Los 7 pendientes que deja la administración de Mancera a Sheinbaum
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Los 7 pendientes que deja la administración de Mancera a Sheinbaum

El gobierno perredista que encabezó Miguel Ángel Mancera, durante cinco años en Ciudad de México, dejó algunos pendientes para la próxima administración en materia de seguridad, movilidad, medio ambiente y atención a mujeres.
AFP
5 de diciembre, 2018
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Ciudad de México tendrá por primera vez una gobernante electa que no es perredista: Claudia Sheinbaum, quien asume este miércoles el cargo de Jefa de Gobierno, pero los retos a los que se enfrenta no son menores.

Aunque Miguel Ángel Mancera presumió que la capital está mejor que hace cinco años en materia de seguridad y aseguró que no había cárteles del narcotráfico, en la práctica el número total de delitos se incrementó y se dieron enfrentamientos entre grupos presuntamente ligados al crimen organizado.

Animal Político buscó al ahora senador Mancera para conocer un balance sobre su gestión pero no hubo respuesta.

Estos son algunos de los pendientes para la próxima administración en materia de seguridad, movilidad, medio ambiente y atención a mujeres.

Delitos, homicidios y robos…

La administración de Mancera redujo las modalidades de robo, en comparación con el gobierno de su antecesor, Marcelo Ebrard, pero el número global de delitos creció: los homicidios dolosos se han incrementado más de 18% y los ataques con armas de fuego subieron más de 100% durante , según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública recopilados por Animal Político.

De diciembre de 2012 a febrero de 2018, periodo del gobierno de Mancera, se denunciaron en la ciudad 958 mil 210 delitos de todo tipo ante las agencias del Ministerio Público. Se trata de un promedio de más de 500 nuevos delitos cometidos en la capital, todos los días.

Además, con 204,078 carpetas de investigación del fuero común, 2017 cerró como el año con más delitos en Ciudad de México en la gestión de Miguel Ángel Mancera, lo que representa 559.1 incidentes al día.

En lo que va del 2018, en la capital se han registrado 990 homicidios dolosos, 97 mil robos y 29 secuestros, de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Al respecto del aumento de delitos, Mancera dijo en marzo del 2017 que se debía “a que tenemos muchas más personas que antes estaban en prisión”, pues “12 mil o más presos que estaban en prisión preventiva o ya habían compurgado alguna pena, (ahora) están fuera”. Sin embargo, El Sabueso investigó lo dicho por el ex jefe de gobierno y concluyó que no muestran una relación o una tendencia constante para confirmar o refutar.

¿Hay crimen organizado?

Durante su administración, Mancera negó la existencia de cárteles en la capital y dijo que solo se trataba de organizaciones narcomenudistas porque, desde su punto de vista, no contaban “ni con el tamaño ni las estructuras que tienen los que se denominan cárteles”.

Sin embargo, el 20 de julio del 2017 se registró un enfrentamiento entre presuntos criminales y elementos de la marina en la delegación Tláhuac que desató bloqueos con camiones incendiados en avenidas y un amplio despliegue policiaco. Ese día murieron 8 personas, entre ellos Felipe de Jesús “N”, El Ojos”, narcomenudista que supuestamente operaba en la demarcación.

La noche del 14 de septiembre de este año, hombres vestidos de mariachi abrieron fuego en la emblemática Plaza Garibaldi, lo que dejó seis personas muertas. Según las autoridades capitalinas, esto sucedió debido a una disputa entre los grupos de La Unión y la Anti-Unión, por el control de la actividad criminal en la zona centro del país.

Fue hasta después del ataque que Mancera, como senador del PRD, afirmó según Proceso que había que “actuar con mucha energía, se tiene que dar con los responsables. Ya están señalados y es un conflicto que se está planteando entre dos grupos a esos dos grupos se (les) tiene que confrontar de manera frontal y con mucha energía”.

El metro subió de precio y las fallas continúan

En noviembre de 2013, el entonces director del Metro, Jorge Gaviño anunció el aumento de 3 a 5 pesos en la tarifa con el objetivo de mejorar el servicio, lo que desató una serie de protestas y llamados en redes sociales a saltarse los torniquetes.

