close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Pixabay
¿Por qué la justicia es cara en México? No solo son los sueldos de ministros, también burocracia y prestaciones
En México, contrario a otros países, se destina mucho más dinero al Poder Judicial federal que al local, pese a que más del 80% de asuntos competen a los jueces en los estados.
Pixabay
11 de diciembre, 2018
Comparte

En los últimos ocho años el presupuesto que se destina al aparato de justicia federal en México casi se ha duplicado. Y sí, hoy un ministro de la Corte gana casi 600 mil pesos mensuales, como ha dicho el Presidente. Los datos oficiales lo prueban. Sin embargo, lo costoso del aparato de justicia federal en el país va más allá de los sueldos de dichos funcionarios.

Una revisión de estudios elaborados por investigadores y datos oficiales publicados en los últimos años sobre los recursos que se destinan al sistema de justicia en nuestro país revelan, por ejemplo, el exceso de la burocracia en la Corte (tiene siete veces más personal que la estadounidense). Sin embargo, la Corte mexicana a su vez tiene una mayor carga de trabajo– más de 14 mil asuntos – frente la estadounidense que solo dicta de 8 a 10 sentencias por año.

Y también hay una inequitativa repartición de recursos: contrario a la tendencia internacional en México se destina menos dinero a la justicia local, pese a la carga de trabajo es mucho mayor en los estados que en los juzgados federales.

Además los expertos cuestionan algunas prestaciones como los bonos de riesgo para todos los jueces y magistrados. Por otro lado un análisis elaborado por un ministro en retiro en México reconoce que sus homólogos en Estados Unidos tienen un salario inferior, pero en cambio, reciben mejores prestaciones, como una casa gratis o tres meses de vacaciones pagadas.

A continuación Animal Político detalla los costos clave del sistema de justicia en México.

¿Los ministros ganan 600 mil como dice AMLO?

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación del Ejercicio Fiscal 2018, todos los ministros de la Corte perciben un ingreso bruto total al año – sin descontar impuestos – de 6 millones 938 mil 234 pesos. Es decir, un promedio mensual de casi 578 mil 186 pesos.

Dicha cifra comprende tanto lo que se percibe nominalmente como salario, así como un conjunto de pagos que cada ministro recibe por múltiples prestaciones que van desde un bono especial por riesgo, hasta concepto de prima vacacional, aguinaldo, gratificación de fin de año, prima quincenal, ayuda para despensa, seguro colectivo de retiro, seguro de gastos médicos mayores, seguro de separación individualizado, apoyo económico para adquisiciones de vehículo, entre otros.

La Corte publicó ayer en su cuenta oficial de Twitter que ningún ministro gana 600 mil pesos e hizo referencia a un manual de pagos publicado en el Diario Oficial de la Federación, sin embargo, en dicho documento las cantidades que se muestran son netas, es decir, incluyen los salarios menos impuestos. Lo que ahí se indica es que el salario mensual neto de los ministros es de 269 mil 215 pesos, más un pago anual de 444 mil 380 pesos por aguinaldo-prima vacacional, y otro anual de 554 mil 595 pesos por riesgo.

En la Suprema Corte explicaron que antes de la reforma constitucional de 2009 que buscaba igualar los salarios con los del Presidente de la República, el salario promedio de cada ministro era superior al actual.

No obstante, luego de esa reforma, la Corte acordó de forma interna aplicar un recorte de 40% a la remuneración salarial para tratar de igualar dicho salario con lo que percibe el presidente, incluyendo sus prestaciones.

Un ensayo publicado en noviembre pasado denominado “¿Absolutismo Constitucional?”, elaborado por el ministro en retiro Serio Aguirre Anguiano, sostiene que la reforma de 2009 es inequitativa pues bajo el argumento de igualar los salarios con el del Presidente, no tomó en cuenta todas las percepciones extra que este recibía e incluso también los apoyos a sus familia.

