Aún con becas, 20% de los estudiantes de bachillerato desertaron en el último sexenio
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Aún con becas, 20% de los estudiantes de bachillerato desertaron en el último sexenio

Las becas no garantizan la permanencia de estudiantes en el bachillerato, de acuerdo con estudios del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y del Tec de Monterrey.
Cuartoscuro
19 de diciembre, 2018
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Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto aumentó el número de estudiantes de bachillerato becados, pero eso no aseguró que permanecieran, pues 20 % de los alumnos que desertaron de ese nivel educativo recibía un apoyo económico, sostiene el estudio “Directrices para la deserción en la Educación Media Superior”, elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

De acuerdo con la investigación “La cartera de la reforma educativa: buenas intenciones, pobre ejecución”, realizada por Marco A. Fernández y Noemí Herrera, de la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey, “la evidencias sobre el efecto limitado de los apoyos, se ha traducido en recursos mal utilizados en la distribución de becas entre los jóvenes de bachillerato”.

Para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el fortalecimiento presupuestal en educación estará justamente en el otorgamiento de 10 millones de becas mensuales a todos los estudiantes de nivel básico, medio superior y superior, según informó este martes durante el anuncio de la creación de 100 nuevas universidades.

Las becas fueron uno de los programas de crecimiento en el sexenio anterior, pues mientras en el ciclo escolar 2012-2013 habían un millón 415 becados, para el ciclo escolar 2015-2016 sumaron un millón 906 mil becas. Hasta el ciclo escolar 2016-2017 el número de becas ascendió a 2 millones 110 mil, aunadas a las que otorgan los gobiernos de la Ciudad de México, Hidalgo, Morelos y Estado de México, según datos de los informes de gobierno.

Sin embargo, en el análisis sobre la deserción escolar realizado en 2015 por el INEE, se detectó que entre las problemáticas “los programas de becas aún tienen resultados insuficientes en cuanto a la permanencia de sus beneficiarios”, pues “20% de abandonantes contaba con beca”.

Por tanto, se advertía la necesidad de dar acompañamiento a los estudiantes beneficiarios y recomendaba que debía ser un compromiso “la asignación de tutor a cada uno de los becarios del Programa Nacional de Becas (PRONABES), procurando que éste cuente con el perfil idóneo” como una de las estrategias para asegurar la permanencia.

Además, otras evaluaciones realizadas por el Consejo Nacional de la Evaluación de la Política Social (Coneval) y el Banco Mundial entre 2008 y 2012 “han indicado complicaciones con la entrega oportuna de las becas, su focalización a la población objetivo, el acompañamiento integral a los becarios y la valoración de la suficiencia de su monto, así como la necesidad de evaluar su impacto”.

Entre las recomendaciones para otorgar las becas estaba la necesidad de focalizar su otorgamiento en los cuatro sectores más desfavorecidos, además de mejorar los tiempos de entrega de los recursos para los estudiantes.

También “verificar la suficiencia de los montos otorgados a los beneficiarios, en consideración de la tendencia hacia su pérdida del poder de compra, lo cual encuentra mayor impacto en las familias de estudiantes de menores ingresos”.

En tanto, Marco A Fernández y Noemí Herrera, refieren en su análisis “La cartera de la reforma educativa: buenas intenciones, pobre ejecución”, que “las evidencias sobre el efecto limitado de las becas para evitar la deserción escolar en educación media superior, se ha traducido en recursos mal utilizados en su distribución a jóvenes en el país”.

Por lo tanto, el reto de la siguiente administración será aplicar un programa de becas que tenga el efecto buscado y debería haber evidencia de ello. Por eso, insiste Marco A. Fernández, también investigador de México Evalúa, son pertinentes las evaluaciones externas a la política de gobierno. “Se antoja complicado, por decir lo menos, que un centro dependiente de la SEP pueda ser capaz de señalar críticamente las fallas de implementación del proyecto educativo de la administración en turno”.

Esto porque la administración de López Obrador propuso la eliminación del INEE, un organismo autónomo, y en su lugar habría un organismo dependiente de la SEP.

Este organismo sí hizo estudios en los que señaló los “problemas en la forma en que las becas fueron distribuidas por las autoridades educativas y planteó propuestas para mejorar su focalización, de forma que se apoye realmente a quien más lo requiere y así evitar la duplicación y mal uso de su presupuesto”, dice Fernández.

Deserción y recomendaciones

De acuerdo con el estudio del INEE, en 2015 hubo 6 millones 462 mil jóvenes de entre 15 y 17 años que desertaron de la educación media superior en el país.; principalmente del Estado de México (854 mil estudiantes), seguido de Veracruz, con 435 mil y Jalisco, con 427 mil alumnos.

