¿Cómo debe funcionar la Comisión Nacional de la Verdad? Esto proponen grupos civiles
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¿Cómo debe funcionar la Comisión Nacional de la Verdad? Esto proponen grupos civiles

Este es un resumen de la propuesta de Comisión de la Verdad que analizaron los colectivos de víctimas el pasado 4 de diciembre, y cuya versión final será presentada en las próximas semanas al gobierno federal, en espera de su aceptación inmediata.
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7 de diciembre, 2018
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Luego de que, en septiembre pasado, Andrés Manuel López Obrador se comprometiera con colectivos de víctimas de la violencia de todo el país a establecer seis mesas de trabajo, orientadas en conjunto a diseñar la política de pacificación que aplicará su gobierno, estas agrupaciones de víctimas, acompañadas de organismos civiles de defensa de los derechos humanos, comenzaron el diseño de las propuestas de trabajo que llevarán a dichas mesas, mismo que ahora se alistan a presentar a las autoridades para su discusión, una vez que la nueva administración federal entró en funciones.

El pasado 4 de diciembre, colectivos civiles se congregaron en la Ciudad de México para detallar su primera propuesta, que describe la forma en que víctimas y defensores de derechos humanos se imaginan que debe ser la Comisión Nacional de la Verdad, organismo que el presidente López Obrador se comprometió a crear, y que ahora falta definir sus alcances y facultades.

A continuación, te presentamos un resumen de la propuesta de Comisión de la Verdad que, con carácter de “preliminar”, analizaron los colectivos de víctimas el pasado 4 de diciembre, y cuya versión final será presentada en las próximas semanas al gobierno federal, en espera de su aceptación inmediata.

¿Para qué una comisión de la verdad?

El objetivo de crear una “comisión de la verdad” que opere a nivel nacional, señala el documento discutido por las víctimas y defensores de derechos humanos, es ofrecer una “narrativa creíble, sustentada y explicativa” de la violencia que ha sufrido la sociedad mexicana en las últimas siete décadas, con la intención de “aportar al conocimiento de las consecuencias transgeneracionales” de esta misma violencia.

Lo que se busca, subraya la propuesta preliminar, es “poner fin a la narrativa de negación y simulación del Estado en torno a las graves violaciones a derechos humanos” cometidas a partir del año 1965, para “dar voz a las víctimas que han sido silenciadas por la violencia y la impunidad”, así como para “combatir la indiferencia social ante las víctimas”, “desestigmatizarlas”.

El periodo de esclarecimiento de hechos que los grupos civiles proponen sea estudiado por la Comisión de la Verdad es de seis décadas, dividido en dos.

El primer periodo de estudio, señala la propuesta preliminar, comprende del 1 de enero de 1965 al 30 de noviembre de 2006, es decir, abarca las décadas en las que el gobierno mexicano aplicó la estrategia represiva conocida como “guerra sucia” en contra de grupos opositores, así como los años de violencia política y violencia vinculada a corrupción y delincuencia organizada, que caracterizaron el fin del siglo XX.

El segundo periodo de estudio va del 1 de diciembre de 2006, al 31 de diciembre de 2020, fecha en la que, señala la propuesta, cerrará la recepción de testimonios. Este periodo, cabe destacar, comprende la estrategia militar conocida como “guerra contra el narco”.

La propuesta de Comisión de la Verdad que preparan los colectivos civiles establece que este organismo no debe dedicarse a perseguir delitos particulares, ni a proceder legalmente contra los perpetradores de éstos (algo que tocaría realizar a otro organismo, el Mecanismo internacional contra la impunidad), sino que debe “explicar los contextos y los métodos de la violencia”, para esclarecer y documentar los patrones nacionales y regionales bajo los cuales ésta funcionó y evolucionó en México, concentrándose en aquellos patrones que fomentaron la ocurrencia de violaciones graves a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

En esta propuesta preliminar, los colectivos civiles reconocen que una Comisión de la Verdad no puede trabajar indefinidamente, sino que debe contar con una fecha clara para la conclusión de sus labores. Por ello, los colectivos proponen que la comisión tenga un periodo de existencia de tres años, con la posibilidad de una prórroga excepcional, que pueda aplicarse en caso de que hacia el final de sus labores los integrantes de la Comisión enfrenten obstáculos tendientes a boicotear su presentación de conclusiones.

