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Especial
Un documental busca sacar del olvido la aportación histórica de la Escuela Nacional de Danza
La institución resguarda un sistema de datos que registra cada una de las danzas que existen en México, hasta las que han desaparecido.
Especial
15 de diciembre, 2018
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Guerreros de la danza es un documental que retrata la vida de la Escuela Nacional de Danza Folclórica de México que este año celebra 40 años de fundación y que, además, busca concientizar a las autoridades sobre el importante legado de la institución, a pesar de ser una de las escuelas más pobres del sistema de educación artística.

“Si vamos a los apoyos gubernamentales, la escuela está hasta abajo. Es como el patito feo, no tienen dinero ni para vestuario y menos para celebrar los 40 años”, dijo el director del documental, Gibrán Bazán en entrevista para Animal Político.

Para no pasar desapercibidos, la alumna Fernanda Ruíz contactó a Gibrán Bazán para realizar un documental acerca del legado de esa institución, conocer la escuela, platicar con los maestros y ver el ambiente.

“Tenía una idea preconcebida de lo que era la danza folclórica y me di cuenta cuan chiquito es el ballet de Amalia Hernández. Entras, y desde los pasillos, ves las ofrendas en la escuela, a los chicos haciendo su vestuario con lentejuelas, escogen las telas de acuerdo a simbolismos”, señaló el director.

La Escuela Nacional de danza Folclórica -que forma parte del Instituto Nacional de Bellas Artes- se fundó en 1978 como parte del Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza (SNEPD), con el objetivo principal del estudio de la tradición dancística, la lucha por la revaloración, conservación y enriquecimiento de la cultura nacional.

“Fue un choque cultural. Me di cuenta que esos muchachos no solo son guerreros de la danza son guerreros de la cultura, porque ellos van a las comunidades, ven las danzas, hacen un registro de los movimientos para que esa danza no se pierda”.

En México hay cientos de danzas en todas las regiones, los alumnos y maestros las observan para traerlas a la escuela y con un gran respeto recrearlas con los mismos vestuarios con que se representan en los escenarios a donde van, con el objetivo de presentarlo tal y como se danza en las comunidades.

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Los guardianes de la danza

Uno de los personajes que destacan dentro del documental es el profesor Marcelo Torreblanca.

“Hay muchos maestros que estuvieron por décadas. En un inicio eran bailarines, luego se convirtieron en maestros, y después investigadores. Sin embargo, la figura central en el documental es el maestro Torreblanca, uno de los grandes mexicanos que tenemos olvidados de nuestro país”, argumentó Bazán.

El maestro Torreblanca se encargó de crear el primer sistema de datación, que refiere a todo el sistema de enlace con las comunidades indígenas y sus danzas representativas. Otra de las acciones iniciadas por Marcelo fueron los viajes de los estudiantes a las comunidades para que vieran las danzas en vivo.

“Todo ese sistema de registro, los grupos representativos en el extranjero y todo ese registro del legado a nuestra danza debe ser reconocido. Marcelo Torreblanca es un mexicano que entregó toda su vida a resguardar este patrimonio”, dijo.

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El documentalista Gibrán Bazán hizo un llamado al presidente Andrés Manuel López Obrador y a Alejandra Frausto, secretaria de cultura para atender las demandas la Escuela Nacional de Danza Folclórica “para que vean lo valioso que es, se haga un registro y digitalizar todos los materiales que tienen”.

El documental, Guerreros de la danza se estrenó el 13 de noviembre en la plataforma de Vimeo y YouTube, sin embargo se estrenará en la Cineteca Nacional el próximo 13 de diciembre y, al mismo tiempo, se donará a las televisoras públicas como canal 22 y canal 11, así como a 30 televisoras incluidos Chile y Argentina.

Recuperar la memoria dancística

A pesar de que hay danzas que han desaparecido -algunas veces porque en las comunidades dejan de representarlas por diversos fenómenos sociales que corresponden a intercambios culturales-, profesores y alumnos de esta institución se encargan de registrar las danzas que han ido desapareciendo.

“Eso es muy importante porque pocos países lo tienen y han registrado danzas que ya no existen y gracias a ellos se van a salvar. Algún día se volverán a bailar”, señaló entusiasmado, Bazán.

De acuerdo con el director, gracias a este registro de las danzas ya desaparecidas, los alumnos de la Nacional de danza Folclórica las bailan periódicamente aunque lo importante es que la comunidad, de donde son originarias, las representen de nuevo.

“Muchos niños y jóvenes, con la tecnología y la influencia extranjera se avergüenzan de bailar sus propias danzas. Es un trabajo que tienen de ir a las comunidades, volver a bailar las danzas, invitar a las comunidades para que las bailen y ver qué familia agarra la tradición y la vuelvan a bailar”.

La misión se complica cuando la comunidad no les permite grabar o tomar fotografías, “es algo que nos les gusta, va en contra de sus tradiciones y sus creencias. En ese caso, lo que hacen es registrar con puntos y rayas los movimientos de cada danza”.

 

 

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