Liberan a 12 presos políticos ligados a la CNTE; aquí algunos casos que se revisarán para amnistía
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Liberan a 12 presos políticos ligados a la CNTE; aquí algunos casos que se revisarán para amnistía

Entre los casos que se propone analizar está el de indígenas y luchadores sociales.
Cuartoscuro
29 de diciembre, 2018
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Doce maestros adscritos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fueron liberados la madrugada de este viernes y hoy se dirigirán a sus entidades para encontrarse con sus familias.

El vocero de la sección 22, Wilber Santiago, declaró a Reforma que este acto significa un triunfo para la CNTE, pues el magisterio estuvo luchando durante más de cinco años por su libertad.

“Estaban presos por la política del gobierno federal en contra de la Coordinadora Nacional”, expresó.

Además, resaltó que delitos tales como secuestro y homicidio les fueron imputados de forma injusta e incluso alegó que los acusaron con pruebas fabricadas.

Los maestros que quedaron libres son: Leonel Manzano, Sara Altamirano, Mario Olivera Osorio, Lauro Atilano Grijalbo Villalobos, Luis Gutiérrez Saldívar, David Vargas Araujo, Alejandra Chávez Chávez, y Alejandro Sandoval Martínez.

Así como Faustino Diego, Alberto Sandoval Rodríguez, José Ambrosio Martínez y el estudiante de la UNAM, Enrique Guerrero Aviña.

Su liberación también fue celebrada por la senadora de Morena, Nestora Salgado, quien fue la encargada de elaborar la lista de los presos políticos que podrían verse beneficiados con la amnistía.

La senadora Nestora Salgado, de Morena, entregó el pasado 14 de diciembre a la Secretaría de Gobernación (Segob) una lista de 199 casos de personas detenidas a las que considera “presos políticos” que buscan ser beneficiados con una eventual ley de amnistía.

De esos 199 casos, el pasado día 24, el equipo de Nestora Salgado dio a conocer los nombres de algunos presos, cuyos casos serán analizados en mesas de trabajo con legisladores, tal y como se acordó con el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas. 

En Animal Político te presentamos un perfil de algunos presos, e incluye dos de los salieron durante la madrugada del viernes.

Enrique Guerrero, estudiante de la UNAM acusado de secuestro

Foto: Cuartoscuro Archivo

Enrique Guerrero Aviña, estudiante universitario de la Facultad de Filosofía de la UNAM y activista, fue detenido en mayo de 2013, y torturado para que confesara su participación en el secuestro, tres meses antes, de dos sobrinos del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candani, en el estado de Oaxaca.

El caso de Enrique fue documentado por el Centro de Derechos Humanos Fray Vitoria, y es uno de los cinco casos por los que, en 2016, el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de las Naciones Unidas (ONU) emitió al gobierno una opinión oficial, en la que consideró que existieron detenciones arbitrarias e irregularidades en el proceso penal del estudiante y de otras cuatro personas más, entre ellas la propia Nestora Salgado, hoy senadora, y ex comandanta de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero.

Lee: Nestora Salgado entrega a Gobernación lista de 199 presos políticos que buscan amnistía

De acuerdo con la investigación del Centro Fray Vitoria, Enrique Guerrero fue detenido por elementos policiacos en las inmediaciones del Estadio Azteca, en la capital mexicana, y trasladado sin avisar a su familia a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), también en la capital.

Allí, siempre de acuerdo con el Centro Fray Vitoria, Enrique fue golpeado durante horas, y lo asfixiaron con una bolsa de plástico para que confesara.

Durante el tiempo que duró la tortura, los agentes lo interrogaron en reiteradas ocasiones para incriminar a miembros de movimientos sociales de todo el país, entre ellos, organizaciones ecologistas, sindicatos, y movimientos políticos.

“¿Dinos quién conoces en Oaxaca?’. Yo les respondía que jugadores de ajedrez, porque soy maestro de ajedrez, pero ellos seguían amenazándome. De pronto, me dijeron: ‘vas a hablar o te vamos a matar’”, narró Enrique en una carta, presentada por el Centro Fray Vitoria en una conferencia de prensa el 20 de abril de 2016.

