close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Carlo Echegoyen

Cómo ocurrió la explosión, antecedentes de ordeña y la actuación del Ejército: Lo que se sabe de la tragedia en Tlahuelilpan

El ducto en el que se dio la toma clandestina, que derivó en la explosión en Tlahuelilpan, es muy importante porque surte a la refinería de Tula.
Carlo Echegoyen
20 de enero, 2019
Comparte

La gente se acercó para tomar gasolina. La tarde del viernes 18 de enero, fue reportada una toma clandestina en el kilómetro 226 del ducto Tuxpan-Tula, en la localidad de San Primitivo del municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo. Decenas de pobladores, al ver brotar el combustible, en un chorro que alcanzó hasta los seis metros de altura, se aproximaron para tratar de llevárselo en bidones.

Una escena que se ha vuelto recurrente, en diferentes estados del país, con los casos de ordeña de ductos, aunque esta vez los acontecimientos derivaron en una explosión que cobró la vida de más de 76 personas, y dejó decenas de heridos.

De acuerdo con el gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, tras el reporte de Pemex las Fuerzas Armadas acudieron “inmediatamente” y “después de las 17:00 horas” ya se encontraban en la zona donde se registró la toma clandestina, que está a unos 13 kilómetros de la refinería de Tula. También llegó personal de Seguridad Pública del municipio, la Agencia de Seguridad Estatal, personal de Protección Civil y Bomberos.

Ahí, según Fayad, la acción de autoridades locales y militares fue tratar de persuadir a la gente, para que se retirara del lugar, porque corría peligro al estar en contacto con el combustible. Pero la mayoría ignoró ese llamado.

El gobernador de Hidalgo en conferencia conjunta con autoridades federales, el 19 de enero, dijo que Pemex reportó a la Sedena la perforación ilegal a las 16:50 horas, aunque el diario El País citó el testimonio de un militar, mencionando que el ducto fue detectado por una patrulla del Ejército desde las 14:oo horas.

En un conferencia este domingo, el secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo, dio un dato que coincide con el del diario español, respecto a que la Sedena detectó la toma clandestina a las 14:30 horas, aunque según lo dicho por el funcionario en ese momento no era una “fuga relevante”, y fue hasta que se incrementó y se llegaron a ciertos parámetros, que se decidió cerrar la válvula.

A las 15:45 horas, dijo Durazo, se aglomeró la población y el personal militar conminó a la gente a retirarse; a las 17:00 horas, arribó personal de la Gendarmería, a las 17:30 llegaron refuerzos de Sedena, a las 18:20 se cerró la válvula y a las 18:52 horas ocurrió la explosión.

De acuerdo con lo dicho por el secretario, transcurrieron al menos cuatro horas entre que el Ejército detectó la toma clandestina (14:30 horas) y la explosión (18:52 horas); tiempo en que la gente estuvo recopilando gasolina en garrafas, algunos incluso haciendo uno o dos recorridos, para llevarse la mayor cantidad posible, de acuerdo con testimonios.

Foto: AFP

La actuación del Ejército

El secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, dijo en conferencia de prensa que el oficial del Ejército que se encontraba al mando de la base de operaciones, encargada de revisar esa zona de ductos de Pemex, tenía 25 elementos bajo su mando, y que detectaron la toma clandestina en Tlahuelilpan “todavía en un momento que no tenía mucha salida el combustible”.

Según el reporte que le dieron al titular de Sedena, “había algunas personas ahí, cercanas a la toma”, y “poco a poco fue incrementando la salida de combustible en el ducto en la toma clandestina hasta llegar a alcanzar seis o siete metros de altura.

Lee: El Ejército actuó oportunamente, pero fue rebasado; plan contra huachicoleo seguirá: AMLO

Cuando empieza a incrementarse esta salida del combustible del ducto también se reúne una mayor cantidad de personas; informa el oficial  que había entre 600 y 800 personas que empezaron a llegar ahí, al área de la toma”.

Según lo explicado por el secretario, cuando llegó la presencia militar a la zona de la toma clandestina, “había algunas personas”, y luego, al observar cómo brotaba el combustible, se congregó más y más gente, hasta ser unas 800. Entonces los elementos del Ejército buscaron persuadir a los habitantes, para que se alejaran, sin tener éxito.