Por otro lado en el Consejo de la Judicatura Federal precisaron que aun cuando el ministro Luis María Aguilar podría percibir un segundo salario por fungir como presidente del Consejo de la Judicatura, el decidió renunciar al mismo al igual que su antecesor. Es decir, su único sueldo es el de ministro.

¿Ganan más los ministros aquí en otros países? Antes sí, ahora no tanto

Un análisis denominado “¿Por qué nos cuesta tanto la Suprema Corte?” elaborado por los investigadores Ana Laura Magaloni y Carlos Elizondo Mayer-Serra y publicado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) revela que al menos hasta 2011 los salarios de los ministros en nuestro país no solo eran elevados, sino superaban a las de naciones de primer mundo. Hoy dicho escenario se ha matizado.

De acuerdo con el análisis, hace ocho años los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación aun percibían ingresos netos anuales (ya con impuestos descontados) de poco más de 4.1 millones de pesos anuales.

Para ponerlo en proporción, en Canadá ministros del mismo rango percibían 3.8 millones anuales libres de impuestos, en Estados Unidos 2.9 millones de pesos, en Alemania 2.5 millones; en España 2.2 millones, en Colombia 1.7 millones de pesos y Perú 1.3 millones de pesos. Todos por debajo de México.

Sin embargo, de acuerdo con los expertos, han ocurrido dos situaciones que han emparejado hoy esos salarios. Por un lado el recorte salarial que se aplicó luego de la reforma de 2009 y que de acuerdo con datos de la propia Corte fue de 40%.

Y la otra situación que remarcan los analistas es el encarecimiento del dólar. En 2010 los ministros ganaban más de 300 mil pesos con una paridad de dólar de 10 pesos. Hoy perciben menos y con un dólar que ya vale 20 pesos. Ello ha contribuido a emparejar el salario respecto a países de primer mundo, aun cuando se mantengan por encima de América Latina.

Por otro lado el ensayo “¿Absolutismo Constitucional?” del ministro Anguiano sostiene que si bien puede parecer que ministros en Estados Unidos ganan menos dinero, las comparaciones no toman en cuenta que, por ejemplo, al ser nombrados estos reciben una casa habitación sin tener que cubrir pago alguno de mantenimiento, gozan de tres meses de vacaciones al año con todos los pagos que hagan reembolsables, entre otros.

Prestaciones excesivas: bonos de riesgo ¿sin riesgo?

Para los investigadores desde hace años existe un exceso en cuanto a las prestaciones que reciben los ministros, magistrados y algunos jueces.

Por ejemplo, en el referido decreto publicado en febrero pasado se establece entre las prestaciones algo denominado “Pago por Riesgo”, y que se define como un bono extra “por la naturaleza y complejidad” de las funciones encomendadas. En el caso de los ministros de la Corte dicho pago es de más de 554 mil pesos al año (853 mil pesos sino no se descuenta el impuesto); en el caso de los magistrados es de 472 mil pesos anuales; y de jueces de distrito es de 422 mil pesos.

No obstante, los analistas advierten que dicha prestación es excesiva pues no debería aplicarse de forma general, sino solo a los funcionarios judiciales que, en efecto, operen temas penales y en zonas de riesgo. En este esquema no entraría ningún ministro de la Corte quienes viven en Ciudad de México.

El referido informe publicado por el CIDE identifica además prestaciones que, sostiene, son excesivas. Por ejemplo pensiones vitalicias superiores a los 150 mil pesos, o un pago promedio de 54 mil pesos diarios en viáticos destinados a funcionarios asignados a comisiones.

Una Corte “gorda” y cara

Aun cuando los salarios de ministros se hayan emparejado, el costo de la Suprema Corte es elevado en comparación con las cortes y tribunales de funciones similares de otros países, de acuerdo con el análisis de Magaloni y Elizondo.

