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Cuartoscuro Archivo

En 2018 los homicidios crecieron en 27 estados y en 15 alcanzaron niveles récord

La violencia se incrementó en 3 de las 5 regiones que definió la estrategia de seguridad del gobierno de Peña Nieto.
Cuartoscuro Archivo
28 de diciembre, 2018
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El 2018 es el año más violento del que se tenga registro en México no solo por la cantidad de homicidios sino por la extensión de los mismos. El incremento de los asesinatos en el país se registra en 27 de las 32 entidades federativas y aun cuando todavía no se conoce el saldo que deja diciembre, es claro que en 15 entidades se llegará a un nivel récord de homicidios.

Entre los estados donde los homicidios se han incrementado, de acuerdo con los datos de incidencia delictiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública,  hay casos alarmantes como el de Guanajuato o Quintana Roo en donde los homicidios crecieron más de 100% tan solo en el último año. Y también hay otras entidades donde el deterioro ha sido progresivo como Baja California, en donde se multiplicó por tres el nivel de asesinatos de 2013 a la fecha.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto la estrategia para reducir la violencia homicida se centró en dividir al país en cinco regiones distintas. Los datos totales del sexenio revelan que los homicidios no bajaron sino se incrementaron en tres de esas cinco regiones.

Y en una de las que disminuyeron, la región Noroeste, el descenso de crímenes se debe únicamente a la baja de los homicidios en Chihuahua, mientras que en las otras entidades de la zona la violencia se incrementó.

Lee: Sexenio de Peña Nieto cerró con 14% más homicidios que el de Felipe Calderón

Como se publicó el viernes pasado, de enero a noviembre de 2018 un total de 31 mil 285 personas han sido asesinadas en México, y se prevé una vez que se tenga el registro de diciembre, se cierre con un total de entre 34 mil y 35 mil víctimas y con casi 30 mil carpetas de investigación iniciadas por este delito.

Lo anterior significa que, a nivel nacional, los homicidios repuntaron en el país a lo largo del sexenio aproximadamente 65%.

Un cáncer generalizado

En los últimos dos años, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto reconoció que la violencia en el país se había incrementado luego de que en la primera parte del sexenio los datos apuntaban a un descenso. No obstante, él y sus funcionarios del gabinete de seguridad –(encabezados por el hoy senador Miguel Ángel Osorio Chong) insistieron en que se trataba de un fenómeno acotado a ciertas regiones del territorio nacional pero no generalizado.

Los datos oficiales de incidencia delictiva muestran lo contrario. El 2018 concluirá con un incremento de los homicidios en 27 de las 32 entidades, es decir, en el 84% de todas ellas. Y no solo eso: en 15 de ellas, es decir en casi la mitad de los estados, se llegará a niveles de violencia récord.

Como ya se dijo entre los casos más dramáticos se encuentra Baja California, entidad que de enero a noviembre registra 2 mil 585 carpetas de investigación por homicidios y feminicidios. Aun cuando hace falta conocer el registro de diciembre, el total acumulado este año  ya supera a la cifra total de casos de homicidio de 2017 que fue de 2 mil 94 casos.

Un dato relevante es que en 2013 este estado acumuló 775 homicidios, pero año con año la cifra se fue incrementando hasta llegar al nivel actual. Ello equivale a, por lo menos, un incremento del 234% de los asesinatos en esa entidad. Baja California es uno de los estados que cerrará con niveles récord de violencia.

Este crecimiento criminal en Baja California provocó incluso que, en 2018, dicha entidad haya desplazado a Guerrero como la segunda con la mayor tasa de homicidios, y se sitúa solo debajo de Colima.

Otro estado en crisis es Guanajuato. Este año dicha entidad acumula ya dos mil 287 carpetas por asesinatos cometidos en su territorio (homicidios y feminicidios) en 2018. Se trata de más del doble de todos los que se cometieron en 2017 que fueron 1 mil 96 casos. Si se compara con los 641 homicidios en Guanajuato de 2013, los números apuntan a un crecimiento de casi el 300% en la violencia homicida en esta entidad a lo largo del actual sexenio.

En una situación similar se encuentra Puebla que de enero a noviembre de 2018 acumula 1 mil 49 homicidios dolosos y feminicidios. Aun a falta del saldo que deje diciembre este total de asesinatos ya supera a cualquier año completo del que haya registro en la entidad. En comparación con el primer año de este sexenio, la entidad apunta a un incremento del 180% en la incidencia de este delito al cierre de 2018.

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Otros estados que, al igual que los tres mencionados, cerrarán 2018 con un récord en su nivel de asesinatos son Ciudad de México, Estado de México, Baja California Sur, Sonora, San Luis Potosí, Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, Zacatecas, Hidalgo, Tlaxcala, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.