El 28 de mayo de 2013, tras confesar bajo tortura, se le dictó auto de formal prisión por los delitos de delincuencia organizada y secuestro.  El activista y profesor de ajedrez ya fue liberado la madrugada de este viernes.

Animal Político publicó la historia del estudiante de la UNAM, en esta nota que puedes leer íntegra aquí.

Maestra de la CNTE, acusada de secuestro

Marcha de profesores en mayo 2013 para exigir la liberación Sara Altamirano Ramos y otros profesores. Foto: Cuartoscuro Archivo

En mayo de 2013, Sara Altamirano Ramos, maestra de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quien ya está libre, fue ingresada junto a otros tres maestros a penales de máxima seguridad tras ser acusados, también, de participar en el secuestro de los sobrinos del presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), Gerardo Gutiérrez Candiani.

Sara Altamirano Ramos fue trasladada a la cárcel El Rincón, en Nayarit, acusada de delincuencia organizada, secuestro, portación de arma de fuego, y posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército.

Por la detención de la maestra, la CNTE denunció que en la detención se produjeron actos de tortura, por lo que presentaron una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, publicó Animal Político en esta nota.

Fidencio Aldama, yaqui acusado de homicidio

Foto: Cuartoscuro Archivo

Fidencio Aldama, indígena yaqui de Loma de Bácum, Sonora, está encarcelado desde 2016, y condenado a 15 años de prisión por el delito de homicidio.

Su detención se da en el contexto de la construcción del gasoducto de la empresa Infraestructura Energético Nova (IENOVA), un megaproyecto que atravesaría el territorio del pueblo indígena sonorense a través de más de 800 kilómetros de obra y una inversión de mil millones de dólares.

El proyecto tenía el visto bueno de la Secretaría de Energía y de la Comisión Federal de Electricidad. Mientras que, de los ocho pueblos que conforman la tribu yaqui de Loma de Bácum, siete también dieron su aprobación para que el gasoducto se construyera y pasara por su territorio.

Sin embargo, otra tribu de Loma de Bácum negó el permiso, alegando que el gasoducto puede provocar explosiones que pondrían en riesgo a la comunidad. Por lo que interpuso un amparo ante un juez federal, quien ordenó la suspensión de la obra en abril de 2016, por no tener el consentimiento de toda la tribu.

Ante el desacuerdo, la violencia entre tribus se desató el 21 de octubre de 2016: volaron piedras, salieron machetes, y se escucharon balazos. En la riña resultó un hombre muerto, Cruz Buitimea Piñas, tres heridos, y 12 autos incendiados.

“A mi esposo (Fidencio Aldama), lo culparon del homicidio de Cruz Buitimea, y lo sentenciaron a 15 años. Los testigos de Cruz señalaron, basándose en fotos, que mi marido traía una pistola calibre 45, pero al muchacho lo mataron con una 22. Mi esposo traía pistola porque es de la vigilancia, de la guardia de la comunidad, pero él no mató a nadie”, dijo la esposa de Fidencio Aldama a Animal Político, en esta nota que puedes leer íntegra aquí.

Lucía, estudiante en una prisión de máxima seguridad

Estudiantes de Arte de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) protestan en octubre del 2015 para pedir a los diputados que intervengan en el caso de Lucía Baltazar Miranda. Foto: Cuartoscuro.

Lucía Baltazar, de 22 años y originaria de la comunidad Tepetlatipa, municipio de Ahuacotzingo, Guerrero, fue detenida en octubre de 2015 durante una visita a las instalaciones de la SIEDO, en la Ciudad de México, para solicitar informes acerca de su hermana, Alejandra, quien fue detenida en Chilpancingo mientras vendía fruta en la vía pública.

Lucía, estudiante de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), fue beneficiada con becas gracias a su rendimiento escolar, con un promedio de 9.3 en sus calificaciones. Sus familiares, compañeros estudiantes, y maestro de la UAGro, denunciaron que fue detenida de manera ilegal, arbitraria, y sin pruebas, por lo que exigen su liberación.

Según publicó el diario El Sur, la estudiante está internada en la prisión de máxima seguridad de Tepic, Nayarit.

