La búsqueda de la Flor Sagrada, el ritual ancestral con el que celebra Navidad un pueblo de Chiapas
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Elam Náfate

La búsqueda de la Flor Sagrada, el ritual ancestral con el que celebra Navidad un pueblo de Chiapas

Desde la época prehispánica en Chiapa de Corzo los hombres salen cada diciembre en busca de la Flor Sagrada con la que adornan el templo de Santo Domingo para la celebración del nacimiento del niño Jesús la noche del 24 de diciembre.
Elam Náfate
Por Abenamar Sánchez
19 de diciembre, 2018
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Fotos: Elam Náfate

Hay un pueblo en Chiapas, casi mil 200 kilómetros al sur de la Ciudad de México, que año con año, desde tiempos prehispánicos, se adentra en las altas montañas en busca de la Indiyularilo o Flor sagrada, por devoción ancestral, promesa o esperanza de un mejor futuro.

En esta ocasión, 495 hombres de la ciudad de Chiapa de Corzo, descendientes de los Chiapa, un pueblo indígena guerrero que extendió sus dominios en el valle del caudaloso río Grijalva antes de la llegada de los españoles, participan en la romería que inició hace cinco días y concluirá dentro de tres.

La mayoría de los jóvenes y adultos llevan cargas de entre 5 y 6 docenas de flores.

La mayoría de los jóvenes y adultos llevan cargas de entre 5 y 6 docenas de flores.

El martes, los hombres se encontraban en el pueblo de Navenchauc, municipio de Zinacantán, camino de regreso a casa, para cumplir con una parte del proceso ritual denominada La velada de la flor, que a la vez les sirve para tomarse un descanso y limpiar cada una de las flores para aligerar la carga.

Y en las primeras horas de la tarde, en el centro de este pueblo indígena que se levanta junto a una laguna en una hondonada bordeada por altos y accidentados cerros, partirán los niños, jóvenes y adultos floreros, en un ambiente fresco y festivo, quitan hojas y desraízan a las flores, amarran y compactan la carga, prueban con el mecapal el pesor y la comodidad del bulto en la espalda.

La mayoría trabaja en la plaza del templo católico cerca de decenas de casas que han sido acondicionadas para guardar los cargamentos de flores, mientras se espera la velada. El martes, en la noche, Navenchauc festejará a los peregrinos, con pirotecnia y marimba, además de convidarlos con café, pan, tamales.

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-Es Indiyularilo o Niluyarilo -precisa Tomás Nigenda Sánchez sobre el nombre de la flor sagrada.

Tomás es un hombre que cumplirá los 69 años justo el día que los peregrinos llegarán con las cargas de flores a Chiapa de Corzo. Es el patrón de los floreros. Desde hace 27 años, año con año, del 14 al 21 de diciembre, encabeza la romería que parte de Chiapa de Corzo y recorre alrededor de 75 kilómetros hasta llegar a Mitzitón, en el municipio de San Cristóbal de Las Casas, donde por grupos, previo permiso con los dueños de las tierras y cerros, se adentran en las montañas para con ganchos de madera despegar de los troncos de altos árboles las flores de Indiyularilo o Niluyarilo: blanca raíz gruesa, verdes hojas largas y anchas, rojas mazorcas y varas que alcanzan el metro de largo .

El grupo que complete primero la carga, acorde al peso que cada integrante aguante, es el que inicia la ruta de regreso. El tramo de Mitzitón a Navenchauc, alrededor de 30 kilómetros, se hace en automóvil. El resto, casi 46 kilómetros, se hace a pie, con dos lugares de descanso.

A la carga de mayor peso en esta romería se le denomina gruesa y la completan 12 docenas de flores. Regularmente, es la carga que llega al final del recorrido de cada tramo. Asimismo, es común que quien la lleve a cuestas reciba la ayuda de aquellos que llegan primero al lugar de descanso. Pero la mayoría de los jóvenes y adultos llevan cargas que suman entre cinco a seis docenas de flores. Los niños, como Brandon Sánchez, quien se sumó por primera vez a la romería, llevan una docena, dos docenas, tres docenas.

Y Brandon, con sus ocho años, es la primera vez que se ha empecinado por una carga de dos docenas. Él y su hermano Kevin Sánchez, quien lleva ocho años de florero, con sus 20 años, son los herederos de la tradición por parte de Jordán Sánchez Díaz, un hombre sesentón, quien fue florero durante 17 años, pero que desde hace unos años para acá ya sólo viene a recibir y saludar a sus hijos en los lugares donde se descansa.

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Esta tarde, sentados junto a un improvisado fogón a orillas de la calle, para sobrellevar el frío de este lugar de los altos de Chiapas, Jordán e hijos platican alegres tras un ligero desayuno.

