Sin blindaje y con un pequeño grupo de militares, los recorridos de AMLO como presidente
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Cuartoscuro

Sin blindaje y con un pequeño grupo de militares, los recorridos de AMLO como presidente

"Ustedes me van a cuidar y no quiero perder cercanía con ustedes”, fueron las palabras del nuevo presidente a quienes se acercaron a saludarlo este 1 de diciembre.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
2 de diciembre, 2018
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Ningún blindaje protegió al presidente Andrés Manuel López Obrador cuando la mañana de este sábado bajó la ventanilla de su coche para extender la mano y tocar la de quienes se acercaban a él, después de salir de su casa de la calle Cuitláhuac, colonia Toriello Guerra, al sur de la Ciudad de México.

López Obrador no solo no vivirá en Los Pinos, residencia oficial de los presidentes desde 1935, sino que ha dicho que seguirá en este lugar hasta que su hijo menor termine el curso escolar.

Hasta esa puerta llegó una multitud a saludarlo sin que vallas, militares ni cualquier otro tipo de dispositivo de seguridad se los impidiera, cuando salió con rumbo a la Cámara de Diputados, a la sesión donde asumió oficialmente el cargo de presidente de México.

La circulación de la calle estaba abierta, pasaban vecinos en pijama paseando a sus perros, mientras vendedores de café y pan hacían negocio con la multitud de periodistas que esperaba desde temprano. En una esquina, 15 motociclistas de la policía capitalina esperaban la salida del presidente para escoltarlo hasta San Lázaro.

A las 8 de la mañana llegó el primer grupo de personas que buscaba verlo antes de que le pusieran la banda presidencial, apenas un puñado de vecinos. Una hora después empezaron a llegar más y más hasta ser alrededor de 200, que sin orden ni intención terminaron bloqueando el paso de los coches.

En la banqueta frente a la vivienda del presidente y sin acercarse, dos militares vestidos de civil, con chamarra azul marino, observaban con un café en la mano y abordo de un Tsuru negro.

A las 10:30 horas se abrió la puerta peatonal del conjunto y apareció López Obrador, apenas unos segundos, para repartir algunos saludos sin barreras. La euforia se desató entre los asistentes.

Las dos hojas del portón empujaron a una multitud que no esperó para lanzarse encima del Jetta blanco, que ya había sido reparado después de las abolladuras causadas por camarógrafos y seguidores tras la elección del 1 de julio.

Al volante del Jetta, el chofer, con un copiloto, y atrás López Obrador y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller. Detrás salieron otros dos Volkswagen con la misma terminación de placas que el Tsuru negro que amaneció ahí, con elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que vigilaron en todo momento los movimientos del presidente y su esposa.

El convoy presidencial avanzaba lento. Los vecinos y visitantes rodeaban los tres vehículos, que abrían paso entre los gritos, las manos y los teléfonos que grababan la salida de López Obrador.

Una vez que dejaron atrás a la turba, un ciclista fue el único que logró colarse en el trayecto.

“Confiamos en ti”, le gritó el joven que trataba de mantener el ritmo del convoy, hasta que no pudo sostener el paso.

Dentro del pleno de San Lázaro ya estaban los integrantes de la“ayudantía”, el cuerpo ciudadano de 20 personas que cuida al presidente bajo las órdenes de Daniel Asaf Manjarrez. Todos iban vestidos de traje oscuro, camisa blanca y corbata guinda, y se identificaban con un pin que tenía la nueva imagen institucional, formada por cinco personajes históricos, y la palabra “ayudantía”.

Luego de la toma de protesta, tras su primer discurso como presidente de México, López Obrador se tomó selfies con los legisladores y volvió a subirse al Jetta entre miembros de su ayudantía y de la Sedena.

El convoy presidencial transitó por avenida Fray Servando con rumbo a Palacio Nacional. Iba escoltado por policías locales, federales y militares de la Sedena, vestidos de traje, pero identificados con un pin que integra símbolos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.