Cresencio Sandoval aceptó que la cantidad de pobladores “obligó” a los 25 elementos del Ejército a hacerse a un costado. Eso dijo en una primera conferencia, que eran unos 25 elementos, aunque un día después, el 20 de enero, dio la versión de que ese primer grupo sí solicitó refuerzos, y que cerca de las 17:00 llegaron otras dos bases, de 30 militares cada una, además de elementos de la Gendarmería.

El presidente López Obrador también dijo que estuvieron en la zona elementos de la Policía Federal y la Marina, aunque no detalló cuántos elementos.

El titular de Sedena también detalló que no detectaron que los habitantes que acudieron por el combustible tuvieran algún tipo de arma.

En cuanto a corporaciones locales, el gobierno de Hidalgo solo indicó que había acudido personal de Seguridad Pública del municipio, la Agencia de Seguridad Estatal, personal de Protección Civil y Bomberos, aunque sin detallar la cifra de elementos, ni la hora en que llegaron.

Te puede interesar: Esta es la lista de heridos tras explosión en Hidalgo y los hospitales donde son atendidos

“Él (el oficial a cargo, del que no dio su nombre) busca evitar que las personas se acerquen al ducto por la peligrosidad que éste presentaba, trata de persuadirlos, a los pobladores, pero hacen caso omiso y se tornan algunos de ellos un poco agresivos, y al verse rebasado por la cantidad de gente que estaba llegando con sus recipientes para llenarlos de combustible, es  obligado a retirarse a un costado, busca no tener una confrontación”, relató el secretario de Defensa.

“No se retira del área, queda ahí a un costado, pendiente de lo que  estaba sucediendo. Y sigue incrementándose la gente, siguen llegando pobladores con los recipientes para llenarlos de combustible. Inclusive, informa que hay personas que se llenan de combustible en sus ropas por la misma presión que tenía la salida”, agregó.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, consideró que fue correcta la actuación del Ejército.

“La actitud, la acción del Ejército fue correcta, les diría yo que oportuna. No es fácil ante una multitud hacer prevalecer el orden, aun explicando sobre los riesgos”, mencionó el mandatario federal.

“En el caso de que se hubiese pedido auxilio, no se hubiese logrado  mucho, porque todo esto se da también de repente, llega muchísima gente y hay el antecedente que cuando se dan estos casos no se respeta  ni siquiera a los elementos del Ejército, se enfrenta la población. Hay otros casos sobre esto”.

El 13 de enero pasado, se reportó el caso de 10 militares que fueron retenidos durante varias horas por pobladores de la localidad de Santa Ana Ahuehuepan, en Tula, Hidalgo, al realizar un operativo contra el robo de combustible.

Los antecedentes de ordeña

El ducto Tuxpan-Tula, en el que se dio la toma clandestina que derivó en la explosión en Tlahuelilpan, “es muy importante porque surte a la refinería de Tula con gasolinas o con componentes para la gasolina”, dijo el titular de Pemex, Octavio Romero Oropeza.

Según el funcionario, el ducto Tuxpan-Tula estaba suspendido desde el 23 de diciembre, y hasta el 16 de enero había sido reactivado, para el “proceso de empaque” de gasolina Premium y el componente llamado MTB.

El titular de Pemex explicó que cuando detectaron actividad irregular en el ducto Tuxpan-Tula, se redujo la presión aplicando los protocolos correspondientes.

Según el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, la válvula fue cerrada a las 18:20 horas, casi cuatro horas después de que la Sedena detectó la toma clandestina, y media hora antes de que ocurriera la explosión. De acuerdo con lo dicho por las autoridades federales, al estar la toma clandestina en una zona baja, y dada la carga de combustible (el ducto estaba lleno, según dijo la secretaria de Energía), es que siguió brotando el hidrocarburo.

“Se venía operando a 20 kilogramos de presión, y cuando ocurre esto, la suspensión y el cierre en la válvula, ya se queda en apróximadamente cinco o seis kilogramos de presión”, mencionó el director de Pemex.

