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Cuartoscuro Archivo

¿Cómo reparar el daño a las víctimas? Colectivos proponen un programa de atención masiva

Activistas y víctimas de violencia elaboraron un documento donde se proponen nuevas medidas para atender a las personas que han sufrido violaciones a sus derechos.
Cuartoscuro Archivo
Por Itxaro Arteta
20 de diciembre, 2018
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Colectivos tienen lista una propuesta para crear un programa de reparación de daños a las víctimas de la violencia, luego de las mesas de trabajo a las que convocó el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, comprometiéndose a aceptar las recomendaciones para elaborar las políticas de justicia transicional y pacificación del país.

El documento, consensuado tras una reunión de activistas realizada la semana pasada en la Ciudad de México, propone una revisión sobre la pertinencia de la existente Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), y nuevas medidas para atender a todos los que han sufrido violaciones a sus derechos, en lugar de ir caso por caso.

Estos son los principales puntos de la propuesta, que será entregada en las próximas semanas al equipo de derechos humanos del gobierno de López Obrador, junto a otras como las directrices para una Comisión Nacional de la Verdad y la iniciativa de un Mecanismo Internacional contra la Impunidad.

Primero, ¿quiénes serán consideradas víctimas?

La situación de violaciones masivas a los derechos humanos en México obliga a que se atienda a las víctimas también masivamente,  y no sólo en casos individuales, explica el documento.

Un primer paso en el diseño de un programa de reparación es definir entonces a quiénes se considerará como las víctimas a reparar. Por su carácter de emergente, los colectivos plantean que se enfoque en los actos de violencia más graves: asesinatos, desapariciones, tortura, tráfico de personas, violencia sexual y lesiones que hayan dejado a alguien discapacitado.

“En el programa no se analizarán de forma específica el quién, cómo y dónde. Tampoco se exigirán mayores evaluaciones médicas de los daños. El objetivo central será reparar a las víctimas que sufrieron la misma violación en un determinado contexto”, precisa.

Para evitar las revictimizaciones, propone que las exigencias para probar que alguien merece ser considerado sean mínimas, partiendo del principio de buena fe, siempre con la opción de revisar cualquier irregularidad.

El siguiente paso es registrar a las víctimas. Los colectivos sugieren que el Estado tenga la obligación de crear un registro de quiénes sufrieron violaciones graves de derechos humanos, acudan o no a las instancias propuestas.

A quienes se presenten a pedir reparación, sólo se les pediría demostrar quiénes son y que su relato coincida con lo que se ha catalogado como violaciones, sin necesidad de tener representantes. Para eso, se les hará una entrevista que la propuesta define como “digna y cercana al dolor”, y que garantice una respuesta en poco tiempo.

Además, todas las víctimas que ya estuvieran registradas ante la CEAV y que entren en los tipos de violaciones considerados para este programa, pasarían automáticamente al nuevo registro.

¿Qué es la reparación y cómo se puede hacer?

La propuesta señala que la reparación tiene que servir para que la persona que fue víctima pueda volver a ser parte de la sociedad con dignidad y en igualdad de condiciones.

Un punto fundamental, sobre el que se hace énfasis varias veces, es que la reparación no es tal si no hay, además, verdad sobre los hechos ocurridos, justicia y garantías de que no se repetirán.

Los colectivos reconocen que el sistema jurídico mexicano ya prevé los estándares más altos de reparación, gracias a normativas como la Ley de Víctimas, aprobada en 2013 y reformada en 2017. El problema, dicen, es que esos ideales planteados en las leyes no se han garantizado en la práctica.

Por ejemplo, de la CEAV pocas víctimas han recibido realmente reparación por esa vía, y quienes sí son usuarios tampoco están satisfechos con cómo aplica las medidas.

“Dentro de los principales problemas se encuentran: clientelismo, abusos, discriminación, falta de acceso, falta de presupuesto a nivel local y registros alterados, entre otros. El otro gran problema que presenta este programa es la diferencia en trato que reciben las víctimas estatales en relación con las víctimas federales”, advierte el documento.

