Caravana migrante que permanecía en CDMX dejará albergue, ya tienen trabajo en los estados
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Foto: @CulturaCiudadMx

Caravana migrante que permanecía en CDMX dejará albergue, ya tienen trabajo en los estados

Diferentes empresas visitaron el campamento de Tláhuac para ofrecer empleos a los centroamericanos, muchos se trasladaron ya a Chihuahua, Guadalajara o Monterrey, o se quedarán en CDMX donde ya tienen trabajo.
Foto: @CulturaCiudadMx
Por Tania Casasola
27 de diciembre, 2018
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De los 403 migrantes centroamericanos que fueron reubicados en el Faro Tláhuac, espacio habilitado de manera temporal para los que decidieron quedarse en la Ciudad de México, solo quedan 65, y antes del 28 de diciembre abandonarán este lugar, informaron autoridades capitalinas.

La mayoría de ellos son de Honduras y El Salvador, forman parte de la tercera y última caravana migrante de 2 mil personas que ingresó a México, y que partió de Centroamérica con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Una parte del grupo logró avanzar a Tijuana, más de 200 se trasladaron hacia Guadalajara en donde una empresa los contrató. De los migrantes que se quedarán a trabajar en México algunos decidieron permanecer en la CDMX, y otros ya viajaron o están por partir a los estados en donde les ofrecieron empleo.

Alrededor de 60 pidieron la repatriación voluntaria a su país y ya son pocos los que esperan que situación migratoria se resuelva, de acuerdo con Joaquín Aguilar, del albergue Hermanos en el Camino quien acompañó a esta caravana desde su llegada al país.

LEE: Navidad migrante: Chefs cocinan paella para más de 2 mil centroamericanos en Tijuana

Diferentes empresas visitaron el campamento de Tláhuac para ofrecer empleos a los centroamericanos que permanecen ahí desde el 25 de noviembre. Entra las plazas ofertadas están las de guardias de seguridad, obreros, ayudantes generales para diversas fábricas, ayudantes en albañilería, así como en el sector hotelero, restaurantero y en maquiladoras.

Al principio el Faro Tláhuac estaba lleno, recuerda la hondureña Digna Polanco, quien ahora con los pocos compañeros que quedan comparte las tardes, pláticas y los alimentos. “La verdad es que sí se les extraña, pero a uno le da gusto que algunos ya tengan trabajo o estén rentando un cuartito y comiencen una nueva vida”, dice.

Para Digna, sus compañeros, todos desconocidos cuando partieron de la frontera sur, se convirtieron en su familia, cuenta a Animal Político.

El Año Nuevo ya no la pasarán juntos en el Faro, cada quien seguirá su camino en diferentes puntos del país. Hay quienes irán hacia Chihuahua, Guadalajara o Monterrey, donde ya tienen empleo, su situación migratoria es legal y podrán permanecer en el país durante un año.

Otros tienen algunas semanas trabajando ya en negocios de las alcaldías de Iztapalapa y Tláhuac y decidieron quedarse en la ciudad, ahora lo que buscan es un lugar para rentar. Ese es el caso de Javier quien viajó solo desde Honduras, decidió no avanzar hacia el norte y mejor quedarse a vivir en la ciudad.

Cerca del Faro Javier encontró un local de hojalatería y pintura en donde solicitaban personal. Obtuvo el trabajo, y aunque no sabe mucho, el dueño del negocio lo está apoyando para que aprenda. Hasta ahora no pagaba renta ni comida porque se quedaba en este albergue temporal, ahora está buscando un lugar donde vivir.

“Yo me quedaré aquí, me han tratado muy bien, tengo trabajo y sé que viene lo difícil porque gastaré en renta, en comida y todo lo que me haga falta. Me gustaría vivir solo, pero si no se puede veré quien más se queda para compartir los gastos, la verdad estoy muy entusiasmado, en Honduras no hay trabajo y acá ya tengo, no puedo pedir más”, cuenta tras salir de trabajar y regresar al Faro Tláhuac.