Romero Oropeza apuntó que en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, a lo largo del ducto Tuxpan-Tula, se habían detectado 10 tomas clandestinas de hidrocarburo en los últimos tres meses. 

El 18 de diciembre pasado, dijo, en el mismo municipio ya se había desatado un incendio, por una toma clandestina, y tardó 12 horas en apagarse.

En respuestas a solicitudes de información, Pemex indicó que en Tlahuelilpan, Hidalgo, han sido detectadas tomas clandestinas al menos desde 2011, cuando se registró un caso; luego fueron seis en 2013, ocho en 2014, dos en 2015, seis en 2016, y tres entre el uno de enero y el 16 de febrero de 2017.

Tlahuelilpan, a 70 kilómetros de la ciudad de Pachuca, tenía una población de 19,389 habitantes hasta el registro del Inegi de 2015. De acuerdo con los datos de Coneval, de ese año, la mitad de su población tenía condición de pobreza, y 7.1% pobreza extrema.

La agencia AFP relató que sus periodistas hicieron un recorrió por el poblado cercano al lugar de la explosión, y observaron calles pavimentadas, con servicios y comercios. Los pobladores les mencionaron que se dedican a la agricultura y el transporte.

Un vecino mencionó que, al ganar muy poco, algunos campesinos ven como una oportunidad el involucrarse en actividades como la extracción de combustible de tomas clandestinas, su compra y venta.

“Para muchos como yo, que no acabamos la secundaria, los huachicoleros también generan empleo para las familias pobres, y los políticos no sufren de las carencias que nosotros sufrimos, y además no vamos a comprar la gasolina a 20 pesos, porque no nos alcanza”, dijo a Notimex un habitante de la zona.

Testimonios

“Yo nada más llegué porque me dijeron que estaban regalando gasolina”, relató al diario Reforma un campesino de 37 años, Édgar, quien acudió a la toma clandestina en Tlahuelilpan el viernes. En su caso, alcanzó a llenar un garrafón con gasolina y luego se alejó, por lo que no sufrió heridas.

“Yo me salvé porque ya había sacado un garrafón y lo vine a dejar, y cuando yo regresé por el otro, fue cuando vimos la explosión. Yo vi cuando explotó y apenas iba a entrar otra vez.

“Cuando iba la mitad del camino, que se prende. Aventé el pinche garrafón y a correr. Todavía me jalé a un chavo que iba bien quemado. Lo aventé ahí a la zanja, ahí nos aventamos los dos adentro de la zanja, y ya de ahí otro chavo nos ayudó a salir, pero yo cuando salí ya mi gasolina ya no estaba, o sea no me llevé nada”.

Otro poblador, de acuerdo con testimonios recabados por Notimex, coincidió en el relato de que el viernes comenzó a extenderse el rumor de que “estaban regalando gasolina”, en Tlahuelilpan, aunque “la gente que llegó no sabía (extraer gasolina), venían hasta de Actopan y otros pueblos de por aquí”.

Los heridos

De las personas que fueron hospitalizadas, 49 tienen entre 15 y 34 años, la mayoría de ellos hombres, según dijo el secretario de Salud federal. El gobernador de Hidalgo habló de siete menores de edad lesionados, entre ellos un joven de 12 años. 

Algunos de los pacientes, dijo el gobernador, sobre todo los menores de edad, serían trasladados al hospital Shriners, en Galveston, Texas. En la página del gobierno de Hidalgo, las autoridades han publicado listas actualizadas de los nombres de los heridos, su ubicación y su estado de salud.

Lee: Harán pruebas genéticas para identificar a víctimas de explosión en Hidalgo; trasladan los primeros cuerpos

La investigación 

En cuanto a la investigación sobre la toma clandestina, qué originó el incendio y quiénes son los responsables, el fiscal General, Alejandro Gertz Manero, dijo que policías ministeriales acudieron a la zona, para recabar evidencia, y que ya cuentan, entre otros elementos, con videos de los momentos en que la gente acudía para llevarse gasolina de la toma clandestina.

Sin embargo, dijo, en la investigación hay una serie de limitantes, por lo que se hará lo que sea “humanamente posible” para esclarecer el caso.

