En 2018 también crecieron los delitos federales y suman más de 300 mil los casos rezagados
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En 2018 también crecieron los delitos federales y suman más de 300 mil los casos rezagados

Los carpetas de investigación relacionadas con producción de drogas crecieron más de 100% el año pasado; también se elevaron ilícitos relacionados con la migración y el manejo de armas ilegales.
Cuartoscuro
22 de enero, 2019
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El deterioro de la seguridad en 2018 no solo se manifestó en el crecimiento de los homicidios. Por segundo año consecutivo los delitos del orden federal, entre ellos la posesión de armas, el tráfico de drogas, los delitos fiscales, los secuestros, entre otros, también registraron un incremento de casi el 18% en el país.

Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que de enero a diciembre de 2018 se registraron, ante agencias del Ministerio Público Federal, 112 mil 917 delitos. En promedio, se trata de 310 nuevas denuncias todos los días.

En comparación con 2017, cuando se reportaron 96 mil 35 delitos, significa un incremento cercano al 18%. Y si la comparación se hace con 2016, donde el registro fue de 85 mil 213 casos, se trata de un crecimiento en dos años de la incidencia delictiva federal del 32.5%.

La cifra de delitos federales registrada en 2018 es la más alta desde 2012, año en el que se reportaron 125 mil casos.

Entre los delitos federales que más crecieron el año pasado se encuentran los relacionados con la migración ilegal y otros contemplados en la Ley de Migración. De acuerdo con la información en 2018 se iniciaron 764 carpetas  de investigación por estos ilícitos, que es un crecimiento del 54% en comparación con los 497 casos del año pasado.

Chiapas es la entidad que concentra la mayor cantidad de los delitos relacionados con migración con el 18% del total, seguido de Nuevo León con 15 por ciento de los casos y Veracruz con 11 por ciento.

Otros delitos con un crecimiento importante fueron los de tipo patrimonial que pasaron de 36 mil 670 casos en 2017 a 51 mil 424 casos en 2018. Casi 15 mil casos más, lo que equivale a un incremento del 40.2%.

En cuanto a los delitos relacionados con drogas ilícitas (contra la salud), se reporta en 2018 la apertura de 6 mil 432 carpetas de investigación, que es un ligero incremento respecto a las 6 mil 324 iniciadas el año pasado.

Los delitos contra la salud se dividen en distintos rubros. En algunos como el comercio o el tráfico se registró una disminución el año pasado. También hubo una caída importante en la modalidad de “transporte” de drogas que bajó de 1 mil 264 casos en 2017 a 220 casos en 2018, una caída del 82%.

En cambio en la modalidad de producción de drogas ilícitas se reporta un incremento importante: de 505 casos en 2017 se pasó a 1 mil 258 en 2018, que equivale a un alza del 149.1%, es decir, más del doble.

Otro ilícito federal con un incremento importante es el de violaciones a la ley federal de armas de fuego y explosivos, que tiene que ver en su mayoría con la portación ilegal y decomiso de armas de fuego. En 2018 se registraron 13 mil 837 carpetas de investigación por este delito, que equivale a un alza del 1.2%.

También se registró un repunte en los casos de narcomenudeo que le tocó investigar a la PGR. Mientras que en 2017 se iniciaron 870 casos por este ilícito, para 2018 la cifra se elevó a 994 carpetas de investigación.

Otros ilícitos federales en los que se registró un incremento son los relacionados con ataques a vías de comunicación con 256 denuncias en comparación con las 219 registradas el año pasado, y los relacionados con violaciones a la Ley de Propiedad Industrial que subieron de 1 mil 326 a 1 mil 614 casos, un alza del 21%.

En cuanto a los secuestros que se denuncian directamente al Ministerio Público Federal, en 2018 se registraron 389 casos, un ligero incremento si se compara con los 378 del año pasado.

Los estados con más casos

La estadística anual revelada por el SESNSP ubica a la Ciudad de México con la mayor cantidad de carpetas de investigación iniciadas por delitos federales con 19 mil 566 casos que equivalen al 17.3% del total. La elevada cantidad se debe, en parte, a que en la capital se encuentran varias de las unidades centrales de la extinta PGR que también reciben denuncias.

El segundo estado con más casos abiertos de delitos federales en 2018 (muy lejos de Ciudad de México) es el estado de México con 8 mil 398 carpetas de investigación, seguido de Veracruz con 7 mil 195, Jalisco con 7 mil 57, y Guanajuato con 6 mil 57.

Si el análisis se hace por delito el orden de los estados cambia en algunos de ellos. Por ejemplo, en el caso de los secuestros el estado de México acapara 105 de los 389 casos, que es más de la cuarta parte de ellos. Y en segundo sitio se encuentra el estado de Veracruz con 76 casos.

