Hay más de 40 mil desaparecidos y 36 mil muertos sin identificar en México, reconoce Gobernación
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Hay más de 40 mil desaparecidos y 36 mil muertos sin identificar en México, reconoce Gobernación

Roberto Cabrera informó que la Comisión Nacional de Búsqueda consolidó una base con información genética de más de 50 mil perfiles de familiares de desaparecidos; hay 36 mil 708 personas fallecidas sin identificar en el país.
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17 de enero, 2019
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En México hay 40 mil 180 personas desaparecidas, informó en conferencia el saliente Comisionado Nacional de Búsqueda, Roberto Cabrera Alfaro.

Esta es la primera vez que una institución del gobierno federal reconoce que hay más de 40 mil desaparecidos en el país.

Lee: En 23 años han desaparecido más de 9 mil niños en México

“De la depuración de los registros recolectados de diversas fuentes, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, que aún se encuentra en construcción, arroja que las personas de las que se tiene conocimiento que están desaparecidas hasta la fecha, asciende a 40 mil 180”, detalló Cabrera.

El funcionario también informó que, según datos de la Plataforma México, a la fecha las autoridades cuentan con el registro por huella dactilar de 36 mil 708 personas fallecidas sin identificar.

Aquí puedes revisar la plataforma con los datos

En su informe, Cabrera señaló que, por medio del Grupo de Trabajo de Identificación Humana, la Comisión Nacional de Búsqueda logró identificar a más de 400 personas que se encontraban en calidad de desconocidas, algunas con más de 10 años sin identificar.

Lee también: Dar nombre a desaparecidos en México, un trabajo de la sociedad para devolverles la identidad

Sin embargo, informó que en alrededor de mil 500 casos existe un rezago por parte de las autoridades para dar respuesta sobre el estatus de los cuerpos, “lo que pudiera representar, en el peor de los casos, que se desconozca el paradero de los mismos”.

Cabrera destacó que la Comisión de Búsqueda consolidó una base de datos de información genética de más de 50 mil perfiles de familiares de personas desaparecidas, restos óseos e indicios.

“La información anterior deberá pasar por diversos procesos de verificación; sin embargo, constituye un avance importante para la consolidación del Banco Nacional de Datos Forenses”, aseveró.

Lee: Presupuesto plantea recorte para búsqueda de desaparecidos y protección a periodistas

Durante la presentación del informe, Cabrera confirmó que renunció al cargo el pasado 15 de enero, y, de acuerdo con Reforma, reconoció que México enfrenta “una terrible situación” en materia de desaparición de personas y cuerpos sin identificar.

A casi un año de la creación de la Comisión Nacional de Búsqueda, Cabrera concluyó que la información recabada hasta ahora “no es determinante para poder decir ‘esto es lo que pasó’, ‘es exitoso’ o ‘se fracasó’”, pero dijo, los datos con los que cuentan permiten tener mayor claridad sobre el fenómeno de las desapariciones en el país.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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