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Cuartoscuro
El Estado mexicano es responsable por la tortura sexual de mujeres en Atenco: CoIDH
La Corte concluyó que los elementos municipales, estatales y federales violaron los derechos a la integridad personal, a la vida privada, y a no ser sometido a tortura, de las 11 denunciantes.
Cuartoscuro
21 de diciembre, 2018
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La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) señaló al Estado mexicano como responsable de la “violencia sexual, violación y tortura” cometidas contra,  al menos, once mujeres durante los operativos realizados por elementos municipales, estatales y federales en 2006, en San Salvador de Atenco, Estado de México.

Este viernes la CoIDH emitió una sentencia en la que declara “responsable internacionalmente al estado mexicano “por la violación de los derechos a la integridad personal, a la vida privada, y a no ser sometido a tortura”, de Yolanda Muñoz Diosdada; Norma Aidé Jiménez Osorio; María Patricia Romero Hernández; Mariana Selvas Gómez; Georgina Edith Rosales Gutiérrez; Ana María Velasco Rodríguez; Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo; Bárbara Italia Méndez Moreno; María Cristina Sánchez Hernández; Angélica Patricia Torres Linares, y Claudia Hernández Martínez.

Los hechos ocurrieron los días 3 y 4 de mayo del año 2006 en el muncipio de San Salvador de Atenco, en Texcoco, Estado de México. De acuerdo con la CoIDH, la policía municipal de Texcoco y San Salvador de Atenco; la policía del Estado de México, y la Policía Federal realizaron operativos en San Salvador de Atenco y en la carretera Texcoco-Lechería “para reprimir manifestaciones” que se llevaban a cabo en dicho municipio.

“En el curso de los operativos fueron detenidas las once mujeres víctimas del caso, durante su detención y mientras eran trasladadas e ingresadas al Centro de Readaptación Social (CEPRESO) “Santiaguito”, fueron sometidas a diversas formas de violencia y, en algunos casos, a la violación sexual”, se lee en la sentencia.

Después de estas acciones, varias de las víctimas sufrieron “un trato denigrante” por parte de los primeros médicos que las atendieron en el CEPRESO de “Santiaguito”. Los doctores “se negaron a revisarlas, a practicar exámenes ginecológicos y a reportar o registrar la violación sexual, e incluso en algunos casos se burlaron de
ellas y las insultaron”, detalla la sentencia.

Posterior a los hechos se iniciaron diversas investigaciones penales por los delitos de violencia, violación sexual y tortura denunciados por las mujeres víctimas del caso, específicamente sobre el gobierno del Estado de México, cuyo mandatario era el expresidente Enrique Peña Nieto y sobre la Fiscalía Especial para la
Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia Contra las Mujeres.

Sin embargo ninguno de estas investigaciones se han concluido, a excepción de un procedimiento penal que finalizó con una absolución.

Fue en noviembre de 2017 cuando las 5 de las 11 denunciantes viajaron a San José, Costa Rica para narrar ante la CIDH los actos de violencia y el abuso sexual que sufrieron por parte de elementos de seguridad en mayo de 2006.

Norma Aidé Jiménez Osorio, Claudia Hernández Martínez, Bárbara Italia Méndez Moreno, Angélica Patricia Torres Linares y Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo relataron a los jueces como los policías las golpearon y violentaron sexualmente.

Un año pasó para que la CoIDH emitiera una sentencia señalando la responsabilidad del Estado mexicano en estos actos.

La CoIDH resalta que en el trámite del caso el gobierno de México reconoció su responsabilidad internacional por la violencia física; psicológica y sexual, y actos de tortura, sufridos por las once víctimas.

“El Estado reconoció su responsabilidad internacional por la falta de atención médica adecuada y la afectación a su salud, las garantías judiciales, protección judicial, igualdad ante la ley y el deber de investigar actos de tortura y de violencia contra la mujer”, señala la CoIDH.

En su sentencia, la Corte concluye que la actuación de las autoridades de seguridad involucradas en los operativos de 2006 “se caracterizó por el uso de la fuerza de
manera indiscriminada y excesiva contra toda persona que asumieran que formaba parte de las manifestaciones”.

Agregan que, al momento de la detención, las once víctimas ejercían “conductas pacíficas o de resguardo de su integridad (…) Por tanto, el uso de la fuerza por parte de las autoridades policiales al momento de detenerlas no fue legítimo ni necesario, pero además fue excesivo e inaceptable por la naturaleza sexual y discriminatoria de las agresiones sufridas”.

Ante esto, la CoIDH ordenó al Estado, como medidas de reparación, continuar las investigaciones sobre el caso con una perspectiva de género, para determinar,
juzgar, y, en su caso, sancionar a todos los responsables de la violencia y tortura sexual.

