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Cuartoscuro Archivo

La falsa beneficencia de Javier Duarte: Presumió donativos millonarios a Teletón que nunca hizo

El gobierno de Veracruz firmó un convenio con la Fundación Teletón para financiar al Centro de Rehabilitación de Poza Rica, sin embargo, los recursos de 2014 a 2016 no fueron entregados en su totalidad.
Cuartoscuro Archivo
27 de diciembre, 2018
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El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, no pagó en los últimos años de su gobierno 100 millones de pesos comprometidos para financiar el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) de Poza Rica, según los documentos contables del Sistema para el Desarrollo Integral de la familia (DIF) local.

El DIF Estatal notificó en 2016 a la Secretaría de Finanzas de Veracruz un adeudo millonario acumulado con la Fundación Teletón desde 2014, recursos que estaban destinados para la atención de cientos de niños con discapacidad. Pese a este aviso, Finanzas nunca liberó los recursos para saldar la deuda.

La administración Duarte no sólo dejó de entregar las aportaciones comprometidas —tras la firma de un convenio de colaboración— para apoyar el CRIT. Un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reveló que el exgobernador veracruzano, hoy preso por asociación delictuosa y lavado de dinero, presumió la entrega de 250 millones de pesos entre 2014 y 2016 para apoyar al Teletón, sin embargo, a decir de la propia Fundación sólo hizo un abono por 21.2 millones.

“En Veracruz es de la opinión pública que llevamos muchos años subsidiando una aportación que el estado no hizo. Llevamos cuatro años en los que se cerraron más de ocho mil espacios por la falta de pagos”, dijo Fernando Landeros, presidente de Fundación Teletón.

El compromiso

En 2008, el gobierno de Veracruz —entonces a cargo de Fidel Herrera y cuyo secretario de Finanzas era Javier Duarte— firmó un convenio con la Fundación Teletón en el que le solicitaba la creación de un CRIT en el municipio de Poza Rica para que lo auxiliara en el “cumplimiento de su programa de apoyo a niñas y niños de escasos recursos con discapacidad”.

Dicho convenio obligaba al Estado a financiar el CRIT de Poza Rica durante por lo menos 10 años, es decir hasta 2019 y con renovación automática; a través de donativos anuales establecidos en ocho millones de UDIS (Unidades de Inversión), lo que fluctuaban entre los 30 y 40 millones de pesos. Sin embargo, de acuerdo con los documentos contables del DIF veracruzano y la relación de ingresos de la Fundación Teletón —entregada por Fernando Landeros— las donaciones dejaron de pagarse desde 2014.

Con base en ese compromiso, en 2011 Veracruz pagó 36 millones 824 mil pesos a la Fundación Teletón, de acuerdo con una solicitud de Transparencia hecha en ese año. En 2012, el donativo fue de 37 millones 999 mil 264 pesos, en tanto en 2013 el pago fue de 38 millones de pesos. En 2015, entregó un abono de 21 millones de pesos a su adeudo.

En suma, la administración Duarte les entregó 133.8 millones de pesos de 2011 a 2015.

Sin embargo, en 2014 y 2016 el gobierno veracruzano no cumplió con la totalidad de las aportaciones comprometidas al Teletón, de acuerdo con estados financieros enviados por el DIF a Finanzas, así como con los documentos proporcionados por la Fundación. La propia Cuenta Pública de la Secretaría de Finanzas señalaba que el presupuesto estaba aprobado, pero no fue erogado.

Donativos inflados

Un informe de la CNDH sobre derechos de las personas con discapacidad en México reveló que la administración de Javier Duarte reportó la entrega de 402.5 millones en todo el sexenio, de los cuales 250 millones habrían sido entregados entre 2014 y 2016, periodo en el que sólo se hizo un pago por 21 millones de pesos.

El monto reportado a la Comisión, a través de solicitudes de transparencia hechas en 2016, es mucho mayor al dinero comprometido con Teletón y a lo reportado por Veracruz en sus diferentes cuentas públicas.

