Desaparecen 290 mdp para damnificados del sismo en Iztapalapa
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Foto: Cuartoscuro/Archivo

Desaparecen 290 mdp para damnificados del sismo en Iztapalapa

La delegación Iztapalapa, con Dione Anguiano en el gobierno, dijo que había levantado un censo para ayudar a damnificados, pero no hay registro oficial del dinero ni de la identidad de los beneficiados.
Foto: Cuartoscuro/Archivo
4 de diciembre, 2018
Comparte

Entre el 21 de marzo y el 11 de septiembre de 2018, la delegación Iztapalapa (en ese momento encabezada por la perredista Dione Anguiano) recibió 290 millones de pesos para distribuir entre la población delegacional cuyo patrimonio inmobiliario sufrió afectaciones a causa de los sismos de 2017. Sin embargo, acerca del destino de ese dinero y de identidad de los beneficiados no quedó ningún registro oficial: el dinero simplemente se esfumó (durante un año electoral).

El pasado 26 de agosto, siendo aún jefa delegacional de Iztapalapa, la perredista Dione Anguiano aseguró haber levantado un “censo” de 21 mil 800 damnificados por los sismos, el cual supuestamente contaba con fotografías y georreferenciación “de todos los inmuebles averiados y los datos de sus propietarios”.

Ese censo fue, supuestamente, la base para el reparto de los 290 millones de pesos entre damnificados de Iztapalapa, y según la exdelegada Anguiano, se trataba de una herramienta “institucional” y “confiable” que estaría a disposición de las nuevas autoridades, que asumieron el cargo el 1 de octubre.

El análisis de la información contenida en dicha lista de beneficiarios permitiría verificar si ese dinero fue realmente entregado a damnificados, y bajo qué criterios se repartió, razón por la cual Animal Político solicitó copia del censo propalado por Dione Anguiano.

No obstante, la respuesta oficial (expedida por las nuevas autoridades de Iztapalapa, ahora gobernada por el partido Morena) fue que dicho censo de damnificados no existe, y que se ignora cuál fue el destino que Dione Anguiano dio a los 290 millones de pesos.

El pasado 5 de noviembre, las nuevas autoridades de Iztapalapa informaron que “el titular de la Dirección de Protección Civil saliente (José Francisco Arreguín Hoyos) no hizo entrega física ni digital de los archivos, ni de las bases de datos correspondientes al programa ‘Ayuda social para el mantenimiento de casas dañadas por los sismos del 19 de septiembre de 2017′”, irregularidad por la cual, se aclaró, ya fue interpuesta una denuncia formal en su contra ante la Contraloría Interna.

De hecho, el 19 de octubre de 2018, al ingresar a las oficinas de la Dirección de Protección Civil, las nuevas autoridades elaboraron un “acta circunstanciada” en la cual registraron el deterioro en el que encontraron dichos archivos.

Según esta acta (de la que Animal Político posee copia), al hacer una búsqueda de la base de datos de damnificados por el sismo en Iztapalapa, las nuevas autoridades sólo hallaron “cajas apiladas y en desorden (…) Se hace del conocimiento que no se cuenta con un registro claro del contenido de las cajas y tampoco se cuenta con una base de datos donde se precisen los pagos que se hayan efectuado”.

El acta circunstanciada también establece que “no se cuenta con relación, estatus y expedientes de cada uno de los 21 mil 802 registros de damnificados de Iztapalapa por los sismos ocurridos en septiembre de 2017”.

De hecho, el número de 21 mil 802 damnificados no está verificado, ya que dicha cifra fue difundida durante la pasada administración sin que se presentaran pruebas de que ése fue realmente el número de afectados.

Por esta misma causa, la nueva administración de Iztapalapa, ahora encabezada por Clara Brugada, informó que “se desconoce la atención o seguimiento dado a cada uno” de los supuestos damnificados.

Es decir, no se sabe si el dato de damnificados es un número inflado por las pasadas autoridades o si efectivamente incluye a todos los afectados, no se sabe si las personas beneficiadas en verdad eran damnificados, o cuánto dinero se les dio.

Peor aún: ni siquiera se sabe si realmente se les entregó alguna cantidad, o si los 290 millones de pesos se desviaron a otros fines.

Cabe destacar que, a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, Animal Político solicitó copia del padrón de damnificados de Iztapalapa en agosto, luego de que la aún delegada Dione Anguiano difundiera su existencia a través de un boletín de prensa en el cual, además, aseguraba que dicha lista de afectados “se entregará a la próxima alcaldía (nueva denominación empleada para las demarcación territoriales de la Ciudad de México) y es muestra de que hemos trabajado”.

