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Manu Ureste

Trabajadores despedidos del SAT exigen reinstalación o ser liquidados conforme a la ley

Empleados de confianza del Servicio de Administración Tributaria denuncian presiones para firmar la renuncia voluntaria. El Gobierno federal promete que revisará caso por caso, para evitar despedir a trabajadores que llevan muchos años laborando y que, además, ganan sueldos bajos.
Manu Ureste
25 de diciembre, 2018
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La noche aún no se despereza y el zócalo de la Ciudad de México permanece vacío y en un silencio nada habitual para uno de los puntos más bulliciosos y concurridos de la ya de por sí ruidosa capital mexicana.

Todavía no dan las siete de la mañana. Pero a un costado de la plancha capitalina, por la que lentamente y entre sonorosos bostezos comienza a desplegarse el personal de la brigada de limpieza de la alcaldía Cuauhtémoc, un grupo de unas setenta personas rompe a gritos el sueño profundo en el que se halla inmersa la ciudad, para protestar por los despidos de empleados de confianza que, desde el viernes pasado, realiza el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

“Somos SAT, somos SAT, somos SAT…” –gritan, mientras despliegan coloridas pancartas de protesta frente a la majestuosa puerta del Palacio Nacional, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador ofrece su ya habitual conferencia mañanera ante los medios de comunicación.

Lucero Robles Guzmán, es una de las empleadas del SAT despedidas. Ella trabajaba en la unidad de la Torre Caballito, en la alcaldía Cuauhtémoc, de la Ciudad de México, aunque junto a ella vienen otros empleados de las delegaciones de la agencia tributaria en Veracruz, Guanajuato, y Guerrero, que también fueron despedidos de manera injustificada, según denuncian, y sin recibir como compensación lo que les responde por ley.

“Estamos viviendo una situación muy injusta”, comienza a narrar Robles Guzmán, que está rodeada de pancartas de sus compañeros que rezan: ‘No a las renuncias obligatorias’, ‘Andrés, para ti feliz Navidad, para nosotros, tu plan de austeridad’, y ‘Empleados de confianza no es alta burocracia’.  

“Nadie nos avisó de esta situación. Llegué a mi trabajo el miércoles pasado, como cualquier otro día. Y entonces, me habló mi jefe, me encerró en una habitación con tres abogados, y me dijo: aquí tienes tu renuncia, fírmala”.

Lucero, que subraya que no es una alta funcionaria –dice que cobra 11 mil pesos mensuales en el área de enlace del SAT-, se negó a firmar ningún documento, porque, además, denuncia que la presionaron para que aceptara la renuncia voluntaria, sin poder acceder a las prestaciones que les corresponden por ley en caso de despido.

“Me negué a firmar lo que me pedían –dice rotunda-. Pero al día siguiente me presenté a mi puesto de trabajo, y ya no me permitieron la entrada a las instalaciones del SAT”.  

El testimonio de Lucero es muy parecido al de otros manifestantes. Por ejemplo, José Alberto Guillén Jiménez, empleado de la delegación del SAT en la Avenida Hidalgo, muy cerca del Palacio de Bellas Artes, narra que después de 29 años de servicio como trabajador de confianza, también lo presionaron para que firmara su renuncia.

El miércoles pasado, antes de partir a su casa tras la jornada laboral, José Alberto cuenta que recibió la llamada de su jefe inmediato, y que éste le pidió sin darle mayor detalle que acudiera presto a una sala de juntas, donde ya lo esperaba un equipo de abogados del SAT.

“Me dijeron que, derivado del recorte presupuestal, y de la orden de López Obrador de ajustar gastos, mi plaza ya había quedado sin sustento, y que solo tenía dos opciones: firmar de inmediato mi renuncia, o bien firmar un oficio en el que se me informaba del cese de mis funciones. Si me negaba a firmar, entonces me advirtieron que me levantarían un acta administrativa”.

José Alberto analizó el documento de la renuncia que le pusieron delante los abogados, y asegura que lo rechazó de inmediato: “el documento ya venía preparado por los abogados. Decía que yo renunciaba a mi plaza de confianza porque así convenía a mis intereses, y pues eso no es cierto. Por eso me negué a firmarlo y acepté el oficio del cese de mis funciones”.

No obstante, según el testimonio del exempleado, la firma del cese de funciones lo ha dejado, por ahora, sin trabajo y también sin acceso a ningún tipo de compensación de ley.

“No me han dado mi liquidación. Incluso, me dijeron que, si no firmaba la renuncia, no me pagarían esta quincena”, recalca José Alberto, quien denuncia “una fuerte presión psicológica”.

“Te intimidan encerrándote en una habitación con tres abogados, sin previo aviso, y sin saber nada, para que firmes lo que ellos quieren”, insiste.