En el Zócalo, la gente iba fluyendo desde temprano. Desde las alturas, hombres con binoculares vigilaban a la multitud, que entró libremente, sin pasar detectores de metales, cateos o revisiones, como ocurría en actos del ahora expresidente, Enrique Peña Nieto.

Distribuidos por la explanada, de dos en dos o en grupos pequeños, supervisaban sin llamar la atención hombres y mujeres jóvenes de la Sedena vestidos con pantalón negro, camisa blanca sin corbata, lentes oscuros la mayoría, muchos con sombrero de palma, solo con el pin distintivo.

AMLO

El nuevo presidente se detuvo en varias ocasiones para saludar a simpatizantes.

Después de la comida con representantes de otros países dentro de Palacio Nacional, cuando llegó el momento de la ceremonia, López Obrador salió por la puerta más cercana a la catedral, y se acercó a saludar a quienes lo esperaban, está vez sí, detrás de una valla. Pero una vez más tocó manos y recibió abrazos, con una integrante de su ayudantía de un lado y el jefe del cuerpo, Asaf Manjarrez del otro.

“Yo no voy a estar rodeado de guaruras. Ustedes me van a cuidar y no quiero perder cercanía con ustedes”, dijo el presidente desde el templete al terminar su discurso.

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La impresionante (y costosa) operación del Kremlin para proteger a Putin del coronavirus

Desde el inicio de la pandemia, las autoridades rusas han hecho enormes esfuerzos para proteger al presidente Vladimir Putin de la COVID-19.
7 de abril, 2021
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Desde el mismo comienzo de la pandemia de coronavirus, las autoridades rusas han hecho todo lo posible para proteger al presidente Vladimir Putin de la infección. Pero ¿cómo se organiza una cuarentena al estilo del Kremlin y cuánto ha costado?

Durante el último año, cientos de personas han tenido que ponerse en cuarentena en Rusia, antes de estar cerca de Vladimir Putin. Algunos tuvieron que aislarse incluso si no estaban en contacto directo con el presidente, sino como precaución porque estaban en contacto con otras personas que tenían previsto reunirse con él.

El 25 de marzo de 2020, el presidente Putin se dirigió a la nación y anunció que el 1 de abril marcaría el comienzo de una “semana no laboral”, mientras el coronavirus se propagaba rápidamente en Rusia.

Más tarde, en abril, se introdujo un confinamiento completo con el cierre de tiendas no esenciales y la prohibición de reuniones masivas, mientras una gran proporción de la población comenzó a trabajar desde casa.

Al mismo tiempo, 60 miembros de la tripulación de vuelo especial de la aerolínea Rossiya, al servicio del presidente Putin y de otros altos funcionarios del gobierno ruso, fueron puestos en cuarentena por primera vez el 26 de marzo de 2020 en un hotel no lejos de Moscú.

Desde entonces, cientos de pilotos, médicos, conductores y otro personal de apoyo, así como visitantes del mandatario, han pasado tiempo en cuarentena en una docena de hoteles en toda Rusia para proteger al presidente Putin de la infección.

Recientemente, se informó que el mandatario recibió una vacuna desarrollada en Rusia, aunque no se ha especificado cuál, pero los contratos con varios hoteles de “cuarentena” parecen estar vigentes hasta bien entrado el próximo año.

El servicio ruso de la BBC ha calculado que la Dirección del Presidente de la Federación Rusa, un órgano ejecutivo responsable del buen funcionamiento del equipo presidencial, recibió del presupuesto estatal unos US$84 millones para medidas de lucha contra la pandemia.

Los hoteles del Kremlin

Vladimir Putin en una pantalla.

Getty Images
El Kremlin ha hecho grandes esfuerzos económicos y logísticos para mantener a Putin a salvo de la enfermedad.

El servicio ruso de la BBC ha hallado que, al menos, 12 hotelesse han utilizado para las cuarentenas del Kremlin. Estos lugares de hospedaje se encuentran en Moscú y en su región circundante, la Crimea anexada, así como en una ubicación no muy lejos de la ciudad sureña de Sochi, el escenario de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 y uno de los lugares favoritos del presidente Putin.