De 11 compromisos de mejoramiento que prometieron con el nuevo precio del boleto, sólo el aumento de vigilancia y la eliminación del doble pago se cumplieron al 100%. A 5 años de esta medida, el Sistema de Transporte Colectivo presenta constantes suspensiones del servicio, saturación en horas pico, malas condiciones de los trenes, robo de celulares, además de la presencia de los comerciantes informales.

En entrevista con Notimex, el actual director del Metro, Jorge Jiménez Alcaraz, aceptó que hay incidentes que provocan la suspensión del servicio y dijo que se requiere una inversión de al menos 30 mil millones de pesos, pero dijo que la próxima administración recibirá una institución que opera al 100%.

Microbuses se quedan

Mancera prometió en campaña sustituir los microbuses de la ciudad por un transporte moderno y como jefe de gobierno, en 2013, presentó el Programa de Transformación del Transporte Público Concesionado de la Ciudad de México, para sustituir los microbuses obsoletos y capacitar a los choferes acreditados.

Para 2016, al ser cuestionado sobre las medidas para reducir la contaminación, dijo que publicaría la norma para prohibir “de ahora y para siempre, la circulación de microbuses”. Sin embargo esta regulación no se publicó.

En febrero de este año, reportó Reforma, el propio Mancera aceptó que circulaban por la ciudad 18 mil 700 microbuses, aunque la Secretaría de Movilidad, a cargo de Carlos Meneses, había reportado que existían poco más de 22 mil unidades.

La amenaza de la basura

En julio del 2017, la Secretaría de Ambiente capitalina anunció nuevas reglas para separar la basura como parte del programa “Basura Cero”, con el objetivo de tener un manejo responsable de las 13 mil toneladas que de desechos que se producen diariamente en la CDMX.

Sin embargo, el sistema de recolección de basura en Ciudad de México resulta insuficiente para el manejo de los residuos sólidos que se generan diariamente, por lo que, en la opinión de expertos, la capital del país está al borde del colapso ambiental.

En 2016, de acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos, la capital del país producía 12 mil 920 toneladas de basura al día, y para 2017, la Agencia de Gestión Urbana (AGU) detalló que la generación había incrementado a más de 13 mil toneladas.

El principal problema de Ciudad de México, de acuerdo con expertos, no es la separación y el reciclaje, sino la excesiva generación de basura.

Contingencias y la contaminación que respiramos

En mayo del 2016 se reportaron niveles de contaminación de la Ciudad de México de hasta 194 puntos IMECA, esta fue la primera vez en 14 años que se declaró una contingencia ambiental en la ciudad. En total, la Sedema reportó 10 activaciones de la Fase I de contingencia ambiental durante ese año.

El gobierno capitalino explicó que la contaminación se debía a que en otros estados no se tomaban medidas para reducir la contaminación, como el programa Hoy No Circula.

Para 2017, se activó dos veces la contingencia ambiental y este año la Ciudad de México sólo ha tenido una activación, aunque el Sistema de Monitoreo Atmosférico detalla que solo la ha tenido 131 días limpios.

Violencia contra mujeres

El 24 de abril de 2016, miles de mujeres marcharon en la Ciudad de México para exigir mayor seguridad y acciones para erradicar la violencia de género, principalmente en los espacios públicos y el transporte, donde las agresiones son más frecuentes

En respuesta a las demandas, el gobierno capitalino anunció la Estrategia 30-100, que contempló la creación de una aplicación, una plataforma web, publicidad en el sistema de transporte, fortalecimiento de la atención a víctimas y la entrega de silbatos, entre otras medidas. Sin embargo, de acuerdo con organizaciones sociales, esta estrategia para prevenir la violencia contra mujeres fue “mal planeada, mal ejecutada” y sin resultados.

Pese al programa, las agresiones a mujeres continuaron e incluso, a principios de noviembre, autoridades capitalinas reportaron el asesinato de una adolescente de 14 años, hallada dentro de una maleta, en las inmediaciones de Tlatelolco, alcaldía Cuauhtémoc.

Días después, el congreso de la Ciudad de México aprobó un punto de acuerdo para que se solicite a la Secretaría de Gobernación emitir la Alerta de Violencia de Género en Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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