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Cuartoscuro

El EZLN advierte que se opondrá al Tren Maya y a la Guardia Nacional

La dirigencia zapatista estuvo reunida en los últimos días de 2018 con organizaciones y simpatizantes para conmemorar su 25 aniversario.
Cuartoscuro
1 de enero, 2019
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El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que hace 25 años se levantó en armas en Chiapas, advirtió desde este 1 de enero que se opondrá a los proyectos del presidente Andrés Manuel López Obrador, como el Tren Maya y la Guardia Nacional.

La dirigencia zapatista estuvo reunida en los últimos días de 2018 con organizaciones sociales afines y simpatizantes para conmemorar los 25 años de su surgimiento y las acciones a tomar ante el programa de gobierno de López Obrador, quien asumió la presidencia el 1 de diciembre.

“Vamos a pelear. Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que (López Obrador) pase aquí sus proyectos de destrucción. No le tenemos miedo a su guardia nacional, que cambió de nombre, para no decir Ejército”, expuso el subcomandante Moisés al leer el comunicado final del encuentro.

El nuevo gobierno busca una reforma constitucional para crear con decenas de miles de militares una guardia que cumpla labores de seguridad pública.

Esta propuesta ha sido duramente criticada por defensores de derechos humanos pues consideran que continúa e incluso refuerza la estrategia militar antidrogas lanzada en 2006 y que por años criticó el mismo López Obrador, quien en campaña prometió que los militares regresarían a sus cuarteles.

“Nosotros le decimos que no le creemos”, añadió Moisés al tildar al presidente de “tramposo” y “mañoso” por querer pretender que está con los pueblos originarios de México cuando en realidad, dijo, busca “destruirlos”.

Los zapatistas también criticaron otros proyectos, como la siembra masiva de árboles en varios estados, incluido Chiapas, donde tiene su base el EZLN y la manera en que el nuevo gobierno busca impulsar la construcción del Tren Maya, para conectar a los cinco estado del sureste.

En riesgo, la mitad de la población nacional de jaguares si el Tren Maya no cumple ley ambiental

Sobre el ritual indígena en Palenque, Chiapas, con el que el gobierno dio por iniciada la construcción del tren, el subcomandante Moisés dijo que no le creen. “Solo porque la Madre Tierra no habla, sino le dijera ‘chinga tu madre, vete a la chingada'”, dijo el integrante zapatista, de acuerdo con un reporte del diario Reforma.

Los zapatistas siempre han tenido marcadas diferencias con López Obrador y en 2006, la primera vez que fue candidato a la Presidencia, el subcomandante Marcos, por años vocero del ELZN, llamó abiertamente a no votar por él.

El EZLN se alzó en armas el 1 de enero de 1994, el mismo día que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de México con Estados Unidos y Canadá (TLC).

Los combates duraron 12 días y dejaron decenas de muertos, la mayoría zapatistas. Tras un alto al fuego se abrió un proceso de diálogo

Aunque ambas partes firmaron en 1996 los acuerdos de San Andrés, los zapatistas interrumpieron el diálogo al no aprobarse una reforma constitucional que garantizara su autonomía.

Con información de AFP y Reforma (suscripción necesaria)

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Qué buscaba originalmente la 'Guerra contra las drogas' que declaró EU en 1971

Nixon describió el abuso de drogas como una 'emergencia nacional' y le pidió al Congreso casi US$400 millones de dólares para abordar el problema. Todos estos años y muertos más tarde, Jeffrey Donfeld le contó a la BBC cuál era el enfoque en un principio.
13 de mayo, 2019
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Richard Nixon

Getty Images
Richard Nixon fue presidente de EE.UU. entre 1969 y 1973.

“La adicción a las drogas es el enemigo público número uno de Estados Unidos”.

La frase fue pronunciada por el entonces presidente estadounidense Richard Nixon, en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Blanca en junio de 1971.

De esa manera comenzó lo que se ha conocido como la “guerra contra las drogas”, que ha llevado al gobierno estadounidense a gastar cerca de US$51.000 millones con el fin de combatir la compraventa de sustancias ilegales, a las que consideran un flagelo.

Y que ha hecho que cerca del 22% de la población carcelaria del país esté tras las rejas por delitos relacionados con la tenencia y el consumo de estupefacientes.

Sin embargo, más allá de los resultados y las estadísticas, esta “guerra” en un principio tuvo un enfoque muy distinto al que presenta actualmente.

“Se pensaba más en encontrar al adicto y ayudarlo que en encontrar al adicto y encerrarlo en una cárcel”, le dijo a la BBC Jeffrey Donfeld, un abogado californiano que fue el encargado de liderar la improbable misión de erradicar el consumo de drogas en el país.

Él fue el primer director de la Oficina Especial de Acción para Combatir la Adicción a las Drogas, tal su título formal.

policías sobre paquetes de cocaína

Getty Images
Actualmente EE.UU. se gasta unos US$51.000 millones en combatir el consumo de droga en su país.

“Era algo que realmente estaba presente en la cultura. Era el tercer tema que más preocupaba a los estadounidenses en aquellos años después de la guerra de Vietnam y la economía”, explicó.