Según los plazos establecidos por la Ley General de Acceso a la Información Pública, esta información debía ser entregada por Dione Anguiano el 14 de septiembre, es decir, cuando la perredista aún era titular de la demarcación.

No obstante, al vencerse ese plazo, la administración encabezada por Anguiano informó a Animal Político que, “debido a la complejidad de dicha información”, requería de otros diez días para entregarla.

Así, la nueva fecha legal de entrega quedó establecida para el 29 de septiembre, es decir, dos días antes de que concluyera la administración delegacional de Dione Anguiano. Sin embargo, la perredista dejó vencerse ese plazo, concluyó luego su administración, y nunca cumplió la obligación legal de entregar el supuesto censo de damnificados.

No fue sino hasta que las nuevas autoridades de Iztapalapa asumieron el control de las oficinas delegacionales que, finalmente, se reconoció que no hay evidencias que respalden la existencia dicho censo, ni del supuesto apoyo otorgado a los beneficiarios.

Para conocer la postura de Dione Anguiano en torno a estas irregularidades en el manejo de recursos para damnificados durante su administración, Animal Político le solicitó una entrevista formal, sin que se obtuviera respuesta satisfactoria.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Por qué el objetivo debe ser aprender a vivir con la COVID, no luchar contra él

Eliminar al coronavirus de la faz de la Tierra sería extraordinario. La erradicación total de un virus solo se ha logrado una vez en la historia.
Getty Images
18 de febrero, 2021
Comparte

El gobierno británico dijo recientemente que espera transformar la COVID-19 en una enfermedad manejable, como la gripe.

Las vacunas y los nuevos tratamientos, argumentan ministros y sus asesores científicos, reducirán la tasa de mortalidad y nos permitirán vivir con el virus, en vez de estar luchando constantemente contra él.

¿Pero es esto posible?

Objetivo inalcanzable

Eliminar la COVID de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa.

Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980.

Tomó décadas llegar a este punto, y científicos y gobiernos solo pudieron lograrlo gracias un serie de circunstancias únicas.

Primero, la vacuna era tan estable que no necesitaba ser refrigerada y, cuando era suministrada, era obvio de forma inmediata si había funcionado o no.

También era evidente cuando una persona se había infectado. No era necesario para ello hacer un test de laboratorio, lo cual era una gran ventaja a la hora de contener brotes.

La COVID, como todos sabemos, es completamente diferente.

La estrategia “COVID cero”

En cambio, el movimiento llamado “cero COVID” tiende a hablar de eliminación. Esto significa básicamente reducir el número de casos a cerca de cero en un territorio y mantenerlo así.

Viruela

Getty Images
Una serie de circunstancias únicas hicieron que la viruela pudiese erradicarse en 1980.

Uno de los defensores de más alto perfil de esta teoría es la profesora Devi Sridhar, experta en salud pública de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Sridhar cree que deberíamos tratar a la COVID-19 como al sarampión, que ha sido mayormente eliminado en los países ricos.

La profesora argumenta que las continuas restricciones para reducir el número de casos junto con un sistema más efectivo de rastreo y testeo, más vacunación, permitiría contener al virus y regresar a una “suerte de vida doméstica normal”, donde la apertura de restaurantes, bares y la realización de eventos deportivos y musicales fuera posible.

Pero el precio a pagar, dice, sería restringir los viajes internacionales e imponer restricciones en las fronteras, así como “cuarentenas breves y severas” cuando los casos suban de forma inevitable.

Deepti Gurdasani, epidemióloga clínica de la Universidad de Londres, es otra defensora de esta estrategia. Ella es una de más de 4.000 signatarios de la petición “COVID cero”, que hace un llamado para que se debata esta propuesta en el parlamento británico.

“La vida podría retornar a algo parecido a la normalidad. Podríamos incluso abrir corredores de viaje con otros países que han seguido ese camino”, dice.

El problema del enfoque del sarampión

Quizás sea una perspectiva tentadora, pero una que muchos creen que está fuera del alcance o que requeriría restricciones tan sostenidas que los costos económicos y sociales serían enormes.

“COVID cero no es compatible con los derechos individuales y las libertades que caracterizan a las democracias de posguerra”, señala el profesor Francois Balloux, director del Instituto de Genética del University College de Londres.

