La Estafa Maestra: exsubsecretario de Sedatu denuncia ante PGR la falsificación de su firma en un convenio irregular
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Archivo / Cuartoscuro

La Estafa Maestra: exsubsecretario de Sedatu denuncia ante PGR la falsificación de su firma en un convenio irregular

Enrique González Tiburcio asegura que la firma del convenio realizado con la Universidad Francisco I. Madero en 2016, que derivó en el presunto desvío de 185 mdp, no es suya.
Archivo / Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán y Manu Ureste
29 de enero, 2019
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El exsubsecretario de Sedatu, Enrique González Tiburcio, denunció penalmente ante la PGR que la firma que aparece en el convenio general realizado con la Universidad Francisco I. Madero en enero de 2016 y que derivó en el presunto desvío de 185 millones de pesos, no es suya, sino que fue falsificada.

El exsubsecretario de Ordenamiento Territorial desconoció su firma en el convenio mediante el cual se iniciaba la relación con la universidad para realizar diversos servicios, por lo que interpuso una denuncia ante el Órgano Interno de Control de la dependencia el 9 de julio de 2017, y un mes después, éste denuncio penalmente contra quien resultara responsable ante la PGR. Así inició el proceso de investigación de dicho convenio.

Leer: Estafa Maestra: Exsubsecretario de Sedatu firmó convenio con el que presuntamente se desviaron 185 mdp

Sin embargo, de acuerdo con Julio Hernández Barros, el abogado de González Tiburcio, peritos de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) determinaron que la firma contenida en el documento es verdadera, por lo cual el exfuncionario pasó de denunciante a imputado por el delito de “falsedad de declaración”. Es decir, por haber mentido respecto a la falsificación de su firma, según la Procuraduría.

En entrevista con Animal Político, Hernández Barros asegura que en un año y cinco meses después de interponer la denuncia, la PGR no le notificó a González Tiburcio sobre el cambio de estatus jurídico, sino que fue hasta el 3 de diciembre de 2018 para solicitar su presencia en la primera audiencia del 15 de enero de 2019.

El abogado negó que su defendido haya solicitado un amparo para no acudir a declarar y también se presentó a la segunda audiencia realizada el 24 de enero donde se confirmó que González Tiburcio no está siendo investigado por desvío de recursos públicos, sino por falsedad de declaración.

Este lunes Animal Político publicó que González Tiburcio, quien también fue Coordinador de asesores de Rosario Robles en Sedesol, es uno de los funcionarios de más alto rango en la Sedatu que firmó el convenio general SEDATU-UPFIM/SOT/05/2016 con la Universidad Francisco I. Madero y que derivó en el presunto desvío de recursos públicos de 185 millones de pesos.

Este y otros convenios fueron analizados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en la auditoría número 196-DS y encontró diversas irregularidades como que las empresas subcontratados eran de “papel”, los comprobantes de servicios fueron apócrifos o copiados de convenios con otras universidades, por lo que el organismo interpuso una denuncia penal ante la PGR en octubre de 2018.

Firmas falsificadas

Pese a que el exsubsecretario denunció la supuesta falsificación de su firma ante el Órgano Interno de Control, a cargo entonces de Miguel Ángel Vega, éste no investigó la posible responsabilidad de quien haya hecho la falsificación.

“El OIC presenta la denuncia ante la PGR y se cruza de brazos, no vuelve a realizar ninguna investigación. Hubo una tremenda omisión en investigar y fincar responsabilidades administrativas”, asegura el abogado Hernández Barros.

Un elemento indispensable de investigación sería determinar quiénes autorizaron la liberación de los recursos de la Sedatu para pagar los supuestos servicios a la universidad. De acuerdo con una nota publicada por el periódico Reforma el sábado 26 de enero, otro de los imputados es el exdirector de Programación y Presupuesto de la Sedatu, Francisco Javier Báez Álvarez, encargado justamente de pagar este tipo de convenios. Él era subalterno de Emilio Zebadúa, el Oficial Mayor de la dependencia, responsable de administrar el presupuesto.

El abogado Hernández Barros afirma que la investigación que ya realiza la Fiscalía General de la República (FGR), también se está limitando sólo a determinar la autenticidad de la firma en el convenio, más no en encontrar a posibles imputados en la falsificación y, sobre todo, la responsabilidad sobre la salida de recursos públicos de la dependencia.

De acuerdo con la defensa de González Tiburcio, el convenio tampoco cumple con otros criterios legales como la falta de firma del titular del área jurídica de la dependencia, la justificación del requerimiento de servicios, rúbrica de funcionarios en todas las hojas del documento, y la inexistencia de registro de las reuniones que siempre se hacen previo a un convenio de este tipo. Además, el 4 de enero de 2016, día de la firma de convenio, González Tiburcio aún se encontraba en periodo de vacaciones decembrinas, sostiene su abogado.