“Las personas que estaban más cerca de la explosión fallecieron y eran los que estaban realmente pegados al área donde ocurrió esta desgracia. Entonces, tenemos una serie de limitaciones, de investigación, pero eso no significa que no podamos llenar todo el espectro de investigación alrededor, con todos los peritajes que vamos a levantar de voces, de sonidos, de videos, de toda clase de pruebas y las testimoniales que nosotros ya estamos levantando en la población”, dijo Gertz Manero.

Foto: AFP

En una conferencia de prensa el sábado, el funcionario mencionó que las primeras diligencias ya han dado datos preliminares, respecto a la forma en que ocurrieron los hechos.

Una hipótesis, dijo, es que muchas de las personas que se acercaron por gasolina utilizaban ropa sintética, que tiene la posibilidad de “generar reacciones eléctricas”; esto, mientras el ducto afectado “estaba cargado con gasolina de muy alto octanaje”.

Ese es un principio de investigación, dijo Gertz, “no es una contundencia, ni un resultado final”, que el movimiento de tantas personas en un área cargada  de gases, además del combustible líquido brotando de la toma, “pudo haber generado esa explosión”. 

Gertz Manero, cuestionado por la prensa, mencionó que “evidentemente” alguien hizo de manera intencional una perforación en el ducto, para obtener hidrocarburo de manera ilegal, aunque definir con precisión quién lo hizo tiene las limitantes ya mencionadas.

El incendio por la toma clandestina en Tlahuelilpan, según los datos oficiales, duró unas cinco horas. A las 00:02 horas ya del sábado 19 de enero, Pemex informó que ya había sido sofocado.

El gobernador Fayad, sobre el tema de las indagatorias, dijo que “se cuenta ya con 59 carpetas de investigación iniciadas en las agencias del Ministerio Público, para asentar los datos de las  víctimas”.

La postura de AMLO

El presidente de México, tras la tragedia en Tlahuelilpan, dijo que su gobierno seguirá combatiendo el robo de hidrocarburos, aunque en los casos de perforaciones a ductos y habitantes que acudan a tratar de llevarse el combustible, no se buscará una confrontación.

“Nosotros vamos a seguir convenciendo, persuadiendo a la gente. Nosotros tenemos la convicción de que el pueblo es bueno, que es honesto”, mencionó López Obrador.

“Que, si se ha llegado a estos extremos, a estas prácticas es porque se le abandonó por completo, y esto significa que no han tenido posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas, porque hay millones de pobres en el país, gente que no tiene ni siquiera para lo más indispensable. Por eso es que ha proliferado este tipo de actitudes”.

López Obrador ha acusado que en los gobiernos federales previos se permitió el robo de hidrocarburos y pérdidas millonarias para Pemex, el llamado huachicoleo, por lo que activó una estrategia de cerrar ductos en casos específicos y cambiar el sistema de distribución, optando por pipas, lo que ha provocado desabasto en diferentes entidades, entre ellas Hidalgo.

Mientras el mandatario federal ha pedido paciencia y apoyo de los ciudadanos, partidos de oposición critican la estrategia y la afectación a la gente, que no puede recargar con normalidad combustible.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
EPA

La familia LeBarón: una historia de fe, poligamia y violencia de los cárteles de la droga

La historia de los LeBarón en México se remonta a finales del siglo XIX, cuando Alma Dayer LeBarón fundó en Chihuahua su propia colonia mormona con libertades muy particulares, como la poligamia.
EPA
9 de noviembre, 2019
Comparte

Nueve miembros de una prominente familia mormona en el norte de México, todas mujeres y niños, fueron asesinados a tiros el 4 de noviembre en un territorio cuyo control es disputado por el Cartel de Sinaloa y la banda La Línea.

México, que ha experimentado un alto índice de criminalidad durante más de una década, ha visto aumentar la violencia en las últimas semanas.

El 17 de octubre, un tiroteo en la ciudad de Culiacán que involucró al Cártel de Sinaloa llevó a las autoridades a liberar a Ovidio Guzmán, hijo del capo de la droga convicto Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En el contexto de tanto derramamiento de sangre, los asesinatos de los LeBarón son altamente inusuales y trágicamente cotidianos.