¿Cómo debe funcionar?

Aunque aún no está definido el número de integrantes de la Comisión de la Verdad, los colectivos civiles coincidieron en que ésta debe conformarse por bajo el principio de paridad de género, con la presencia de personas nacionales y extranjeras, todas “expertas, con autoridad moral probada” y con “independencia partidista”, acompañadas por “víctimas” y “líderes sociales con cercanía a las víctimas”.

Según la propuesta de los colectivos civiles, la Comisión de la Verdad, además, debe contar con un “equipo técnico extenso”, que asista en las labores de documentación y recabación de testimonios y casos, que trabaje a partir de “oficinas regionales que garanticen un proceso descentralizado”.

Este equipo de trabajo, que podría abarcar a cientos de expertos en distintas áreas técnicas, científicas y periciales, operando de forma simultánea en todo el país, deberá trabajar de la mano, en diálogo constante, con “colectivos de víctimas y de familiares de víctimas, con organizaciones civiles y sociales, con la academia y con especialistas extranjeros”, así como con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en lo que toca a asistencia técnica.

¿Qué garantías deben darse?

La primera preocupación planteada por los colectivos de víctimas y de defensa de los derechos humanos es que la Comisión de la Verdad debe contar con condiciones de seguridad para desarrollar su labor, lo que no solo implica garantizar la integridad, presente y futura, de los miembros de la comisión y de sus equipos técnicos, sino también la de todas aquellas personas que posean información sobre graves violaciones a derechos humanos o crímenes de lesa humanidad, ya que sin estas garantías no será posible que esas personas hablen.

Este aspecto, se detalló, exige un amplio ejercicio de imaginación y de estudio de experiencias internacionales, para diseñar mecanismos que permitan obtener testimonios e información sobre graves hechos de violencia, sin poner en riesgo a las personas que los proporcionen, tales como la aplicación de audiencias privadas que, incluso, podrían desarrollarse fuera del país (de exigirlo así las evaluaciones de riesgo).

Por otro lado, una condición de cumplimiento imprescindible es que la Comisión de la Verdad cuente con autonomía y suficiencia presupuestaria para desplegar por todo el país una extensa brigada de recabadores de información, que cuente con todas las herramientas tecnológicas necesarias para garantizar la confidencialidad de los datos obtenidos.

Sin contar con un aporte suficiente de recursos económicos, se detalla, no sería posible desarrollar la “recopilación masiva de datos” que la Comisión de la Verdad requiere para narrar de forma detallada los mecanismos que permitieron la evolución de la violencia en México, ni tampoco sería posible realizar “el análisis estadístico y georreferenciado de las diferentes formas de victimización” que se presentan en el país.

Igualmente, sin los recursos suficientes sería muy difícil incorporar al proceso de aportación de testimonios a todas aquellas víctimas que, hasta ahora, no pertenecen a ningún colectivo organizado.

Resultados

Si bien el objetivo de la Comisión de la Verdad propuesto por los colectivos civiles no es encabezar la persecución de los delitos documentados, sino desarrollar una narrativa apegada a la realidad de la violencia en México, la propuesta sí contempla que aquellos testimonios e insumos informativos recabados por la Comisión puedan ser canalizados al Mecanismo Internacional contra la Impunidad, para que éste pueda aprovecharlos en su labor de identificación de responsables, para su procesamiento penal.

“Los resultados de los informes, los análisis de contexto y de patrones de graves violaciones de derechos humanos, y en su caso crímenes de lesa humanidad –subraya la propuesta– serán incorporados a las investigaciones de fiscalías y el Mecanismo Internacional contra la Impunidad.”

Igualmente, estos testimonios deben ser aprovechados por los programas de reparación integral del daño (cuyo establecimiento es también un compromiso del presidente López Obrador), y servirán también para el diseño de reformas institucionales orientadas a suprimir las posibilidades de repetición de hechos violentos.