De acuerdo con su estudio, en 2009 el presupuesto total dicho organismo ascendía a 3 mil 224 millones de pesos. En comparación el presupuesto de la Suprema Corte en Estados Unidos era de mil 192 millones de pesos – menos de la mitad -, y el de la Corte Suprema de Canadá fue de 491 millones de pesos, apenas una sexta parte.

Y más llamativo es el contraste con el Tribunal Constitucional de España cuyo presupuesto era de 411 millones de pesos, mientras que el de la Corte Constitucional fue de 107 millones de pesos (3.3 por ciento en comparación con el presupuesto de México) y el del Tribunal Constitucional de Perú fue de apenas 93 millones de pesos (2.9 por ciento respecto a De México).

En 2018 esta brecha puede ser mayor pues el presupuesto de la Suprema Corte de Justicia se ha elevado. Mientras que en 2010 el presupuesto fue de más de 4 mil 400 millones de pesos, para 2018 superó los 5 mil 600 millones de pesos. Esto de acuerdo con los reportes de egresos publicados por la Secretaría de Hacienda.

¿Por qué es tan cara la Suprema Corte en México? El estudio lo atribuye a su “enorme y gorda burocracia”. Esto ya que emplea a más de 3 mil funcionarios, mientras que, por ejemplo, la Corte en Estados Unidos emplea siete veces menso personal (483 personas), la de España 278 personas, la de Perú 175 personas y la de Chile a apenas 75 personas.

Los analistas explican que ello obedece que la SCJN no es un tribunal que se limite solamente a su función jurisdiccional, sino que además administra casas de cultura en todo el país, organiza eventos, publica libros, entre otros, lo que encarece su operación. De hecho, se estima que 2 de cada 3 servidores públicos de la Corte son ajenos a la labora jurisdiccional, y en realidad hacen funciones administrativas.

Lo anterior provoca que su presupuesto sea mucho mayor.

En el Poder Judicial acotaron que el elevado costo de la SCJN respecto a similares como la de Estados Unidos también se debe a que atiende una mucho mayor cantidad de asunto: 14 mil asuntos al año por apenas 10 de su homóloga estadounidense. En ese contexto señalaron que es necesario reducir el número de temas que aborda, pero ello requiere una reforma legislativa que pase por el Congreso.

Justicia de cabeza: menos dinero a quien más trabajo tiene

Otro estudio del CIDE denominado “La justicia de cabeza: la irracionalidad del gasto público en tribunales” evidencia la disparidad que existe en México en cuanto a los recursos asignados a la justicia federal respecto a la justicia local.

Por ejemplo, en 2010 se destinaban en México 34 mil millones de pesos al aparato de justicia federal (303 pesos per cápita), y solo 18 mil 833 millones de pesos (168 pesos per cápita) a la justicia local. De acuerdo con los investigadores dicha disparidad persiste hasta la fecha.

El estudio subraya que el asignar casi el doble a la justicia federal no tiene lógica con la práctica real. Esto ya que el 80 por ciento de los asuntos judiciales que se inician en México competen a los juzgados y tribunales de los estados, es decir los locales, y solo el 10 por ciento a los federales.

Esta disparidad no concuerda con la de otros países de la región en donde la asignación de recursos es a la inversa: se asigna más presupuesto a la justicia local que a la federal. Por ejemplo en Brasil el gasto per cápita en justicia local es del doble respecto a la federal, en Argentina el triple, y en Estados Unidos y Canadá el gasto en justicia local era 8 veces superior al federal.

Y en comparación con esos mismos países el gasto per cápita para justicia local en México (168 pesos) era significativamente menor, al menos en 2010, año que revisa el estudio. En Brasil se destinaron 758 pesos per cápita en justicia local, en Argentina 710 pesos, en Canadá 1 mil 442 pesos y en Estados Unidos 1 mil 619 pesos.

El análisis de Magaloni y Elizondo también destaca que si bien hay similitud en el nivel de salario que un juez federal recibe en México respecto a los países antes mencionados, no ocurre así con el sueldo de jueces locales que en Argentina, Brasil, Canadá y Estados unidos es similar al de su homologo federal mientras que en México perciben casi una cuarta parte.