Las causas del abandono son multifactoriales: económico, social, familiar y escolar. Por tanto, si bien para atender el aspecto económico el INEE recomendaba “avanzar hacia la consolidación del sistema de becas”, también plantea que éstas deben ser focalizadas “a los alumnos que más las necesitan y que sea oportuna la dispersión de los recursos”.

En el caso de las causas extraescolares, se identificaba la necesidad de un mayor involucramiento de los padres de familia en proporcionar motivación y seguridad a sus hijos.

Y respecto a los factores escolares y extraescolares el INEE advertía que “las experiencias escolares deben ser más relevantes, integrales y satisfactorias para los estudiantes, lo cual requiere tutorías y otros apoyos académicos, orientación educativa y vocacional, así como la atención a las necesidades socioemocionales de los alumnos”. Para ello, recomendó una mejor coordinación entre la educación secundaria y la media superior que favorezcan el tránsito y las trayectorias educativas completas.

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A un año del COVID: ¿cómo se determina cuándo finaliza una pandemia?

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de un nuevo tipo de coronavirus una "pandemia". Te contamos qué metas deben alcanzarse para salir de la emergencia sanitaria.
11 de marzo, 2021
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China reportó los primeros casos de un nuevo tipo de coronavirus a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el último día de 2019 -de ahí que se lo bautizara “covid-19”-, pero el organismo lo declaró oficialmente una “pandemia” el 11 de marzo, hace un año.

Esta enfermedad viral se sumó así al grupo de los grandes brotes que afectaron la salud global a lo largo de los tiempos, como la peste negra, la viruela, la gripe de 1918-9 y, más recientemente, el VIH/Sida y la influenza A (H1N1).

Ninguna de esas enfermedades representa hoy una amenaza a la humanidad. Incluso una -la viruela- llegó a erradicarse.

¿Qué debe ocurrir para que el covid-19 también deje de ser considerado una pandemia?

¿Cuáles son las metas que deben alcanzarse?

La respuesta más directa surge de analizar la definición de lo que constituye una pandemia.

Según la Real Academia Española, es una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”.

Por lo tanto, se infiere que el covid dejará de ser pandémico cuando ya no tenga un alcance tan grande.

Pero ¿quién define el umbral y cómo se determina?

Incluso si la OMS decidiera que se terminó la pandemia, serán cada uno de los países -o incluso de los Estados o provincias- los que determinarán cuándo termina la emergencia sanitaria y pueden levantarse las cuarentenas y restricciones.

Aquí te explicamos qué criterios epidemiológicos podrían utilizarse para decidirlo.

No más contagios

La forma más clara de determinar el final de una pandemia sería que ya no haya circulación del SARS-Cov-2, el virus que causa el covid-19.

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En la actualidad (al 11 de marzo de 2021) solo 14 países o territorios de todo el mundo están libres de covid, según la OMS, y de ellos 12 son islas en el Pacífico o Atlántico (que debieron cerrar sus fronteras para poder mantener afuera al virus).

A nivel global hay unas 117 millones de personas infectadas y cerca de 2,6 millones de víctimas fatales, cifras que siguen aumentando día a día.

Por lo tanto, la meta de frenar completamente la transmisión del coronavirus parece muy lejana, si no imposible.

Esto, a pesar de que ya existen ocho vacunas que previenen la enfermedad y que al menos 125 países y territorios comenzaron a vacunar a su población.

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Incluso en Estados Unidos, el país qué más dosis ha administrado hasta el momento (más de 90 millones), los expertos advierten que será casi imposible alcanzar los niveles de vacunación necesarios -por encima del 75% de la población- para lograr la anhelada meta que algunos allí han bautizado #ZeroCovid.

Si consideramos, además, que fuera de EE.UU. y un puñado de países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Chile, la vacunación viene a un ritmo muchísimo más lento, y que, encima, siguen surgiendo nuevas cepas del virus que podrían reducir la efectividad de las vacunas, puede prácticamente descartarse que el coronavirus sea vencido por knock-out gracias a la inoculación, como esperaban algunos.

Inmunidad de rebaño

No obstante, la vacunación sí puede contribuir a otra forma de poner fin a la pandemia, la llamada inmunidad de rebaño o colectiva.

Esta se logra cuando una porción amplia de la población se vuelve inmune al virus, por lo que se reduce fuertemente su circulación.

La teoría es que, si suficientes personas son resistentes a la enfermedad, los más vulnerables quedan protegidos de un posible contagio.

Científicos británicos estimaron que la inmunidad de rebaño en el caso del covid-19 se lograría cuando aproximadamente el 60% de la población haya estado expuesta al SARS-Cov-2.