A diferencia de la mayoría de las víctimas de asesinato en México, los LeBarón son ciudadanos estadounidenses y mormones, parte de una comunidad religiosa que se separó de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días del estado de Utah (EE.UU.) hace años.

Una de las camionetas de los LeBarón

EPA
Una de las camionetas en las que viajaba una mujer y cuatro niños fue atacada a tiros e incendiada.

Pero, como han escrito muchos periodistas mexicanos, el activismo por la paz de Julián LeBarón también podría haber convertido a su comunidad en un objetivo.

Y los LeBarón tienen una historia de encuentros violentos con el crimen organizado.

Mormones en la historia mexicana

En mi libro de 2018 sobre enclaves religiosos en México procedentes de Estados Unidos y Canadá, investigué la comunidad de los Santos de los Últimos Días y los mormones LeBarón del estado de Chihuahua, asentados cerca de la frontera con Estados Unidos.

Por lo general, los miembros de estas comunidades son algo reacios a hablar con extraños, más allá del proselitismo.

Pero como persona de origen menonita con parientes en colonias menonitas en México, pude entrevistar a miembros de la rama mexicana de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el nombre oficial de la iglesia mormona dominante.

Un funeral de la familia LeBarón

Reuters
Las raíces de la familia LeBarón se remontan a finales del siglo XIX.

Junto con los Romney, parientes del senador Mitt Romney, cuyo padre nació en México, los LeBarón se encuentran entre las familias más famosas de la historia mormona.

Los miembros de la comunidad de Santos de los Últimos Días de Utah emigraron a México en la década de 1880 para seguir sus creencias religiosas y vivir en familias polígamas, lo cual era ilegal en los Estados Unidos.

La poligamia también era ilegal en México, pero el gobierno allí ofreció una definición flexible de familia y no hizo cumplir sus leyes contra la poligamia.

Alma Dayer LeBarón, el patriarca, nació en 1886 y creció como Santo de los Últimos Días en Colonia Dublán, Chihuahua.

El rancho de los LeBarón

Getty Images
Los LeBarón actualmente tienen tierras en el estado mexicano de Chihuahua, cerca de la frontera con Estados Unidos.

En 1904, se casó con una mujer de la cercana Colonia Juárez. Ella lo dejó cuando él buscó un matrimonio polígamo.

LeBaron huyó de la Revolución Mexicana hacia Utah en 1912, donde se casó con dos mujeres, Maude McDonald y Onie Jones, y tuvo lo que se ha descrito como “una gran familia de hijos”.

Juntos regresaron al norte de México en 1924 para descubrir que sus vecinos Santos de los Últimos Días no aceptaban su poligamia.

Entonces “Dayer” LeBaron estableció su propia colonia, conocida como su apellido, en Galeana, Chihuahua.

Map

Hoy se extiende aproximadamente 10 kilómetros a lo largo de una carretera municipal y tiene poco más de 6 km de ancho, rodeada de campos de cultivo.

LeBaron también comenzó su propia iglesia mormona.

Pobreza y conflictos

Durante 50 años, los LeBaron fueron y vinieron a través de la frontera México-Estados Unidos, tiempo en que los hijos de “Dayer” sirvieron como misioneros evangelizadores en nombre de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La comunidad tuvo que enfrentar la pobreza y, a partir de la década de 1970, se topó con conflictos de tierras con una comunidad agrícola cercana a la que el gobierno le había otorgado tierras después de la Revolución Mexicana.

La tierra de la colonia LeBaron pudo haber sido comprada ilegalmente y haber despojado a esa concesión de tierra vecina.

Miembros de la familia LeBarón

Reuters
Muchos miembros de la familia LeBarón tienen la doble nacionalidad mexicana-estadounidense. Se reunieron para el funeral de los 9 asesinados.

Los campesinos del área llamaron a los LeBaron “invasores estadounidenses” y destruyeron sus cercas. Esto permitió que el ganado ingresara a los campos de esa familia, lo que dañó los cultivos.

Los jueces en México, sin embargo, se pusieron del lado de los LeBaron, a quienes vieron como miembros productivos de la economía local.