De acuerdo con el presidente de Fundación Teletón, Fernando Landeros, el gobierno de Javier Duarte les donó 133.8 de 240.4 millones prometidos, dejando un adeudo de 106.6 millones, lo que ha mermado la atención a los niños en el CRIT Poza Rica.

Landeros dijo desconocer por qué la administración Duarte reportó montos tan altos a la CNDH, cuando su compromiso era donar la mitad de esos recursos. Agregó que a partir de 2017, en la administración de Miguel Ángel Yunes, los pagos llegaron puntualmente al CRIT, pero sólo los vigentes: la deuda de Javier Duarte sigue sin saldarse.

“En todos estos casos, comunicamos públicamente la falta de recursos de un ingreso que estaba autorizado por el Congreso del Estado. Hasta hoy en día no sabemos dónde están esos recursos que no se le entregaron a la Fundación”, dijo Landeros

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3 trucos que usan los latinos para hablar en Espanglish

Hablar 'espanglish' puede ir mucho más allá de meter unas palabritas en inglés 'here' and 'there'. Aquí te mostramos tres de las prácticas lingüísticas más comunes al hablar español en Estados Unidos.
26 de noviembre, 2019
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Si te pregunto “¿dónde tú vas?”, seguramente supongas que vengo de algún país caribeño. Si hablando de mi madre te dijera que “la di un beso”, posiblemente pensarías que soy de España. ¿Y si te contara que “estoy aplicando para principal de mi escuela”?

Las tres frases evidencian un uso coloquial de nuestro idioma, pero lo que hace más llamativa a la tercera es la marcada influencia del inglés, típica de la variedad de español que se habla en Estados Unidos.

Muchos llaman espanglish a esta manera de hablar, en la que se mezclan elementos del léxico y la gramática del español y el inglés.

https://www.youtube.com/watch?v=NphJULxY5ng

Los lingüistas están enzarzados desde hace años en un debate académico sobre si es apropiado o no usar ese término. Hay una corriente de expertos que lo rechaza y prefiere hablar de español de Estados Unidos, sin más etiquetas.

Pero en las calles, entre los hispanohablantes o latinos, se usa el término espanglish tanto como se habla.

Para el 70% de los jóvenes de origen hispano hablar espanglish es algo habitual o constante, según una encuesta de 2009 del Pew Research Centre.

Y esta manera de hablar, aunque espontánea, tiene características recurrentes. Aquí te hablamos de tres de las prácticas lingüísticas más típicas del español en contacto con el inglés de Estados Unidos: el cambio de códigos, la extensión y los préstamos, y de un factor subyacente que de fondo lo afecta todo.

‘Code switching’ o cambio de códigos

Chicas latinas

Getty Images
El español que se habla en Estados Unidos tiene características propias, igual que el español que se habla en España y en otros países de América Latina.

Este es probablemente el rasgo más llamativo del español de Estados Unidos: el cambio frecuente de un idioma al otro, dentro de una misma frase o conversación.

Lo interesante es que ese vaivén de idiomas no sucede al azar, sino que sigue ciertos patrones.

Aunque no hay puntos de cambio fijos, hay lugares en los que jamás se da, explica Kim Potowski, profesora de lingüística hispánica en la Universidad de Chicago, coautora del libro “El español de los Estados Unidos” y una de las académicas que rechaza el uso del término espanglish.

Según Potowski, casi nunca vamos a ver cambio de códigos entre el auxiliar y el participio. Nunca escucharíamos frases como “yo he gone” o “yo no have esa información”.

Sí es frecuente, en cambio, pasar al otro idioma en el objeto directo.

I don´t have your peine”, dice en la peluquería de su madre el personaje de Laritza, encarnado por la actriz cubano-estadounidense Jenny Lorenzo, conocida en YouTube por sus personajes latinos, como “la abuela cubana”.