Esta exposición puede ser natural, a través de una infección, o gracias a una vacuna.

Con cada vez más personas infectadas o inoculadas con el coronavirus, ¿será esta la salida de la pandemia?

Mujer recibiendo vacuna

iStock
Cada vez más personas recibirán la vacuna o contraerán el covid, ¿podremos alcanzar la inmunidad colectiva?

No en el corto plazo, según la OMS.

A finales de diciembre, el organismo advirtió que “las encuestas de seroprevalencia sugieren que en la mayoría de los países, menos del 10% de la población ha sido infectada con covid-19”.

En tanto, aunque las estadísticas sobre vacunación muestran que hasta el momento se han administrado más de 300 millones de dosis antivirales, las personas inmunizadas serían muchas menos, ya que la mayoría de las vacunas requieren dos dosis.

Si bien se trata de un avance científico enorme, logrado en tiempo récord, su impacto sigue siendo limitado si consideramos que en el mundo viven más de 7.700 millones de personas.

Lo otro que complica alcanzar la inmunidad de rebaño es que las personas infectadas con covid no necesariamente están protegidas contra la enfermedad.

“Todavía no se sabe con certeza cuánto dura la inmunidad de este coronavirus, pero basados en los coronavirus que ya existen y que infectan a la población regularmente, como los coronavirus que causan resfriado, sabemos que la gente se contagia con estos virus una y otra vez”, advirtió a BBC Mundo Jeffrey Shaman, profesor de Ciencias de salud ambiental de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

“Todavía estamos aprendiendo sobre la inmunidad al covid-19”, coincidió, por su parte, la OMS en su reporte.

“La mayoría de las personas que están infectadas con covid-19 desarrollan una respuesta inmune en las primeras semanas, pero no sabemos qué tan fuerte o duradera es esa respuesta inmune”.

“También ha habido informes de personas infectadas con covid-19 por segunda vez”, advirtió.

Un hombre en la cama soplándose la nariz

iStock
La esperanza es que el covid-19 se transforme en una especie de gripe.

Como la gripe

Por todo esto, muchos creen que la salida de la pandemia no se dará ni eliminando el covid, ni logrando una inmunidad colectiva superior al 60%.

Se dará cuando logremos tener la enfermedad suficientemente bajo control.

¿Qué significa esto? Que la cantidad de infecciones, hospitalizaciones y muertes ya no serán considerados una emergencia sanitaria.

Un reciente artículo en la revista The Atlantic estimó que en EE.UU. ese umbral se alcanzaría cuando haya menos de 100 muertes al día.

¿Por qué 100? Porque esa es la cantidad aproximada de personas que fallecen cada año a causa de la influenza (gripe).

Joseph Eisenberg, epidemiólogo de la Universidad de Michigan, dijo a la revista que ese nivel de mortalidad es “ampliamente considerado aceptable por el público”.

Las comparaciones con la gripe no son antojadizas.

Son varios los expertos que creen que el coronavirus podría eventualmente convertirse en un problema endémico, con picos estacionales, como los distintos virus de influenza.

A medida que más personas se exponen al covid, lo esperable es que comiencen a bajar las tasas de transmisión e infección.

A la vez, el SARS-Cov-2 podría ir mutando para ser menos dañino, como ocurre con muchos virus que tienden a ser más agresivos cuando recién aparecen y luego se hacen menos letales para poder sobrevivir.

https://www.youtube.com/watch?v=kWa06mmJT4U&t=15s

Seguramente seguiría habiendo brotes, como ocurre con la influenza, pero la esperanza es que el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar la infección podrían hacerla menos mortal.

“Lo que esperamos es lograr niveles de la infección que sean controlables y que el virus se vuelva cada vez menos severo, para lograr un equilibrio en el que la endemicidad de este patógeno no sea tan mala para la mayoría de la gente”, señaló a BBC Mundo el profesor Shaman, quien en octubre publicó un estudio en la revista Science sobre el potencial del covid de volverse endémico.

“Ese sería el tipo de estabilidad que nos permitiría vivir con este virus y, a la vez, volver a algún tipo de normalidad”, afirmó.

¿Cuánto tiempo tardará?

Otro trabajo publicado en Science en enero por científicos de la Universidad de Emory y la Universidad Estatal de Pensilvania, estimó el plazo, utilizando un modelo matemático para reproducir la propagación del virus.

Su conclusión fue que “domar la pandemia” -es decir, que el covid-19 se haga endémico- tardará entre un año y una década.

Por su parte, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue más preciso.

En agosto pasado, estimó que la pandemia terminará “en menos de dos años”, o sea, antes de mediados de 2022, un poco menos de lo que tardó en superarse la gripe de 1918-9, la mayor pandemia del siglo XX.


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