En el caso de los delitos de producción de drogas los tres estados con la mayor incidencia son San Luis Potosí, Baja California y Sonora. En tanto, en lo que se refiere a os delitos relacionados con armas de fuego y explosivos, Baja California, Guanajuato y Michoacán concentran el 25% de las carpetas de investigación abiertas en 2018.

Como ya se dijo, Chiapas encabeza la incidencia en el caso de los delitos relacionados con migración ilegal mientras que Tabasco lidera en incidencia por lo que respecta a ataques a vías federales de comunicación. Y en delitos ambientales Quintana Roo y Yucatán acaparan la cuarta parte de los casos.

Crece el rezago por casos menores

Durante las comparecencias que se llevaron a cabo en el Senado con motivo del proceso de selección de fiscal General se presentó un diagnóstico del rezago de casos que siguen abiertos ante el Ministerio Público Federal, algunos desde hace más de 20 años, y que están paralizados sin resolución.

De acuerdo con la numeralia expuesta existe un rezago de 205 mil averiguaciones previas iniciadas  desde la década de los noventa y hasta 2016, fecha en que expiró que antiguo sistema penal. Son casos donde los delitos no han prescrito pero donde la investigación –la que se haya hecho – tampoco ha permitido darles alguna resolución.

A estos casos habría que sumarle además 101 mil carpetas de investigación iniciadas ya con el nuevo sistema penal, es decir en los últimos tres años, que tampoco se han concluido. Sumados dan un total de 306 mil casos sin resolver.

Si se toma en cuenta que la fiscalía genera cuenta actualmente con unos 3 mil 660 agentes del Ministerio Público, significa que cada uno de ellos tendría que resolver por lo menos 83 casos rezagados. Esto sin tomar en cuenta todos los nuevos que se vayan iniciado. Es una cifra inmanejable según los diagnósticos presentados.

Además existen 22 mil órdenes de aprehensión y mandamientos judiciales que la Policía Federal Ministerial tampoco ha podido cumplimentar.

En su exposición Alejandro Gertz Manero, quien a la postre terminó siendo escogido como fiscal General, dijo que gran parte del rezago que enfrenta la extinta PGR, hoy fiscalía, se debe al elevado número de denuncias por casos menores relacionados con tarjetas de crédito, cheques sin fondo, y otros ilícitos relacionados con temas patrimoniales.

Los datos de la incidencia delictiva de 2018 confirman lo dicho por el fiscal.  De las 112 mil 917 carpetas iniciadas, 61 mil 625 tienen que ver con ilícitos patrimoniales o relacionados con el sistema bancario, que equivalen al 54% del total de la incidencia..

Gertz advirtió que no existe personal suficiente para entender ese nivel de casos. Por ello propuso como una solución a implementar el fortalecer las áreas de mecanismos alternos que permitan que las partes involucradas lleguen a un arreglo y se repare el daño, y así liberar a los fiscales y policías de indagar esos asuntos para priorizar otros de alto impacto.

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La historia del fascinante descubrimiento del “Tutankamón británico”

El hallazgo de un barco enterrado hace 1.300 años escondía uno de los mayores tesoros de la arqueología británica.
30 de enero, 2021
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Comenzaron con las primeras luces del día. Los más fuertes de la guardia del rey, con los músculos tensos y las ásperas cuerdas rozándoles, arrastraron el pesado barco de roble desde el río hasta la orilla.

Y luego, con el sol naciente quemando lentamente la fría niebla de la mañana, levantaron la embarcación sobre la llanura, hasta el pie de la colina.

La multitud que se encontraba en la ladera observó en silencio cómo se acercaban a la cima y de ahí al cementerio reservado a los descendientes reales del dios tuerto.

Cuando se introdujo el navío en la zanja preparada para tal fin, depositaron el ajuar funerario en la cámara sepulcral.

Luego se alzó un montículo sobre él. Y allí quedó el barco, anclado en la tierra de la Anglia Oriental, pero viajando a través del tiempo hasta que, trece siglos después, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, un hombre llamado Basil Brown lo descubrió.

El increíble hallazgo del apodado “el Tutankamón británico”, es el tema de La excavación, la nueva película de Netflix que adapta la novela homónima de John Preston.

Sus estrellas, Ralph Fiennes y Carey Mulligan, interpretan respectivamente al arqueólogo autodidacta Brown y a Edith Pretty, la terrateniente que lo contrató para excavar los misteriosos túmulos en su finca de Sutton Hoo, con vistas al río Deben, en Suffolk.