En tanto, las entidades que también cierran 2018 con un incremento de homicidios respecto a 2017 pero sin alcanzar sus máximos históricos, son Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Nayarit, Guerrero, Morelos, Campeche, Chiapas y Veracruz.

Uno de los pocos saldos positivos es que la entidad con la mayor tasa de homicidios por cien mil habitantes en 2018, Colima, se encuentran entre las cinco donde los asesinatos han disminuido este año. Las otras tres cuatro con bajas son Baja California Sur, Sinaloa, Durango y Querétaro.

Estrategia fallida

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto atribuyó una parte del deterioro de la seguridad en el país a la falta de coordinación entre autoridades. Para solventar esta situación su gabinete de seguridad nacional dividió en cinco regiones al país para que, en cada una, se establecieran estrategias focalizadas con apoyo en inteligencia, encaminadas a abatir los índices delictivos.

Ya con los datos de noviembre se puede hacer el balance completo del sexenio respecto a este plan. La realidad, es que en tres de las cinco regiones se terminó peor que como se comenzó.

El caso más dramático es el de la región a la que se le denominó “Occidente” y donde se incluyó a Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro y Zacatecas. Dichos estados acumularon en el sexenio de Peña Nieto 27 mil 105 casos de homicidio. En comparación con los 14 mil 908 casos registrados en los seis años del sexenio de Felipe Calderón, es un incremento de más del 81% en los asesinatos en esta región.

Es decir, en la región Occidente no solo no se cumplió con el objetivo de disminuir los homicidios, sino que estos subieron y casi se duplicaron.

En la región Centro  hubo un incremento de casi el 39% de los homicidios en el sexenio de Peña Nieto. En esta región, compuesta por Ciudad de México, estado de México, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala, se presentaron 39 mil 474 carpetas y averiguaciones de homicidio de 2013 a 2018, muy por encima de las 28 mil 473 registradas en el gobierno de Calderón.

Y en la región conocida como Sureste con Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán incluidos, la incidencia pasó de 13 mil 587 homicidios en el gobierno de Calderón, a 18 mil 380 en el gobierno de Peña. Es un incremento en números absolutos de 35% de los casos.

Una de las dos regiones donde se advierte un descenso en los asesinatos es en la Noroeste, donde pasaron 29 mil 469 a 27 mil 535 de un sexenio a otro. No obstante, los números arrojan que esta caída fue ocasionada por Chihuahua donde la violencia homicida bajó más del 45%. Sin embargo, en tres de los cinco estados de esta región el número total de homicidios en realidad creció (Baja California, Baja California Sur y Sonora).

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Donde sí se aprecia una reducción de forma más general es en la región Noreste compuesta por Coahuila, Durango, Nuevo León (en todos ellos bajaron los homicidios), San Luis Potosí y Tamaulipas. El saldo final en esta zona fue de 13 mil 569 casos en el gobierno de Peña Nieto, casi 17% menos respecto al sexenio anterior a ese.

Otro dato que ejemplifica el fracaso de la estrategia contra los homicidios en el sexenio anterior es el siguiente. De las 32 entidades federativas del país, solo hay siete que registraron en el gobierno del presidente Enrique Pela Nieto menos casos de homicidio que en el sexenio de Felipe Calderón. Se trata de Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Durango, Nuevo León, Aguascalientes y Nayarit.

 

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Cuánto puede tardar en regenerarse la selva consumida por los incendios en la Amazonia

El cambio climático y la intensidad del fuego pueden determinar la rapidez de la recuperación de las zonas afectadas por las llamas.
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27 de agosto, 2019
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Más de 40.000 especies de plantas, 1.300 tipos de aves y 426 diferentes de mamíferos viven en la selva tropical del Amazonas, la más grande del mundo con 6,7 millones de kilómetros cuadrados.

Muchos animales y plantas, sin embargo, están amenazadas por los incendios que hace semanas azotan la zona. Las llamas no se limitan solo a la Amazonia de Brasil, también están afectando a los bosques de Bolivia y Paraguay.

Las imágenes son desoladoras: el humo y las llamas han cubierto centenares de miles de hectáreas de selva.

Los datos satelitales del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE, en portugués) señalan que, en lo que va de año, se ha registrado en Brasil un incremento en los incendios de más de un 80% respecto a los mismos mismos meses de 2018.

Pero ¿cuánto puede tardar en regenerarse la selva amazónica consumida por los incendios?

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La deforestación y el cambio climático pueden afectar a la regeneración de las áreas afectadas.

