El presidente podrá desplegar la Guardia Nacional sin permiso del Congreso, según dictamen
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El presidente podrá desplegar la Guardia Nacional sin permiso del Congreso, según dictamen

El dictamen, que podría ser aprobado este jueves en comisiones, da facultad al presidente para que pueda echar mano de cuerpos de seguridad privada como auxiliares en labores de Seguridad Pública.
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20 de diciembre, 2018
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El proyecto de dictamen de reforma constitucional con el que se pretende convertir a la Guardia Nacional en un cuerpo militar con facultades de investigación e intervención en seguridad pública, plantea que una vez creada su despliegue se realice sin necesidad de que el Poder Legislativo lo avale, como lo establece actualmente la Constitución.

El documento elaborado por la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados a partir de la iniciativa presentada por Morena, y que podría ser aprobado hoy mismo en comisiones, además añade una facultad al Presidente para que pueda echar mano de cuerpos de seguridad privada como auxiliares en labores de Seguridad Pública.

Como Animal Político había adelantado en esta nota, la iniciativa presentada por el diputado Mario Delgado modifica la definición de Guardia Nacional en la Constitución, para convertirla en un cuerpo de seguridad que pueda participar en tareas de seguridad pública y también servir como auxiliar del Ministerio Público.

El dictamen elaborado por la Comisión de Puntos Constitucionales retoma en su mayoría dicha iniciativa, solo con algunas modificaciones en su redacción y pocos cambios.

A continuación se destacan algunos de los puntos principales de este dictamen que, en total, pretende modificar 13 artículos de la Constitución. Se trata de los artículos 13, 16, 21, 31, 32, 36, 55, 73, 76, 78, 82, 89 y 123.

Despliegue sin contrapeso

Aunque nunca se le había utilizado, la Guardia Nacional como una fuerza auxiliar de seguridad ya estaba considerada en la Constitución desde hace varias décadas. No obstante, se contemplaba que para poder desplegarla el Ejecutivo requería del aval del Congreso. La reforma que ahora se plantea elimina dicho contrapeso.

El dictamen plantea la derogación de la fracción IV del artículo 76 que señalaba que era una facultad “exclusiva” del Senado el “Dar su consentimiento para que el Presidente de la República pueda disponer de la Guardia Nacional fuera de sus respectivas entidades federativas, fijando la fuerza necesaria”.

También se plantea la derogación de la fracción I del artículo 78, que señalaba que la Comisión Permanente del Congreso tenía la facultad de “Prestar su consentimiento para el uso de la Guardia Nacional en los casos de que habla el artículo 76 fracción IV”.

Diputados de oposición y organizaciones ciudadanas agrupadas en el colectivo #SeguridadSinGuerra han criticado el que esta reforma, además de ampliar las facultades de la Guardia Nacional, elimine los candados constitucionales que impedían que el Presidente usara de forma unilateral dicho agrupamiento.

Una policía militar

El dictamen, como ya se había adelantado en la iniciativa, justifica la creación de la Guardia Nacional ante lo que denomina una “crisis de violencia, seguridad e impunidad que causa un enorme sufrimiento social”, la cual se ha agravado por una fallida estrategia de combate frontal en los últimos doce años y el deterioro de las corporaciones de policía locales.

“En consecuencia, a lo anterior, se propone que la creación de la Guardia Nacional (conformada por policías militares, navales y federales) tenga disciplina militar en lo relacionado a su organización, pero en cuanto hace a las funciones ligadas al contacto permanente con la ciudadanía se desempañará bajo medidas de autoridad civil”, según indica el documento.

De esta forma el dictamen modifica el artículo 21 constitucional para definir a la Guardia como “una institución del Estado que participará en la  salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad, y el pleno ejercicio de los derechos de todas las personas, protegiendo su seguridad, sus bienes, así como preservar el orden, la paz pública, los bienes y recursos de la Nación”. Se menciona expresamente que se coordinará con fuerzas de seguridad pública.

