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Carlo Echegoyen

Alto octanaje y ropa sintética de las personas pudo generar la explosión en ducto en Tlahuelilpan

El fiscal general, Alejandro Gertz Manero, indicó que hasta el momento no hay ninguna persona detenida.
Carlo Echegoyen
19 de enero, 2019
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El ducto de Pemex que explotó en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, estaba cargado con gasolina de gran octanaje y el movimiento de las personas en la zona, así como el uso de ropa de materiales sintéticos pudo haber provocado la explosión. Esa es la primera hipótesis, informó el fiscal general, Alejandro Gertz Manero.

El movimiento de las personas, cuya fricción en la ropa habría generado una chispa pudo activar el combustible o los gases en el lugar.

“En el momento del siniestro esa gasolina tenía mucho octanaje, lo que genera gases letales. Muchas de las personas usan ropa de contenido sintético, que también tiene posibilidad de generar reacciones eléctricas. Ese es un principio de investigación”, dijo en conferencia de prensa.

Señaló que esta es la primera línea de investigación que se tiene, aunque recalcó que es preliminar y seguirá investigando otras hipótesis.

Gertz Manero indicó que hasta el momento no hay ninguna persona detenida.

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AMLO no descarta sabotaje

El presidente Andrés Manuel López Obrador informó que se analiza ya la posibilidad de reforzar “en el mediano plazo” los ductos que transportan combustibles en el país, con tecnología del Instituto Mexicano del Petróleo, a fin de que no se puedan poner válvulas o tomas clandestinas.

En conferencia de prensa, advirtió además que el gobierno que encabeza no establecerá relaciones de complicidad con nadie, actuará con rectitud y honestidad, y tendrá cero tolerancia hacia la corrupción e impunidad.

Reconoció que no se pueden cerrar los ductos para la distribución de combustibles, además de que es lo más económico, pero sí hay que reforzarlos y darles mantenimiento. Destacó que la semana próxima se reforzará la distribución con nuevas unidades.

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Asimismo, dijo que no descartan un sabotaje: “No descartamos ninguna posibilidad, sólo que corresponde a la Fiscalía General”.

“En las circunstancias dolorosas no vamos a ceder, tenemos que limpiar al país de la corrupción”.

“Sé que existe la polémica de por qué el Ejército no actúo contra la población, pero estoy del lado de la postura del Ejército: no podemos reprimir; el detener significa desatar una represión, además, era muy riesgoso”.

López Obrador dijo que su intención es enfrentar el huachicoleo ofreciendo trabajo y oportunidades a la población.

Hay 59 carpetas de investigación 

El gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, informó que hasta el momento suman 73 personas fallecidas y 74 lesionadas por la explosión.

Fayad detalló que del número de lesionado son atendidos de la siguiente manera: 26 personas en hospitales ubicados en Hidalgo y las demás 50 personas con heridas, se encuentran recibiendo atención médica en CDMX, el Estado de México, Querétaro y Guanajuato.

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El gobernador explicó que de los 74 heridos actuales, 7 son menores de 18 años; 30 tienen entre 18 y 29 años; y 36, entre 30 y 54 años. Fayad agregó que hay un herido de 12 años y otro de 63.

Se analiza trasladar a algunos de ellos a Estados Unidos para que continúen su atención médica. “Vamos a comenzar con el traslado, sobre todo de menores de edad, de heridos al hospital Shriners, en Galveston, Texas”, comentó el gobernador.

Indicó que hay 59 carpetas de investigación y han sido atendidas más de 300 personas por estos hechos.

Información en desarrollo…

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¡Deja de tratar de ser feliz! No estamos diseñados para serlo

La industria de la felicidad ha contribuido a crear la fantasía de que la felicidad es un sueño que todos podemos alcanzar. Pero, como reflexiona el psiquiatra Rafael Euba, los humanos no evolucionamos para ello. Es más, el estado de ánimo fluctuante es lo que nos hace ser humanos.
Getty Images
22 de julio, 2019
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Una gigantesca industria de la felicidad y el pensamiento positivo, valuada en cerca de US$11,000 millones al año, ha contribuido a crear la fantasía de que alcanzar la felicidad es un objetivo realizable.

Perseguir el sueño de la felicidad es un concepto muy estadounidense, exportado al resto del mundo mediante la cultura popular.

De hecho, la “búsqueda de la felicidad” es uno de los “derechos inalienables” de los estadounidenses.

Desafortunadamente, esto ha contribuido a crear una expectativa que la vida real se niega obstinadamente a cumplir.

Porque incluso cuando todas nuestras necesidades materiales y biológicas estás satisfechas, el estado de felicidad sostenida sigue siendo una meta teórica y elusiva, tal y como lo descubrió Abderramán III, Califa de Córdoba, en el siglo X.

Él era uno de los hombres más poderosos de su época que había hecho grandes logros militares y culturales, y que disfrutaba también de los placeres terrenales que le proporcionaban sus dos harenes.

Hacia el final de su vida, sin embargo, decidió contar el número exacto de días en los cuales se sintió feliz. Sumaban exactamente 14.

La felicidad, como decía el poeta brasileño Vinicius de Moraes, “es como una pluma llevada por el viento. Vuela liviana, pero no por mucho tiempo”.

La felicidad es una construcción humana, una idea abstracta que no tiene equivalente en la experiencia humana.

