Política migratoria: el gobierno promete dejar atrás el perfil policiaco y privilegiar los derechos humanos
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Cuartoscuro Archivo

Política migratoria: el gobierno promete dejar atrás el perfil policiaco y privilegiar los derechos humanos

El respeto a los derechos humanos, e invertir en programas de desarrollo económico y social, serán los principales ejes.
Cuartoscuro Archivo
19 de diciembre, 2018
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El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador presentó este miércoles, a través de la Secretaría de Gobernación y la de Relaciones Exteriores, los puntos clave de la que, dijeron, será “la nueva política migratoria” del país en el presente sexenio.

Tonatiuh Guillén, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), planteó que la primera clave es que habrá un cambio de enfoque en el fenómeno migratorio, que incluye dejar atrás el perfil policiaco que ha mantuvo la dependencia, especialmente en el sexenio pasado.

Es decir, explicó el exdirector del Colegio de la Frontera Norte, se pasará de un enfoque de la migración como un asunto de seguridad nacional para México, en el que se privilegiaba la detención masiva de personas indocumentadas, utilizando incluso a las policías federal, estatales y municipales, el Ejército y a la Marina, además de los agentes de migración, a un enfoque que se regirá por el respeto a los derechos humanos.   

“Los derechos humanos de los migrantes son prioridad para la Secretaría de Gobernación y, sobre todo, para el Instituto Nacional de Migración”, subrayó Olga Sánchez Cordero, titular de la Segob, quien prometió que se realizará una reestructuración del Instituto “desde sus entrañas”, para que éste cambie la visión policiaca del fenómeno “y ya no se criminalice al migrante”.

Alejandro Encinas, subsecretario de Migración y Derechos Humanos de la Segob, añadió que, a la par de respetar los derechos humanos de los migrantes, y de dar seguridad a su paso por el país, otro de los objetivos clave es ordenar los flujos migratorios que entran a México.

Algo que, sobre el papel, guarda similitud con lo ya expuesto en otros programas como el Plan Frontera Sur propuesto por la administración pasada de Enrique Peña Nieto, el cual también prometía dar seguridad, respetar los derechos humanos y ordenar el flujo migratorio, aunque, en la práctica, supuso una dispersión de las rutas, aumentando las agresiones del crimen organizado y de las autoridades, y un incremento del 66% de las capturas de migrantes, en comparación con el sexenio de Felipe Calderón.

Sobre esto, en una entrevista con Animal Político y Newsweek en Español el pasado 11 de noviembre, el nuevo comisionado del INM prometió dejar en el pasado el Plan Frontera Sur, así como el uso recurrente de policías federales y soldados para detener a cientos de migrantes en redadas masivas, para impulsar en su lugar políticas de desarrollo en la frontera sur mexicana y en los países del Triángulo Norte de Centroamérica, en Honduras principalmente, ya que es el principal expulsor de migrantes.

Cooperación con Centroamérica y Estados Unidos

La segunda clave de la nueva política migratoria que planteó el comisionado del INM está enfocada en impulsar políticas de desarrollo social y económico en la frontera sur de México, y también políticas de cooperación con los gobiernos de Centroamérica y Estados Unidos.  

En este punto, Tonatiuh Guillén recordó que buena parte de la población centroamericana que migra de sus países de origen, lo hace “por factores de desarrollo socioeconómico o por la fragilidad de los estados”. Es decir, por faltas de oportunidades de trabajo, y por los problemas de corrupción y de violencia de las pandillas y el crimen organizado.

La titular de Segob, Olga Sánchez Cordero, destacó en este punto como “una magnífica noticia” el anunció que hizo ayer el canciller Marcelo Ebrard, sobre el Plan bilateral México-Estados Unidos, a partir del cual el gobierno estadounidense invertirá 4 mil 800 millones de dólares en nuestro país, de los cuales 2 mil millones se invertirán específicamente en la frontera sur de México.

Sobre este punto, se cuestionó a Alejandro Encinas cómo repercutirá este anuncio en puestos de trabajo en la frontera sur de México, aunque, por ahora, el funcionario dijo que no hay una estimación prevista. De hecho, hasta el momento, no hay detalles de cómo invertirá ese dinero Washington en la frontera sur de México, ni cómo invertirá otros 5 mil 800 millones de dólares en Centroamérica.

México no será ‘tercer país seguro’ para EU

En cuanto a las negociaciones con el gobierno de Donald Trump, el cual insiste en que México pagará el muro fronterizo que proyecta desde que éste era candidato a la Casa Blanca, Alejandro Encinas defendió la “autonomía” de la política migratoria mexicana, en consonancia con lo dicho por Tonatiuh Guillén en la entrevista con Animal Político en noviembre pasado, en la que expuso la necesidad de alcanzar “un nuevo acuerdo” con Estados Unidos.