Una revisión hecha por Animal Político a los presupuestos de egresos confirma que el aparato de justicia federal es cada vez más caro.

Y es que mientras en 2010 el presupuesto para el Consejo de la Judicatura Federal era de 33 mil 600 millones de pesos, para 2014 había ascendido ya a más de 47 mil millones de pesos, y este año llegó hasta casi 68 mil millones de pesos.

 

Con información de Yuriria Ávila.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Getty Images
Yaba, la droga sintética (y muy barata) que conmociona a un país
Yaba es una mezcla de metanfetamina y cafeína que está causando estragos en Bangladesh, con centenares de miles de adictos y cientos de personas muertas en enfrentamientos con la policía.
Getty Images
25 de abril, 2019
Comparte

Centenares de miles de personas en Bangladesh se han vuelto adictas a yaba, una mezcla de metanfetamina y cafeína que se vende barata en forma de pastillas rojas o rosadas.

La respuesta de las autoridades ha sido férrea, con cientos de personas muertas en supuestos incidentes de “fuego cruzado”.

“Me mantenía despierto durante siete, ocho, hasta diez días a la vez. Consumía yaba en la mañana, tarde, noche y hasta entrada la noche. Trabajaba hasta la madrugada sin irme a la cama”.

Mohamed era un adicto. Después de estar despierto durante tanto tiempo caía exhausto.

“Perdía el conocimiento. Completamente fuera de acción. Después de dos o tres días, me despertaba, comía y me iba otra vez a la cama. Pero, si tenía yaba, la consumía. Si te queda tan sólo una pastilla, seguro que la tomas”.

La adicción de Mohammed a yaba empezó en el trabajo en la capital, Daca.

“Teníamos un negocio de importación con Japón, así que teníamos que trabajar durante la noche por la diferencia horaria. Uno de mis colegas me contó sobre yaba. Me dijo que si la tomaba me ayudaría a mantenerme despierto, tener más energía y trabajar duro en la mañana y hasta tarde en la noche”.

Al principio, Mohamed experimentó las beneficios que su colega le describió. Pero no por mucho tiempo. Mohamed empezó a comportarse erráticamente y casi tuvo un colapso total.

“En las primeras etapas del consumo de yaba hay muchos efectos positivos. Todo queda realzado con yaba”, comenta el doctor Ashique Selim, psiquíatra especializado en adicción.

“Te vuelves más sociable… Disfrutas más la música, los cigarrillos y el sexo. En Bangladesh hay una relación muy poco saludable entre yaba y el sexo. Te mantienes despierto durante más tiempo, tienes más energía, te sientes más confiado. Si dejas de consumir yaba, no hay síntomas de abstinencias, no es como el alcohol o la heroína. Pero son los efectos de yaba los que son realmente adictivos. Es una droga muy, muy peligrosa”.

Yaba apareció por primera vez en Bangladesh en 2002 y su uso y abuso se incrementó continuamente desde entonces.

Se produce ilegalmente en cantidades industriales en Myanmar (Birmania), de donde se trafica hacia Bangladesh por la remota zona sureste del país, donde la frontera sigue parcialmente el río Naf.


Fue a través de este río que cientos de miles de desesperados refugiados rohingya huyeron hacia Bangladesh en 2017 escapando del ejército birmano.

Ahora, casi un millón de refugiados desamparados viven en campamentos improvisados en esa región y los traficantes han logrado transformar a algunos en mulas -frecuentemente mujeres- que transportan bolsas de pastillas escondidas dentro de sus vaginas.

Los expertos sospechan que los traficantes han encontrado una oportunidad comercial que no pueden dejar de aprovechar.

Es una época de rápido crecimiento y Bangladesh es una de las economías más pujantes del mundo, así que los traficantes están introduciendo grandes cantidades de yaba y vendiéndolas barato para crear un mercado cautivo.