La propuesta señala que hay varias áreas en las que se tiene que actuar: soluciones económicas mediante pensiones para las víctimas, formas de rehabilitación en salud y en apoyo psicosocial y emocional, becas estudiantiles en el caso de hijos afectados, asistencia jurídica para resolver problemas de sucesiones, seguros y acceso a programas sociales. Para todo ello tendrá que haber convenios entre distintas dependencias públicas.

Y en todos los casos, contar con herramientas de monitoreo, seguimiento y reevaluación para mejorar a futuro.

La implementación del plan

Los colectivos proponen crear un programa emergente que sea sencillo, accesible, y que dé resultados en el corto plazo, mientras las personas siguen su camino de búsqueda de verdad y justicia. Por ello, advierten que aunque sea un programa administrativo, no debe caer en sólo repartir dinero.

“El éxito del programa de reparación dependerá de su capacidad de ser percibido por las víctimas como un derecho y no como donativo o ayuda financiera”, remarca el texto.

Por respeto y dignificación a las víctimas, son ellas quienes deben decidir cuál es la vía más apropiada para tener reparación, agrega. De modo que si no están satisfechas con la atención de programas administrativos, pueden insistir en la vía judicial.

“La idea es que el programa otorgue a las víctimas beneficios reales en términos de acceso a la reparación que permitan restaurar su confianza en el gobierno”, apunta.

Es importante que el plan logre legitimidad, advierte el documento, es decir, que las víctimas y la sociedad en general lo perciban como justo y adecuado. Por ello, también debe ser transparente, y dejar claros sus objetivos y alcances.

“No se debe prometer más de lo que se puede cumplir. Las víctimas ya se encuentran decepcionadas por el Estado. Una política de reparación no realista puede suponer otra decepción que no repare sino aumente el daño a las víctimas”, afirma.

Para que funcione, los colectivos piden al gobierno hacer una estimación del número aproximado de víctimas que habrá que atender y cuánto dinero será necesario para eso, bajo una idea de “realismo y simplicidad”.

Además, considerar medidas de protección en ciertos casos, para que las personas no teman ser perseguidas por acudir al gobierno como víctimas.

Todo lo anterior, explican, no debe funcionar como una medida aislada, sino dentro de la búsqueda de verdad y justicia. De otro modo, los colectivos piden que no se le llame programa de reparación, sino simplemente ayuda humanitaria para víctimas.

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Chernobyl: cómo ven en Rusia la serie de TV (y por qué están haciendo su propia versión)

Tras el éxito de la serie "Chernobyl" de HBO, la televisión estatal rusa sacará su propia versión haciendo hincapié en su punto de vista histórico y acusando a la CIA de haber estado involucrada en el desastre.
8 de junio, 2019
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Más de tres décadas después del desastre de Chernobyl surgió una nueva polémica en torno el peor accidente nuclear de la historia.

Tras el éxito de la miniserie producida por los canales HBO y Sky, la televisión estatal rusa anunció que está trabajando en su propia serie sobre lo sucedido.

Aseguró que esta se basará en los hechos históricos y mostrará cómo la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) estuvo involucrada en el desastre.

El director de la serie, Aleksey Muradov, afirmó que mostrará “lo que realmente sucedió en ese entonces”.

La miniserie de HBO, que terminó el lunes, recibió el puntaje más alto (9,7) para un programa de televisión en la historia en el sitio IMDB, la base de datos de películas y series, así como una calificación de 9,1 en su equivalente ruso Kinopoisk.

Pero en una entrevista con Komsomolskaya Pravda, el diario más leído de Rusia, Muradov dijo que su versión del programa “propone una visión alternativa sobre la tragedia de Prípiat”.

“Hay una teoría de que los estadounidenses se infiltraron en la central nuclear de Chernóbil“, dijo.

Una mujer frente a viejos y abandonados vehículos en una excursión turística en la ciudad abandonada de Prípiat.

AFP
En la actualidad se realizan visitas turísticas a la ciudad abandonada de Prípiat.

“Muchos historiadores no descartan la posibilidad de que el día de la explosión, un agente de los servicios de inteligencia del enemigo estuviera trabajando en la estación”.

La revista estadounidense Hollywood Reporter informa que el Ministerio de Cultura ruso contribuyó con 30 millones de rublos (US$463.000) para la producción televisiva.

