llegar a resoluciones“, dice el historiador Carlos Caballero Argáez.

El gobierno de Iván Duque ha lanzado una nueva mesa de negociación para rebajar la tensión y buscar salidas consensuadas. Es lo que hizo en noviembre de 2019, cuando las protestas eran más pacíficas y puntuales y la situación del país menos grave.

Hoy el mandatario tiene desafíos por donde se mire: en su partido, en las calles, dentro de las fuerzas armadas, en materia fiscal y en lo político.

Dentro de exactamente un año Colombia estará celebrando elecciones generales y presidenciales: todo desarrollo en este momento tiene una clave electoral.

Mientras la violencia sigue siendo la principal preocupación de los colombianos, BBC Mundo habló con varios expertos para hacer un ejercicio de distancia que permita entender lo que está ocurriendo.

Un paro sostenido y amplio

Un primer elemento nuevo de esta crisis es la dimensión de la protesta social.

“La cobertura y la sostenibilidad han sido inéditos”, dice Mauricio Archila, experto en movimientos sociales.

Una manifestación en Colombia

Getty Images
Las protestas en Colombia han sido masivas y se han extendido a muchas ciudades y poblados del país.

Las protestas esta vez llegaron a pequeños y medianos municipios. Fueron convocados por jóvenes, pero cuentan con el apoyo de adultos mayores y poblaciones minoritarias. Han paralizado la producción, el abastecimiento y el transporte en rincones inesperados.

Este paro ha llegado a lugares donde antes no se solía protestar y se ha mantenido por varios días sin dar tregua”, añade Archila.

Y concluye: “Soy muy escéptico de las comparaciones, y no quiero entrar a hablar del Bogotazo (1948) ni el paro cívico de 1977, pero es cierto que este paro ha producido una alianza obrero-campesina-indígena que tal vez nunca había estado tan equilibrada”.

En efecto, al Paro Nacional es un movimiento heterogéneo plagado de contradicciones y conflictos internos. Su líder no es claro y en su interior hay representaciones de casi todos los sectores. Su futuro depende de cómo logra sortear esa diversidad.

“Pero lo que sí es evidente es que la fuerza del Paro sorprendió a toda la clase política”, opina Daniel Hawkins, investigador de la Escuela Nacional Sindical.

“En la mitad de la tercera y más fuerte ola de contagio y luego de la orden del tribunal de Cundinamarca que prohibió aglomeraciones, los políticos nunca creyeron que la gente iba para la calle de forma masiva”, apunta Hawkins.

Una protesta en Colombia

Getty Images
Las protestas se han recrudecido tras las confrontaciones con las fuerzas de seguridad pública.

Las protestas ya lograron dos efectos inesperados en un país donde la movilización social, que era esporádica y tachada de “subversiva”, rara vez tuvo consecuencias políticas: las retirada de la reforma tributaria y la caída del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla.

Lo que es difícil de pronosticar es si este movimiento, que en origen se mostró fresco y novedoso, terminará en una situación que sí tiene precedentes en Colombia: la de una violencia desbordada.

Una economía desestabilizada

La economía colombiana ha sido durante décadas la más estable de América Latina: la que menos recesiones tuvo en el siglo XX, la que no presentó hiperinflación y la que no incumplió sus compromisos de deuda en 80 años.

Pero ahora la situación es distinta.

“Pocas veces —por no decir nunca— había visto al país en una situación tan difícil como la que estamos viviendo hoy“, escribió en su columna el prestigioso economista y exministro Mauricio Cárdenas.

Iván Duque

EPA
Duque ha dicho que su prioridad es lograr una reforma fiscal.

Y Caballero Argáez añade: “La última vez que se cuestionó la responsabilidad fiscal del país fue durante la crisis de la deuda latinoamericana (principios de los 80), pero ahí Colombia consiguió refinanciar la deuda y un acuerdo de monitoreo con el FMI que nos permitió ser el único país latinoamericano que no entró en recesión ni tuvo que reestructurar deuda”.