Anecdóticamente, parece que el consumo es más prevalente entre la generación de emprendedores ambiciosos que se están beneficiando del boom económico.

“Yo era completamente dependiente”, recuerda Mohamed.

Su esposa, Nusrat, que en ese entonces cuidaba de un bebé recién nacido, dice que su comportamiento se volvió cada vez más impredecible.

“Solía llegar a casa y culparme de todo en cuanto a la comida, amistades, mi trabajo… Eso era muy inusual y no es como él es en realidad”, explica.

Después de que encontró unas pastillas de yaba en la casa, decidió enfrentar a Mohamed al respecto.

“Me gritó. Lo traté de convencer de que buscara algún tipo de tratamiento, pero lo seguía negando. Decía: ‘No confías en mí, quieres irte con otro, quieres separarte de mí’. Pasé un tiempo difícil. Y, al mismo tiempo, sabía que podía hacer cualquier cosa -hasta matarnos”.

Según el psiquíatra Ashique Selim, yaba cumple un papel singular en Bangladesh, una nación donde el alcohol no está libremente disponible y la bebida frecuentemente se ve con desaprobación.

“Me llegó un paciente que llevaba una vida bastante convencional. Sus padres eran muy conservadores. Así que cuando sus amigos salían a tomarse un par de cervezas, él no podía hacerlo porque no quería regresar a casa oliendo a trago. Entonces, en sus 30, se topó con yaba. No hubo cambios visuales en su apariencia y no había olor alguno. Y cuando consumía pequeñas dosis no sufría efectos al día siguiente”.

Pero los consumidores tienen problemas intentando mantener el hábito en el aspecto puramente recreativo.

Y es la amplia disponibilidad de la droga, y el caos que está causando, lo que ha provocado que el gobierno de Bangladesh endurezca el castigo contra la posesión de yaba y declare una política de “tolerancia cero”, una medida que algunos alegan incluye ejecuciones sumarias por parte de las fuerzas del orden.

“Estaba regresando de la mezquita, cuando vi una cantidad de policías frente a mi puerta”, recuerda Abdur Rahman, que vive en Teknaf, una localidad en el núcleo del comercio de yaba en el distrito suroriental Bazar de Cox.

“Entraron en mi casa y encontraron a mi hijo, Abul Kalam, en el baño. Lo aprehendieron y lo esposaron. Les pedí: ‘Por favor, suéltenlo, ¿qué ha hecho?’. El policía me respondió: ‘Si usted sigue hablando, le vamos a pegar un tiro'”.

Abul Kalam acababa de cumplir una sentencia de cárcel por tráfico humano, no de drogas. Fue retenido en la comisaría durante cinco días antes de que su padre recibiera noticias muy malas.

“La policía me dijo que mi hijo había muerto en un enfrentamiento armado”, cuenta.

Abul Kalam murió el 9 de enero, a alguna distancia de la comisaría, en lo que lo que la policía describió como un incidente de fuego cruzado. Los medios informaron que otro hombre murió junto a él, y que 20.000 pastillas de yaba y cinco armas fueron recuperadas en el lugar de los hechos”.

Una organización de derechos humanos estima que en 2018, en los primeros siete meses de los operativos antidrogas del gobierno, casi 300 personas murieron en Bangladesh.

La prensa local frecuentemente escribe las palabras “fuego cruzado”, entre comillas, para reflejar la amplia sospecha de que estos enfrentamientos armados algunas veces son montajes.

Pero el superintendente de la policía, A B M Masud Hossain, niega que haya una política de disparar a matar contra aquellos sospechosos de estar en el tráfico de yaba.

¿Cómo, entonces, explica las circunstancias en torno a la muerte de Abul Kalam?

“Algunas veces, cuando salimos en operativos, nos enfrentamos a traficantes de yaba. Creo que ese fue uno de esos incidentes”, expresa.