LEE: Solos o acompañados, con distintos oficios: ellos son los migrantes de la caravana que quiere llegar a EU

La cena de Navidad prácticamente fue la última celebración que tuvieron juntos: su menú consistió de sopa fría, pavo a la naranja, ensalada de manzana y ponche.

Cortesía: Instituto de Asistencia e Integración Social.

“Nuestra Navidad fue distinta, triste porque estamos lejos de nuestra familia, en mi caso extraño muchísimo a mi hija de ocho años que se quedó en Honduras, ya hablé con ella, le prometí que la próxima Navidad la pasaremos juntas. Entre los que quedamos nos apoyamos mucho y nos damos ánimo, pero sí es difícil”, cuenta Digna Polanco.

Ella salió de su país con su hijo de cuatro años en busca de una mejor vida ya que en Honduras, dice, hay falta de oportunidades y es muy difícil conseguir empleo.

Cuando ella tomó la decisión de viajar a México para luego llegar a los Estados Unidos, la primera caravana migrante llevaba cuatro días de camino, pero logró alcanzarlos pidiendo apoyo.

La mayoría de los integrantes de la primera caravana llegaron a Tijuana, sin embargo, ella no pudo avanzar con ellos debido a que Anthony, su hijo, se enfermó debido al intenso frío y le dio mucha fiebre.

Una vez que el menor se recuperó se integró a la tercera caravana, en el camino hizo nuevos amigos, todos compartieron historias y se apoyaron, pero finalmente, ya con la visa humanitaria de ella y del pequeño Anthony, viajarán esta semana junto con otras 18 personas hacia Guadalajara, donde les ofrecieron trabajo en una fábrica de costura.

Digna planea trabajar seis meses, ahorrar y seguir a EU donde tiene familia y amigos que la apoyarán. Aunque no sabe coser le ofrecieron capacitación y estancia infantil para que su hijo pueda quedarse mientras ella trabaja.

“Tengo fe en que me irá bien y podré llegar a EU para darle una mejor vida a mis hijos, ahorita yo ya estaría en Tijuana, pero por algo pasan las cosas, me quedé aquí y ahora pienso echarle muchas ganas”, asegura.

La hondureña Digna Polanco y su hijo de 4 años se irán a Guadalajara; ahí trabajará en una fábrica de costura. Foto: Tania Casasola.

10 mil migrantes pasaron por CDMX

Recientemente el Instituto Nacional de Migración (INM) entregó tarjetas de visitante por razones humanitarias a 108 centroamericanos albergados en el Faro Tláhuac. Con ellas, los migrantes podrán transitar por territorio nacional, y obtendrán la Clave Única de Registro de Población (CURP) Temporal para extranjeros, con la que accederán a servicios públicos y tendrán derecho a empleo, salud y educación.

A finales de noviembre, 184 migrantes iniciaron sus trámites para regularizar su estancia en México. A la gran mayoría ya se le entregó su documento migratorio y quedan pocos trámites pendientes de concluir, sostuvo Joaquín Aguilar, del albergue Hermanos en el Camino.

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De acuerdo con la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, Nashieli Ramírez Hernández, se estima que en este éxodo pasaron por la ciudad aproximadamente 10 mil migrantes.

En el Faro los centroamericanos tenían actividades de esparcimiento, recibían alimento tres veces al día, servicios de salud, seguridad y acompañamiento de personal de la CDHDF.

Al albergue de Tláhuac llegaron 35 niños y niñas. Foto: @farotlahuac

La primera caravana de migrantes centroamericanos, la mayoría originarios de Honduras, que salió el pasado 12 de octubre de San Pedro Sula llegó el 4 de noviembre a la Ciudad de México, donde fueron albergados en el deportivo de la Magdalena Mixhuca, en la alcaldía Venustiano Carranza.

A este primer grupo que dejó la capital mexicana días después para seguir su camino hacia Estados Unidos, le siguieron varios más que llegaron conforme pasaron las semanas. El último grupo, el del Faro Tláhuac, en su mayoría iniciaron los trámites para regularizar su estancia legal en México.

Al Faro ingresaron 403 migrantes centroamericanos, de los cuales 300 fueron hombres, 68 mujeres y 35 niños y niñas, de acuerdo con la CDHDF.

