Banco Azteca operará tarjetas para entregar los recursos de programas sociales de AMLO
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Banco Azteca operará tarjetas para entregar los recursos de programas sociales de AMLO

Aunque los programas están arrancando esta semana, las tarjetas aún no están listas, ni se ha difundido información sobre el acuerdo entre el banco y el gobierno federal para operarlas.
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Por Andrea Vega y Ana Ávila
11 de enero, 2019
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Banco Azteca emitirá las tarjetas que se distribuirán a los 2 millones 300 mil jóvenes beneficiarios de uno de los programas sociales de Andrés Manuel López Obrador, confirmó Roberto Luques, quien se ha desempeñado como “Servidor de la Nación”, levantando el Censo del Bienestar para la nueva administración federal.

“Banco Azteca es el que va a manejar el fondo económico. Ya está de hecho eso etiquetado. Ya solo falta que Banco Azteca implemente las tarjetas con todos los datos de todos los jóvenes y se les van a entregar”, afirmó.

Lee: Inicia programa de becas de AMLO, pero jóvenes aún no conocen las empresas en las que podrán trabajar

Se eligió a Banco Azteca “porque es el que tiene más sucursales. En las colonias populares hay una tienda Elektra. Ningún otro banco tenía esas características. Por eso los eligieron”, explicó Luques, quien ha ido de casa en casa en Naucalpan informando a la población sobre los programas sociales de la administración federal e invitándolos a sumarse a ellos.

Este jueves, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador entregó en Tlalnepantla las primeras 20 tarjetas a beneficiarios del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, quienes recibirán 3 mil 600 pesos mensuales por un año, a través de esas tarjetas bancarias, mientras reciben capacitación en las empresas inscritas en el programa.

De acuerdo a una entrevista con Luis Niño de Rivera, vicepresidente del Consejo de Administración de Banco Azteca, publicada este jueves por El Sol de México, la institución financiera es una de las elegidas por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para dispersar los recursos de los programas sociales del Bienestar a unos 25 millones de mexicanos, pero precisó que las tarjetas aún no están listas.

Lee: AMLO pide a empresarios moralizar a jóvenes inscritos en su programa de becas

“Estamos trabajando en eso, porque es complejo tecnológicamente. Estamos desarrollando y trabajando muy de cerca con el nuevo gobierno”, afirmó Niño de Rivera en la entrevista con El Sol de México. Y especificó que en total se trata de atender a 25 millones de personas. “Es algo que tenemos que construir tecnológicamente y poner la infraestructura para atenderlos a todos”.

Hasta el momento se desconoce cuáles son las otras instituciones que colaborarán con el gobierno federal en la entrega de recursos de programas sociales.

Animal Político buscó tanto a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, dependencia federal encargada de Jóvenes Construyendo el Futuro, como a Banco Azteca para conocer: cuál fue el contrato o acuerdo que se firmó para manejar el fondo económico del recurso de Jóvenes Construyendo el Futuro, qué procedimiento se realizó para elegir a Banco Azteca como operador, cuáles fueron los criterios para la selección y si se cobrarán intereses a los jóvenes, pero no estuvieron disponibles para responder.

En los lineamientos que se publicaron en el Diario Oficial de la Federación (DOF) para la operación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro no se especifica de qué banco son las tarjetas, ni si se cobrará alguna comisión a los jóvenes a quienes se les entreguen.

En esos lineamientos solo se señala que el apoyo económico será otorgado directamente al becario a través de una tarjeta bancaria, que se entregará en una sola ocasión de manera gratuita al becario, por lo que las reposiciones tendrán el costo que establezca la institución encargada de la dispersión de los recursos económicos.

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Banco Azteca pertenece a Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego. Andrés Manuel López Obrador anunció en noviembre que un grupo de empresarios le propuso la creación de un consejo de asesores para trabajar en conjunto con el próximo gobierno y lograr que México duplique su crecimiento económico.

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“Me gustó mucho (la propuesta) porque de ellos salió que quieren apoyar, que quieren ser consejeros del próximo presidente de la República y les tomé la palabra. Quieren ser miembros de un consejo asesor, quieren ayudar, quieren dar sus puntos de vista”, explicó López Obrador. Uno de los integrantes de este consejo es precisamente Ricardo Salinas Pliego.