Pero, ¿cómo fue esa primera aproximación de la llamada “guerra contra las drogas”, casi medio siglo atrás?

Emergencia nacional

En su tercer año como presidente, Richard Nixon vio cómo los niveles de adicción a las drogas y la criminalidad aumentaban dramáticamente en el país, por lo que decidió decretar la emergencia nacional y buscar recursos en el Congreso.

En junio de 1971, con un presupuesto cercano a los US$71 millones aprobado por los legisladores, comenzaron los programas para controlar la adicción a las sustancias ilícitas en todo el país.

Uno de ellos contemplaba presionar a otros países como Francia, Tailandia y Turquía para que tomaran acciones en contra de la producción de estupefacientes en sus respectivos territorios.

“Los otros dos fueron quitarle el glamour que estaba asociado a la idea del consumo, que estaba muy extendido en EE.UU. por entonces, y desarrollar un nuevo acercamiento para tratar a los adictos”, relató Donfeld.

Mano con pinchanzos

Getty Images
En 1971 se declaró la emergencia nacional por el tema del consumo de drogas.

Aunque se consumía mucho LSD y marihuana -la cocaína no había hecho su aparición a gran escala todavía-, lo cierto es que la droga que más llamaba la atención era otra: la heroína.

Por esa razón, Donfeld viajó por todo el país visitando centros para el tratamiento de adictos a este potente opioide.

Y aunque se encontró con muchas clínicas donde prevalecía la terapia como enfoque para dejar la adicción, le llamó la atención un lugar en particular: el centro terapéutico Daytop, que tenía sus principales sedes en Nueva York y Washington DC.

Nos dimos cuenta que a los adictos les daban metadona como reemplazo de la heroína“, explicó Donfeld.

“Era algo novedoso en aquellos tiempos. Aunque era una droga, la persona que la consumía, además de estar en terapia, podía ir a trabajar y tener una vida cercana a normal”, explicó el exdirector.

Metadona y racismo

Pero su viaje no solo le reveló este dato, sino que también le mostró que había una fuerte relación entre los crímenes y el consumo de drogas en varias de las principales ciudades de EE.UU.

Consumo de drogas

Getty Images
El consumo de heroína y drogas psicodélicas era lo que preocupaba a las autoridades estadounidenses.

“En aquellos centros de tratamiento había muchas personas que habían estado en la cárcel”, explicó.

“Y dentro de esa evaluación general que hicimos en el país, recibimos unas cifras que señalaban que las personas que recibían la metadona eran mucho menos proclives a reincidir en el crimen que aquellas que solo asistían a procesos de terapia”, recordó el abogado.

Entonces, Donfeld diseñó una campaña para convertir el uso de la metadona en un asunto nacional.

Pero se topó con varios problemas. Uno de ellos: lo acusaron de que su estrategia era racista.

“Varias entidades indicaron que esa idea, que podía ayudar a reducir los índices de criminalidad, era en realidad una estrategia del gobierno de Nixon para subyugar a las comunidades negras de EE.UU.”, relató.

“Era una acusación falsa. Nuestra intención no solo era reducir el consumo y ayudar a combatir el crimen, sino reducir las muertes por heroína”, se defendió el exfuncionario.

Heroína

Getty Images
Actualmente, Estados Unidos vive otra emergencia nacional debido al consumo de opiáceos y drogas relacionadas con la heroína.

Así las cosas, la ayuda para extender su idea y convencer al presidente Nixon le llegó de donde menos lo esperaba: Vietnam.

Regreso a casa

Por entonces, dos congresistas hicieron un viaje de visita a las tropas estadounidenses desplegadas en Vietnam y, al regreso, reportaron que entre el 10% y el 15% de los efectivos en el terreno eran adictos a la heroína.

Donfeld, enviado por Nixon, se reunió con los generales que, según él, no tenían la menor idea de cómo combatir ese flagelo. Entonces les propuso una idea.

“La propuesta era llevar dos máquinas que podían detectar rastros de drogas en la orina. Y allá les avisaron a los soldados que si se hallaban drogas en las muestras, se iban a demorar una semana más en llegar a casa, porque había que desintoxicarlos”, recordó.

Heroína.

Getty Images
Dos congresistas señalaron que entre el 10% y el 15% de los soldados de Vietnam eran adictos a la heroína.

“Nadie quería quedarse una semana más. Así que muchos dejaron de consumir o se sometieron a un tratamiento. Ese fue un enfoque distinto al que existía previamente, que era simplemente enviar ante una corte marcial a quienes fueran sorprendidos consumiendo drogas”.

Lo cierto es que ese enfoque comenzó a aplicarse también en algunas ciudades de Estados Unidos a través de la oficina antidrogas de la que Donfeld era director.

“Al año siguiente los índices de criminalidad se redujeron entre un 20% y un 30% en ciudades como Nueva York y Washington. Creo que era una estrategia válida y efectiva, aunque creo que ha cambiado mucho en los últimos años”, concluyó.

El proyecto fue modificado después de que Nixon -quien había sido el propulsor de la guerra contra las drogas- se convirtió en el primer presidente de EE.UU. en renunciar a su cargo, tras haber sido reelegido en 1972 y por cuenta del encubrimiento en el sonado caso de Watergate.


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