Pretty, una viuda interesada en el espiritismo, tenía un presentimiento sobre esos montículos. Se creía que eran de origen vikingo.

Un huésped había visto una vez una figura fantasmal entre ellos, y existían viejas leyendas locales sobre tesoros enterrados.

Sutton Hoo as it is represented in The Dig

LARRY HORRICKS/NETFLIX
Las excavaciones de Sutton Hoo fueron recreadas en Godalming, en Surrey.

Un inconformista de la arqueología

Brown era un hombre de Suffolk que había dejado la escuela a los 12 años. Había sido trabajador agrícola y agente de seguros, pero también había aprendido por su cuenta varios idiomas, astronomía y arqueología.

Ello lo llevó a ser contratado como arqueólogo por el Museo de Ipswich, que a su vez recomendó a Pretty para que lo contratara.

Él comenzó en junio de 1938 a trabajar en algunos de los montículos más pequeños, y encontró pruebas de que habían sido asaltados por ladrones de tumbas, pero también halló un disco de bronce que sugería que podían ser anteriores a la época vikinga.

Cuando empezó a trabajar en el más grande, en el verano de 1939, mientras se acercaban los nubarrones de la guerra, enseguida encontró fragmentos de hierro que identificó como remaches de barco.

Y entonces lo encontró: un asombroso barco de 90 pies (27,4 metros), lo suficientemente grande como para acomodar hasta 20 remeros a cada lado.

La propia madera se había disuelto en el suelo junto con los restos humanos que había, pero quedaba una huella clara: un barco fantasma de más de un milenio de antigüedad.

Se habían hallado otros enterramientos de barcos, pero ninguno de este tamaño.

Antes de este, el barco más grande descubierto era una embarcación vikinga de 78 pies (23,8 m), hallada en Noruega en 1880.

Debido a hallazgos anteriores en otros lugares, Brown sabía que podía haber un cargamento de objetos en honor a los muertos, y el 14 de junio encontró lo que creía que podía ser la cámara funeraria: una estructura de madera parecida a una cabaña, ahora desintegrada, que se había construido en el centro del barco.

Pero los responsables del Museo Británico y de la Universidad de Cambridge ya se habían enterado de su gran hallazgo y, apenas unos días después, se entrometieron.

Antes de que pudiera seguir explorando, fue marginado y relegado a labores básicas.

Los profesionales no podían permitir que un hombre local, un simple aficionado, se dedicara a esa tarea.

¿Por qué habrían de dejarle? ¡El tipo ni siquiera tenía un título!

Trajeron entonces un equipo de arqueólogos y fue uno de ellos, Peggy Piggott, quien, el 21 de julio, apenas dos días después de su llegada, encontró la primera pieza de oro.

Luego encontró otra. Y en poco tiempo habían descubierto un brillante botín de más de 250 objetos para los que la expresión “tesoro escondido” se quedaba corta.

Había vasijas para banquetes y cuernos para beber. Elaboradas joyas. Una lira y un cetro, una espada, piedras originarias de Asia, platería de Bizancio y monedas de Francia (que ayudaron a datar el tesoro).

Había una hebilla de oro grabada con serpientes y bestias entrelazadas, una pieza tan extraordinaria que el conservador de las antigüedades medievales del Museo Británico casi se desmayó al verla.

Había broches y cinturones de joyas, un maravilloso casco ornamentado y con una máscara completa: el inquietante rostro de algún antiguo héroe que parece observar a través de los siglos.

Barco

Getty Images
Una representación de cómo pudo de ser el funeral del rey anglo sajón en el barco que después se enterró.

Lo que significó el descubrimiento

El hallazgo de Brown hizo que se reescribieran, literalmente, los libros de historia.

El barco y su contenido pertenecían a la Edad Media, y el descubrimiento iluminó esos cuatro siglos entre la partida de los romanos y la llegada de los vikingos, un periodo del que se sabía muy poco.

Los anglosajones que gobernaban los distintos reinos de Inglaterra durante esta época habían sido considerados un pueblo rudo y atrasado -casi primitivo-, pero allí había objetos de gran belleza y exquisita factura.

Se trataba de una sociedad que valoraba la pericia, la artesanía y el arte; y que comerciaba con Europa y más allá.

Y estas reliquias de una civilización sofisticada y perdida aparecieron justo cuando la nuestra estaba amenazada de desaparición por los nazis.

El líder de los arqueólogos dio un discurso a los visitantes del lugar, y tuvo que gritar para que se le oyera por encima del rugido de un Spitfire .

Cuando el escritor y periodista John Preston descubrió que Piggott, su tía, había participado en la excavación, investigó la historia y reconoció inmediatamente el valioso filón que suponía para un novelista.

