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Plan contra huachicol deja pérdidas por 1,250 mdp y afecta transporte de materia prima: empresarios
La Coparmex y el CCE exigieron al gobierno federal implementar una estrategia para regularizar la distribución de combustible, pues dijeron, la escasez comienza a afectar las actividades productivas en algunos estados.
10 de enero, 2019
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Empresarios mexicanos expresaron su apoyo y reconocimiento a la estrategia del gobierno para combatir el robo de combustibles, pero señalaron que es necesario que exista un plan que regularice la distribución de gasolina en el país.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) respaldó los esfuerzos del gobierno federal para terminar con el robo y distribución ilegal de combustible, sin embargo, su presidente, Gustavo Hoyos, criticó que la estrategia emprendida “ha adolecido de graves errores y una implementación que ha resultado extremadamente dañina en primer lugar para la población en general, y en segundo término para las empresas”.

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“Desde la Coparmex exigimos una revisión de emergencia de la estrategia integral para enfrentar este fenómeno de tal manera que se pueda restablecer el servicio a la brevedad posible. No hay tiempo que perder, cada día la afectación crece”, señaló.

Añadió que hasta el momento, el desabasto de gasolina ha provocado pérdidas por 1,250 millones de pesos en empresas de Michoacán, Querétaro y Guanajuato.

El presidente de la Confederación exigió que “nunca más una medida así sea implementada de buena fe, debe ejecutarse sin planeación ni estrategia”.

En el acto, presidentes de la organización en estados como Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Querétaro, que han sido afectados por el desabasto, se sumaron a la exigencia de que se restablezca en el corto plazo la distribución de combustible, debido a que han comenzado a sufrir afectaciones en el transporte de materias primas.

Asimismo, hicieron un llamado al gobierno federal para que “no se oculte información, que no se trate de tapar la realidad con un dedo, porque esto ha generado una falta de confianza en la información tardía e imprecisa que se ha generado desde el gobierno federal y Pemex”.

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Este miércoles el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, reconoció la intención del gobierno para combatir el robo de combustible, pero demandó que se regularice su distribución.

Entrevistado luego de la Reunión de Embajadores y Cónsules, Castañón dijo que no han registrado pérdidas considerables porque no se ha detenido la producción ni se han generalizado los problemas de abasto, pero pidió que las autoridades no tarden en resolver la falta de gasolina en algunos estados.

El presidente de la CCE agregó que, si el plan es integral y se tienen tiempos definidos para resolver el desabasto las empresas podrán administrar por algunos días sus recursos para continuar trabajando, pero en caso de que no se cuenten con fechas definidas encontrarán dificultades para continuar trabajando.

Lee: Fuga en ducto agravó desabasto de gasolina: AMLO pide paciencia y no caer en pánico

Por su parte, la Cámara Nacional del Autotrasporte de Carga (Canacar) se ofreció a cooperar con el gobierno federal para trasladar combustible en estados del centro y norte del país que enfrentan problemas de suministro.

El presidente del organismo, Leonel Alvarez, indicó que la Canacar-Tabasco cuenta con aproximadamente 60 pipas o “carros tanque” que, en caso de ser requeridas, podrían transportar gasolina a estados con desabasto.

En entrevista, Alvarez mencionó que la única solicitud que harían al gobierno es que se les otorgue más seguridad para circular en las carreteras, pues la distribución de esta forma implica que podrían darse robos de pipas.

Con información de Notimex.

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BBC
Las insólitas formas de pagar por la gasolina (que es casi gratuita) en Venezuela
Nicolás Maduro anunció en agosto del año pasado que la gasolina pasaría a venderse a precios internacionales en Venezuela. Casi un año después, sigue siendo casi totalmente gratuita y los empleados de las gasolineras completan su escaso sueldo con los regalos más insospechados de los conductores.
BBC
27 de mayo, 2019
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Egar recoge la manguera y arruga el billete de diez bolívares que le tiende el conductor que acaba de llenar el tanque. Luego lo arroja a la caja de cartón en el suelo en la que guarda la recaudación del día de la gasolinera de Caracas en la que trabaja.

Hay un montón de bolívares. Pero el bolívar vale tan poco que el valor total de esa montaña de papel no llega ni a medio dólar al cambio.

Así que junto al dinero hay otras cosas con las que le pagan los clientes y que Egar aprecia más.

“Algunos me dan paquetes de arroz o de harina pan; esos son los buenos clientes”, cuenta.

“A veces te dan caramelos, paquetes de galletas; uno acepta lo que le den”.

Cuenta que es raro el día en el que los conductores dejan más de 2.000 bolívares, menos de medio dólar al cambio, que además habrá de repartir con sus compañeros.

En Venezuela la gasolina es casi totalmente gratis y un empleado de los que la sirven en las estaciones de la petrolera estatal venezolana, PDVSA, cobra un sueldo mínimo, unos 40.000 bolívares al mes, menos de 10 dólares al cambio.

Y por eso se ha impuesto la costumbre de agradecerles sus servicios entregándoles una pequeña cantidad de dinero…o las cosas más insospechadas.

En la caja de la gasolinera en la que trabaja Egar hay un rotulador con el que le pagaron esta mañana.

A poca distancia de allí, en la gasolinera que PDVSA tiene en una de las esquinas de la Avenida Rómulo Gallegos, los empleados almacenan los racimos de plátanos con los que algunos transportistas les han pagado la mañana de este martes.