La Auditoría Superior señala también a Armando Saldaña Flores, exdirector general de Ordenamiento territorial y atención a zonas de riesgo, y subalterno de González Tiburcio, como el firmante del convenio específico SEDATU/DGAPADN-UPFIM/33901.03/2016, el 2 de febrero de 2016, en el que se establecen los servicios que haría la Universidad y el pago por hasta 224 millones de pesos.

Sin embargo, durante la investigación de la Auditoría, Saldaña declaró que su firma había sido falsificada, por lo que también denunció penalmente.

En tanto, Noemí T., quien aparece como accionista mayoritaria de la empresa Contabilidad y Soluciones INNER, que recibió 42 millones de pesos de este convenio, “no reconoció como suyas las firmas consignadas en el contrato de prestación de servicios” y negó ser dueña de dicha empresa, por lo que interpuso una denuncia de hechos en septiembre de 2017 ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México contra quien resultara responsable por haber utilizado su nombre para estos documentos.

Como parte de la declaración de González Tiburcio en la audiencia del 24 de enero, aseguró: “nunca firmé contrato o convenio alguno con la Universidad Tecnológica Francisco I. Madero. Y soy el primer interesado en que se aclare todo lo que parece ser una serie de irregularidades en el ejercicio de funciones como servidor público”.

Este martes 29 de enero se realizará la tercera audiencia donde la defensa del exsubsecretario presentará como prueba el análisis por otro perito grafólogo para determinar si la firma en el documento es auténtica o falsificada. Al siguiente día está prevista la cuarta audiencia donde el juez determinará si González Tiburcio es o no vinculado a proceso.

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Cómo crear un sistema de alerta de enfermedades infecciosas basado en el modelo para detectar hambrunas

Las pandemias no surgen de repente: comienza con el brote de una enfermedad infecciosa que se transforma en una epidemia local, que luego se propaga entre sus vecinos, y adquiere el potencial de convertirse en global. ¿Cómo detectar estos primeros signos?
5 de agosto, 2020
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“Para todos los desastres —ya sean hambrunas, terremotos o tsunamis— necesitamos recibir una alerta lo más temprano posible”. Y las pandemias no son la excepción.

Esta es la reflexión de Andrew Natsios, profesor de la Universidad de Texas A&M y director del Instituto Scowcroft de Asuntos Internacionales, en Estados Unidos, quien sostiene que del mismo modo que se puede predecir una crisis alimentaria analizando una serie de variables, también se puede estimar cuándo un brote de una enfermedad infecciosa tiene el potencial de salirse de control.

Crear un método de alerta temprana (que denomina Sistema de Advertencia Temprana de Pandemias, PEWES, por sus siglas en inglés) serviría para evitar que se produzca, asegura el profesor, quien también se encargó de administrar la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) entre 2001 y 2006.

“Una pandemia no surge de repente: comienza con un brote de una enfermedad que luego se transforma en una epidemia localizada, después se propaga a otros países y más tarde se convierte en una pandemia que puede tener el potencial de transformarse en global”, le explica a BBC Mundo.

¿Pero cómo funcionaría este sistema? ¿En que datos se basaría para hacer esta predicción? ¿Y no existen ya otros sistemas de alerta temprana de pandemias?

Entierros y multitudes en los hospitales

El sistema, explica el profesor, sería similar a la Red de Sistemas de Alerta Temprana de Hambrunas, (FEWES, por sus siglas en inglés), un modelo exitoso desarrollado por USAID tras la devastadora hambruna de 1985 en Etiopía que dejó cerca de un millón de muertos.

Cementerio en Brasil

Getty Images
La aparición de una gran cantidad de nuevas fosas es un elemento que indica qué algo fuera de lo normal está ocurriendo en un lugar determinado.

Desde su implementación, recalca Natsios, este programa “ha logrado predecir todas las hambrunas en los territorios bajo su responsabilidad en los últimos 40, 50 años”.

Este sistema utiliza imágenes satelitales para evaluar qué está ocurriendo en el terreno, datos sobre el comercio de granos y ganado, del clima, así como reportes de expertos en alimentos, científicos agrícolas y empresarios que ingresan información a la red cuando notan que algo no está bien.

Con esta información produce mapas de acceso gratuito de zonas con inseguridad alimentaria y análisis sobre los problemas que se están gestando en el mundo.

En el caso de una pandemia, informes de profesionales de la salud locales en distintas regiones del globo podrían contribuir con información relevante.

Paciente en China

Getty Images
Profesionales de la salud locales pueden aportar información clave que, en contexto, puede servir de indicador.

Imágenes satelitales permitirían obtener datos clave.