Igualmente exige que se brinde “de forma gratuita e inmediata, el tratamiento médico y psicológico o psiquiátrico”, a las víctimas del presente que así lo soliciten; además de realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional y ofrecer disculpas públicas.

También piden capacitar a los oficiales de la Policía Federal y del Edomex; establecer un mecanismo para evaluar la efectividad de las políticas e instituciones en materia de rendición de cuentas y monitoreo del uso de la fuerza, y elaborar un plan de fortalecimiento del Mecanismo de Seguimiento de Casos de Tortura Sexual cometida contra Mujeres.

También se ordenó al Estado el pago de determinadas cantidades por daños materiales e inmateriales, el reintegro de gastos y costas, así como el reintegro de los gastos del Fondo de Asistencia Legal de Víctimas.

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La historia de amor y activismo de la primera pareja gay legalmente reconocida del mundo
Hace 30 años, Dinamarca se convirtió en el primer país del mundo en reconocer la unión civil entre personas del mismo sexo. Unos meses después, la ley entró en vigor con la unión de Axel y Eigil Axgil, que hicieron historia en el movimiento LGBT.
9 de junio, 2019
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El 7 de junio de 1989 se publicó un documento histórico en Dinamarca.

La firma de la reina Margarita II selló una ley pionera aprobada por los parlamentarios daneses: el país europeo pasaba a ser el primero del mundo en reconocer oficialmente la unión civil entre parejas del mismo sexo.

“Dos personas del mismo sexo pueden registrar su unión estable”, garantiza el primer artículo de la ley.

Pese a haber sido aprobada por los parlamentarios y rubricada por la reina, la ley no entraría en vigor hasta algunos meses después, el 1 de octubre de 1989, el tiempo necesario para que los órganos públicos adaptaran sus procedimientos internos.

La primera pareja que usó por primera vez ese derecho ya convivía desde hacía cuatro décadas y era bastante conocida entre la comunidad LGBT: los activistas Axel Lundahl-Madsen (1915-2011) y Eigil Eskildsen (1922-1995) que, como prueba de amor habían adoptado el apellido Axgil (inventado a partir de la unión de sus nombres).

Tom Ahlberg, el alcalde de Copenhague, inició el evento con un pronunciamiento que reconocía la importancia de la fecha. Después, ofició la ceremonia.

Fue él quien preguntó a Axel Axgil si aceptaba a Eigil Axgil como compañero, y viceversa. Y escuchó dos veces un “sí”.

Hasta el final de ese año, 270 hombres gays y 70 mujeres lesbianas registraron sus uniones civiles en Dinamarca.

“No habíamos ni siquiera imaginado que llegaríamos tan lejos”, dijeron ellos, después de la ceremonia.

“Mantengan las mentes abiertas. Vengan y continúen luchando. Es la única manera de cambiar las cosas. Si las personas salen del armario, este tipo de legalización va a ocurrir en todas partes”.

Como afirma el artículo dedicado a ellos en la Enciclopedia Británica, el honor de ser los primeros en “casarse” se justificaba: “Sus esfuerzos sociales y políticos finalmente valieron la pena cuando, en 1989, Dinamarca se convirtió en el primer país en legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Axel y Eigil intercambiaron votos en el ayuntamiento de Copenhague”.

Según la cronología de la organización LGBT Danmark, la legalización de la unión civil homosexual fue resultado de “décadas de militancia” y sirvió para “inspirar y motivar la adopción” de leyes similares en otros países.

“La ley de la unión estable (para personas del mismo sexo, promulgada en 1989) era prácticamente idéntica a la ya existente ley danesa para matrimonios civiles, con la excepción de algunos derechos familiares relacionados con adopciones y nacionalidad. Las excepciones se fueron eliminando en los años siguientes”, contextualiza la organización.

Activismo pionero

Inspirado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas en diciembre de 1948, Axel se comprometió a crear una organización de defensa y reivindicación de los derechos para gays, lesbianas y bisexuales.

Nació entonces Kredsen af 1948 (“Círculo de 1948”).

Al año siguiente, el grupo fue rebautizado como Forbundet af 1948 (“Asociación de 1948”, o simplemente F-48). En 1951 ya congregaba a 1.339 miembros en Dinamarca, Noruega y Suecia.

“Con el final de la Segunda Guerra Mundial, el foco se puso en los valores y derechos democráticos”, contextualiza LGBT Danmark, el nombre actual de la organización, desde 1985.

“Los homosexuales empezaron organizarse. Al contrario de otros grupos que fueron perseguidos durante la guerra, los homosexuales no fueron incluidos en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948“.

Axel conoció a Eigil en un encuentro del grupo activista en 1949. Y ya nunca más se separarían.

Juntos crearon un diario con contenido destinado a la comunidad gay, el Vennen (“Amigo”, en español).