“Ayer fue mejor porque nos dieron muchos huevos“, explica uno de ellos.

Aunque lo que más se agradece es esa élite de privilegiados que pueden deslizar un billete de un dólar, la divisa estadounidense, que tiene cada vez mayor presencia en la Venezuela de la crisis.

Lo que dejó a todos perplejos lo que le ocurrió a uno de ellos la semana pasada, cuando un conductor pagó su combustible con un vibrador.

“Lo agarré, pero no tenía pilas”, narra el empleado entre las risas del resto.

El plan de Maduro

De acuerdo con el World Factbook de la CIA, Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo.

Su presidente, Nicolás Maduro, anunció el pasado verano un polémico plan para comenzar a vender el carburante a precios internacionales, para lo que llamó a todos los venezolanos a inscribir sus automóviles en un censo nacional de vehículos a motor.

Maduro quería acabar con la “deformidad” de la “gasolina regalada”.

Casi un año después de aquel anuncio, el precio oficial sigue por debajo del medio centavo de dólar por litro, lo que, según la consultora Global Petrol Prices, convierte a Venezuela en el país con la gasolina barata del mundo.

“Aquí nos bañamos en petróleo”, afirma uno de los empleados de la estación de la Rómulo Gallegos, con las manos empapadas en gasolina.

Por eso le molesta que “hay algunos clientes que ni pagan”.

Antonio Marmoto explica mientras llena el depósito de su camioneta que él suele dejar 10 bolívares (unos US$0,002) en Caracas, pero cuando viaja por el Estado Anzoátegui, que recorre a menudo, no deja nada.

Es tan insignificante el precio que muchos se van sin pagar sin que tenga consecuencias.

Alexis Bozalo suele dejar 500 bolívares (menos de US$0,10) por llenar el depósito de su moto. Pese a lo escaso del monto, se jacta de que es más de lo que deja la mayoría.

“Yo lo hago porque me sale del corazón”, comenta ufano.

“La gasolina es lo único que hay barato en Venezuela”, señala.

Como venezolano conoce de primera mano el coste de la vida en un país que va camino de cumplir dos años castigado por la hiperinflación.

Pero Venezuela es el país de las paradojas.

Y pese a que el Estado prácticamente regala la gasolina y hay petróleo en abundancia, en una gran parte del país repostar se está convirtiendo casi en misión imposible.

En estados como Zulia, Bolívar o Táchira, la gente tiene a menudo que hacer cola durante días para conseguir gasolina debido a los problemas en el suministro, que, según la prensa local y muchos usuarios de redes sociales, parece haberse agravado en los últimos días.

La caída sostenida de la producción petrolera de Venezuela a causa de la ineficiencia en la gestión de PDVSA y el impacto de las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro están llevando, según los expertos, a una situación límite.

Pese a que PDVSA difundió esta semana un comunicado en el que aseguraba que garantizaba el suministro en todo el territorio nacional, la experiencia en las carreteras de Venezuela dice lo contrario.

Ciudades convertidas en estacionamientos

En Maracaibo, por ejemplo, una de las ciudades más importantes del país y antaño epicentro de la industria petrolera, se han vuelto habituales las filas enormes de automóviles junto a las gasolineras.

Hace tiempo que amplias zonas del país el contrabando de gasolina se ha convertido en la opción más rápida debido al desabastecimiento.

En el Estado Bolívar, el más grande de los que conforman la República Bolivariana, los autos viajan con bidones de gasolina sobre el capó.

Quienes los conducen saben que más allá de Puerto Ordaz será casi imposible repostar y toman sus precauciones.

En poblaciones como Tumeremo, las calles están salpicadas de tenderetes en los que buhoneros intercambian gasolina, bolívares en efectivo y oro, las mercancías más preciadas allí.

El conductor José López, que se gana la vida trasladando pasajeros desde Puerto Ordaz hasta otros lugares de Bolívar, explica que suele llevar consigo oro con el que poder conseguir efectivo para pagar el carburante en los lugares donde es más escaso y los contrabandistas lo venden más caro.

Desde San Cristóbal, en el suroeste del país, Vanessa Rubio relata su dura experiencia de los últimos días.

“Aquí conseguir gasolina se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia del más apto. Hace falta mucho aguante para pasar cuatro días haciendo cola“.

“Yo llegué a la fila el jueves a las 8 de la mañana en una cola de aproximadamente 5 kilómetros. Un señor pasó numerando los carros y me dieron el 745”, relata.

Rubio describe un escenario apocalíptico en una ciudad que apenas tiene transporte público.

“San Cristóbal se ha convertido en un gran estacionamiento en el que la gente está dispuesta a golpearse para defender su puesto en la cola”.

Aunque también hay espacio para la solidaridad.

“Uno termina conociendo a la gente que está alrededor, se hacen favores y turnos para que puedan ir a bañarse a sus casas“, narra Rubio.

A los pacientes que resisten los días de espera, con suerte les espera una manguera de gasolina al ínfimo precio oficial.

Se paga más por uno de los primeros puestos en la fila. “Hay gente que ofrece hasta 50.000 ó 60.000 pesos colombianos”, la moneda que, dada la imparable depreciación del bolívar, se ha convertido en predominante en esta parte de Venezuela.

Son entre US$15 y US$18.


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