Jorge Cortés, que llevaba 18 años como empleado de confianza del SAT en la alcaldía Cuauthémoc, corrobora el mismo modus operandi en su despido.

“Me dijeron que tenía de dos sopas: o renuncia voluntaria, o cese. Pero si te niegas, te encierran en una habitación con los abogados y no te dejan salir de ahí hasta que firmes una de las dos opciones”, señala Cortés, que era jefe de departamento en el SAT, con “un sueldo normal”, aunque no precisa cuánto.

“Muchos aquí (en la protesta), somos jefes de departamento, o enlaces, que ganan entre 4 mil y 17 mil pesos. Son puestos normales, que no tienen salarios onerosos. Hay mucha gente que gana mucho más que nosotros y que, sin embargo, ahí siguen”, añade el exempleado.

Se revisará caso por caso: López Obrador

Mientras transcurre la protesta en las inmediaciones del Palacio Nacional, al interior del inmueble los periodistas cuestionan al presidente López Obrador por los despidos de personal de confianza en el SAT.

Durante la conferencia, el presidente inicia diciendo que los trabajadores inconformes tienen el derecho constitucional de manifestarse, y que comprende sus quejas porque se están llevando a cabo cambios. Por lo que promete que su gobierno analizará la situación para que no se cometan injusticias.

“Algunos trabajadores de confianza han dejado de laborar en el gobierno. Vamos a revisar esta decisión que se ha tomado por un mandamiento en el sentido de que debemos de evitar duplicidades y ajustar el número de funcionarios públicos de confianza”, asegura, para, a continuación, prometer que se revisará caso por caso, “porque puede ser que se trate de un trabajador de confianza, pero que lleva 15 o 20 años laborando y que, además, gana muy poco”.

“Lo que estamos buscando –añade- es hacer el ajuste arriba, en los altos funcionarios públicos, no en los trabajadores de base, no en los que ganan muy poco. Eso se va a revisar”.

Por su parte, el pasado 21 de diciembre, el vocero de Presidencia, Jesús Ramírez, recalcó que ningún trabajador de base del gobierno federal ha sido despedido, solo personal de confianza y eventuales, cuyas labores no son imprescindibles.

Mientras que el SAT, informó en un comunicado que se están haciendo reajustes en sus unidades administrativas, en especial en áreas y plazas que se podrían compactar, previendo no impactar en la calidad de los servicios, ni en los procesos recaudatorios.

“No somos rateros ni corruptos”

A la par de las palabras del presidente ayer lunes, una comitiva de diez manifestantes accede al Palacio junto a Leticia Ramírez, de la oficina de atención ciudadana de López Obrador.

Allí, le entregan al nuevo gobierno otro pliego de peticiones –el primero se lo entregaron el viernes pasado-, y salen del recinto histórico con las promesas de que el documento llegará a manos del presidente, y que en las próximas horas les tendrán una respuesta.

Entre las peticiones, dos son las principales: que reinstalen a los empleados de confianza despedidos de manera injustificada, o bien, que se les liquide y compense conforme a la ley.

“Lo mínimo que esperamos es que se nos dé un trato justo, y nuestra compensación por ley. Que no se nos quiera obligar a firmar una renuncia injusta, y que no se nos dé un trato humillante después de tantos años de trabajo al servicio del SAT”, expone Elizabeth Montalvo, quien llevaba 23 años trabajando en la agencia tributaria, en el área de Tecnologías de la Información, cuando también el miércoles pasado se le pidió que recogiera todas sus pertenencias y se marchara, porque su relación laboral ya había terminado.

“Si el gobierno no nos va a reinstalar, al menos que nos dé un trato justo –pide por su parte Erick, de la delegación SAT Sur, de Iguala, Guerrero-. Porque somos trabajadores, no rateros, ni corruptos. Y lo que está haciendo este nuevo gobierno con nosotros no se vale”.

José Alberto Guillén dice no muy convencido que aún tiene la esperanza de que todo esto se trate de otro “error” del gobierno, como el que admitió la semana pasada el propio López Obrador sobre el recorte presupuestal a la UNAM.

Sin embargo, advierte que, de seguir adelante los despidos en el SAT, tomará acciones legales para defenderse.

“Ojalá que esto también sea un error. Pero si no, interpondremos una demanda de amparo, para ver si en los tribunales podemos lograr que nos indemnicen lo que nos corresponde según la ley”, concluye José Alberto.

 

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3 factores que explican por qué se ha disparado el número de personas que llegan a la frontera sur de EU

Las detenciones de migrantes en la frontera de Estados Unidos con México llegó en mayo a su nivel más alto en más de una década. Tanto autoridades como especialistas ven que hay al menos 3 factores que están llevando a un número sin precedentes a intentar cruzar la frontera.
Getty Images
13 de junio, 2019
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La irrupción masiva de migrantes en la frontera de Estados Unidos el 29 de mayo pasado causó, una vez más, la irritación del presidente Donald Trump.