Otro nexo entre el empresario y el presidente es Esteban Moctezuma Barragán, actual secretario de Educación Pública, quien hasta julio de 2018 presidió, por 17 años continuos, Fundación Azteca.

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La curiosa historia de cómo el sábado y el domingo se convirtieron en "fin de semana"

La jornada de trabajo de cinco días con un descanso de 48 horas entre el sábado y el domingo es un hecho plenamente aceptado en muchos lugares del mundo. Pero esta costumbre no es tan antigua como puede parecer. Te contamos cuál es su origen.
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24 de enero, 2020
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La idea de reducir la semana laboral de un promedio de cinco días a cuatro está ganando terreno en el mundo.

Las empresas y los políticos han estado considerando un cambio hacia menos horas dedicadas al trabajo, aunque más productivas. Sin embargo, la idea también ha sido ridiculizada.

Como historiador del ocio, me parece que hay una serie de paralelismos entre los debates de hoy y los que tuvieron lugar en el siglo XIX, cuando el fin de semana, como lo conocemos en la actualidad, se introdujo por primera vez.

Tener sábados y domingos fuera del trabajo es en realidad un fenómeno relativamente moderno.

La práctica del “Lunes Santo” imitaba las fiestas religiosas para brindar a los trabajadores un descanso prolongado cada semana

A lo largo del siglo XIX, las leyes redujeron las horas de trabajo en las fábricas e introdujeron descansos regulares.

Pero el fin de semana no surgió simplemente a raíz de una legislación gubernamental, sino que fue moldeado por una combinación de campañas.

Algunas fueron liderados por movimientos de vacaciones de medio día, otros por sindicatos, empresas comerciales de ocio y los propios empleadores.

La creación del fin de semana en Gran Bretaña fue un asunto gradual e incluso desigual, que tuvo que superar las tradiciones populares no oficiales que caracterizaron la semana laboral durante el siglo XIX.

El “Lunes Santo”

Durante gran parte del siglo XIX, por ejemplo, los artesanos calificados adoptaron sus propios ritmos de trabajo, ya que a menudo contrataban espacios para talleres y eran responsables de producir artículos para sus compradores semanalmente.

Esto dio lugar a la práctica del “Lunes Santo”. Si bien imitaba las fiestas religiosas, en realidad era una costumbre completamente secular, promovida por los trabajadores para tener un descanso prolongado en la semana laboral.

Trabajadores, ilustración

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Para poder disfrutar del domingo y del “lunes santo”, en la industria se trabajaba intensamente a partir del martes para terminar los productos el sábado por la noche.

Tradicionalmente trabajaban intensamente a partir del martes para terminar los productos el sábado por la noche para poder disfrutar el domingo como feriado legítimo. Pero también se tomaron los lunes libres para recuperarse del sábado por la noche y los excesos del día anterior.

A mediados del siglo XIX, el Lunes Santo era una institución popular en la sociedad británica. Tanto así que el ocio comercial -como salas de música, teatros y salones de canto- organizó eventos en estas vacaciones no oficiales para aprovechar la oportunidad.

Inicialmente, las fábricas también adoptaron la tradición del Lunes Santo, a pesar de que los fabricantes se opusieron constantemente a la práctica, ya que perjudicaba la productividad.

Pero los trabajadores tenían una devoción religiosa a esa festividad no oficial, lo que dificultaba que se rompiera el hábito. Así fue como continuó prosperando en las décadas de 1870 y 1880.

No obstante, los organismos religiosos y los sindicatos estaban dispuestos a introducir unas vacaciones más formales en la semana laboral.

Las autoridades religiosas argumentaban que un descanso el sábado mejoraría la “cultura mental y moral” de la clase trabajadora.

Por ejemplo, en 1862 el reverendo George Heaviside registró el tono optimista de muchos líderes religiosos cuando, escribiendo en el periódico Coventry Herald, afirmó que un fin de semana permitiría buenas condiciones para una fuerza laboral renovada y una mayor asistencia a la iglesia los domingos.