En la lista de cuarentena no había hoteles privados: todos los lugares donde los visitantes y el personal de servicio pasaron tiempo pertenecen a la Dirección Presidencial. Algunas de las reservas están hechas hasta marzo de 2022.

Los miembros de la tripulación de vuelo de Rossiya parecen ser los principales ocupantes de estos hoteles. La tripulación sirve a funcionarios, incluido el propio presidente Vladimir Putin, así como al primer ministro Mikhail Mishustin y otros ocho ministros del gabinete.

El servicio ruso de la BBC pudo saber que el presidente Putin pasó gran parte del año pasado trabajando desde su residencia de Sochi.

Una fuente familiarizada con las condiciones de la cuarentena dijo que decenas de pilotos y otro personal aéreo tuvieron que ponerse en confinamiento cerca de Sochi para proporcionar transporte al mandatario, así como para el primer ministro, el ministro de Relaciones Exteriores y muchos otros. Entre los que se pusieron en cuarentena se encontraban pilotos de aviones y helicópteros.

Confinarse para ver a Putin

Vladimir Putin en un escenario.

Getty Images
Antes de que Putin asista a actos públicos se toman numerosas medidas para minimizar el riesgo de que se contagie.

El 75º aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial debería haber sido una celebración importante en Rusia.

El recuerdo de esa guerra y el papel de Rusia en la derrota del nazismo son partes clave de la narrativa patriótica del gobierno de Putin. La celebración habría tenido lugar en la Plaza Roja el 9 de mayo, el Día de la Victoria de Rusia.

En lugar de ello, la conmemoración se trasladó al 24 de junio de 2020 y se realizó en una escala mucho menor, aunque todavía incluía un desfile militar. Los veteranos de guerra y las celebridades estrecharon la mano del presidente Putin y recibieron premios para conmemorar el aniversario.

Bloomberg informó que antes de reunirse cara a cara con el presidente, más de 200 personas, incluidos 80 veteranos de guerra de entre 80 y 90 años, tuvieron que ponerse en confinamiento durante dos semanas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó antes del desfile de junio que “un grupo de veteranos” estaba en cuarentena “en excelentes condiciones”, aunque destacó que esto se hacía como precaución por su bien.

El presidente Putin colocando flores sobre una tumba.

Kremlin.ru
Detrás de las apariciones de Putin en público hay toda una operación para asegurar que no corre riesgo de infectarse con el coronavirus.

Las agencias de noticias estatales rusas TASS y RIA-Novosti publicaron historias idénticas, describiendo cómo “uno de los hoteles de Moscú” había sido equipado para la cuarentena de unos 20 periodistas.

Se quedaron en habitaciones individuales, dejándolas solo mientras las limpiaban. No podían hablar entre ellos cara a cara y solo podían comunicarse virtualmente.

No se les permitió fumar ni beber alcohol. Los paquetes y las encomiendas que recibían de fuera del hotel de cuarentena solamente les eran entregados después de ser inspeccionados y desinfectados.

Los reporteros que se encontraban en aislamiento eran alimentados tres veces al día, dejando sus comidas y bebidas fuera de sus habitaciones, junto con cubiertos desechables. Cualquiera que entrara en contacto con ellos usaba trajes de protección personal completos.

También hubo informes sobre funcionarios del gobierno regional que se aislaron antes de las visitas del presidente Putin. Por ejemplo, en la ciudad de Sarov, en la región de Nizhny Nóvgorod, las autoridades locales asignaron US$13.000 para medidas “destinadas a prevenir la propagación de la infección por coronavirus durante la visita del presidente de la Federación de Rusia”.

El servicio ruso de la BBC se enteró de que alrededor de 20 miembros del personal de la administración local de Sarov estaban aislados en una pensión para veteranos de guerra. Los gastos de su estancia incluyeron camas de madera “de nogal”, juegos de ropa de cama, plancha y cuatro cajas fuertes de seguridad.

La BBC le preguntó al portavoz del Kremlin sobre las precauciones amplias y de larga escala tomadas para proteger al presidente Putin y si, en su conocimiento, otros países tenían prácticas similares en vigor. Dmitry Peskov declinó hacer comentarios.


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