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Cuartoscuro

Todos vienen y prometen, pero seguimos en la misma: la vida de los desplazados de Aldama, Chiapas

En las montañas de Chenalhó todavía viven más de mil personas en casas hechas de ramas y pedazos de plástico negro. Son las familias que desde junio de 2016 fueron desplazadas por un conflicto agrario en Chiapas.
Cuartoscuro
Por Margarita Vega
15 de diciembre, 2018
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Juan de Jesús de 10 años jugaba con una pelota afuera de su casa localizada en las Magdalenas Aldama, Chiapas, en el sureste de México. En ese momento empezó una balacera que terminó por alcanzarlo. Afortunadamente la bala no le pegó directo y “solo” le rebotó en el cachete derecho, por lo que la pudo contar.

Como en su pueblo no hay hospital, lo llevaron a uno de San Juan Chamula, aproximadamente a una hora de ahí, pero no había lugar y lo trasladaron al Hospital de las Culturas, en San Cristóbal, en donde lo operaron cuando habían pasado más de 24 horas.

Juan de Jesús es otra víctima del conflicto que Las Magdalenas Aldama sostiene por tierras con los pobladores del municipio vecino de Santa Marta Manuel Utrilla, desde 2016 y que en este 2018 tuvo algunos episodios, como la balacera donde resultó herido el niño.

Los habitantes de Santa Marta forzaron con violencia el desplazamiento de varias familias e incluso les quitaron sus parcelas. La violencia ha ido subiendo de tono y cada vez es más común escuchar balazos de armas largas en los alrededores.

Al día siguiente de la balacera donde Juan de Jesús resultó herido, todos los habitantes del pueblo se reunieron en la cancha de basquetbol municipal para informar sobre lo ocurrido y exigir al gobierno que interviniera y resolviera este conflicto.

Durante la reunión las mujeres se quejaron de no poder usar sus ropas tradicionales -una blusa roja bordada a mano con flores en colores vivos y una falda azul marino con brillos hecha en telar- por temor a que los vecinos las reconocieran como originarias de Las Magdalenas y las atacaran; mientras que los hombres lamentaron no poder regresar a sus tierras a sembrar.

Alzamos la voz para pedir y exigir al gobernador, ya basta de la promesa y la mentira de una solución favorable. No queremos pleitos, queremos vivir en paz con las comunidades vecinas”, gritó en el micrófono Aurelio Sánchez, representante de los comuneros de Las Magadalenas.

En Chiapas decenas de familias han sido desplazadas por pleitos agrarios en diversos municipios. El caso más conocido es el de Chalchihuitán, en donde el año pasado llegó a haber más de 5 mil personas refugiadas en las montañas cercanas a causa de las amenazas y agresiones de habitantes de Chenalhó, sin que hasta hoy la autoridad haya resuelto ninguno de estos conflictos.

En las montañas de Chenalhó todavía viven dispersas más de mil personas en “casas” hechas solo por ramas, pedazos de plástico negro y un techo de lámina amarrado frágilmente, insuficiente para resguardarlos del frío y la lluvia.

Los más afortunados duermen en tiendas de campaña o pequeños cuartos de madera donados por la organización Cáritas; algunos incluso se refugian en una casa de salud, propiedad de la Secretaría de Salud local, la cual abre las puertas todas las noches para que duerman los niños de las 18 familias que acampan en los terrenos cercanos, pero siempre y cuando les den “para el refresco” a los encargados de atenderla.

Todos carecen de energía eléctrica y drenaje. El agua que les entregan organizaciones cercanas la guardan en un tinaco, que muchas veces es insuficiente para las familias que la necesitan.

Lee: Comuneros desplazados de Chiapas viven con el miedo de ser asesinados o detenidos

Los niños han dejado la escuela porque ésta se encuentra en las tierras en conflicto y sus padres temen que también sean agredidos. Al dejar la escuela han perdido los beneficios del programa Prospera que solo les da los apoyos y las becas económicas a cambio de que los niños estén escolarizados.

Aunque la Secretaría de Gobierno estatal, a través de sus oficinas de Protección Civil, se comprometió a entregar regularmente alimentos a estas familias, por más de un mes no contaron con la leche, el maíz, el arroz y el frijol prometidos.

Las mujeres encargadas de hacer la comida se las arreglan con la poca harina de maíz que les queda para hacer al menos tortillas, y hervir las hierbas que se encuentran en los caminos cercanos. Tampoco han recibido la visita de las Caravanas de la Salud, el único servicio médico que tenían al alcance. Todos los han abandonado. 

El conflicto era porque Chenalhó reclamaba unas tierras y el gobierno no se las reconocía, pero en los hechos, los de Chenalhó terminaron por recuperar esas tierras y a esas comunidades no se les considera”, lamentó Domingo González, vecino de Chalchihuitán.