Trabajadores, ilustración

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Distintos factores confluyeron para permitir que el descanso de la semana laboral se convirtiera en las 48 horas de sábado y domingo.

Los sindicatos, mientras tanto, querían asegurar un descanso más formalizado en la semana laboral que no dependiera de la costumbre.

De hecho, la creación del fin de semana todavía se cita como un logro en la historia de los sindicatos.

Una fuerza laboral sobria

En 1842 se formó un grupo de campaña llamado Asociación de Cierre Temprano. Presionó al gobierno para mantener el sábado por la tarde libre para el ocio de los trabajadores a cambio de un día completo de trabajo el lunes.

La asociación estableció sucursales en ciudades manufactureras clave y sus miembros provenían de las élites civiles locales, los fabricantes y el clero.

Se alentó a los empleadores a establecer sábados de medio día, ya que la Asociación de Cierre Temprano argumentó que fomentaría una fuerza laboral sobria y trabajadora.

Los grupos de abstinencia de los sindicatos también vieron el sábado de medio día como un vehículo para avanzar en la respetabilidad de la clase trabajadora.

Se esperaba que rehuyeran la embriaguez y los deportes brutales como las peleas de gallos, que tradicionalmente se habían asociado con el Lunes Santo.

Trabajadoras, ilustración

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Las clases trabajadoras lograron el descanso del fin de semana hace relativamente poco tiempo.

Para estos activistas, el sábado por la tarde fue señalado como el día en que las clases trabajadoras podían disfrutar de “recreación racional”, una forma de ocio diseñada para evitar el desarrollo de malos hábitos e incentivar el desarrollo de actividades educativas y elevadoras.

Por ejemplo, en Birmingham durante la década de 1850, la asociación escribió en el periódico Daily News que los sábados por la tarde beneficiarían a hombres y mujeres. Había recomendaciones como la siguiente:

“Haga un viaje al campo o, aquellos que se deleitan en la jardinería o cualquier otra actividad que requiera luz del día, podrían emplear su medio sábado de manera útil en vez de trabajar, o podrían emplear su tiempo en mejoras mentales o físicas”.

Oportunidad de negocios

En todo el país, una floreciente industria del ocio vio el nuevo medio día del sábado como una oportunidad de negocio.

Los operadores de trenes acogieron la idea, cobrando tarifas reducidas para los excursionistas al campo los sábados por la tarde.

Con un número creciente de empleadores que adoptaban la idea del medio día, los teatros y las salas de música también cambiaron su entretenimiento estelar de lunes a sábado por la tarde.

Quizás la actividad de ocio más influyente para ayudar a forjar la semana moderna fue la decisión de organizar partidos de fútbol el sábado por la tarde.

La “locura del fútbol”, como se la llamó, despegó en la década de 1890, justo cuando la nueva semana laboral comenzaba a tomar forma.

Por lo tanto, los sábados por la tarde se convirtieron en unas vacaciones muy atractivas para los trabajadores, ya que facilitaban las excursiones más baratas y las nuevas formas de ocio.

Personas en la playa, ilustración

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La costumbre moderna de hacer paseos al aire libre los fines de semana empezó a tomar forma en el siglo XIX.

La adopción del fin de semana moderno no fue ni rápida ni uniforme, ya que, en última instancia, la decisión de una fábrica de dejar libre la mitad del sábado recaía en el empresario.

Las campañas para un fin de semana establecido habían comenzado en la década de 1840, pero no logró una adopción generalizada hasta 50 años más tarde.

A fines del siglo XIX, hubo un fuerte impulso para marcar el sábado por la tarde y el domingo como fin de semana.

Si bien tenían sus diferentes razones, los empleadores, los grupos religiosos, el ocio comercial y los trabajadores vieron el sábado por la tarde como un descanso ventajoso en la semana laboral.

Esto sentó las bases para el fin de semana completo de 48 horas como lo conocemos ahora, aunque esta práctica solo se estableció en la década de 1930.

Una vez más, el fin de semana fue aceptado por los empleadores al descubrir que el descanso completo del sábado y domingo reducía el ausentismo y mejoraba la eficiencia.

*Brad Beaven es profesor de historia social y cultural de la Universidad de Portsmouth.

Lee la historia original en inglés en The Conversation


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