Con el paso del tiempo, los enfrentamientos de tierras entre los ganaderos mormones y mexicanos se habían disipado en buena medida. Pero el año pasado resurgió el conflicto.

Un miembro de la familia LeBarón recolecta fruta

Getty Images
Los LeBarón han tenido conflictos con los agricultores de la región de Chihuahua en donde viven por disputas de tierra y agua.

Después de la muerte de Alma “Dayer” LeBaron en 1951, sus hijos Joel, Ross, Ervil y Verlan, no estuvieron de acuerdo sobre el futuro de la iglesia que su padre había establecido, lo que provocó violencia dentro de la familia y la formación de nuevos grupos fundamentalistas.

Ervil LeBaron fue arrestado y condenado por el asesinato de su hermano en 1972. Ese veredicto fue revocado más tarde, pero en 1981 un tribunal de Utah condenó a Ervil por un asesinato diferente. Murió ese año.

Los miembros de esta comunidad fueron señalados por cometer constantes palizas, matrimonio de menores y otros abusos entre ellos, en el libro de memorias “La hija del polígamo” que escribió una mujer que se fugó del clan, Anna LeBaron.

Los LeBaron también han sido víctimas de la violencia en México.

Julián LeBarón

Reuters
Julián LeBarón se convirtió en activista por la paz en México tras el asesianto de dos miembros de su familia en 2011.

Eric LeBaron, de 16 años, fue secuestrado por narcotraficantes en 2009. Su familia presionó exitosamente al gobierno en busca de ayuda y aseguró su liberación.

Como represalia, en 2011 un cartel mató al hermano de Eric, Benjamín, y a su cuñado Luis Widmaren.

Enfadado por la violencia, Julián LeBaron se unió ese año a un movimiento de paz nacional fundado por el poeta Javier Sicilia.

Según reportó la prensa, LeBaron y Sicilia rompieron en 2012. Pero después del asesinato del primo de Julián y otros miembros de la familia el 4 de noviembre, Sicilia escribió una carta de condolencia alentando a Julián a trabajar para “poner un verdadero alto a tanto dolor”.

Integrados a México

Como muestra su activismo por la paz, los LeBaron están más integrados en la sociedad mexicana que otros grupos minoritarios religiosos que he estudiado.

Los LeBarons han buscado durante mucho tiempo conexiones con otros mexicanos para hacer proselitismo sobre sus creencias.

Julián LeBarón y Javier Sicilia

Getty Images
Julián LeBarón se unió al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad del poeta Javier Sicilia.

Y Alex LeBaron, de 39 años, de esta comunidad, ha trabajado para el gobierno de Chihuahua.

De 2015 a 2018 , incluso fue un funcionario electo. También se casó con una mujer mexicana, Brenda Ríos, en una ceremonia católica.

Al igual que otros mexicanos del norte, los LeBaron son una comunidad completamente transfronteriza. Gran parte de su poder adquisitivo en México proviene de las remesas enviadas por familiares hombres que trabajan en Estados Unidos.

Al igual que sus vecinos, los LeBaron son vulnerables a la violencia que los rodea.

El número de muertos en México en 2019 está en camino de superar los 33.341 asesinatos registrados en 2018.

A pesar de que la nueva Guardia Nacional fue creada para combatir el crimen, el año pasado fue el año más mortal de México desde que comenzó el recuento moderno hace 20 años.

Una camioneta con impactos de bala

Reuters
El caso de la familia LeBarón asesinada el 4 de noviembre causó repercusión tanto en México como en EE.UU.

La violencia en el estado de Chihuahua, donde la tasa de homicidios ha disminuido notablemente en los últimos años, está repuntando.

Por lo tanto, los LeBaron pueden tener una historia de fondo poco común.

Pero desde los secuestros hasta los horripilantes asesinatos, comparten una familiaridad con la tragedia que muchos mexicanos conocen demasiado bien.

*Rebecca Janzen es profesora asistente de Español y Literatura Comparada en la Universidad de Carolina del Sur (EE.UU.) .Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

Puedes leer el artículo original en este enlace.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Vj_t9HtAFOY

https://www.youtube.com/watch?v=vFY6U5zH1-4

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.