Pero además en el mismo artículo también se le faculta para actuar como un auxiliar del Ministerio Público Federal. Esto, aunque no se detalla, significa que puede actuar como una policía ministerial con facultades para indagar delitos y ejecutar órdenes de aprehensión obtenidas por Ministerio Público entre otros.

Una modificación al artículo 16 constitucional también faculta a la Guardia a realizar detenciones de personas que cometan un delito (aunque no sea federal) en flagrancia, y solo subraya la condicionante de que la persona asegurada quede “sin demora a disposición del Ministerio Público”.

El proyecto de dictamen, como ya se planteaba desde la iniciativa, subraya que si integrantes de la Guardia Nacional cometen un delito quedarán bajo jurisdicción de la justicia civil y no militar.

También, al igual que la iniciativa, el dictamen hace hincapié en que la Guardia Nacional “contará con estructura, disciplina, profesionalización, capacitación en materia de derechos humanos y estándares sobre el uso de la fuerza, los cuales deberán estar debidamente establecidos en su ley orgánica”.

Corte Penal Internacional… ¿fuera?

La iniciativa que presentó Morena a finales de noviembre proponía que se añadiera un enunciado al artículo 21 de la Constitución que expresamente señalaba “El Estado Mexicano reconoce la jurisdicción de la Corte Penal Internacional”. Pero en el dictamen de la Comisión de Puntos Constitucionales dicho enunciado fue eliminado.

No obstante, de acuerdo con abogados especializados en derechos humanos consultados por Animal Político, México ha reconocido desde 2002 la jurisdicción de dicha corte internacional por lo que su inclusión a la reforma de la Guardia Nacional era innecesaria en la práctica.

Día clave

La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados convocó a una sesión este jueves a las 8 de la mañana para la lectura, discusión y en su caso aprobación de este dictamen en materia de Guardia Nacional.

La convocatoria se da luego de varias mesas de trabajo realizadas desde la semana pasada, en la que funcionarios y expertos de la sociedad civil han manifestado posiciones a favor y en contra de la conformación de esta nueva fuerza de seguridad pública de corte militar.

A la mesa realizada el pasado martes acudió el secretario de Seguridad Pública y Protección Civil, Alfonso Durazo, quien insistió en la necesidad de darle un respaldo constitucional a la conformación de la Guardia Nacional, y advirtió que de no aprobarse la reforma los militares tendrían que ser retirados de las calles.

En contraparte legisladores de varios partidos, e incluso de Morena como la diputada Tatiana Clouthier, manifestaron su rechazo a este cuerpo debido a que contará con un mando militar. Y los colectivos ciudadanos acusaron a Durazo de recurrir al “chantaje” para presionar la aprobación de la Guardia.

El miércoles el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que necesitan que el Congreso apruebe a la brevedad la creación de la Guardia Nacional, y descartó que vayan a esperar a una consulta pública el próximo año para ponerla en marcha.

Por tratarse de una reforma constitucional el dictamen que se apruebe en la comisión requerirá en el pleno de la Cámara de Diputados el voto a favor de dos terceras partes, es decir, de una mayoría calificada.

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COVID: cómo envejece nuestro sistema inmunitario y cómo podemos frenar ese proceso

Cuando nos volvemos mayores, nuestro cuerpo ya no produce tantas células cruciales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario, y muchas de ellas se comportan de manera errática. Pero tú puedes compensar el paso de los años con acciones muy simples para mantenerlo en buena forma.
24 de diciembre, 2020
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El sistema inmunitario ha cobrado un protagonismo inesperado en medio de la pandemia de covid-19.

No es para menos. Esta compleja red de células, tejidos y órganos es el arma principal que tiene nuestro organismo para defenderse del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus causante de esta enfermedad.

Al igual que cualquier otra parte del cuerpo, el sistema inmune envejece con los años, y esto nos deja más vulnerables a las infecciones, al cáncer y a todo tipo de enfermedades.

Esta es una de las razones —además de la prevalencia de enfermedades preexistentes— por la que las personas mayores de 65 años corren más riesgo de contagiarse de covid y desarrollar una forma más virulenta de la enfermedad.

