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@NancyOrtizOax

Voluntarios de AMLO sí cobran por levantar el Censo de Bienestar, confirma su coordinador

El titular de la Coordinación de Programas Integrales del Gobierno Federal reconoció que durante la transición hubo una promesa de pago de tres mil 500 pesos para las personas que levantaron el censo de beneficiarios, monto que hasta el momento no ha llegado a todos.
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Los ciudadanos que desde septiembre pasado levantan el Censo de Bienestar del nuevo gobierno han recibido pagos por tres mil 500 pesos, aun cuando fue anunciado como una práctica ciudadana totalmente voluntaria y apartidista.

Así lo confirmó Gabriel García, Coordinador de Programas Integrales de Desarrollo, un nuevo despacho del gobierno federal para la administración de programas sociales, que dependerá directamente de la Presidencia de la República, a cargo de Andrés Manuel López Obrador.

Entrevistado por Animal Político tras pedir licencia para dejar el cargo como senador de la República, García Hernández dijo que los ‘servidores de la Nación’ (como llamó López Obrador a los encuestadores) hicieron su trabajo por su propia convicción, sin embargo, el Equipo de Transición determinó usar todo el recurso del Fondo para pagarles a ellos y no a los funcionarios.

El censo de programas sociales que levantó el equipo de Transición del presidente López Obrador, fue anunciado hace unos meses como una práctica ciudadana en la que 20 mil voluntarios ajenos al gobierno visitarían cada casa del país contabilizando a los beneficiarios de apoyos sociales, actuales y potenciales. Este ejercicio se anunció como apartidista y voluntario, sin embargo, cada encuestador firmó un contrato en el que se le prometió un pago de tres mil 500 pesos por estos trabajos.

“Se hizo para cada uno un contrato para que el gobierno les dé ese recurso, entiendo que son como 3 mil 500 pesos por persona, pero hasta donde sé, ninguno lo toma como un sueldo, lo toman como un apoyo, sólo que tienen que firmarlo porque se tiene que rendir cuentas. Eso lo tiene que informar Hacienda después en la parte de transición, cuánto se invirtió”, declaró Gabriel García.

Las quejas

Los voluntarios crearon grupos en redes sociales para compartir sus fotografías y experiencias del levantamiento. Unas semanas después, esos espacios se volvieron un foro de quejas y dudas sobre el pago por sus servicios y sobre la posibilidad de que esta labor los hiciera acreedores a un empleo dentro del gobierno, una vez que se entrara en funciones.

Gabriel García cuestionó la veracidad de estas quejas expresadas en redes sociales, pero admitió que en algunos casos los pagos se retrasaron. “Pero yo no tengo muchas quejas, tengo muchas ilusiones”, dijo.

Respecto a la posibilidad de que los ‘servidores’ obtengan un cargo público en el nuevo gobierno, Gabriel García dijo que la mayoría de los “servidores” están al servicio de la patria. “Los puestos son lo de menos, es lo que no entienden muchos, pero se va a ir aclarando”, apuntó.

 Algunos ‘servidores’ entrevistados por Animal Político -que solicitaron el anonimato- reconocieron que antes de participar en el Censo habían colaborado con López Obrador en otros ejercicios, como las consultas ciudadanas y promoviendo el voto para la campaña presidencial-. Sin embargo, García Hernández lo negó y dijo que los realizadores del Censo han colaborado con ellos “en la lucha por las causas más justas de este país”. 

“No todo es electoral, no todo son votos. Hay convicciones y eso no lo paga ningún dinero”, respondió.

La app

Uno de los encuestadores de la colonia Roma Sur de la Ciudad de México explicó cómo se utiliza la aplicación Sider, donde se sube toda la información recabada en el Censo. Uno de los pasos es verificar los datos de la persona censada dentro del padrón de beneficiarios de la Secretaría de Desarrollo Social, que ya está precargado en la aplicación.

Cuestionado sobre la legalidad de que los ‘servidores’ tuvieran esta información sin ser funcionarios públicos, Gabriel García aseguró que es una parte normal de la entrega-recepción al nuevo gobierno. 

“Tú cuando vas a recibir una administración te entregan la información para que revises, eso es lo que se hizo y es completamente legal y correcto porque hay confidencialidad y respeto a los datos personales de cada quién, no se pueden utilizar para ningún otro fin que no sea corroborar que esas personas existen. Eso es algo permitido y lógico”, afirmó el funcionario.

Informó que el Censo continuará ya con la nueva administración en marcha, pues la etapa de censar casa por casa concluyó el pasado 30 de noviembre; aunque no precisó cuál será el mecanismo para seguir inscribiendo a los beneficiarios.  

“Ya tienen que entrar las reglas nuevas, esto fue un trabajo que se hizo en transición. Cuando llegue el tiempo de revisar las consultas se van a generalizar más y el levantamiento de la información se va a transparentar. En la etapa que viene hay que ver cuál es la figura institucional que se va a (utilizar para) cobrar, pero el trabajo es el mismo”, concluyó el Coordinador de Programas Integrales de Desarrollo.

 

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'Gaschicol', el nuevo y productivo negocio de los cárteles en México

El robo de gas LP es el negocio más reciente de los carteles de narcotráfico en México, al que se suman bandas de delincuencia organizada. Las ganancias superan los US$600 millones, pero el riesgo de accidentes es elevado.
12 de octubre, 2019
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Le dicen “gaschicol” o “huachigas”. Es la forma como se conoce en México al robo de gas a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Se trata de uno de los negocios recientes de las bandas de delincuencia organizada y carteles de narcotráfico.