Sin embargo, se subraya que el principal objetivo es “el reconocimiento de la narrativa de las víctimas, en contraposición al discurso oficial”, con la intención de “restaurar su dignidad y reivindicar su posición como titulares de derechos”.

“La verdad –concluye la propuesta de los colectivos ciudadanos, que será presentada al gobierno federal para su implementación– será un elemento central para los procesos de construcción de paz, y para la narrativa social que permita entender la violencia y las consecuencias para las víctimas y la sociedad.”

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Cómo la tecnología puede hacer que ya no tengamos que aprender inglés

La tecnología de la traducción ha avanzado mucho en los últimos años y ya es posible comprar dispositivos que tardan pocos segundos en traducir lo que queremos decir. Entonces, ¿será necesario que sigamos estudiando inglés?
2 de febrero, 2020
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Estudiante de inglés

Getty Images
Con todos los avances tecnológicos en materia de traducción, ¿seguiremos necesitando aprender inglés?

¿Llevas años intentando aprender inglés sin obtener muchos resultados? Tal vez la tecnología pueda ayudarte.

Dominar el idioma de William Shakespeare lleva años siendo una de las habilidades más demandadas por las empresas. Pero también lleva mucho tiempo siendo la pesadilla de quienes han llegado a la conclusión de que no tienen la capacidad de hablar otra lengua.

La tecnología, sin embargo, ha intentado llenar este hueco con distintos tipos de herramientas de traducción.

Si bien en un principio estas podían dejar mucho que desear, su precisión y efectividad ha ido mejorando en los últimos años gracias a los avances en inteligencia artificial.

Pero, ¿han progresado lo suficiente para que podamos ya dejar de invertir tiempo y dinero en clases de inglés?

El traductor de Google, por ejemplo, ha dado pasos gigantes desde que saliera al mercado en 2006.

Tras pasar por una etapa en la que se dedicaba a buscar el equivalente en otra lengua de una frase determinada, en 2016 el gigante tecnológico le introdujo una nueva forma de operar: la traducción automática neuronal.

Pizarra con palabras en varios idiomas

Getty Images
Los traductores electrónicos pueden traducir decenas de idiomas.

El resultado son textos mucho más fluidos que tienen en cuenta el significado global del texto en vez de traducir palabra por palabra.

A esto se suman mejoras que en los últimos años han permitido que se pueda traducir también sonidos y documentos utilizando el micrófono y la cámara del celular.

Pero Google no es el único que ofrece ayuda para quienes quieren hacerse entender en un idioma que no hablan.

Traductores electrónicos

Si bien puedes utilizar software como el traductor de Google en tu celular para leer una traducción de lo que alguien está diciendo, existen en el mercado varios dispositivos que realizan el mismo trabajo con algunas ventajas.

Por ejemplo, Pocketalk, que se ha convertido en uno de los más populares en Japón. Su principal ventaja es la calidad de su micrófono, con tecnología de cancelación de ruido, lo que facilita la traducción en lugares muy transitados como cafés o aeropuertos.

Otras marcas alternativas incluyen Langogo y Buoth Smart Voice, todas rondan el precio de US$300. ¿Vale la pena pagar por algo que se puede hacer con una app en el celular? Quienes invierten en ellas destacan el hecho de que les ayudan a ahorrar en batería del teléfono y que ofrecen una traducción más precisa.

Mujer hablando al teléfono

Getty Images
¿Vale la pena pagar por un dispositivo traductor pudiendo usar el traductor de Google?

Otra opción más reciente que todavía está por popularizarse es la de los audífonos que traducen en tiempo real.

Si bien Google lanzó los suyos, los Pixel Buds, hace un par de años, las críticas no fueron buenas. Hoy, se puede comprar alternativas como el WT2Plus, al que pronto le saldrá competencia: el Ambassador de Wavery Labs, con sede en Nueva York.

Ambos requieren estar conectados a un celular para poder funcionar y que cada hablante se ponga uno de los dos audífonos en la oreja.