La mayoría iniciará 2019 en un destino diferente, con trabajo, separados de su familia, y ahora, lejos de los amigos y los apoyos que hicieron en el camino.

Migrantes pasan sus últimos días en el Faro Tláhuac, donde estuvieron poco más de un mes. Foto: Tania Casasola

 

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Chernóbil: por qué la central nuclear siguió funcionando tras el accidente y cuándo dejará de ser radiactiva

Desde 1986 hasta hoy miles de operarios han trabajado en la planta y se han vivido momentos tensos, como un incendio o el derrumbe parcial de la estructura de contención.
26 de abril, 2022
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Chernóbil ha vivido recientemente sus momentos más tensos desde el desastre de 1986.

Las tropas rusas tomaron la planta y sus alrededores a finales de febrero, en el inicio de la invasión a Ucrania, y las ucranianas recuperaron el territorio un mes después.

Estos acontecimientos han puesto de nuevo el foco de atención en la central donde se produjo la peor catástrofe nuclear de la historia.

La fuga masiva de materiales radioactivos en el accidente del 26 de abril de 1986 causó 56 muertes directas y al menos otras 4,000 entre trabajadores y residentes locales, según estimaciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También dejó prácticamente inhabitable un radio de 30 kilómetros en torno a Prípiat, la ciudad que alberga la planta unos 100 kilómetros al norte de Kiev. Es la llamada zona de exclusión.

Radiación en Chernóbil en 2019

BBC

Los sucesos de 1986, que en su momento ocultó la Unión Soviética, se documentaron ampliamente en años posteriores y han llegado al gran público en diversos formatos, desde informes hasta libros o la exitosa miniserie de HBO de 2019.

Sin embargo, la historia de Chernóbil después del accidente es menos conocida.

La reciente invasión del ejército ruso puso de relevancia algo que muchos ignoraban: la central nuclear no está sellada y clausurada, sino que sigue conectada a la red eléctrica y más de 2,000 operarios trabajan en ella con regularidad.

De hecho, tras el accidente de 1986 en el que explotó el reactor número 4, siguió produciendo electricidad durante casi una década y media con las tres unidades que quedaban.

Esto plantea algunas preguntas sobre Chernóbil después del desastre, en la actualidad en pleno conflicto entre Rusia y Ucrania, y su futuro.

¿Qué pasó en la planta en los años posteriores al accidente?

Una de las primeras fotos de Chernóbil tras el accidente de 1986

Getty Images
Chernóbil emitió 400 veces más sustancias radioactivas que la bomba de Hiroshima. Esta es una de las primeras fotos de la central tras el accidente de 1986.

Durante 14 años y 7 meses primero la URSS y luego Ucrania mantuvieron operativas las instalaciones para garantizar el suministro eléctrico de la región.

Esto preocupaba a los países cercanos, que temían un nuevo accidente en los reactores soviéticos RBMK-100, moderados con grafito, a los que se atribuían fallas de diseño.

De hecho en 1991 saltaron las alarmas cuando se incendió una turbina del reactor número 2, lo que llevó a clausurar la instalación, mientras el número 1 se cerró cinco años después, en 1996.

Tras años de negociaciones Ucrania se comprometió con los países del G7 a desactivar la central a cambio de 1,500 millones de euros en ayudas (unos US$1.650 millones) y el 12 de diciembre de 2000 el reactor número 3, el último en funcionamiento, se apagó definitivamente.

En cuanto al malogrado reactor 4, que tras el accidente dejó a la intemperie más de 200 toneladas de materiales radiactivos, en los meses posteriores del mismo 1986 se cubrió apresuradamente con un sarcófago de acero y hormigón para impedir fugas.

Los trabajadores de mantenimiento del primer sarcófago de Chernóbil

Getty Images
Los operarios de mantenimiento del primer sarcófago solo podían permanecer en sus puestos por tiempos cortos (a veces de solo unos minutos) debido a la alta radiación.