Sin embargo, la edad del sistema inmunitario no coincide necesariamente con la edad cronológica. Y en la medida en que nos volvemos mayores, esta discrepancia puede hacerse aún más amplia.

“Podemos tener individuos que cronológicamente tienen 80 años y un sistema inmune que parece de una persona de 62 años. O todo lo contrario: una persona de 60 años cuyo sistema inmune parece el de una persona de una edad mucho más avanzada”, le explica a BBC Mundo Shai Shen-Orr, inmunólogo del Instituto de Tecnología de Israel Technion.

Lo interesante, además, es que podemos que ralentizar su envejecimiento (o, posiblemente, revertir su edad) siguiendo una serie de pasos simples.

Pero antes de ver cómo lograrlo, recordemos cómo funciona y cómo y qué se deteriora con la edad.

Menos células B y T

El sistema inmune tiene dos brazos, cada uno de ellos compuesto por distintos tipos de células.

Por un lado está la llamada respuesta innata, que es la primera línea de defensa que se activa casi de forma inmediata cuando detecta la presencia de un organismo extraño.

Gráfico

Getty Images
Todo lo que podamos hacer para mantener la salud inmunitaria ayuda en la lucha contra la covid-19.

Esta respuesta contiene “neutrófilos, que atacan sobre todo bacterias; monocitos, que ayudan a organizar al sistema inmune, alertando a otras células inmunitarias de que hay una infección, y luego están las NK (o células asesinas), cuyo trabajo es combatir virus o cáncer. Estas tres células no funcionan tan bien cuando nos hacemos mayores”, le explica a BBC Mundo Janet Lord, directora del Instituto de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido.

Por otro lado está la respuesta adaptativa, compuesta por linfocitos T y B que combaten a un patógeno específico. Esta respuesta tarda unos días en activarse, pero una vez que lo hace, recordará al patógeno para el futuro y lo combatirá otra vez, si vuelve a aparecer.

“Cuando envejeces, produces menos nuevos linfocitos, que son los que necesitas para combatir una infección nueva como el SARS-CoV-2″, señala Lord.

“E incluso los que tu cuerpo creó en el pasado, para combatir otra infección, tampoco funcionan muy bien”, añade.

Es decir, el envejecimiento provoca un declive en todas las funciones del sistema inmune.

La respuesta innata produce un poco más de células pero estas no funcionan tan bien, y la respuesta adaptativa produce menos linfocitos B (que se fabrican en la médula ósea y se encargan de producir anticuerpos) y menos linfocitos T (que se producen en el timo e identifican y matan a patógenos o células infectadas).

La disminución de células T se debe a que “el timo comienza a encogerse a los 20 años de edad. Se hace cada vez más pequeñito y cuando llegas a los 65 o 70 años, solo queda un 3% de él (en el cuerpo)”, dice Lord.

La pérdida de las células que guardan la memoria de los patógenos hace que al envejecer no solo perdamos la capacidad de responder a una infección, sino también a las vacunas que las previenen.

Gente caminando

Getty Images
Caminar es un ejercicio simple al alcance de todos.

En el caso de la vacuna contra la gripe, por ejemplo, “el 40% de los adultos mayores de 65 años no genera una respuesta a la vacuna”, comenta Shen-Orr.

Otro problema es que la edad genera más inflamación en la sangre y en los tejidos, algo que en inglés se conoce como inflammaging (una combinación de las palabras inflamation y envejecimiento, ageing).

“Además de no funcionar de forma óptima, las células del sistema inmune tienden a causar inflamación, algo que da lugar a numerosas enfermedades”, explica Lord.

Todos estos cambios que se producen a medida que nos volvemos más viejos, “hacen que nos cueste más recuperarnos de una infección o una herida, y que algunas infecciones se puedan tornar crónicas”, le dice a BBC Mundo Encarnación Montecino, investigadora de la Universidad de California, en Estados Unidos.