Máximo Mojica y Marco Antonio Suástegui

Organizaciones marchan en octubre del 2014 por el regreso de los normalistas desaparecidos, así como por las detenciones de luchadores sociales como Marco Antonio Suástegui. Foto: Cuartoscuro Archivo

Máximo Delgado Mojica, profesor y luchador social, fue detenido hace una década, el 27 de noviembre de 2008, cuando participaba en un movimiento por la vivienda digna, junto a otros dos activistas.

Mientras que Marco Antonio Suástegui fue detenido en enero de este año, luego de diversos enfrentamientos en la zona rural de Acapulco, Guerrero, en el que un grupo de hombres armados, que se oponían al proyecto de la presa La Parota, atacaron a elementos de la policía comunitaria del poblado La Concepción, y en el que ocho personas resultaron muertas.

La organización de derechos humanos Tlachinollan señaló en esta nota publicada por Animal Político que las autoridades detuvieron de manera arbitraria a Marco Antonio y a 30 policías comunitarios. Además, denunció la ejecución extrajudicial de tres policías comunitarios, y que se hizo uso letal de la fuerza como recurso para dirimir un conflicto de alta intensidad.

Los 6 defensores del agua de Tlanixco

Familiares de los 6 indígenas defensores del agua de Tlanixco exigen su liberación en octubre del 2018. Foto: Cuartoscuro

De 61 años de edad y de origen indígena nahua, Dominga González Martínez lleva presa 11 años en el penal de Santiaguito, en el Estado de México, acusada de homicidio y de privación de la libertad. La sentencia es por 50 años.

De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL), que acompañan su caso, Dominga González fue encarcelada injustamente por su activismo en defensa del derecho al agua de la comunidad mexiquense de San Pedro Tlanixco.

Junto a Dominga, otros cinco activistas indígenas de Tlanixco, también defensores del agua, fueron detenidos y condenados a 50 años de prisión: Pedro Sánchez Berriozábal; Teófilo Pérez González; Lorenzo Sánchez Berriozábal; Marco Antonio Pérez González; y Rómulo Arias Mireles.

Los cinco fueron encarcelados en 2003 en el penal de Santiaguito de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, tras una disputa con un empresario floricultor que obtuvo una concesión de la Conagua para explotar el Río Texcaltengo, que nace en San Pedro Tlanixco.

El 28 de noviembre, la ONU pidió al gobierno de México, entonces presidido por Enrique Peña Nieto, que intercediera para que los seis activistas sean liberados de inmediato, por considerar que hubo irregularidades en sus procesos.

6 vecinos que se oponían a la venta de sus tierras

Comuneros de Salazar exigen la libertad de sus presos políticos. Foto: Cuartoscuro

Seis habitantes de la comunidad de Salazar, en la zona boscosa del municipio de Lerma, en el Estado de México, que se oponían a la venta ilegal de sus tierras para grandes proyectos inmobiliarios, fueron detenidos el 31 de agosto de 2017, acusados, precisamente, de los delitos de despojo, invasión de tierra, y obstaculización de obra pública.  

Los detenidos y encarcelados son: Beatriz Pérez Flores, comerciante de 46 años; Daneyra Becerril Villavicencio, ama de casa de 30 años; Yuriko Becerril Villavicencio, madre soltera de 29 años; Cutberto Vilchis García, representante de bienes comunales de 71 años; Miguel Ángel Vilchis García, campesino y bibliotecario de 56 años; y Fermín Esquivel Rojas, campesino de 34 años.

Según relata una nota de la agencia Proceso, la madrugada del 31 de agosto de 2017, tres días después de que se emitió un fallo en favor de la comunidad de Salazar para reconocer legalmente sus tierras, un convoy armado de más de mil policías federales, estatales, y ministeriales, irrumpió en los domicilios de los vecinos que se oponían a la venta de sus milpas y los detuvieron con violencia.

Presos por enfrentamientos en Eloxochitlán

El 14 de diciembre de 2014, tras un enfrentamiento violento registrado en el municipio de Eloxochitlán de Flores, Oaxaca, fue detenido el alcalde Alfredo Bolaños Pacheco, acusado del delito de asesinato de dos personas, lesiones en contra de otras seis personas, y daños en propiedad privada.