Hoy los bonos colombianos son calificados como “basura” en los mercados internacionales, el peso está alcanzando récords de devaluación y por primera vez en años la capacidad de pago y emisión de deuda del país están cuestionados.

“Colombia tienen un problema de recaudo (fiscal) cada vez que hay una crisis, porque su recaudo en tiempos normales siempre ha sido bajo”, dice la politóloga Mónica Pachón.

“Pero eso siempre lo habían podido solucionar con reformas tributarias de crisis con impuestos transitorios que lograban sacarnos del problema”.

“La diferencia ahora es que nunca una reforma nunca había generado semejante nivel de oposición, mucho menos sin entrar al Congreso, y su caída nos puso en un lugar incómodo”, explica la decana de Ciencia Política de la Universidad del Rosario.

Un enfrentamiento entre policías y manifestantes en Colombia

Getty Images
El número de fallecidos y heridos por los enfrentamientos en las protestas ha ido en aumento.

Duque ha dicho que su prioridad es lograr una reforma cuanto antes que se pueda aprobar en el Congreso. Los economistas dudan que no se logre una resolución que probablemente recaude menos impuestos, pero al menos saque al país de la crisis.

Sin embargo, el famoso modelo de la estabilidad neoliberal y ortodoxo de Colombia mostró grietas por primera vez en su historia.

Una política radicalizada

Así como estable en lo económico, Colombia ha sido un país sin muchos altibajos en lo político: salvo durante un pequeño periodo en los años 50, la democracia en su sentido más formal —elecciones cada cuatro años y transiciones de poder sin problemas— se ha mantenido intacta.

Aunque la violencia no ha dejado de ser un problema desde los años 50, el bipartidismo entre liberales y conservadores (que llegaron a alternarse en el poder por convenio) permitió que se generara la idea de que las instituciones democráticas no estaban en peligro.

Colombia siempre fue considerada, al menos en el exterior, como una democracia estable.

Pero en esta crisis la clase política se ha visto incapaz de llegar a resoluciones, apuntan los analistas. Duque llamó a los militares a controlar la situación (aunque varios alcaldes se opusieron); algunos incluso barajan escenarios de golpes de Estado y el líder en las encuestas para las elecciones de 2022 es un candidato de izquierda que militó en las guerrillas, Gustavo Petro.

Una vigilia en Colombia

Getty Images
Muchos colombianos denuncian que el Estado ha sido represor.

“La violencia de las protestas, que además es seguida por la gente desde sus redes sin entrar a entender ni profundizar, hace que la política sea más polarizada y más ideológica, con la consecuencia de que llegar a soluciones es muchos más difícil”, explica Pachón.

Uno de los efectos del proceso de paz de 2016 fue el estatuto de oposición, un mecanismo que da garantías a los críticos del Ejecutivo, pero también aumenta su capacidad de entorpecerle sus iniciativas.

“Le sumas a eso que Duque es un presidente débil incluso dentro de su partido y tienes el caldo de cultivo de la desgracia“, dice Pachón.

En Colombia, como en toda América Latina, siempre ha habido una crisis de representación política, pero quizás nunca antes se había hecho tan evidente la desconfianza de la población sobre la clase política.

“Lo que estamos viendo es un descontento generalizado y quizá irremediable, es casi una situación pre revolucionaria”, dice Caballero.

Una vigilia en Colombia

Getty Images
Los escuadrones antidisturbios han sido culpados de varios fallecimientos durante las protestas.

Las consecuencias pueden ser muchas: desde la renuncia del presidente, inédita en Colombia desde los años 50, hasta la elección de un candidato, de izquierda o derecha, que rompa con las hasta ahora estables instituciones democráticas del país.

“Esto se soluciona con un candidato que pueda generar confianza entre las diferentes poblaciones al mismo tiempo que pueda incluir al establishmentpolítico”, dice Pachón.

“Pero me temo que eso, ahora, está más lejos que nunca”.


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