Pero era un caparazón provisional, construido apresuradamente para aguantar un máximo de 30 años. La radioactividad, nevadas, lluvias y vientos lo fueron deteriorando hasta el punto de que en 2013 se derrumbaron una de las paredes y parte de la cubierta.

En 2016, tras siete años de trabajos, se inauguró el conocido como NSC (siglas en inglés de “nuevo confinamiento seguro”), diseñado para contener los restos radioactivos durante un siglo.

NSC (nuevo confinamiento seguro) de Chernóbil

Getty Images
El proyecto del NSC (nuevo confinamiento seguro) costó más de 2.000 millones de euros

¿Cómo pudo seguir funcionando la central entre 1986 y 2000?

Hay que recordar que la planta de Chernóbil está en el epicentro de la zona de exclusión donde se prohibió toda actividad humana excepto trabajar en el lugar más peligroso: la central nuclear.

“Si bien la radiación era elevada para los estándares laborales actuales, permitía el trabajo normal de los operarios sin que esto fuera mortal para ellos”, explica a BBC Mundo el ingeniero nuclear argentino Aníbal Blanco, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y especializado en el accidente de Chernóbil.

Dos trabajadoras de la central de Chernóbil en 1996 pasan el control rutinario de radiación.

Getty Images

El experto puntualiza, sin embargo, que “según la normativa internacional vigente referida a la protección radiológica de los trabajadores del área nuclear, hoy no se permitiría el trabajo en esas condiciones“.

Los empleados de la central nuclear durante esos años permanecían en sus puestos en turnos limitados y medían constantemente su exposición a la radiación.

Ángela Merkel, entonces ministra de Medio ambiente de Alemania, visita la central de Chernóbil en 1996

Getty Images
Una imagen curiosa: Angela Merkel, entonces ministra de Medio Ambiente de Alemania, visita la central de Chernóbil en 1996. Tanto ella como los periodistas y operarios que la acompañan llevan el rostro y las manos al descubierto dentro de las instalaciones.

¿Qué ocurrió tras el cierre y qué trabajos se llevan a cabo en la central?

Aunque no produce electricidad desde el año 2000, Chernóbil no se ha podido desmantelar y requiere una gestión constante.

“Todas las personas que operan en la central nuclear de Chernóbil siguen trabajando para eliminar las consecuencias del desastre de 1986“, indica a BBC Mundo el diputado Ihor Kryvosheyev, presidente del comité para la reparación de daños del accidente de Chernóbil en el Parlamento de Ucrania.

Ihor Kryvosheyev, diputado ucraniano

Ihor Kryvosheyev
Debido a la guerra Ihor Kryvosheyev ha dejado temporalmente el Parlamento y se dedica a transportar suministros desde la frontera con Eslovaquia hasta Kiev y otras ciudades.

La central, afirma Kryvosheyev, “ahora tiene como objetivo garantizar la seguridad nuclear”, teniendo en cuenta que dentro del confinado reactor 4 se siguen produciendo reacciones de fisión por la concentración de elementos radiactivos.

En la planta hay registrados unos 2.400 empleados, desde científicos y técnicos hasta cocineros, médicos, personal de apoyo y miembros de la guardia nacional.

Los primeros llevan a cabo varias tareas imprescindibles, como la reubicación de combustibles atómicos o el mantenimiento del sarcófago y las instalaciones con residuos radiactivos.

trabajadores de Chernóbil en un ensayo de situaciones de emergencia en 2006

Getty Images
Los trabajadores de Chernóbil llevan a cabo frecuentes ensayos de situaciones de emergencia

Estos trabajos requieren un flujo constante de electricidad.

El temor a un corte eléctrico prolongado: ¿qué pasaría si esto sucediera?

Cuando las tropas rusas llegaron a la zona de Prípiat el 24 de febrero se produjo un corte eléctrico de varias horas que obligó a usar los generadores diésel de emergencia, sin que esto causara un grave peligro.

¿Qué pasaría, sin embargo, si por el conflicto u otro motivo la corriente se cortara durante varios días, o semanas?

Aníbal Blanco advierte de que “esto no debe suceder de ninguna manera en este tipo de instalaciones”.