Junto al alcalde, también fueron detenidos por homicidio el síndico Herminio Monfil Avendaño; el ex edil Jaime Betanzos Fuentes; Miguel Ángel Peralta Betanzos; Isaías Gallardo Álvarez; y los policías municipales Fernando Gavito Martínez y Omar Hugo Morales Álvarez.

La versión que aquel entonces manejó la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca fue que el enfrentamiento se debió a diferencias políticas entre dos grupos antagónicos: el del alcalde detenido, Alfredo Bolaños Pacheco, y el de Manuel Zepeda Cortés, quien también fue alcalde del municipio, y a quien Bolaños Pacheco acusó de un presunto desvío de 20 millones de pesos.

Según publica La Jornada, habitantes de la comunidad indígena de Eloxochitlán, simpatizantes del exalcalde preso Alfredo Bolaños Pacheco, aseguran que en el ataque al palacio municipal el 14 de diciembre de 2014 fueron atacados a balazos por personas que habrían sido enviadas presuntamente por Manuel Zepeda Cortés, a quien señalan como un “cacique” de la zona.

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Los traficantes que se hacen pasar por falsos voluntarios para captar refugiadas ucranianas

Para depredadores sexuales y traficantes de personas, conflictos como los de Ucrania son una oportunidad para cazar a refugiadas y menores de edad.
29 de marzo, 2022
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Cinco semanas de una brutal invasión de Rusia a Ucrania. Imagina por un momento cómo es vivir allí en este momento.

Bombas, derramamiento de sangre, trauma. Sin escuela para tus hijos, sin atención médica para tus padres, sin un techo seguro sobre tu cabeza.

¿Intentarías huir? Diez millones de ucranianos lo han hecho ya, según Naciones Unidas.

La mayoría busca refugio en otras zonas de Ucrania, que se cree que son más seguras. Pero más de tres millones y medio de personas han huido por la frontera.

Son principalmente mujeres y niños, ya que el gobierno ucraniano obliga a los hombres menores de 60 años a quedarse en el país y luchar.

Desplazados y desorientados, a menudo sin saber a dónde ir, los refugiados se ven obligados a confiar en extraños.

El caos de la guerra puede quedar atrás, pero la verdad es que tampoco están del todo seguros fuera de Ucrania.

“Para los depredadores y traficantes de personas, la guerra en Ucrania no es una tragedia”, advirtió en Twitter el secretario general de la ONU, António Guterres. “Es una oportunidad, y las mujeres y los niños son los objetivos”.

Las redes de tráfico están notoriamente activas en Ucrania y los países vecinos en tiempos de paz. Y ahora la niebla de la guerra es la tapadera perfecta para incrementar el negocio.

El riesgo de los niños

Karolina Wierzbińska, coordinadora de Homo Faber, una organización de derechos humanos con sede en Lublin, Polonia, me dijo que los menores eran la gran preocupación.

Muchos viajaban fuera de Ucrania sin compañía, explicó. Varios niños desaparecieron y se desconoce su paradero actual como resultado de unos procesos de registro irregulares en Polonia y otras regiones fronterizas, especialmente al comienzo de la guerra.

Mis colegas y yo nos dirigimos a la frontera entre Polonia y Ucrania para verlo por nosotros mismos.

En una estación de tren, muy conocida por la llegada de refugiados, encontramos un hervidero de actividad. Mujeres de aspecto aturdido y niños llorando por todas partes.

Una mujer y un bebé

BBC
Las mujeres ucranianas llegan con sus hijos todos los días a los países vecinos.

Muchos estaban siendo consolados y un ejército de voluntarios que vestían chalecos fosforescentes les ofrecían comida caliente de humeantes ollas de tamaño industrial.

Algo que parecía muy bien organizado. Pero no lo es tanto.

Conocimos a Margherita Husmanov, una refugiada ucraniana de Kiev de poco más de 20 años. Llegó a la frontera hace dos semanas, pero decidió quedarse para ayudar a evitar que otros refugiados caigan en las manos equivocadas.

Le pregunté si se sentía vulnerable. “Sí”, respondió sin dudar. “Ese es especialmente el motivo por el que me preocupo por su seguridad”.

“Las mujeres y los niños vienen aquí de una guerra terrible. No hablan polaco ni inglés. No saben lo que está pasando y creen en lo que les dicen“, explica.