See, I know que tú tienes my peine”, le replica su madre, Maruchi, en una rítmica frase en espanglish con dos puntos internos de cambio.

Familia hispana de Estados Unidos.

Getty Images
Según la lingüista Ana Celia Zentella los hispanohablantes en Estados Unidos han pasado por una historia de “opresión lingüística”. Hoy en día el dominio de los idiomas está ligado a la generación migratoria.

Este tipo de virajes varía mucho según el dominio que el hablante tiene de los dos idiomas y según los hábitos de la comunidad de habla a la que pertenece, que pueden ser muy distintos dentro de Estados Unidos.

Según Potowski, la gente que tiene un dominio de la sintaxis muy fuerte en las dos lenguas puede hacer cambios de códigos más complejos, por ejemplo, dentro de la misma oración.

Mientras, quienes carecen de esa habilidad totalmente bilingüe tienden a cambiar de código tras fragmentos de lengua más largos.

Curiosamente el dominio de los dos idiomas y el grado de influencia del inglés están ligados a la generación migratoria.

“La primera generación que llega puede mostrar ciertos cambios, pero no tantos como la segunda, ni mucho menos como la tercera”, comenta Potowski.

Muchos nietos de migrantes tienden a hablar casi todo en inglés pero hacen cambios de códigos “emblemáticos” en español: “Echan ahí un órale“, o un “mijo“, o algo así, solo para dejar saber que “hey, yo pertenezco a este grupo étnico, si bien no tengo todas las destrezas lingüísticas”.

La extensión

Imagen de la actriz Jenny Lorenzo interpretando al personaje de Maruchi la peluquera. Cortesía de Jenny Lorenzo.

Jenny Lorenzo
“See, I know que tú tienes my peine”, dice el personaje de Maruchi en perfecto espanglish en esta escena en una peluquería, interpretado por la actriz cubano-estadounidense Jenny Lorenzo.

Esta práctica lingüística frecuente en el español de Estados Unidos consiste en “extender” o aplicar el significado de una palabra en inglés a una en español que es igual o muy parecida.

Ejemplos ilustrativos de este fenómeno son el uso del verbo moverse (del inglés to move) como mudarse , soportar (del inglés to support) como sustentar, o vacunar (del inglés to vacuum) como pasar la aspiradora.

Se podría decir que hay distintos “grados” de extensión: algunos usos informales, como el de aplicar por solicitar, ya son tan habituales en Estados Unidos que algunos profesores de español los aceptan en sus clases.

Otros pueden sonar más ajenos, como el uso del verbo realizar con el significado de darse cuenta de algo (del inglés to realize). Por ejemplo, “Laritza realizó que sí tenía el peine y entonces se lo dio.

Además de léxica, la extensión también puede ser morfosintáctica, es decir, afectar a la estructura de la frase.

Un ejemplo de esto sería el uso del gerundio como sujeto, una sintaxis típica del inglés, como en la frase smoking is bad for your health.

Así, en algunas comunidades de latinos pueden decir “fumando es malo para su salud”, en lugar de usar el infinitivo, fumar.

Ahora, hay ciertas extensiones estructurales que son típicas de hablantes con un menor dominio del español.

Por ejemplo, frases del tipo “no tengo nadie para jugar con”, que hacen un calco sintáctico del inglés, ya solo se ven en las generaciones posteriores, comenta Potowski, las de “los nietos de los que emigraron”.

Los préstamos

Esta práctica lingüística consiste en tomar una palabra del inglés y adaptarla morfológica y fonológicamente al español, aplicándole sufijos o conjugaciones como si fueran palabras “nativas” de nuestro idioma.

En la frase “estaba hangueando en la marqueta“, por ejemplo, hay un verbo y un sustantivo creados a partir de palabras inglesas.

Familia hispana de Estados Unidos.

Getty Images
Muchos nietos de migrantes tienden a hablar casi todo en inglés pero hacen cambios de códigos “emblemáticos” en español: “Echan ahí un “órale”, o un “mijo”, o algo así, solo para dejar saber que “hey, yo pertenezco a este grupo étnico, si bien no tengo todas las destrezas linguísticas”.