The Dig (La excavación) se publicó con gran éxito en 2007.

Robert Harris la calificó de “verdadero tesoro literario” e Ian McEwan la definió como “muy fina, absorbente, exquisitamente original”.

La productora Ellie Wood afirma que quiso hacer una versión cinematográfica en cuanto leyó el manuscrito de la novela en 2006, antes incluso de que se publicara.

“Era increíblemente cinematográfico”, cuenta Wood a BBC Culture.

A medida que el barco se va revelando, también lo hacen las vidas interiores de las personas involucradas, y eso es lo que me pareció tan poderoso y original”.

“Podía sentir las profundas emociones de los personajes, aunque fueran incapaces de expresarlas. Todos esos sentimientos a fuego lento se mantienen a raya debido a la reserva británica y la estructura de clases sociales”.

Carey Mulligany Ralph Fiennes

LARRY HORRICKS/NETFLIX
Ralph Fiennes y Carey Mulligan, interpretan respectivamente al arqueólogo autodidacta Brown y a Edith Pretty, la terrateniente que lo contrató para excavar los misteriosos túmulos.

Moira Buffini, cocreadora de la exitosa serie televisiva Harlots, escribió el guion.

“Ellie Wood me envió el libro en 2011 y lo leí, e inmediatamente pensé: tengo que escribir esto”, dice Buffini.

“Fue ese instante. Sabes que estás ante algo bueno cuando sientes eso por un proyecto. Y no ocurre tan a menudo”.

El libro me conmovió profundamente. Me sentí descarnada cuando terminé de leerlo. Creo que transmite la sensación de fragilidad de todo, incluidos nosotros.

Mientras escribía el guion llegué a pensar que el acto de abrir la tierra -de cavar para desenterrar a los muertos- abre en cierto modo a todos los que están vivos”.

A lo largo de los años, varios actores han sido vinculados a la película, entre ellos Cate Blanchett y luego Nicole Kidman.

Al parecer, Kidman tuvo que retirarse debido a compromisos laborales y Carey Mulligan se incorporó con poca antelación.

Wood dice que, aunque ha tardado mucho, su determinación nunca decayó.

“Creo que fue por la historia de Basil Brown”, dice. “Debido al clasismo y al esnobismo intelectual, su inestimable trabajo pasó desapercibido durante mucho tiempo, y me pareció realmente importante que más gente conociera lo que logró”.

Montículos

Getty Images
Tras enterrar los restos funerarios formaban estos característicos montículos llamados túmulos.

El misterio continuó

El nombre de Brown no se mencionó en la exposición permanente del Museo Británico sobre los tesoros de Sutton Hoo hasta hace relativamente poco tiempo.

Pero aunque ahora se reconoce su crucial contribución, hay muchas cosas que siguen generando dudas sobre el entierro del barco.

¿A quién honra? El principal candidato es Raedwald, un poderoso líder regional que murió en torno al año 624 y que formaba parte de una dinastía que afirmaba descender del dios nórdico Woden.

Fue el primer rey inglés que se convirtió al cristianismo, aunque al mismo tiempo se cuidaba astutamente de no molestar a los dioses paganos.

¿Y cuál era exactamente la naturaleza del barco? ¿Era un buque de guerra?

Podremos juzgarlo mejor cuando el proyecto de construir una réplica a tamaño real del barco llegue a buen puerto.

Nos dará una idea más precisa, por ejemplo, de cómo se maneja exactamente en el agua.

La compañía Sutton Hoo Ship pretende tener su barco construido y listo para empezar las pruebas en tres años, y espera que la película genere más interés en su proyecto.

La película es discreta, pero poderosamente conmovedora, y cuenta con unas interpretaciones tremendas tanto de Fiennes como de Mulligan.

Durante un reciente rueda de prensa sobre la película, Fiennes explicó que leyó por primera vez el guion en un avión y al final se le “saltaron las lágrimas”.

“No sé muy bien por qué, pero es algo que tiene que ver con la integridad de la gente que desentierra algo que a la vez representa de alguna forma a su nación”.

Y las circunstancias actuales hacen que su descripción de un mundo al borde del desastre resuene de una manera imprevista a cuando se comenzó este proyecto.

“Me pregunto si ahora todos tenemos un sentido más presente de nuestra propia mortalidad, de nuestra insignificancia en el gran esquema de las cosas”, sostiene Buffini.

“Pero creo que hay algo muy esperanzador en la idea de que somos eslabones de una cadena humana ininterrumpida.

Le di a Basil la frase: ‘Desde la primera huella de una mano en la pared de una cueva, formamos parte de algo continuo'”.


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