“Enviamos la señal de lo que se está diciendo a la nube, donde la transcribimos y la traducimos, y luego la devolvemos a los audífonos. Así que, en efecto, lo que sucede es que yo te hablo en español y un minuto y medio después tú oirás la traducción directamente en el auricular”, afirmó Andrew Ochoa, director de Waverly Labs, sobre el Ambassador.

Teléfono y audífonos

Waverly Labs
Cada hablante debe ponerse un Ambassador en la oreja y conectarlos a un celular.

En una entrevista en el programa de radio de la BBC Business Daily, el empresario explicó cómo se desarrollaron los audífonos que saldrán a la venta durante el segundo trimestre de 2020 por un costo menor al de los traductores electrónicos: US$149.

“Es una combinación de muchas cosas. Por el lado del hardware, tenemos sensores mecánicos microelectrónicos que ya están miniaturizados. Cosas como acelerómetros o micrófonos que ahora puedes meter en dispositivos pequeños. Son baratos y puedes conseguir muchos de ellos”.

“Por el lado del software, tienes estos nuevos modelos de inteligencia artificial que impulsaron por completo la precisión del reconocimiento de voz y traducción”.

Ochoa confía tanto en la capacidad de la inteligencia artificial para traducir, que se atreve a asegurar que los traductores profesionales corren el riesgo de quedarse sin trabajo pronto.

Aunque advierte: “Si intentas negociar un tratado de paz nuclear, usa un intérprete profesional, ¿OK?”

El empresario argumenta que hay muchas aplicaciones en las que las tecnologías de traducción hoy en día que “son lo suficientemente buenas para reemplazar algunas interacciones”. Y vaticina que “dentro de siete o 10 años, empezaremos a alcanzar la paridad con los humanos“.

Pocketalk

Getty Images
Dispositivos como el Pocketalk rondan los US$300.

Aunque también admite que hay limitaciones.

“Hay problemas como: ¿y qué si hay varias personas hablando diferentes idiomas al mismo tiempo?… Imagina que estás en una habitación con una docena de personas a tu alrededor. El oído humano puede hacer un muy buen trabajo concentrándose en la persona a quien quiero oír. Pero las máquinas no pueden hacer eso“.

A este se suma el del ritmo: “Ahora mismo, funciona así: hablas y paras, hablas y paras… Pero queremos llegar al punto en que sea simultánea, que es lo que ves en televisión cuando alguien habla y un intérprete traduce en tiempo real lo que está diciendo…”

Algo que cree que puede empezar a verse, al menos en forma de prototipos, tan pronto como en 2020: “Cuando eso suceda, revolucionará inmensamente la tecnología de la traducción”.

Escasez de profesores

Hablantes y estudiantes de inglés sumarán alrededor de 2.000 millones en 2020, según el British Council, el instituto cultural público de Reino Unido.

Mujer traduciendo

Getty Images
Andrew Ochoa asegura que los traductores pueden quedarse sin trabajo pronto.

La demanda de estudios de inglés es tan grande, que ya se está hablando de una escasez de profesores nativos, como explicaba a Business Daily Melanie Butler, editora de la publicación especializada en el sector de la enseñanza de inglés English Language Gazette.

“A las escuelas de idiomas locales les está yendo bien, pero se está volviendo imposible proveerlas de hablantes nativos de inglés porque el mundo es demasiado grande”, afirmó.

Solo en China, por ejemplo, existen entre 50.000 y 55.000 academias de inglés que emplean a 400.000 profesores, según Butler, que estima que 260.000 ejercen la profesión de manera ilegal al no cumplir los requisitos necesarios.

Ante los avances de la tecnología y la dificultad de responder a la demanda de profesores de inglés nativos, ¿podrán dispositivos como los Ambassadors hacer desaparecer la necesidad de que aprendamos inglés y ocupar su lugar como lengua franca?

“Supongo que es posible, nunca pensé en eso”, respondió Ochoa.

De lo que sí está seguro es de que productos como el suyo, pese a sus limitaciones, “harán más divertida la experiencia de explorar diferentes culturas”.


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