Hasta ahora, según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado (Amexgas), el robo de este combustible suma 13.000 millones de pesos, unos US$670 millones.

Según datos de consultoras como Etellekt en lo que va de este año se han detectado 516 tomas clandestinas para extraer gas licuado de petróleo (LP). El año pasado el número de sitios de extracción irregular fue de 215 en todo el país.

El delito afecta a instalaciones de Pemex pero también a los empresarios que distribuyen el hidrocarburo, insiste Amexgas.

Es un problema en aumento reconocen las autoridades. “Últimamente se nos está presentando lo del robo en gas, que es muy riesgoso“, dice el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Robo de gas

SSPyPC
El robo de gas causó pérdidas por más de US$600 millones este año.

“Todo lo que es robo de combustible es delito grave, no se alcanza fianza. ¿Por qué digo esto? Porque se sigue deteniendo a personas”, señala.

BBC Mundo solicitó a Pemex información oficial sobre la cantidad de tomas clandestinas de gas, así como las pérdidas por el delito en este año. No hubo respuesta.

De “huachicol” al “gaschicol”

Según especialistas, detrás del aumento del “huachigas” existen algunos carteles de narcotráfico, así como bandas dedicadas al robo de gasolina, conocido como “huachicoleo”.

Se trata de organizaciones como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o el Cartel del Noreste que opera en Tamaulipas.

Desde el año pasado participa también el Cartel de Santa Rosa de Lima, ubicado en Guanajuato y Michoacán.

Es un grupo especializado en el robo de gasolina y diésel que, como otros, cambiaron su actividad en los últimos meses debido a la estrategia que desde enero pasado aplica el gobierno para combatir el delito.

Robo de gas

AFP
Miles de soldados combaten el robo de combustibles en México.

En las operaciones participan más de 4.000 soldados, marinos y policías federales.

Así, las bandas pasaron del “huachicol” al “gaschicol”, como señalaron algunos medios locales recientemente.

No es un asunto menor, advierte Rubén Salazar, director de la consultora Etellekt.

“Es un problema muy serio porque se trata de un combustible que implica mayor riesgo su extracción ilegal, a diferencia de la gasolina o diésel”, le dice a BBC Mundo.

“Es un combustible mucho más volátil por las técnicas que emplean y que son cada vez más rudimentarias”.

Peligro inminente

Las autoridades han detectado que las bandas suelen robar “infinidad de pipas de agua”, dice el especialista, para usarlas en el transporte de gas.

Una práctica arriesgada porque esos vehículos no están diseñados para llevar ese combustible.

Otro problema es que los grupos suelen almacenar el gas en lugares cercanos a zonas densamente pobladas, en ocasiones con escasas medidas de protección.

De allí distribuyen la mercancía en cilindros para vender casa por casa, o para vehículos y autobuses que usan ese combustible.

El robo de este combustible creó un mercado negro, según denuncian organizaciones como Conciencia Ciudadana y la Asociación de Distribuidores de Gas LP (Adigas).

Por ejemplo, en municipios conurbados a Ciudad de México, en Puebla o Hidalgo las bandas suelen disfrazar sus pipas o camiones repartidores con letreros de compañías reales.

“Hay una racionalidad económica en esto”, dice el director de Etellekt. “Se camuflan con marcas legalmente establecidas, y así operan en el mercado”.

“Muchas veces roban las pipas a las empresas o construyen las suyas de una manera irregular, lo cual implica riesgos importantes”

Los accidentes

La extracción clandestina también es peligrosa. A diferencia de la gasolina o diésel, que se pueden tomar con los ductos en funcionamiento, para sacar el gas es necesario detener la operación del tubo.

De acuerdo con especialistas, generalmente se consigue de dos formas: las bandas reciben información del momento en que los ductos están vacíos y los perforan.

Explosión de gas

AFP
Los accidentes por el “gaschicol” aumentaron este año.

O provocan accidentes para obligar a suspender el envío de combustible e instalar válvulas para extraer el gas cuando el ducto vuelve a funcionar.

La estrategia del “gaschicol” ya deja consecuencias. En los últimos meses se han registrado explosiones y fugas en poblaciones de Puebla, Hidalgo o el estado de México.

En esta entidad, en el municipio de Nextlalpan, la fuga por una toma clandestina provocó la evacuación de más de 3.000 personas.

El accidente ocurrió en la madrugada del 3 de agosto pasado. En el estado de México, según datos de Pemex, desde enero han ocurrido más de 100 incidentes vinculados al robo de gas LP.

El coordinador nacional de Protección Civil, David León Romero, insiste en el alto riesgo de extraer clandestinamente este combustible.

“El gas LP tiene un manejo muy complejo, dentro del ducto corre a alta presión y es líquido”, explica.

Explosión de gas

Pemex
Una fuga de gas como ésta en Puebla tarda horas en controlarse.

“Pero en el momento que sale del ducto se convierte en gas y multiplica su volumen más de 200 veces. Eso genera por supuesto que su manejo sea muy complejo”.

Una de los mayores peligros, coinciden autoridades y especialistas, es que ante las grandes ganancias por el negocio, en algunas comunidades cercanas a los ductos surgieron grupos pequeños que tratan de extraer el gas.

De ahí las explosiones y fugas provocadas por un mal manejo en el robo del combustible.


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