Tienen trazas de que han pasado juntos la noche ovillados bajo el techo de la construcción de cemento, y no se los ve con intenciones de que vayan a levantar los cobertores desperdigados sobre la banqueta, porque también, lejos de levantarse, el frío se torna preciso.

Además, la salida será mañana miércoles, para llegar a la comunidad de Multajó, posteriormente a una ranchería en el municipio de Chiapa de Corzo y por último entrar, tras un cálido recibimiento, al pueblo colonial para concentrar los cargamentos en un lugar, para ser velados antes de ser traslados el 23 de diciembre al templo Santo Domingo para adornar el nacimiento del niño Jesús la noche del 24 de diciembre.

Los cargamentos de flores son velados, previo a su traslado al templo de Santo Domingo.

Los cargamentos de flores son velados, previo a su traslado al templo de Santo Domingo.

Es la ruta de siempre. Y lo reafirma Tomás Nigenda, el patrón de los floreros.

Cuenta don Tomás que esta romería obedecía antes a un rito de iniciación del joven en la etapa de la adultez, que no era más que un disciplinario del hijo que no se quería ceñir a las reglas que imperaban en su hogar, hogar de una familia que cultivaba guerreros, quienes campeaban en los pueblos vecinos ubicados en los valles del Grijalba y opusieron una tenaz resistencia a los conquistadores españoles.

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Entonces, dice Tomás Nigenda, las cargas eran de peso considerable y los participantes llevaban entre sus cosas algunas cosechas de sus tierras para practicar el trueque en las comunidades donde descansaban.

Con lo que llevaban de cosecha canjeaban algunos alimentos que no se producían en sus tierras. Pero con la llegada de los españoles, el rito meramente disciplinario cobró una connotación cristiana, porque los hombres Chiapa se vieron en la necesidad de integrar a la imagen del niño Jesús en la peregrinación o romería, para franquear libremente el cerco y aprovechar el viaje hacia otros lugares o continuar con la práctica del disciplinario para los jóvenes.

Con la llegada de los españoles, el rito de búsqueda de la Flor Sagrada cobró una connotación cristiana.

Con la llegada de los españoles, el rito de búsqueda de la Flor Sagrada cobró una connotación cristiana.

De ese modo, surgió el Niño Florero, la imagen del Niño Jesús que encabeza la caminata de los floreros durante los ocho días. Este martes, en la mañana el Niño Florero estuvo en el templo católico, desde el mediodía permanece en la casa de Juan Pérez Jondiós, un hombre que desde hace unos 40 años lo recibe en su casa.

Su casa, de paredes y techo de cemento, tiene la sala despejada para que hombres y mujeres pasen a hacerse la limpia con el Niño Florero en brazos. Pasan y pasan y se marchan con aire de devoción. El mismo aire de devoción que se observa en los floreros, porque eso sí, coincide Jordán Sánchez con don Tomás Nigenda, aquí, en la bajada de las flores, como comúnmente se le nombra a esta tradición prehispánica, se viene por fe, por alguna promesa y por la esperanza de un mejor futuro, aunque en esa expresión de religiosidad subyace aún lo que inicialmente buscaban las familias Chiapas en el hijo, un ser fortalecido física y espiritualmente.

-Y aquí, hay disciplina -se le oye decir al patrón Tomás Nigenda.

Empieza a sonar la marimba.

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Viernes 13: ¿cómo se originó la superstición que considera esta fecha como un día de mala suerte?

¿De dónde viene la superstición que dio paso a la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80?
13 de noviembre, 2020
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calendario

Getty Images
Aunque parezca poco frecuente, todo mes que comience en domingo, siempre tendrá en viernes 13.

Otra vez es viernes 13, y si eso nos preocupa, quizás podemos echar la culpa a un grupo de caballeros estadounidenses que eran enemigos de las supersticiones.

Desde tiempos inmemoriales muchos han temido los viernes y los días 13.

Pero, ¿por qué se juntaron ambos temores para generar una creencia con vida propia en el mundo angloparlante?

En Hispanoamérica y España, en cambio, la superstición se aplica a los martes 13.

En cuanto a los países de habla inglesa, las razones no parecen ser místicas.

“Desde el punto de vista astrológico, no hay necesidad de preocuparse por el viernes 13”, dice Robert Currey, de Equinox Astrology.

Las fechas y días de la semana solían estar estrechamente relacionados con los movimientos planetarios y las fases de la Luna en un sistema que se remonta a los babilonios, explica, pero ya no es el caso.

Sonia Ducie, una consultora de numerología que cree firmemente en la energía innata de los números, cree que 13 “tiene que ver con la transformación y el cambio“.

Viernes 13

Getty Images
Viernes 13, la película, tuvo su base en el mito.

Ducie considera al viernes el quinto día de la semana que se asocia con el movimiento.

“Uno puede ver cómo con esos dos números juntos podrían ser muy inquietos”, pero aclara: “Depende de nosotros. La energía es neutral”.