También crearon una agencia de modelos y una empresa de fotografía, ambas especializadas en temática gay.

Fueron detenidos en 1955 por la publicación de fotos de hombres desnudos. Según declararon autoridades danesas en la época, el material, “aunque no obsceno, podría ser considerado especulación comercial con intenciones sensuales”.

La pareja Axgil rehizo su vida gestionando una pequeña posada en el norte de Dinamarca, preocupada especialmente en atender con respeto y dignidad al público LGBT. Nunca dejaron el activismo.

No fue por casualidad que en la celebración de su unión, el 1 de octubre de 1989, estuvieran acompañados por una multitud de activistas y simpatizantes que se aglomeró alrededor del ayuntamiento de Copenhague.

Eigil murió en septiembre de 1995, con 73 años. Axel siguió siendo una voz influyente entre los activistas LGBT hasta su muerte, en octubre de 2011, a los 96 años. En 2013, fue aclamado póstumamente por la organización Equality Forum como uno de los 31 íconos mundiales LGBT.

“Podríamos decir que estaban muy adelantados a su tiempo”, dice el sociólogo Barry Adam, autor del libro The Rise of a Gay and Lesbian Movement y profesor de la Universidad de Windsor, Canadá.

En su libro, Adam cita la oficialización de la unión de los Axgil como un punto fundamental para la consolidación de los derechos de los homosexuales en el mundo.

Recuerda que ellos “celebraron con una gran fiesta por las calles de Copenhague”, y que el acto en sí fue emblemático dado que la población LGBT, en mayor o menor medida alrededor del mundo, vivía bajo persecución y tenía que esconder su estatus real.

La ley

William Eskridge, profesor de derecho en la Universidad de Yale, cuenta cómo fue la aprobación de la ley danesa en el libro Gay Marriage: for Better Or for Worse?: What We’ve Learned from the Evidence.

En él relata que hubo un largo debate sin precedentes en el Parlamento, con una intensa participación de sectores de la sociedad, sobre todo religiosos “cristianos fundamentalistas”, tanto sacerdotes como líderes laicos.

“Una petición firmada por 122 padres daneses instaba a los parlamentarios a archivar la ley. ‘El Estado no puede hacer leyes contra el mandado de Dios’, decía el texto. Los religiosos temían que la ley “privilegiase anormalidades”, relata el jurista.

Incluso entre los políticos hubo discusiones similares. Cuando el proyecto fue puesto a discusión, un parlamentario, en tono rudo, argumentó que la ley era “una catástrofe”, y que colocaría a Dinamarca “contra todo el resto del mundo”.

“Pocas veces hubo en el Parlamento danés un debate tan fundamental como ese, en el cual los miembros discutieron y no estuvieron de acuerdo muchas veces, sobre el papel de la religión a la hora de legislar”, puntualiza Eskridge.

Los que defendían la ley, por otro lado, argumentaban que había llegado “el día en que una forma de discriminación contra gays y lesbianas fuera eliminado de los libros de derecho”.

El día 23 de mayo de 1989, la ley fue votada. Cuando apareció el marcador, se hizo una fiesta entre el público que acompañaba la votación: 71 votos a favor, 47 en contra, 5 abstenciones.

“Axel y Eigil Axgil, los padres del movimiento gay danés moderno, sonreían triunfantes”, narra Eskridge.

El británico Richard Coles, periodista, músico y sacerdote de la Iglesia anglicana, afirma que suele pensar en la pareja Axgil cuando celebra matrimonios.

“Fue Dinamarca el que abrió el camino, con sus uniones estables civiles”, como se llamaban los de matrimonios gays.

El primer matrimonio en oficializar la unión fue Axel y Eigil Axgil, compañeros y activistas que habían participado en la campaña para cambiar la ley”, escribe Coles, en su libro Bringing in the Sheaves: Wheat and Chaff from My Years as a Priest.

“Esas uniones fueron contraídas solo en ceremonias civiles, pero la Iglesia en Dinamarca permitió que su clero realizase bendiciones de parejas del mismo sexo, bajo el argumento de que son personas, no instituciones, las que son bendecidas”, dice el sacerdote.

“En 2010, el Parlamento danés permitió que parejas del mismo sexo pudieran adoptar. Y, en 2012, las uniones civiles fueron sustituidas por matrimonios entre personas del mismo sexo. Esos casamientos pueden ser realizados en iglesias, pero el clero no está obligado a oficiarlos se no quieren”, prosigue el sacerdote.

“Eigil Axbil murió en 1995 a los 73 años. Axel Axgil murió en 2011 a los 96. Muchas veces pienso en ellos cuando estoy oficiando un casamiento de parejas que encajan en los criterios que exige la Iglesia, pero en cuyo futuro ni siquiera el jugador más imprudente apostaría”.


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