Cientos de personas cruzaron corriendo un canal de aguas pluviales que divide la ciudad mexicana de Ciudad Juárez y la estadounidense de El Paso, lo cual fue captado por una cámara de vigilancia la madrugada de ese día.

El mandatario aseguró en Twitter que la Patrulla Fronteriza detuvo al “mayor grupo de extranjeros ilegales de todos los tiempos”. En total fueron 1.045 personas, según confirmaron luego las autoridades migratorias.

Un par de horas después de ese mensaje, Trump anunció que impondría sanciones arancelarias contra México a no ser que la inmigración ilegal a través del país vecino se detuviera, amenaza que retiró tras un acuerdo migratorio alcanzado la semana pasada con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En medio de esa disputa, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) presentó las estadísticas sobre detenciones de migrantes en la frontera sur.

En mayo se registró el más grande aumento de aprehensiones de indocumentados de los últimos 13 años, lo cual históricamente ha sido un reflejo del número de migrantes que buscan llegar a EE.UU.

Además, hubo un número record de grandes grupos detenidos.

Tanto autoridades como analistas apuntan a varios factores que están llevando a cientos de miles de personas a intentar cruzar la frontera desde México como no se veía en mucho tiempo.

Detenciones en la frontera de EE.UU. con México. Personas que han sido detenidas o rechazadas.. .

1. El temor del “ahora o nunca”

Tan solo en mayo, la Patrulla Fronteriza detuvo a 132,887 migrantes y rechazó la entrada de 11,391 más en los puntos de control fronterizo, dando un total de 144,278 personas no admitidas al llegar a la frontera.

Los números muestran que en 2017, año en que Donald Trump asumió la presidencia de EE.UU., se dio el más bajo número de detenciones de los últimos 5 años (casi 300,000 en el periodo febrero-diciembre).

Sin embargo, el siguiente año llegó al doble (cerca de 600,000) y en los primeros 5 meses de este 2019 ya se produjeron casi 500,000 detenciones.

Detención en El Paso

CBP
Más de 1.000 migrantes, muchos de ellos menores de edad, fueron detenidos en El Paso el 29 de mayo.

Trump ha hecho de la migración uno de sus ejes temáticos de su gobierno, con la construcción de un muro como bandera, además de la implementación de políticas estrictas como la separación de familias o el envío de los solicitantes de asilo a México.

Eso ha generado entre los migrantes la percepción de que cada vez será más difícil llegar a EE.UU.

La jefa de la Patrulla Fronteriza, Carla Provost, dice que uno de los factores de “atracción” de esta oleada de migrantes es que “se les dice que ahora es el momento de venir”, principalmente por parte de los traficantes de indocumentados.

“Los contrabandistas no se preocupan por estas personas. Las están poniendo en riesgo cuando están haciendo ese peligroso viaje”, señaló Provost a la cadena CNN.

Migrantes cruzando un río fronterizo

Reuters
Las autoridades migratorias de EE.UU. dicen que los indocumentados se ponen cada vez más en riesgo para cruzar la frontera.

Al respecto, la analista de migración Sarah Pierce, del Instituto sobre Política Migratoria -un centro de análisis con sede en Washington-, considera que las políticas severas y erráticas de Trump han contribuido a la necesidad apremiante de migrar que sienten muchos en Centroamérica.

“Esto ha generado una gran cantidad de caos a lo largo de la frontera sur y realmente ha creado urgencia en las mentes de los migrantes que piensan que tienen que venir ahora antes de que llegue el próximo martillazo”, explica la analista Sarah Pierce a BBC Mundo.

2. La seguridad de las caravanas

Hombres, mujeres y niños que viajan por México en su camino hacia EE.UU. han sido víctimas de secuestros, extorsiones y hasta reclutamiento forzado de bandas criminales en la última década.

De ahí que la organización de caravanas migrantes, en las que grupos de cientos o miles de personas viajan juntas, se convirtieron en un medio para atravesar México de forma más segura.

Una caravana migrante

AFP
Las caravanas se han convertido en una forma de movilización de migrantes de Centroamérica en los últimos 3 años.

Rafael Hernández, un experto en estudios de migración, considera que estos grupos ofrecen dos cosas: seguridad para los centroamericanos al pasar por México y una bandera política para demandar atención gubernamental.

Pero también advierte que su gran visibilidad se ha tornado contraproducente en los últimos meses.

“Ha tenido un impacto en las reacciones del gobierno estadounidense que, en consecuencia, ha presionado mucho al gobierno mexicano para desarticular estos movimientos masivos”, indica Hernández.