“Cualquiera puede presentarse en esta estación. El primer día que me ofrecí como voluntaria, vi a tres hombres de Italia. Estaban buscando mujeres hermosas para venderlas en el comercio sexual“, continúa.

“Llamé a la policía y resultó que tenía razón. No era paranoia… Es horrible”.

¿Qué se está haciendo?

Margherita Husmanov dice que las autoridades locales ahora están un poco más organizadas. La policía patrulla regularmente la estación.

Algunas personas (principalmente hombres) que llevaban letreros con nombres de destinos llamativos, tan presentes en las primeras semanas de llegada de refugiados, han desaparecido en gran medida.

Pero como nos enteramos por varias fuentes, otras personas con malas intenciones ahora se hacen pasar por voluntarios.

Margherita Husmanov

BBC
Margherita Husmanov es una refugiada ucraniana que ahora es voluntaria.

Elena Moskvitina compartió en Facebook su experiencia. Ahora está a salvo en Dinamarca, así que charlamos largamente a través de Skype. Lo que le pasó es escalofriante.

Ella y sus hijos cruzaron de Ucrania a la vecina Rumania. Estaban buscando un viaje lejos de la frontera.

Asegura que falsos voluntarios en un centro de refugiados le preguntaron dónde se hospedaba.

Aparecieron más tarde ese mismo día y le dijeron que Suiza era el mejor lugar para ir y que la llevarían allí en una camioneta junto con otras mujeres.

Moskvitina explica que los hombres la miraban a ella ya su hija “de mala forma”. Su hija estaba petrificada.

Le pidieron que les mostrara a su hijo, que estaba en otra habitación. Lo miraron de arriba abajo, dijo. Luego insistieron en que viajara sin nadie más que ellos, y se enojaron cuando les pidió ver sus identificaciones.

Para alejar a los hombres de su familia, Moskvitina prometió reunirse con ellos cuando las otras mujeres estuvieran en su camioneta. Pero en cuanto se fueron, explica, tomó a sus hijos y salió corriendo.

“Están expuestas al miedo y la explotación”

Elżbieta Jarmulska, una empresaria polaca, es la fundadora de la iniciativa Women Take The Wheel (Mujeres al volante). Su objetivo, dice, es proporcionar a los refugiados ucranianos una “burbuja de seguridad”.

“Esas mujeres ya han pasado por mucho, caminando o conduciendo a través de una zona de guerra y luego están expuestas al miedo y la explotación aquí. No tengo palabras para describir cómo debe ser eso”, dice.

Elżbieta Jarmulska

BBC
Elżbieta Jarmulska organiza viajes seguros para las mujeres y sus hijos.

Hasta ahora, ha reclutado a más de 650 “mujeres increíbles” de Polonia, como las describe, que conducen de un lado a otro tanto como pueden hasta la frontera entre Polonia y Ucrania, para ofrecer a los refugiados un transporte seguro.

Acompaño a Elżbieta Jarmulska, más conocida como Ela, a un centro de refugiados donde se asegura de mostrar su identificación y prueba de residencia a los funcionarios, antes de preguntar si alguien quiere ir a Varsovia.

Su coche se ocupó rápido. Los pasajeros son unos refugiados, Nadia y sus tres hijos.

Ela acomodó a la familia en su automóvil bien equipado y ofreció a los niños pequeños agua, chocolate y píldoras para el mareo por si las necesitaban.

Mientras tanto, Nadia me habló de su peligroso viaje para salir de Ucrania desde Járkiv. Ya en Polonia, dijo que estaba tan aliviada de tener una mujer al volante.

Nadia y sus hijos

BBC
Nadia y sus hijos consiguieron un transporte seguro.

Había oído hablar de los riesgos del tráfico de personas y la explotación en la radio ucraniana. Pero vino de todos modos.

Contó que su casa estaba siendo bombardeada. Los riesgos de guerra eran inmediatos.

Necesidad

Ela se preocupa por lo mejor para los refugiados, pues dejar la frontera a salvo no significa que el peligro haya terminado.