“Después de que arrestamos a alguien lo llevamos a la comisaría. Luego, tras recopilar información durante el interrogatorio, iniciamos el operativo. Así que, cuando llegamos a los criminales, algunas veces se enfrentan a la policía con armas. Así que, tal vez murió en ese momento”.

Además tiene una explicación de por qué se da que todas estas muertes siempre parecen seguir el mismo patrón.

“Pueda ser que se trate de las mismas historias, pero los incidentes siempre ocurren así. De manera que ¿para qué contaría otra historia?”.

En febrero, el superintendente organizó un extraordinario evento público en Teknaf. En un ambiente carnavalesco, frente a una muchedumbre de miles, 102 hombres lugareños -todos sospechosos de ser traficantes de yaba- se rindieron ante las autoridades.

Entre ellos estaban los familiares de un parlamentario local de la gobernante Liga Awami, y de otros funcionarios electos. 30 armas y paquetes que contenían 350.000 pastillas de yaba fueron desplegadas ceremonialmente.

Los hombres que se habían entregado fueron alineados en fila frente a un podio adornado con flores, donde el ministro de Interior, Assaduzaman Kahn, le entregó a cada uno un gladiolo.

“El país entero está inundado de yaba, hasta los estudiantes de escuela y universidad dependen de ella”, dijo el ministro.

Luego se dirigió a los hombres que se habían entregado y que, hasta hoy en día, todavía se encuentran encarcelados.

“Su sola presencia hoy es garantía para todos nosotros de que seremos capaces de erradicar la yaba de Teknaf y del resto del país”.

Sonaba como si esos sospechosos de traficar con yaba se habían entregado voluntariamente. Pero un hombre denuncia que su hermano, Shawkat Alam, se entregó únicamente porque temía por su vida.

“La policía hizo una lista de todas las personas que iban a estar en fuego cruzado, o algo por el estilo”, asegura Mohamed Alamgir. “Y cuando mi hermano supo de eso, estaba tan atemorizado que se entregó”.

El superintendente de la policía A B M Masud Hossain rechaza la acusación de que les aplicaron presión.

“Le puedo asegurar que no hay una lista. Siempre procuramos arrestarlos”.

Añade que, desde la rendición de febrero, el tráfico de yaba en el distrito de Bazar de Cox ha decaído casi 70%.

En 2018, las autoridades de Bangladesh se incautaron de 53 millones de pastillas de yaba en todo el país. El valor total de este comercio ilegal se estima en más de US$1.000 millones al año.

No hay datos confiables sobre el número de personas dependientes de drogas en Bangladesh. El Departamento de Control de Narcóticos (DCN) estima que hay cuatro millones de adictos, pero las ONG colocan esa cifra en cerca de los siete millones. De esos, se cree que casi un tercio usa yaba.

Los efectos eufóricos de yaba en Mohamed pronto se tornaron en episodios negativos.

“Estaba constantemente confundido y sentía que alguien me escuchaba, que alguien me observaba”.

La paranoia no es algo inusual entre los que consumen yaba.

A medida que su vida se descontrolaba, Mohamed fue llevado a la fuerza a un centro de rehabilitación en plena noche por unos extraños contratados por su familia.

Fue traumático, pero se siente agradecido ahora. Pasó cuatro meses en tratamiento y ha estado alajado de la droga durante más de un año. Además funge de voluntario en la misma clínica, en parte para evitar una recaída.

“Ahora creo que está listo para conseguir empleo”, dice Nusrat, su esposa. “Pero nunca lo presiono. Y si dice que necesita ayuda, aquí estamos todos para él”.

La adicción de Mohamed a yaba puso profundamente a prueba la relación de esta pareja.

“Pero nuestros lazos se han fortalecido”, sostiene Nusrat. Mohamed está de acuerdo.

“Tengo más fe en ella. ¡Sé que no me va a abandonar!”, afirma.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4YJ8q6ctktE

https://www.youtube.com/watch?v=zMXQvy6sDUw

https://www.youtube.com/watch?v=cqiupsqBZik

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.