Y a diferencia del pasado, estos grandes grupos no intentan eludir a las autoridades para lograr su paso a EE.UU., sino lo contrario.

Migrantes detenidos en la frontera de EE.UU.

Mani Albrecht/CBP
La Patrulla Fronteriza detuvo 180 grupos catalogados como “grandes” (de más de 100 personas) en la frontera, mientras que el año pasado solo fueron 13 y el anterior 2.

Muchos de ellos buscan a los guardias para entregarse y solicitar asilo, explica a BBC Mundo la analista Doris Meissner, quien fue la encargada del Servicio de Inmigración y Naturalización del gobierno de Bill Clinton (1993-2001).

“Son familias y tienen niños pequeños y están tratando de encontrar a la Patrulla Fronteriza para que puedan pedir protección. Y no sabemos cuáles podrían ser elegibles para permanecer en Estados Unidos y cuáles no hasta que escuchemos y decidamos sus casos”, indica.

3. La compañía de los menores

Un fenómeno que ha tenido un gran crecimiento en los últimos meses es la detención de adultos con menores de edad bajo su custodia, lo que el CPB llama “unidades familiares”.

Mientras que en enero fueron detenidas 24,198 unidades familiares, para marzo ese número se duplicó hasta las 53,208 y en mayo alcanzó el record de 84,542.

Una niña migrante

Reuters
Los menores de edad no pueden pasar más de 20 días bajo detención tras pisar suelo de EE.UU.

Autoridades y analistas coinciden en que traer a un menor es una estrategia que ha sido explotada en los últimos meses para conseguir abrir un caso de asilo tras llegar a la frontera. Ello explica el aumento de “unidades familiares” detectadas.

La jefa de la Patrulla Fronteriza, Carla Provost, señala que hay una “laguna que está siendo explotada”.

“El hecho es que ellos saben que si traen a un niño, y nos dicen eso (que está bajo su custodia), serán admitidos en Estados Unidos. Hemos detenido más de 230,000 niños traídos al país ilegalmente a los puertos de entrada este año solamente. Esas son cifras que no tienen precedente”, dijo.

La norma a la que se refiere la funcionaria es el “Acuerdo Flores” -firmado tras el caso de la salvadoreña Jenny Flores en 1985- que obliga a las autoridades a liberar a un menor detenido en la frontera en menos de 20 días.

Un migrante sostiene un sobre

AFP
Los migrantes que consiguen solicitar asilo son liberados mientras se da un juicio que resuelve su petición.

“Nuestro sistema de tribunales de inmigración está muy saturado, por lo que (los migrantes) no ven a un juez en 3 o 5 años. y, desafortunadamente, esto crea un incentivo perverso para las personas con solicitudes de asilo menos legítimas”, señala la analista Sarah Pierce.

“Efectivamente funciona como una llave al país”, añade.

Las causas históricas

Más allá de esos factores, la migración de mexicanos y centroamericanos a Estados Unidos históricamente responde a problemas económicos y sociales

En el caso de México, en dos décadas se ha dado una importante disminución en el número de ciudadanos que deciden emigrar al vecino del norte.

Migrantes marchan con banderas al frente

Getty Images
Las detenciones de guatemaltecos pasaron de 16,396 en 2008 a 116,808 en 2018.

En cambio, los centroamericanos del llamado Triángulo Norte –Guatemala, Honduras y El Salvador– han migrado cada vez más a lo largo de dos décadas y son mayoría en las caravanas.

La falta de oportunidades y la violencia han sido históricamente las causas que han llevado a los centroamericanos a migrar.

Sin embargo, un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de Naciones Unidas publicado el mes pasado indica que hay tres factores que son causas estructurales para la migración actual.

Uno es el crecimiento de la población, el cual ha provocado, en los últimos años, un aumento de jóvenes en edad de trabajar, dice la Cepal.

Una mujer en el campo de Guatemala

Getty Images
La producción agrícola ha decrecido en Centroamérica, lo cual genera problemas económicos y de empleo.

Esa causa se conecta con el segundo problema: la falta de empleos formales que se combina con la histórica generación de empleos en EE.UU. que se ha registrado desde 2015.

Y como tercera causa está el bajo nivel de sueldos y las malas condiciones de trabajo que hacen que muchos vean en la migración su única opción para mejorar sus condiciones de vida.

“La situación de estos países se ha agravado y la violencia parece imparable, por lo que la posibilidad de obtener empleos dignos y con una remuneración que alcance para satisfacer la necesidad de las personas es cada vez más lejana”, considera el experto en migraciones Rafael Hernández.

“Las condiciones son más que propicias para que, ante cualquier llamado, dejen sus lugares de origen”.


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