Roberto Girón Pérez dejó Chiapas para ir a trabajar a una maquiladora de Ciudad Juárez, en donde permaneció por cuatro años. Durante ese tiempo pudo ahorrar para regresar a hacerse de una casa y trabajar las tierras de su padre, dos hectáreas con más de mil matas de café, lo que le daba confianza sobre su futuro y el de sus hijos. Desde hace un año, el 18 de octubre de 2017, tuvo que dejar su casa y sus tierras porque les prendieron fuego. Lo perdió todo. 

Nosotros no vivíamos así, nuestras familias tenían una casa con piso, con block, con sus animalitos. Comíamos nuestro huevito, nuestro frijol frito y tostaditas, hoy ya no. Mis hijos extrañan sus juguetes”, dijo afuera de la improvisada tienda hecha con plásticos en la ladera del monte.

Ahora hasta pedimos que nos apoyen, necesitamos lonas, porque el plástico se rompe con el viento”, agregó.

Luis Fernando y Ángel tienen casi 2 años, pero por su estatura parecería que tienen menos de un año. Estos gemelos viven desde hace 2017 en una casa improvisada en la montaña de Shishimtontic, una comunidad tzotzil de Chalchihuitán, el segundo municipio más pobre de Chiapas. Mientras Ángel duerme, como hace casi todo el día, su hermano se abraza con ansiedad a su madre, quien no habla español.

Luis Fernando tiene la típica pancita de los niños con desnutrición severa. Se alimenta solo con tortillas, frijoles y las “hierbitas” que encuentran en la zona, y hace meses que no lo ve un médico o una enfermera. A su edad su peso debería de ser de 10 kilos, pero apenas alcanza los 8 kilos y su hermano con trabajo supera los 6 kilos.

Los doctores supuestamente iban a venir cada semana, pero desde agosto nos dejaron de visitar. Si nos enfermamos, nos arriesgarnos a ir a Chalchihuitán para que nos den pastilla, pero allá muchas veces tampoco hay médico”, contó su tío Roberto, pues sus padres no hablan español.

Te  puede interesar: Una comunidad de casi 2 mil personas huye por la violencia en Chiapas

El conflicto

La historia comenzó el 18 de octubre de 2017, cuando un grupo de habitantes de Chenalhó saco a balazos a cientos de familias de Chalchihuitán, incendiaron algunas casas, saquearon muchas más y tomaron todas sus tierras. Un líder de los comuneros de Chalhichuitán murió en el enfrentamiento.

Después de meses de negociación y por presiones de los gobiernos municipal y estatal, regresaron alrededor de 4 mil personas a lo que quedaba de sus tierras o sus casas, pero con miedo. 

El presidente municipal nos obligó a regresar a nuestra comunidad, nos dijo que si nos quedábamos en el campamento íbamos a estar en peligro, y Protección Civil también, nos dijeron que el problema se iba a calmar, pero no fue cierto. Nos regresamos, pero sigue nuestro sufrimiento, es lo mismo, el problema no ha pasado. Estamos peor porque perdimos nuestros cultivos, nuestros animales domésticos, nos robaron nuestros alimentos, nuestros pollos, los pavos, los puercos; a algunos nos robaron las láminas de las casas, las cosechas de café, acabaron con las matas y con las milpas, se perdió todo”, relató Librado Díaz, uno de los desplazados originales que sí regresó a su casa.

Estamos muy cambiados, antes estábamos contentos, tranquilos, aunque sufriendo para conseguir alimento y hoy estamos inquietos, pensando en que van a volver a cortar la carretera, en que haya disparos, estamos muy preocupados, nos sentimos en peligro”, recordó.

Los que se quedaron, decidieron seguir en las montañas porque estaban amenazados o porque no había una casa a la cual regresar.

Yo perdí todo, me quedé sin nada. El presidente municipal nos empezó a insistir en que regresáramos a nuestras tierras, pero no había ya condiciones. Muchos regresaron, pero con miedo y otros no porque estamos amenazados. En los campamentos la vida es difícil porque hay pobreza, enfermedades, dos compañeros se suicidaron con matazacate (un herbicida) porque ven que no hay solución a esto. Al principio no podíamos ni salir para comprar medicamentos porque nos bloquearon la carretera, se escaseó la comida porque no teníamos cómo ir a comprarla. Al municipio no le dolió eso, pero los que sufrimos somos nosotros. Nadie nos atiende”.

“Para los niños es más difícil, mi hijo de 6 años ya tiene un trauma, no puede escuchar un ruido que identifique como disparo porque se asusta, se entristece, le ha cambiado mucho la vida”, se quejó Ausencio Pérez, integrante de la comisión de desplazados que conformaron desde hace un año.

En medio de la zona del conflicto, a un costado de la carretera que divide a los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó, Gloria Álvarez se arriesga a entrar a su casa, la cual dejó desde el año pasado, cuando un grupo de hombres la sacó a punta de pistola y quemó un par de cuartos. 

Cada tres días acude a limpiar la azotea de las hojas que caen de los árboles cercanos y también para verificar que nadie haya ocupado la casa en la que crecieron sus hijos. Después se regresa al campamento. La única habitación de la casa a la que no se ha atrevido a entrar de nuevo es el cuarto de su hijo mayor, en donde todavía se puede encontrar una cama y un escritorio inutilizables, un par de libros de texto gratuitos, otro más de cuentos infantiles, unos discos y juguetes quemados, lo demás son cenizas.