“En el peor escenario -de pérdida total de energía por varios días- el agua de las piletas podría evaporarse, dejando al aire los elementos combustibles gastados (ECG)”, explica.

La exposición de tales materiales “elevaría la radiación ambiental y podría sobrecalentar los ECGs, que podrían fisurarse y emitir partículas radiactivas al ambiente”, apunta.

Interior de la central de chernóbil

Getty Images
La central se alimenta de la red eléctrica y cuenta con generadores diésel de emergencia

Kryvosheyev, por su parte, cree que el desastre podría ser mayor.

“Si se cortara la electricidad de forma prolongada, al no funcionar el sistema de ventilación del NSC del reactor 4 es probable que el polvo radiactivo supere el sarcófago y se propague más allá de la zona de exclusión, contaminando áreas limpias de Ucrania y Europa“.

¿Qué supuso la invasión y la estancia de las tropas rusas?

La llegada de las tropas rusas a finales de febrero causó un aumento fuerte y repentino de los niveles de radiación en la zona.

Esto generó temores a una posible fuga radiactiva por el impacto de algún proyectil o explosivo en la central.

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Sin embargo, no se debía a eso. El paso de las tropas y vehículos pesados en la primera etapa de la guerra levantó polvo en la zona de exclusión, cuyo suelo acumula material radiactivo.

“Ese polvo radiactivo en el ambiente hizo saltar las alarmas en los detectores. Luego, al estacionarse las tropas y vehículos, se desvaneció y los niveles de radiación bajaron a niveles previos”, afirma Blanco.

Cuando las tropas rusas tomaron Chernóbil se encontraban allí unos 200 operarios, que permanecieron 25 días retenidos en las instalaciones hasta recibir relevo el 20 de marzo.

También mantuvieron cautivos a 169 miembros de la Guardia Nacional ucraniana en las instalaciones de la central y después se los llevaron a Rusia como prisioneros, según autoridades de Kiev.

“Fueron tomados como rehenes y retenidos por la fuerza”, denuncia el diputado ucraniano.

Kryvosheyev acusa al ejército ruso de haber usado la zona de exclusión “como base militar, para almacenar explosivos y municiones”, algo que, considera, podría haber provocado un accidente nuclear con “terribles consecuencias para Europa y todo el planeta”.

Las autoridades rusas, por su parte, aseguraron que garantizaban el suministro eléctrico de la planta y señalaron a Ucrania como responsable de cualquier incidente que pudiera suceder allí.

En todo caso, el 1 de abril Ucrania confirmó que había vuelto a tomar el control de la planta.

Energoatom, la agencia estatal de energía nuclear de Ucrania, afirmó que los soldados rusos estuvieron expuestos a “dosis significativas” de radiación durante su estancia de más de un mes.

Una habitación llena de desechos en Chernóbil

BBC
Yogita Limaye, de BBC, fue una de los pocos periodistas que entraron a la planta tras recuperarla las tropas de Ucrania. Esta foto, incluida en su crónica, muestra cómo quedó una de las habitaciones donde los soldados rusos mantuvieron cautivos a miembros de la Guardia Nacional ucraniana.

Décadas de actividad

La central será desmantelada completamente en torno a 2064. ¿Por qué tanto tiempo?

Aníbal Blanco argumenta que las tareas de desmantelamiento “son extremadamente complejas y requieren de una planificación cuidadosa”.

“A la construcción del sarcófago del reactor 4 y el mantenimiento de los lugares donde se depositaron los residuos radiactivos y los combustibles gastados de las unidades 1 a 3 se suma el traspaso de esos combustibles usados y luego el desmantelamiento progresivo de las 3 unidades y de los sitios ya no utilizados”.

El nuevo confinamiento seguro de Chernóbil

Getty Images

Kryvosheyev, por su parte, asegura que el año 2064 “solo es una fecha de referencia“.

“Nuestros científicos han creado un plan con los pasos a implementar hasta ese año y nuestro estado está dispuesto a financiar e implementar esas medidas”.

En todo caso, sentencia, “el problema de Chernóbil llegó para quedarse durante milenios“.


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