Algunos latinos de Estados Unidos usan el verbo hanguear, del inglés to hang out, para expresar la idea de pasar un rato de manera relajada, disfrutando, sin hacer nada… en este caso, en el mercado.

Pero el uso de préstamos del inglés, o anglicismos, no solo es común en el español de Estados Unidos.

Muchas comunidades de hablantes de distintos países de América Latina y España los utilizan a menudo, particularmente en el ámbito de la tecnología.

Los usuarios de nuestro canal de YouTube nos contaron que conjugan con frecuencia verbos como chatear, postear, tuitear, guasapear, feisbuquear, laiquear, forwardear, estokear, etc.

Así como expresiones tomadas directamente del inglés, sin ninguna adaptación, como oh my god, lol, by the way, busy, full, freeky, etc.

La huella del “bullying lingüístico”

El español es la lengua minoritaria más hablada de Estados Unidos: 40 millones la hablan en casa, más gente que las poblaciones combinadas de Cuba, Ecuador y Bolivia.

Pero es también una lengua minorizada, y eso deja marcas en cómo la usan sus hablantes.

Según Potowski actualmente hay mucha presión social para que se deje de hablar y mucho bullying lingüístico“, además de agresiones físicas, incluso en público, hacia la gente que lo hace.

En un contexto así hay menos oportunidades para usar el idioma y por eso hay ciertas características de cómo se habla español en Estados Unidos que están derivadas de la falta de uso, y no necesariamente de la influencia del inglés.

Por ejemplo, muchos hablantes usan el subjuntivo menos que en otros países, explica la lingüista. Dicen frases como “espérame ahí hasta que él llega”.

“El inglés puede ser el catalizador de estos cambios, pero no los causa directamente”, matiza Potowski.

Cartel que dice: "Bienvenido a EE.UU., ahora hable inglés"

Getty Images
“Este es un país en el que hablamos inglés. ¡Hay que hablar inglés!”, repitió Donald Trump durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

Según la lingüista Ana Celia Zentella, de la Universidad de California, San Diego, el uso de préstamos y de ciertas formas sintácticas en el español de Estados Unidos no suceden de una manera tan libre como podría parecer, sino que forma parte de una situación de opresión, donde el español no es el idioma subordinante, sino el subordinado.

Zentella, que defiende el uso del término espanglish, cree que esta palabra sirve para captar ese conflicto subyacente y la historia de “opresión lingüística” por la que han pasado los hispanohablantes en Estados Unidos.

Para esta experta en sociolingüística describirlo como “español de Estados Unidos” borra ese conflicto.

¿Hora de “embrazarlo”?

Hoy en día muchos jóvenes hispanos dicen que hablan espanglish con cierto menosprecio, como si su manera de expresarse influenciada por el inglés fuera una variedad del español de mala calidad o de menor categoría que el español coloquial que se habla en cualquier otro país.

Y esas actitudes negativas son las que quiere combatir la mayoría de los profesores y lingüistas en Estados Unidos, al margen de polémicas semánticas sobre el uso del término espanglish.

Niños latinos en Estados Unidos

Getty Images
Para los latinos de Estados Unidos mezclar el español y el inglés es una manera natural de expresarse como el pueblo bilingüe que son.

A lo largo de los años Potowski ha ido observando con sus propios estudiantes cómo esas percepciones están evolucionando hacia posturas más positivas, y en 2016 más de 40 universidades estadounidenses ofrecían cursos en espanglish o español de Estados Unidos, según datos citados por la cadena estadounidense NPR.

Las proyecciones demográficas dicen que en otros 25 años más el 25% de la población de Estados Unidos será de origen hispano, es decir, uno de cada cuatro estadounidenses.

Y para ellos mezclar el español y el inglés es y será una manera natural de expresarse como el pueblo bilingüe que son.

* Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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