Está cansada de que extraños se acerquen para preguntarle qué fue lo que pasó y tener que explicar por qué en su fachada hay varios balazos, como si se tratara de una atracción turística.

Todos vienen y preguntan, prometen y prometen, pero seguimos en la misma”, reclamó.

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Ren Zhengfei, fundador de Huawei: 'Apple es mi maestro. ¿Por qué me debería oponer a mi maestro?'

El fundador y actual presidente ejecutivo de Huawei, Ren Zhengfei, se muestra seguro de que China no tomará represalias en contra de Apple por el veto de Trump a su compañía y dice que, si lo hiciera, sería el primero en oponerse.
27 de mayo, 2019
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Ren Zengfei, fundador de Huawei, en una reunión del World Economic Forum.

Getty Images
Ren no espera que China tome represalias contra Apple.

China no planea tomar represalias contra Apple por el veto a Huawei del presidente de EE.UU., Donald Trump.

Eso, según el fundador del gigante tecnológico chino, Ren Zhengfei.

Si efectivamente Pekín reaccionara de manera oficial contra Apple, en una entrevista a la agencia Bloomberg, Ren aseguró que él sería el primero en oponerse.

No en vano en China se comenzó a detectar una especie de boicot ciudadano contra Apple en respuesta al conflicto EE.UU.-Huawei no ha hecho más que escalar en las últimas semanas

Aunque el gobierno del país asiático no ha mostrado ningún indicio de que vaya a tomar medidas contra la famosa empresa de la manzana que sean similares a las de Trump.

Los expertos consultados por BBC Mundo también ven lejana esa posibilidad, si bien no descartan que Apple sufra las consecuencias de un boicot de los consumidores alentado por la prensa estatal.

“Es mi maestro”

En la entrevista a Bloomberg TV, Ren se mostró calmado y remarcó la importancia que ha tenido Apple, uno de sus competidores, en el sector tecnológico.

“Apple es el líder en el mundo. Si no existiera Apple, no habría celulares con internet. Si Apple no nos hubiera ayudado a ver el mundo, no podríamos ver su belleza”, manifestó.

La empresa de Cupertino, fundada por Steve Jobs, marcó el camino de Huawei, que actualmente es la tecnológica más grande de China y el segundo mayor vendedor de smartphones del mundo.

“Apple es mi maestro (…). Como estudiante, ¿por qué debería oponerme a él? Nunca lo haría“, aseguró.

gráfico Apple

BBC

Pese al tono conciliador respecto a Apple, al que superó en ventas en China, el fundador de Huawei se mostró mucho más crítico con Washington.

Cambio de estrategia

El gobierno de Trump prohibió a sus empresas hacer negocios con Huawei por motivos de “seguridad nacional” por sus supuestos vínculos con el gobierno chino.

Diversas firmas punteras anunciaron la ruptura de los lazos con el gigante chino, entre ellas, Google o Qualcomm.

Ren reconoció que las medidas de Washington pueden lastrar su ventaja en el sector, pero insistió en que la firma sobrevivirá.

“Si algunas compañías no quieren trabajar con nosotros, es como un agujero en un avión. Estamos trabajando en arreglar ese agujero, pero el avión sigue siendo capaz de volar”, aseguró Ren.

En concreto, el exitoso empresario mencionó un posible cambio de estrategia en cuanto a los chips que utiliza la compañía: la mitad de ellos proceden de firmas estadounidenses, pero la otra mitad es producida por la propia empresa.

“Si Estados Unidos impone mayores restricciones, reduciremos la compra de chips estadounidenses y utilizaremos más nuestros“, comentó.

Un ciudadano chino parece hablar por el móvil frente a una tienda de Huawei en Pekín.

Getty Images
Huawei sobrevivirá a las decisiones de la Casa Blanca, dice su fundador.

Para el exitoso empresario, que trabajó en el pasado como ingeniero en el Ejército chino, “Estados Unidos no es la policía internacional“.

“No pueden gestionar el mundo entero. El resto del mundo decidirá si debe trabajar con nosotros, de acuerdo con sus propios intereses comerciales y su posición”.

Ren también respondió a las críticas contra la firma, a la que acusan de conseguir ventaja en el sector gracias al robo de propiedad intelectual y ayuda del gobierno chino.

“Estados Unidos no ha desarrollado esa tecnología, así que ¿de dónde la iba a robar?“, contestó el fundador en referencia al 5G, un campo en el que Huawei está años por delante del resto de tecnológicas, según los expertos.

“Llevamos la delantera (…) si no lo hiciéramos, Trump no haría tantos esfuerzos por atacarnos. Nos ataca porque estamos más avanzados que ellos”.


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https://www.youtube.com/watch?v=chAeHyV7aSA&t=91s

https://www.youtube.com/watch?v=YZ3PN5ytEy0

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