El profesor de ciencias del ecosistema en la Universidad de Oxford (Inglaterra) Yadvinder Malhi asegura que “el bosque tarda entre 20 y 40 años, si se le permite regenerarse”.

No obstante, en conversación con BBC Mundo, el académico precisa que hay varios aspectos que pueden afectar esta recuperación.

Uno de ellos es cuán dañada esté la tierra quemada. Si ha sufrido múltiples incendios -afirma-, es más probable que presente daños permanentes y su recuperación sea mucho más lenta.

Otro de los factores tiene relación con la cercanía del pedazo de tierra quemado a un bosque sin daños.

“Si está al lado de un bosque intacto, los pájaros y animales van a irse naturalmente al área dañada y ayudarán a la regeneración”. De lo contrario, dice Malhi, “va a ser mucho más difícil porque se tendrán que introducir las semillas y las especies”.

Cambio climático y deforestación

El cambio climático es otro de los factores que puede determinar la rapidez con la que las hectáreas quemadas van a regenerarse.

Claire Wordley, investigadora del Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), afirma que este factor es extremadamente difícil de prever y controlar.

“Ya se ha pronosticado que si la temperatura llega a ser muy alta, el Amazonas no podrá producir suficiente lluvia para mantener su selva tropical. Entonces, si hace demasiado calor, puede convertirse en sabana”, dice a BBC Mundo.

Según la académica, aunque es difícil hacer una estimación del tiempo que tardará la selva dañada en recuperarse, sí está claro que no serán diez años. “Pueden ser cientos”, afirma.

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Varias zonas de la región amazónica están siendo afectadas por la cría de ganado.

Por otra parte, el uso de la tierra para la agricultura y la deforestación también pueden ser una barrera para impedir la recuperación de la tierra.

Para el investigador ecológico Phil Martin, aunque recuperar las plantas y árboles “puede tomar entre 150 y 200 años”, eso sería en “perfectas condiciones”.

“El problema es que hoy hay varias áreas que están siendo afectadas por agricultores y la cría de ganado. El cambio climático también puede afectar, vemos que ahora los incendios son mucho más frecuentes y destructivos que antes”, indica.

Cambios en la estructura

Los incendios modifican drásticamente la estructura de la vegetación de un determinado lugar. Y esto, a su vez, afecta a las especies que viven en el área.

Así lo afirma José María Cardoso da Silva, profesor del Departamento de Geografía y Estudios Regionales de la Universidad de Miami (EE.UU.). Para el académico, la recuperación de las especies puede tardar varias décadas o siglos, siendo aún más difícil si los incendios son sucesivos.

amazonas

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Miles de diferentes especies viven en el amazonas.

“Si los incendios se convierten en la norma en el paisaje, los bosques nunca se regenerarán en su condición natural y veremos un nuevo tipo de vegetación empobrecida dominada por unas pocas especies de árboles comunes que pueden sobrevivir en el nuevo régimen de incendios“, señala a BBC Mundo.

Da Silva agrega que “los incendios también pueden facilitar la expansión de especies invasoras que, con el tiempo, pueden limitar la regeneración de los ecosistemas naturales”.

¿Los incendios son parte del ecosistema del Amazonas?

Otro dato que hay que tener en cuenta para entender cuán difícil será recuperar las zonas afectadas es que los incendios en la selva amazónica no ocurren naturalmente.

“En muchas partes del mundo, el fuego es parte del ecosistema. Pero en la selva tropical, los árboles no están preparados, nunca han experimentado incendios”, explica Malhi.

“Entonces incluso pequeños incendios pueden matar muchísimos árboles. Puede ser muy dañino”, agrega.

Una opinión similar comparte la investigadora Claire Wordley.

“Hay zonas, como Australia o algunas partes de Estados Unidos, que están preparadas para lidiar con el fuego pero la región amazónica no tiene esa misma capacidad. Sudamérica es una de las regiones que se recupera más lentamente de los incendios“, dice.

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La región amazónica no tiene mecanismos de protección contra el fuego.

Según estudios, incluso tres décadas después de ser golpeados por un incendio, los bosques quemados tienen un 25% menos de carbono que aquellos que no fueron blanco de llamas. Y es que el Amazonas no tiene mecanismos de protección contra el fuego y esto genera que la mortalidad de los árboles sea mucho más alta.

“Esto muestra que necesitamos décadas o incluso cientos de años para que los bosques se recuperen de un incendio”, dice la brasileña Erika Berenguer, de la Universidad de Oxford, a BBC News Brasil.

“Tenemos árboles enormes que caen. Morirán. Entonces pueden nacer árboles delgados. Estos árboles nuevos crecen rápido, pero tienen una baja densidad de madera. Retienen poco carbono”, agrega la investigadora.


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