¿Por qué surgió esta superstición combinada?

En 1907, un libro llamado “Viernes, el XIII” fue publicado por un corredor de bolsa llamado Thomas Lawson. Fue la inspiración para la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80.

El libro de Lawson es una fábula oscura de Wall Street cuyo personaje central genera bonanzas y caídas en el mercado para vengarse de sus enemigos, dejando a muchos en la miseria y la ruina.

Y se aprovecha de los temores que la fecha viernes 13 podía generar en los negociantes.

“Cada hombre en la bolsa y en Wall Street tiene su ojo puesto en él. En viernes 13 rompería el mejor mercado alcista (bull market) de la historia que estaba en marcha”, dice uno de los personajes.

viernes

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En 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida

Así que en 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida.

No lo era un cuarto de siglo antes.

The Thirteen Club (El club del trece), una reunión de caballeros alegres decididos a desafiar todas las supersticiones, se reunió por primera vez el 13 de septiembre 1881 (un miércoles) a pesar de que se organizó formalmente el viernes 13 de enero de 1882.

Se reunían el día 13 de cada mes, se sentaban en la mesa 13, rompían espejos, derramaban sal con exuberancia y llegaban a la cena caminando bajo escaleras cruzadas.

Los informes anuales del club especificaban cuidadosamente cuántos de sus miembros habían muerto y cuántos habían fallecido durante el año siguiente tras asistir a una cena en el club.

Viernes 13

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El objetivo del club era demostrar lo inútil de las supersticiones.

Fue fundado por el capitán William Fowler en su restaurante Cottage Knickerbocker en la Sexta Avenida de Manhattan, en Nueva York.

A Fowler se lo asociaba con “la buena camaradería, un gran corazón y una caridad sencilla y sin ostentación”.

Como mariscal del club, “siempre lideró el camino valientemente y sin temor hacia la sala del banquete”, aseguró el “gobernante jefe” del club, Daniel Wolff.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de “colgar” gente y realizar ejecuciones otros días también.

El diario estadounidense The New York Times informó que en la primera reunión, el comensal número 13 estaba retrasado, y Fowler presionó a uno de los camareros para que compensara la ausencia del comensal que completaría el número de mala suerte.

“A pesar de sus gritos estaba siendo empujado por debajo de las escaleras cuando llegó el invitado que faltaba”, narró el diario.

El primer objetivo del club era el temor de que si 13 personas cenaban juntas una podría morir pronto. Pero una segunda superstición surgió poco después.

En abril de 1882, se adoptó una resolución que deploraba el hecho de que el viernes había sido “considerado durante muchos siglos un día de mala suerte… por motivos sin sentido“.

Viernes 13

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El grupo buscaba terminar con los mitos vinculados el número 13.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de “colgar” gente y que se realizasen ejecuciones otros días también.

Pero no hay ninguna señal en el club de la mezcla de la superstición del viernes con el 13.

Debió aparecer en algún momento entre 1882 y la publicación del libro de Lawson en 1907.

¿Responsabilidad de los enemigos de la superstición?

A lo largo de las décadas, muchos se han preguntado si la superstición podría ser culpa del propio club.

Allí aprovechaban cada oportunidad para ridiculizar ambos temores.

El diario Los Angeles Herald informó en 1895: “Cada vez que durante los últimos 13 años el viernes ha caído el 13 del mes, esta peculiar organización nunca ha dejado de celebrar una reunión especial para regocijarse”.

El club se enorgullecía de que había puesto la superstición en el centro de atención. Su fama era grande: de los 13 miembros originales había pasado a cientos a comienzos del siglo XX. Y se habían fundado clubes similares en otras ciudades de Estados Unidos y en Londres.

Viernes 13

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La superstición a veces ha inspirado motivos y disfraces para fiestas como Halloween.

La doctrina del The Thirteen Club era “que la superstición debía ser atacada y combatida y expulsada de la Tierra”

Dos de estas supersticiones vulgares han combatido con decisión y sin inmutarse“, escribió el integrante Charles Sotheran a otros miembros del club en Nueva York en 1883, “es decir, la creencia en que el 13 es un número de mala suerte y el viernes un día de mala suerte. Han creado un sentimiento popular a favor de ambos”.

Sotheran debe haber querido decir que “hicieron los viernes y el 13 menos impopulares”, pero su frase es ambigua y podría haber significado “hicieron las supersticiones populares”. ¿Fue esta interpretación la que estableció la superstición en la opinión pública?

La doctrina del The Thirteen Club era “que la superstición debía ser atacada y combatida, y expulsada de la Tierra”.

Si por el contrario generó una de las supersticiones más comunes y persistentes, fue de hecho un accidente desafortunado.


(*) Este artículo fue publicado originalmente el 13 de noviembre de 2015. Un viernes 13, por supuesto.

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