“Hay que ver la posibilidad de un nuevo acuerdo con Estados Unidos. La política migratoria mexicana no puede estar subordinada a la del gobierno de Trump”, dijo en ese entonces el titular del INM.

Por otra parte, cuestionado sobre si el gobierno de López Obrador aceptaría convertir a México en un ‘tercer país seguro’ para Estados Unidos, Alejandro Encinas respondió tajante que “de ninguna manera”.

Es decir, que México no aceptará que personas solicitantes de la condición de refugiado en Estados Unidos, y que hayan anteriormente pasado por el territorio mexicano, sean deportadas (o ‘readmitidas’ a México, para que aquí procesen su solicitud ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

El recorte a la Comar

Otra de las claves de la nueva política migratoria es, precisamente, el fortalecimiento de la Comar, para tener una verdadera política de refugio y asilo internacional.

Sin embargo, esta clave va a enfrentar, de entrada, un importante inconveniente: el recorte a su presupuesto. Animal Político dio a conocer este miércoles que, en este 2018, México registrará el número más elevado de solicitudes de refugio del que se tenga registro: 26 mil 566 peticiones; un 82% más en comparación con 2017, que ostentaba hasta ahora el récord, y hasta 202% más que en 2016.

Además, la Comar y el ACNUR prevén que para 2019 la cifra de solicitudes se dispare hasta las 48 mil.

A pesar de este contexto, de acuerdo con el proyecto de egresos 2019, la Secretaría de Hacienda pidió para la Comar un presupuesto de 20 millones 843 mil pesos, casi cinco millones menos que este 2018.

En entrevista el martes con este medio, Andrés Ramírez Silva, nuevo titular de la Comar, explicó que, para compensar el recorte al presupuesto, la Subsecretaría de Migración y Derechos Humanos hará una “reorganización” de su presupuesto interno, para destinar otros 43 millones de pesos a la Comisión, los cuales se unirían a otros 20 millones que aportaría la ONU, a través del ‘Proyecto Puente’ del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR).

En total, dijo Ramírez Silva, esperan contar con 63 millones del presupuesto de Comar, y con otros 20 de la ACNUR, dando un total de 83 millones de pesos.

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Andrea Taylor

`La distribución desigual de vacunas entre países ricos y pobres significará que el virus continuará propagándose y mutando'

La investigadora Andrea Taylor cree que, de continuar el actual sistema de distribución de las vacunas, el virus podría seguir mutando, haciendo inefectiva la inmunización y produciendo consecuencias devastadoras.
Andrea Taylor
4 de febrero, 2021
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La carrera global por una vacuna contra el COVID-19 ha sido, probablemente, una de las más decisivas y frenéticas de nuestro tiempo.

En menos de un año, farmacéuticas, gobiernos, aerolíneas, centros de investigación y empresas de todo el mundo se han unido en un esfuerzo en común para materializar una inyección que se ha vuelto la última esperanza para salir del oscuro túnel de muertes, contagios y confinamientos que se ha sacudido el mundo de un extremo a otro.

Sin embargo, ahora que varias vacunas han comenzado a distribuirse y las autoridades sanitarias de numerosos países se esfuerzan en administrar el mayor número de dosis posible a su población, los expertos han comenzado a alertar que en esta nueva carrera los mayores beneficiados no serán, necesariamente, quienes terminen primero.

Y es que según un estudio que realizó la Universidad de Duke en Estados Unidos y que se volvió referencia en el tema en los últimos meses, la forma en la que se distribuyen actualmente las vacunas supone otro grave peligro de salud pública a nivel mundial.

La situación, de alguna forma, reproduce el actual sistema global: los países más ricos han comprado ya la mayor cantidad de vacunas que se producirá este año, mientras los más pobres no tendrán dosis para administrar incluso ni a sus poblaciones más vulnerables.

Como resultado, se estima que cerca del 90% de las habitantes en casi 70 países de bajos ingresos tendrán pocas posibilidades de vacunarse contra el COVID-19 en 2021.

Mientras, otras naciones, como Canadá, ya han comprado suficientes dosis para vacunar cinco veces a su población.

Número de dosis compradas por países. . .

Los expertos temen que, de continuar como va el actual sistema de distribución, el virus podría seguir mutando, hacer inefectivas las actuales vacunas, además de producir consecuencias económicas, políticas y morales devastadoras.

Para analizar este tema en BBC Mundo conversamos con Andrea Taylor, quien dirige la investigación del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke que rastrea la distribución de vacunas a nivel global.

El proyecto, denominado Launch and Scale Speedometer, analiza datos globales sobre vacunas y terapias para combatir la pandemia y sus hallazgos se han vuelto un llamado de alerta entre políticos, académicos y expertos en salud pública.


¿Cuáles fueron los principales hallazgos de este proyecto que dirigió sobre la distribución global de vacunas?