“Infecciones que estaban bajo control pueden reaparecer (como el herpes zóster, o la tuberculosis), aumenta la susceptibilidad a nuevos patógenos (gripe, neumonía) y la incidencia de cáncer”, agrega.

No siempre es cuestión de edad

Si bien con el avance de los años todos sufrimos un deterioro cuya trayectoria es previsible, lo que varía enormemente es el ritmo en que lo hace cada individuo, influido por la genética, pero también —y en una gran medida— por el estilo de vida.

Hasta hace poco no era posible determinar la edad inmunitaria, pero las investigaciones de Shen-Orr y su equipo, en colaboración con la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, lograron crear un método para obtener esta información, crucial para llegar a tratamientos acertados.

“Analizando la composición de 18 tipos de células del sistema inmune y la expresión de los genes en una muestra de sangre, podemos establecer en qué estadio del proceso de envejecimiento se encuentra el sistema inmunitario de una persona”, explica Shen-Orr.

La variación en la velocidad del proceso de deterioro también se vincula a la diferencia de género.

“Mientras que los dos sexos sufren el envejecimiento, debido a los efectos específicos de las hormonas sexuales, algunos de los parámetros envejecen a ritmos distintos en hombres y mujeres”, señala Montecino.

Por ejemplo, en las mujeres “la menopausia produce una nivelación de los efectos protectores del estrógeno”.

A levantarse de la silla

La buena noticia, como mencionamos en el principio es que el proceso de envejecimiento puede ralentizarse.

La clave está en mantenerse físicamente activo: “hoy día permanecer mucho tiempo sentado, es para el organismo lo que antes era fumar”, explica Lord, comparándolo con este hábito que mucha gente ya ha abandonado.

“En estudios con personas que se mantuvieron activas desde que eran jóvenes hasta la tercera edad —ciclistas de hasta 80 años que continuaron haciendo 100 km o 150 km a la semana— los resultados fueron increíbles”, dice Lord.

Hombre sentado en el sofá mirando la TV

Getty Images
Pasar demasiadas horas sentados es pésimo, dice Lord.

“Tenían muchas células T y el timo no se había encogido“.

“En otro estudio que monitoreó el número de pasos al día, encontró que si haces 10.000, tus neutrófilos parecen los de una persona de 20 años”.

“Yo pensaba que esa cifra era un invento de las personas que vendían dispositivos para medirlos, pero cuando hicimos el estudio me quedé totalmente sorprendida”, confiesa Lord.

Todo depende del estado físico del que uno parta, pero básicamente es hacer ejercicios simples como pararse y subir y bajar en puntas de pie, subir escaleras y levantar un poco de peso con los brazos si uno es mayor o no está en buen estado físico, y hacer ejercicio intenso por lapsos de tiempo breve, si uno está en forma.

“Simplemente haz algo. Todo lo que puedas hacer ayuda”.

Volver al pasado

Una cosa es disminuir el ritmo de envejecimiento y otra es revertir el proceso.

¿Es posible?

Los análisis llevados a cabo por la investigadora de Birmingham y su equipo no se han centrado en eso, pero Lord señala que un estudio pequeño (con 12 participantes) publicado el año pasado mostró, por primera vez, que suministrando tres drogas diferentes se pudo revertir la edad inmunitaria y la edad biológica en 2 años.

Ciclista

Getty Images
Uno de los estudios de Birmingham mostró que ciclistas mayores que seguían manteniéndose activos tenían un sistema inmune de una persona joven.

Shen-Orr menciona un estudio sobre una droga en la que él y su equipo están trabajando pero cuyos resultados aún no se han publicado, que también muestra que la reversión es posible.

“Vimos una reducción (de la edad inmunitaria), pero no sabemos aún si esta se va a mantener de forma permanente”, señala.

Pero detener el deterioro es un paso más que importante.

Otros factores que pueden ayudar en este sentido son una dieta variada, rica en fibra, con alimentos fermentados y poca carne roja para mantener la salud de la microbiota intestinal (un campo de investigación que aún está en su infancia), y un sueño óptimo de alrededor de 6 horas y media o 7.


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