El reactor Nº 4 en la planta nuclear de Chernóbil explotó el 26 de abril de 1986 en la ciudad ucraniana de Prípiat.

Al menos 31 personas murieron inmediatamente después del accidente y los efectos se siguen sintiendo en la actualidad.

¿Qué opina Rusia de la serie Chernóbil de HBO?

Según Sarah Rainsford, corresponsal de la BBC en Moscú, hubo muchos elogios en Rusia por la autenticidad de Chernóbil.

El diario Izvestia la calificó como el retrato más “realista” de la época, comparado con la mayoría de las películas rusas. También se resaltó la manera en que la serie transmitió el heroísmo de la gente común.

Una habitación abandonada de Prípiat.

EPA
El desastre nuclear de Chernóbil ocurrió en 1986.

Muchos han estado compartiendo sus propias historias de Chernóbil en las redes sociales y “los rusos más jóvenes las escuchan por primera vez”, contó Rainsford.

Gracias por “devolvernos nuestra historia”, escribió un usuario de Twitter.

Pero también hubo críticas.

“Un columnista afirmó que el programa era un complot para socavar la agencia atómica actual de Rusia. Otros lo llamaron ‘propaganda’ estadounidense encaminada a ensuciar la imagen de la URSS y exagerar la insensibilidad de la respuesta soviética”, escribió Rainsford.

“Lo que nadie discute es que la gente está hablando de esto”, agregó.

De hecho, el programa no logró la popularidad deseada en la televisión estatal rusa y los diarios sensacionalistas del país.

“Si los anglosajones filman algo sobre los rusos, definitivamente no corresponderá a la verdad”, dijo el columnista Anatoly Wasserman, al hablar en el canal de televisión por internet Teleprogramma.

Un equipo de pruebas de radiación volvió a la planta nuclear 5 años después del accidente que destruyó el reactor.

SVF2/Getty Images
En Rusia se escuchan y leen críticas a favor y en contra de la serie. Y la gente comparte sus experiencias personales en las redes sociales.

Esto es porque “no les gustamos” y “no nos pueden entender”, añadió.

Komsomolskaya Pravda publicó varios artículos negativos sobre la miniserie, entre ellos uno sobre la teoría de la conspiración que afirma que fue producido por los competidores de Rosatom, la compañía nuclear estatal de Rusia, para arruinar la reputación del país como una potencia nuclear.

Pero los críticos en los medios de comunicación independientes elogiaron al guionista de la serie, Craig Mazin, por su minuciosa atención en los detalles.

“El respeto y la meticulosidad que los creadores del programa pusieron a su trabajo es impresionante“, opinó en el sitio independiente de noticias ruso MeduzaSlava Malamud, periodista estadounidense que creció durante la era soviética en lo que hoy es Moldavia.

“Una placa de un auto en una escena tiene los números reales de la región (de Kiev), ¿quién va a notar eso en Estados Unidos o Inglaterra?”, dijo.

Al final, como concluye un analista, la razón principal de la reacción tras ver la serie es probablemente un sentimiento de vergüenza por ser Estados Unidos el que contó la historia de Chernóbil y no la propia Rusia.

Actor de Chernóbil.

Sky UK/HBO
La serie de HBO fue elogiada por su cuidado en los pequeños detalles.

Un desafío a las opiniones positivas sobre el pasado de Rusia

Análisis de Adam Robinson de BBC Monitoring

Para el Kremlin la historia es un tema altamente sensible.

Los medios oficiales tienden en la actualidad a mostrar una visión limpia e idealizada de la URSS y retratan a la Rusia de Putin como su heredera espiritual.

Esto hace que sea fácil ver cualquier crítica del pasado soviético como un ataque a la base de poder ideológico del Kremlin.

Es un movimiento que trata de controlar y proteger por completo las influencias externas, especialmente de un Occidente que considera hostil.

Algunos rusos sienten que la versión de la realidad ofrecida por los medios controlados por el Kremlin no es diferente a las mentiras del Estado soviético.

Como resultado, tal vez la idea más peligrosa es la pregunta clave que ronda el tema de Chernóbil: ¿cuál es el costo de las mentiras?


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