Analizamos los datos disponibles públicamente de las compras de vacunas contra el COVID-19 para comprender mejor la asignación de vacunas en todo el mundo.

Lo que descubrimos es que los países ricos han comprado la mayor parte, mientras que los países más pobres luchan por obtener suficientes vacunas para cubrir incluso a sus poblaciones más vulnerables.

Identificamos estas brechas por primera vez en octubre de 2020 y aún no las hemos visto cerrarse, lo cual es muy preocupante.

¿Cómo se llegó a este punto?

Los países ricos aprovecharon su poder adquisitivo e inversiones en el desarrollo de vacunas para obtener un lugar en primera fila y luego compraron la mayoría de las vacunas antes que otros países.

Los países de ingresos altos tienen el 16% de la población mundial, pero actualmente cuentan con el 60% de las dosis de vacunas que se han vendido.

Vacuna

Getty Images
Conseguir una vacuna con efectividad probada no será suficiente para detener la pandemia, pues hará falta garantizar su distribución.

Debido a que la capacidad de fabricación global es limitada, esto deja menos dosis para todos los demás, al menos a corto plazo.

Los países de ingresos medianos y bajos no pudieron realizar compras de gran volumen o comprar vacunas cuando el riesgo de falla aún era muy alto, por lo que no obtuvieron acceso prioritario. Estos países están claramente en peligro ahora.

La principal preocupación es que los países de ingresos bajos y medianos simplemente no tendrán suficientes vacunas y que las personas que viven en países ricos estarán protegidas mientras el virus se propague en los países más pobres.

Si se desarrolla de esta manera, todos sufriremos más, tanto en términos de impacto sanitario como económico.

En ese sentido, hace semanas, la Organización Mundial de la Salud advirtió que el mundo se enfrentaba a un “fracaso moral catastrófico” debido a las políticas desiguales de vacunación contra el covid-19. ¿Cuáles son los principales riesgos a nivel global de la forma en que se venden y distribuyen actualmente las vacunas?

La distribución desigual de las vacunas es peligrosa para todos. Ciertamente es un fracaso moral, pero también nos enfrentamos a resultados económicos y de salud catastróficos.

Provocará muchas más muertes en todo el mundo, especialmente entre nuestros vecinos más vulnerables.

Pero también significa que el virus continuará propagándose y mutando, aumentando el riesgo de que nuestra lista de vacunas no cubra eficazmente nuevas cepas.

La sede de la OMS en Ginebra

Reuters
La OMS ha advertido que solo un esfuerzo coordinado mundial para eliminar la amenaza del SARS-CoV-2.

Si los países ricos vacunan a sus poblaciones, mientras permiten que el virus se propague a otros lugares, es posible que descubran que no están protegidos de las cepas más nuevas que surjan.

También devastará nuestras economías.

Los modelos recientes muestran que si los países ricos vacunan a sus poblaciones antes de garantizar el acceso a los países más pobres, la devastación económica costará entre US$1,5 y US$9,2 billones y al menos la mitad caerá sobre los países ricos.

Algunos de los países que tendrían que esperar años para vacunar a toda su población son ahora algunos de los lugares donde muchas vacunas se están sometiendo a ensayos clínicos. ¿Cómo entender esta aparente contradicción?

Desde el principio quedó claro que las naciones de ingresos medios y bajos iban a tener dificultades para llegar al frente de la fila para comprar vacunas.

Vimos países que aprovechaban tanto la capacidad de fabricación como la infraestructura de ensayos clínicos para intentar conseguir ofertas de vacunas.

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna CoronaVac, de Sinovac en Ankara, Turquía.

Reuters
Muchas naciones pobres tendrán que esperar hasta incluso 2024 para vacunar a toda su población contra el coronavirus.

Líderes de varios países nos dijeron que estaban trabajando para atraer ensayos clínicos con la esperanza de que les ayudara a negociar un acuerdo de suministro con el desarrollador de la vacuna.

En algunos lugares esta estrategia tuvo éxito, pero en otros no.

Es el caso de América Latina, donde también hemos visto muchos gobiernos que tomaron la decisión de comprar algunas vacunas (como la rusa o la china), incluso cuando los procesos de ensayos clínicos y resultados estaban siendo cuestionados por expertos en salud pública. ¿Podría la falta de acceso a otras vacunas aprobadas y más seguras llevar a los países menos desarrollados a administrar dosis que no se han probado a fondo?

Los líderes de estos países están tomando decisiones de salud pública muy difíciles y el cálculo cambia cada semana, a medida que cambia la carga de morbilidad y se descubren nuevas variantes.

Hace unos meses, escuchábamos a líderes de muchos países menos desarrollados decir que no aceptarían una vacuna sin datos sólidos de eficacia.