Fotos aéreas de entierros masivos, crematorios trabajando horas adicionales, imágenes que muestren un aumento en el tamaño de grupos que se congregan frente clínicas y hospitales son un material valioso.

No son necesariamente indicadores de un brote, pero sí denotan la presencia de un problema que amerita investigación, por ejemplo.

Agosto, no diciembre

Otra herramienta crucial es el monitoreo de lo que ocurre en internet y de los temas de los que está hablando la gente.

Natsios hace referencia a un estudio reciente de la Universidad de Harvard que combinó dos piezas de información que permitieron llegar a un conclusión interesante.

“Los investigadores observaron imágenes satelitales de aparcamientos, clínicas y hospitales en la zona de Wuhan, donde la pandemia se manifestó a gran escala en China, y notaron un gran aumento de gente en esos lugares en agosto del año pasado”, le dice Natsios a BBC Mundo.

El segundo dato provino de Facebook y Twitter, que reveló que, desde principios de agosto del año pasado, la gente había empezado a hacer preguntas sobre una nueva enfermedad, enumerando todos los síntomas típicos de la covid-19.

Redes sociales

Getty Images
Analizar los temas que la gente discute en las redes sociales puede darnos una pista de si algo está ocurriendo.

“Combinando estos dos datos, es muy probable que hayan descubierto que, de hecho, la pandemia no empezó en diciembre sino en agosto“, explica el profesor.

De haberlo sabido, “incluso si no hubiésemos podido enviar equipos de ayuda sanitaria (dado que China nunca hubiera permitido el ingreso de grupos de EE.UU., Europa o un contingente de la ONU) podríamos haber alertado a las autoridades chinas”.

Natsios no cree que en ese entonces el gobierno chino tuviera conocimiento de la situación: intuye que los funcionarios locales no quisieron enviar malas noticias a Pekín y por eso mantuvieron en secreto esta información.

Equipos de ayuda

No es que los datos que menciona Natsios por separados no existan, “uno puede obtenerlos comprándolos”, explica.

Pero la idea es aunarlos bajo una mismo techo, y ponerlos en un reporte a disposición del público, ONG y demás organismos e instituciones de forma gratuita.

Los equipos de ayuda son la otra pata del sistema de alerta.

La idea, le dice a BBC Mundo Natsios, es utilizar la estructura de los Equipos de Respuesta Frente a Emergencias de USAID para entrenar a profesionales en el terreno que puedan actuar frente a una pandemia y enviar equipos especiales de ayuda de EE.UU. a los países que lo permitan.

Gobiernos autoritarios

Un sistema de alerta temprana es particularmente útil para recabar datos de países con gobiernos autoritarios, poco dispuestos a revelar información, señala Natsios, aunque estos no son los únicos renuentes a presentar información sobre sí mismos poco halagadora.

Ayuda de USAID enviada a Honduras.

Getty Images
Enviar equipos de ayuda es algo que podría hacerse si se tiene conocimiento de que una enfermedad infecciosa se está escapando de control.

“En realidad a ningún gobierno le gusta dar noticias incómodas. Pero en una democracia, hay organizaciones civiles, profesionales, centros de estudio, congresos, parlamentos y medios de noticias independientes que pueden hacer preguntas”, afirma Natsios, mientras que las autocracias carecen de estas instancias de control.

Con un sistema de alerta temprana, se puede obtener información por otros medios con mucha antelación y hacer sonar la alarma para tomar medidas o presionar a algunos gobiernos a que las tomen.

Superposición

Dado el alcance global de este proyecto, es lógico preguntarse si no sería más indicado que cayera bajo la jurisdicción de un organismo internacional, como la ONU, o cualquier otra institución que no tenga una afiliación nacional.

Es más, la ONU ya cuenta con una Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes Epidémicos (GOARN).

¿Qué sentido tiene entonces diversificar recursos y esfuerzos para crear un sistema paralelo?

“No podemos poner todos los ‘huevos humanitarios’ en una canasta, porque a veces los sistemas fallan“, dice Natsios con vehemencia.

Paciente con covid-19

EPA
Saber lo más pronto posible que se avecina una pandemia puede servir para evitar que se produzca.

El problema de un sistema como el de la ONU, es que por la forma en que está organizado los directores ejecutivos tienen derecho a veto, dice el profesor, y menciona el ejemplo del brote de ébola detectado por GOAR en 2014 en África Occidental, del cual no se emitió una alerta porque el funcionario local estimó que esta perjudicaría a la economía regional.

“Y, a veces, también nuestro propio sistema puede fallar”, reconoce. “Por eso tenemos que tener una superposición, una multiplicidad de sistemas, en caso de que se produzcan fallas”.

“Aunar todo en un único sistema internacional sería una idea terrible”, concluye Natsios.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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https://www.youtube.com/watch?v=PM9KBQyKHz8

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