Países como Nueva Zelanda, Taiwán y Australia han logrado esto porque pudieron evitar que el virus se afianzara, y todo parece indicar que una vez que las poblaciones de estos países estén vacunadas, comenzarán a levantar las restricciones en las fronteras.

Aeropuerto

Getty Images
Una condición de la estrategia COVID cero es el cierre de fronteras.

Pero ningún país que haya visto la propagación del virus como ocurrió en Reino Unido ha logrado suprimirlo hasta el punto de eliminarlo.

Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para alcanzar esto, como ha pasado con el caso del sarampión.

Pero hay una falla significativa en este argumento, explica la profesora Jackie Cassell, experta en salud pública de la Universidad de Brighton.

El sarampión, dice, es un virus “inusualmente estable”. Esto significa que no cambia de una manera que le permita evadir el efecto de la vacuna. De hecho, la misma vacuna se ha utilizado esencialmente desde la década de 1960, y también proporciona inmunidad de por vida.

Ya está claro que, “lamentablemente”, este no es el caso de este coronavirus, dice Cassell.

El desafío es mantenerse por delante del virus

Las variantes que han surgido en Sudáfrica y Brasil le permiten al virus cambiar para evadir parte de la inmunidad creada por las vacunas.

El virus que circula en Reino Unido también ha mutado y ha conseguido un cambio clave -conocido como E484- que permite que esto suceda.

A medida que se vacunen más personas, es probable que esto aumente. Esto se debe a que las mutaciones que pueden sortear la respuesta inmune de alguna manera tendrán una ventaja selectiva, señala Adam Kucharski, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha llevado a cabo una investigación sobre brotes globales desde Zika hasta Ébola.

“No podemos salvarnos de esto. Puede que necesitemos actualizar las vacunas”.

Vacuna

PA Media
Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para detener la propagación del virus.

El desafío es, entonces, “estar por delante del virus”, explica. Pero esto no es, según cree, tan difícil como parece.

Los coronavirus cambian menos que la gripe, dice, lo que significa que las vacunas deberían seguir siendo efectivas en una gran medida.

Es más, el hecho de que las mutaciones que se están viendo compartan algunas características clave nos da una buena idea de la ruta que están siguiendo. “Es de esperar que sea más fácil de actualizar que la vacuna de la gripe, donde hay muchas cepas diferentes”.

Aunque advierte que se debe tener sumo cuidado en este momento, ya que una población que está construyendo inmunidad en un momento en que hay mucha infección alrededor proporciona un caldo de cultivo ideal para que las variantes escapen de esas vacunas.

Kucharski dice que es demasiado pronto para saber si llegaremos al punto en que el coronavirus pueda tratarse como una gripe, ya que aún no hemos visto por completo el impacto que tendrán las vacunas.

Eliminar el riesgo

Esta precaución es comprensible, ya que los científicos quieren ver primero la evidencia del despliegue del programa de vacunación en el mundo real. Salud Pública de Inglaterra está llevado a cabo un estudio en que analiza esto, y se espera que se publique antes de que se levanten las restricciones.

Pero todas las indicaciones de los ensayos clínicos y la experiencia de Israel, que lidera el tema de la vacunación de la población en el mundo, es que tendrán un impacto significativo en las infecciones, y donde no, al menos contribuirán a evitar casos serios de COVID-19, complicaciones cuando los síntomas se prolongan, así como muertes.

Coronavirus

Getty Images
Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Para aquellos que todavía son susceptibles porque se niegan a vacunarse o porque la vacuna no ha funcionado en ellos, el avance en los tratamientos será vital.

Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Esto no significa que nadie morirá. Whitty ha hablado de llegar a un tasa de muertes “tolerable”. Y ciertamente muchos esperan que el próximo invierno sea un desafío, con especial preocupación de que las comunidades más desfavorecidas sean las más afectada, por el temor de que la aceptación de la vacunación haya sido más baja en estas áreas.

Pero es fácil olvidar que la gripe también puede matar a gran escala. En 2017-18, por ejemplo, más de 20.000 personas murieron en Reino Unido a causa de la gripe.

Fue un invierno duro y frío y las muertes por otras causas, como enfermedades cardíacas y demencia, también aumentaron, lo que llevó el exceso de muertes invernales a cerca de 50.000. La sociedad apenas parpadeó.

“Hemos convivido con los virus durante milenios”, dice el profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes del gobierno. “Haremos lo mismo con la COVID”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.