Más recientemente, estamos viendo que estos mismos países compran vacunas que no han publicado datos sólidos, pero que pueden estar en un avión dentro de las 24 horas posteriores al cierre del trato.

Por supuesto, esto es un riesgo y no es una opción tan buena como usar una vacuna que ha sido revisada y aprobada rigurosamente por una autoridad reguladora estricta.

Pero si su elección como líder está entre algo y nada, probablemente algo sea mejor.

Por otra parte, están los reportes de países como Canadá o Estados Unidos, que han comprado dosis suficientes para vacunar a toda su población varias veces. ¿Cuál es la lógica detrás de este “acaparamiento”?

Muchos países ricos compraron suficientes vacunas para cubrir muchas veces a sus poblaciones. Esto tenía sentido en el mundo en el que vivíamos hace 6 meses, porque aún no sabíamos cuál de las vacunas candidatas, si es que había alguna, llegaría al mercado.

La mayoría de los países ricos compraron dosis de múltiples candidatos con la esperanza de que si uno o dos de ellos llegaban al mercado, tendrían una cobertura de su población del 100%.

Dosis de vacunas en una fábrica.

Getty Images
Se espera que el plan Covax se ponga en marcha en febrero.

Al final resultó que las vacunas contra el covid-19 han tenido éxito más allá de las expectativas.

Ya tenemos algunas en el mercado y otras más saldrán en los próximos meses.

En realidad, ningún país rico tiene dosis de vacunas adicionales en esta etapa, pero sí se han reservado los espacios de fabricación prioritarios para 2021 para la mayoría de las vacunas contra el covid-19.

Esto significa que los países que realizan compras ahora pueden tener que esperar meses o incluso un año más.

Una de las alternativas para esta situación es Covax, el esfuerzo global que involucra tanto a países ricos como a otros menos desarrollados para un acceso equitativo a las vacunas contra el covid-19. ¿Cuáles serían los principales desafíos que enfrenta esta propuesta?

El principal desafío al que se enfrenta Covax es el tiempo.

Si bien la iniciativa ha tenido éxito en la compra de vacunas, garantizar la entrega en paralelo con el lanzamiento de la vacuna en las naciones ricas es mucho más difícil.

Las naciones de ingresos medios y bajos que cuentan con Covax como una parte importante de su estrategia de vacuna necesitan las dosis ahora, pero gran parte de los espacios de fabricación prioritarios ya han sido reservados por países ricos que hicieron acuerdos bilaterales.

También es importante señalar que Covax es necesario pero no suficiente.

Con una cobertura de población del 20%, es una pieza fundamental de la solución, pero los países pobres seguirán enfrentando brechas masivas en el acceso a las vacunas.

Tenemos que preocuparnos por la cobertura de población restante del 40-50% necesaria para alcanzar la inmunidad colectiva en estos países.

Supongamos que soy el primer ministro de una nación muy rica. ¿Qué argumento me daría para convencerme de que no debería comprar dosis suficientes para vacunar a toda mi población, porque al hacerlo, otros países menos desarrollados no tendrán acceso a esa vacuna? ¿Por qué debería preocuparme por ellos en lugar de vacunar a todos mis conciudadanos?

Realmente es un argumento de autoconservación. Al asegurarte de que otros países también tengan acceso a la vacuna, está garantizando el éxito de la tuya.

Los líderes de los países ricos deben asegurarse de que sus poblaciones estén cubiertas lo más rápido posible y se consideraría un fracaso masivo si no lo hicieran.

También deben garantizar que todos los países tengan acceso a las vacunas al mismo tiempo para cubrir a sus poblaciones más vulnerables, lo que ayudaría a proteger los servicios de salud y de emergencia y reducir las muertes.

Una mujer es vacunada contra el coronavirus en Rusia.

Reuters
La mayoría de naciones que han comenzado la vacunación son países de altos inresos.

Los modelos recientes demuestran que no hacerlo probablemente devastará las economías de las naciones ricas y creará una situación en la que nunca estaremos libres de este virus.

Muchos países, incluidos Canadá, Reino Unido y el bloque de la Unión Europea, han declarado su compromiso de donar el exceso de dosis a otros países, pero el momento en esto realmente importa.

Los líderes de los países ricos deben comenzar a donar dosis a los países más pobres sin dejar de vacunar a sus propias poblaciones.

Noruega ha liderado esto y ha declarado que donará dosis en paralelo con el lanzamiento de su propia vacuna.

Los líderes de los países ricos deberían elegir mejores resultados a largo plazo a riesgo de pérdidas políticas a corto plazo y encontrar formas de transmitir la importancia y los beneficios de esto a sus poblaciones.

Esto requiere un liderazgo más fuerte del que hemos visto hasta ahora pero, sin él, incluso los ciudadanos de los países ricos saldrán mucho peor.


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