Los afectos positivos y negativos residen en el cerebro, pero la felicidad sostenida no tiene una base biológica. Y, quizás esto sorprenda, creo que esto es algo de lo que hay que estar felices.

Naturaleza y evolución

Los humanos no están diseñados para ser felices o incluso estar contentos. En cambio, estamos diseñados primordialmente para sobrevivir y reproducirnos, como cualquier otra criatura en el mundo natural.

Mujeres con distintas expresiones faciales.

Getty Images
Al menos si no eres feliz, no es por tu culpa.

La naturaleza desalienta el estado de satisfacción porque bajaría la guardia contra posibles amenazas a nuestra supervivencia.

El hecho de que la evolución haya priorizado el desarrollo de un lóbulo frontal grande en nuestro cerebro (lo cual nos da capacidades analíticas y ejecutivas excelentes) por sobre la capacidad natural de ser felices, nos dice mucho sobre las prioridades de la naturaleza.

Distintas ubicaciones geográficas y circuitos en el cerebro están asociados con ciertas funciones neurológicas e intelectuales, pero la felicidad, al ser una mera construcción sin base neurológica, no se encuentra en el tejido del cerebro.

De hecho, expertos en este campo argumentan que el fracaso de la naturaleza en desterrar la depresión del proceso evolutivo (a pesar de sus obvias desventajas en términos de supervivencia y reproducción) se debe precisamente al hecho de que la depresión como adaptación juega un rol útil en tiempos de adversidad, ayudando al individuo deprimido a no involucrarse en situaciones riesgosas e imposibles en las que él o ella no pueden ganar.

Los pensamientos depresivos pueden también cumplir la función de resolver problemas en momentos difíciles.

Moralidad

La industria actual de la felicidad tiene parte de sus raíces en códigos de la moral cristiana, muchos de los cuales nos dirán que hay una razón moral por cada momento de infelicidad que podamos experimentar.

Dirán, con frecuencia, que se debe a nuestras propias carencias morales, nuestro egoísmo y nuestro materialismo.

Cerebro

Getty Images
Distintas ubicaciones geográficas y circuitos en el cerebro están asociados con ciertas funciones neurológicas e intelectuales, pero la felicidad, al ser una mera construcción sin base neurológica, no se encuentra en el tejido del cerebro.

Abogan por un estado de virtuoso equilibrio psicológico mediante la renuncia, el desapego y el control del deseo.

Pero estas estrategias solo tratan en realidad de encontrar un remedio a nuestra inhabilidad innata de disfrutar de la vida de forma consistente, por eso debemos consolarnos con el conocimiento de que la infelicidad no es nuestra culpa. Es la culpa de nuestro diseño natural. Está en nuestros genes.

Los defensores de un camino moralmente correcto hacia la felicidad también desaprueban el tomar atajos con la ayuda de drogas psicotrópicas.

George Bernard Shaw dijo: “No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla que a consumir riqueza sin producirla”. Aparentemente, hace falta ganarse el bienestar, lo que prueba que no es un estado natural.

Los habitantes de la novela de Aldous Huxley “Un mundo feliz” viven perfectamente felices con la ayuda de “soma”, una droga que los mantiene dóciles y contentos.

En su novela, Huxley da a entender que un ser humano libre debe inevitablemente sentirse atormentado por emociones difíciles.

Si nos dan la opción entre tormento emocional y placidez feliz, sospecho que muchos elegirían la última.

Pero el “soma” no existe, por tanto el problema no es que el acceso a la satisfacción confiable y constante por medios químicos sea ilegal, sino que es imposible.

Las sustancias químicas alteran la mente (lo cual a veces puede se bueno), pero como la felicidad no está vinculada a un patrón de función cerebral en particular, no podemos replicarlo químicamente.

La infelicidad que te hace humano

Aldous Huxley

BBC
En la novela “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, la gente vive perfectamente feliz con la ayuda de una droga que los mantiene dóciles y contentos.

Nuestras emociones son mixtas e impuras, desordenadas, enredadas y, a veces, contradictorias. Investigaciones han mostrado que las emociones y afectos positivos y negativos pueden coexistir en el cerebro y ser relativamente independientes el uno del otro.

Este modelo muestra que el hemisferio derecho procesa preferencialmente las emociones negativas, mientras que las emociones positivas son procesadas por el lado izquierdo.

Cabe recordar que, entonces, no estamos diseñados para ser consistentemente felices. En cambio sí lo estamos para sobrevivir y reproducirnos.

Estas son tareas difíciles, por eso estamos preparados para luchar y esforzarnos, buscar gratificación y seguridad, combatir amenazas y evitar el dolor.

El modelo de emociones en competencia planteado por la coexistencia del placer y el dolor se acomoda a nuestra realidad mucho mejor que la dicha inalcanzable que nos quiere vender la industria de la felicidad.

Es más, pretender que cualquier grado de dolor es anormal o patológico solo generará sentimientos de que somos inadecuados y frustración.

Postular que no hay algo tal como la felicidad puede parecer un mensaje puramente negativo, pero el lado positivo, el consuelo, es el conocimiento de que la insatisfacción no es un fracaso personal.

Si a veces eres infeliz, esto no es una falta que exige una reparación urgente, como pregonan los gurúes de la felicidad.

Lejos de ser así. Esta fluctuación es, de hecho, lo que te hace humano.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Rafael Euba es epecialista y profesor de psiquiatría de la tercera edad en el King’s College London. Está afiliado al Oxleas NHS FT y al London Psychiatry Centre.


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