La mayoría de las mujeres con las que hablamos esperaba volver a casa tan pronto como terminara la violencia. Pero durante los próximos días, semanas, incluso meses, necesitan un lugar donde dormir, comer, enviar a sus hijos a la escuela, así como un trabajo para mantenerse.

Esas necesidades hacen que los refugiados sean vulnerables.

Los líderes de la Unión Europea aprobaron por unanimidad una medida para abrir el mercado laboral, las escuelas y el acceso a la atención médica para los ucranianos, pero como señalan los grupos de derechos humanos, los refugiados necesitan ayuda para registrarse e informarse sobre sus derechos.

Una de los voluntarias que conocí en la frontera polaco-ucraniana dijo que cuando estás deprimido, sin amigos y con necesidad de dinero, puedes terminar haciendo cosas que nunca hubieras imaginado.

Refugiados en la frontera de Polonia

BBC
Todos los refugiados son vulnerables a la explotación.

Esta mujer fue atraída a la prostitución cuando era más joven. Y eso, dice, es en gran parte la razón por la que ahora ayuda a las refugiadas ucranianas.

“Quiero protegerlos. Para advertirles”, dice. Me pidió que no revelara su nombre. Desde entonces, cambió su vida y no quiere que sus hijos sepan de su pasado.

De buenas intenciones engañosas

Cinco semanas después de la invasión de Rusia en Ucrania, los sistemas en toda Europa que revisan a los ucranianos que necesitan ayuda aún están lejos de ser infalibles.

El crimen organizado (incluido el tráfico sexual y de órganos y, con frecuencia, el trabajo forzado) no es la única amenaza. Los refugiados también son explotados por individuos.

Personas en Polonia, Alemania, Reino Unido y otros lugares han abierto sus hogares a los refugiados, la mayoría con las mejores intenciones. Pero lamentablemente no todos.

Encontramos una publicación en las redes sociales de una mujer ucraniana que huyó a Düsseldorf en Alemania. El hombre que le ofreció una habitación confiscó sus documentos de identidad y le exigió que limpiara su casa gratis.

Luego comenzó a acosarla sexualmente también. Ella lo rechazó y él la echó a la calle.

Irena Dawid-Tomczykkids, directora ejecutiva de la rama de Varsovia de la ONG contra la trata de personas La Strada, dijo que la historia era demasiado familiar.

Ese tipo de cosas pasan, con guerra o sin ella, asegura. Pero una avalancha de mujeres y niños con cicatrices de la guerra que salen de Ucrania significa que los casos de explotación y abuso aumentan.

Los refugiados adolescentes son una preocupación particular. “Todos conocemos a los adolescentes, ¿no? Son inseguros. Quieren aceptación y reconocimiento”, explica.

“Y si son refugiados que están lejos de casa y de sus amigos, son aún más fáciles de explotar”, continúa.

“A las chicas les puede encantar la atención que les brindan los hombres mayores. O les presentarán a una chica agradable de su misma edad, que tiene ropa genial y las invita a fiestas. Así es como comienza. No olviden que no solo los hombres son proxenetas, traficantes y abusadores”.

El riesgo en línea

Los factores que impulsan a las mujeres ucranianas a aceptar ofertas en internet aparentemente generosas para escapar de sus dificultades también se multiplican en tiempos de guerra.

Sin revelar identidades, Irena relata caso tras caso en los que está trabajando La Strada Polonia: chicas ucranianas que les ofreciern pasajes de avión a México, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, sin haber conocido a los hombres que las invitaron.

Un volante para refugiados ucranianos

BBC
Los refugiados ucranianos reciben volantes con información de ayuda.

“Mis colegas estaban tratando de persuadir a una chica de 19 años para que no fuera con su amiga a la casa de un hombre”, dice.

“Ella sabe que su amiga ha sido golpeada. Pero el hombre la llama a su celular, le dice cosas bonitas y le ofrece regalos. Si insisten en ir, les rogamos a las niñas que al menos se registren con las autoridades locales. Si no lo hacen, tienen nuestro número de teléfono”, explica.

“Espero que nos puedan llamar si nos necesitan”.

Los gobiernos de toda Europa han prometido solidaridad con Ucrania.

Y los grupos de derechos humanos quieren que cuiden mejor a quienes corren por sus vidas. Necesitan protección.


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