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Cuartoscuro
Fitch Ratings baja calificación crediticia de Pemex; AMLO acusa a la agencia de hipócrita
La calificadora afirma que la perspectiva negativa para Pemex refleja el deterioro continuo de su perfil crediticio, como resultado de un flujo negativo de fondos y una subinversión en exploración y producción.
Cuartoscuro
29 de enero, 2019
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La agencia Fitch Ratings bajó las calificaciones crediticias de Petróleos Mexicanos (Pemex) en moneda local y extranjera a largo plazo, debido a factores como su estrecho vínculo con el gobierno, reducción de inversiones, así como su baja producción.

AMLO promete producir más petróleo al día, modernizar refinerías y un sindicato elegido por el pueblo

En su reporte, la calificadora afirma que la perspectiva negativa para la empresa productiva del Estado refleja “el deterioro continuo del perfil crediticio individual de Pemex”, como resultado de un flujo negativo de fondos y una subinversión en exploración y producción.

“Fitch proyecta que la compañía reporte un FFL (flujo de fondos libre) negativo de entre USD3 mil millones y USD4 mil millones (de dólares) para 2018 y 2019”, publicó la compañía este 29 de enero.

La agencia estimó que Pemex debe recibir un monto anual de entre 9 mil y 14 mil millones de dólares “para detener la caída anual de producción si es eficientemente invertido”.

En cuanto al vínculo estrecho con el gobierno federal, Fitch Ratings explica que es debido a alto incentivo por apoyar a la compañía “dadas las consecuencias sociopolíticas y financieras significativas que tendría un incumplimiento en la deuda de Pemex para el país”, pues destaca que se trata de la compañía más grande en México y que ha contribuido históricamente entre 25 % y 30 % del ingreso del gobierno.

Al respecto, el presidente Andrés Manuel López Obrador calificó este miércoles a la agencia calificadora Fitch Ratings de “muy hipócrita” y cómplice del saqueo a Pemex

“Es muy hipócrita lo que hacen estos organismos, que permitieron el saqueo, que avalaron la llamada reforma energética, que sabían que la inversión extranjera no llegó (a México), que no se incrementó la inversión en Pemex y que nunca dijeron nada”, afirmó.

López Obrador cuestionó que ahora que el gobierno federal “está recuperando el control de Pemex” y combatiendo el robo de combustible, agencias como Fitch pongan una calificación a la baja.

“¿La calificadora ha tomado en cuenta, como dicen los tecnócratas, esta variable? ¿Tomó en cuenta esa calificadora que por la intervención de nuestro gobierno nos vamos a ahorrar 30 mil millones de pesos a quienes estaban solicitando que se les devolviera el impuesto sobre la renta?”, señaló.

Aclaró que el gobierno sí toma en cuenta las calificaciones de estas agencias, aunque destacó que no son infalibles.

Pemex ha facilitado tomas clandestinas: este es el sistema de operación que heredó el nuevo gobierno

La calificadora también explicó que el deterioro crediticio de Pemex es principalmente el resultado de una “distribución excesiva de fondos al gobierno mexicano”, pues sus aportaciones rondan, en promedio, el 10 % de los ingresos, altas en relación con su generación de flujo de efectivo los últimos 5 años, por lo que han debilitado a la compañía “con un crecimiento significativo en la deuda y capital contable negativo desde 2009”.

También destaca que una crisis financiera en Pemex podría interrumpir el suministro de combustibles líquidos en todo el país, “lo cual podría tener consecuencias sociopolíticas importantes para México”, además de consecuencias financieras importantes para el gobierno y otras entidades.

La agencia cuestiona el respaldo del gobierno mexicano, al considerarlo moderado, pese a que la administración de Andrés Manuel López Obrador prometió aplicar un aumento de 75 mil mdp al presupuesto de Pemex en 2019.

“Este soporte ha sido hasta el momento moderado, especialmente al compararlo con el nivel de transferencias que realiza la compañía al gobierno. Fitch espera que el gobierno mexicano ejecute acciones de apoyo más significativas cuando Pemex así lo requiera”, expone.

Fitch dice que la producción y las reservas de hidrocarburos continuarán disminuyendo en el mediano plazo y que potencialmente se estabilice después de 3 a 5 años debido a que el nivel actual de inversiones es “insuficiente para reponer las reservas”, por lo que estima una inversión anual de entre 15 mil  y 18 mil millones de dólares.

Aquí puedes consultar el reporte completo de Fitch Ratings

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7 emociones que sentíamos los seres humanos y que ya no existen
Cuando pensamos en las emociones, tendemos a pensar que son fijas y compartidas por todo el mundo. Sin embargo, no solo varían de país en país sino que también cambian con los tiempos. Aquí te explicamos algunas que eran muy comunes en el pasado.
21 de abril, 2019
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Solemos pensar que las emociones son fijas y universales.

Sin embargo, estas varían de país en país (piensa por ejemplo en la palabra schadenfreude, que solo existe en alemán y que describe el disfrute ilícito de la mala fortuna ajena) y nuevas emociones aparecen todo el tiempo.

El cambio de los emoticones, que tanto usamos hoy día para expresar nuestros sentimientos, también refleja lo dinámicas que pueden ser las emociones.

BBC Radio 3 conversó con Sarah Chaney, experta del Centro para la Historia de la Emociones, en Reino Unido, sobre las emociones del pasado que pueden ayudarnos a entender cómo nos sentimos hoy.

Estas son algunas de ellas.

1. Acedía

La acedía era una emoción muy específica experimentada por hombres muy específicos en la Edad Media: monjes que vivían en monasterios.

Esta emoción surgía, por lo general, a raíz de una crisis espiritual.

Aquellos que la experimentaban sentían desazón, desgano, apatía y, sobre todo, un poderoso deseo de abandonar la vida santa.

“Es posible que hoy día esto sea catalogado como depresión”, explica Chaney. “Pero la acedía estaba específicamente asociada con una crisis espiritual y con la vida en un monasterio”.

Seguramente esto era una fuente de preocupación para los abades, que se desesperaban por la indolencia que acompañaba a la acedía.

De hecho, con el paso del tiempo, el término “acedía” se fue volviendo intercambiable con el de pereza”, uno de los siete pecados capitales.

2. Frenesí

“Esta es otra emoción medieval”, dice Chaney.

“Es como la ira, pero es más específica que la ira que entendemos hoy. Alguien que experimentaba frenesí se habría sentido muy agitado. Habría tenido ataques violentos de furia, y habría hecho pataletas y mucho ruido”.

Habría sido imposible sentir frenesí y quedarse quieto.

Esta emoción pone de relieve nuestra tendencia actual a pensar en las emociones como algo esencialmente interno, algo que podemos esconder si lo intentamos.

Esto sencillamente no podía aplicarse a la gente que experimentaba frenesí en el Medioevo.

Muchas emociones históricas están tan ligadas a un tiempo y a un lugar que es imposible sentirlas ahora.

3. Melancolía

Melancolía es una palabra que usamos para describir una especie de tristeza calma o un estado contemplativo.

“Pero en el pasado, la melancolía era diferente”, señala Chaney. “A comienzos del período moderno, se pensaba que la melancolía era una aflicción física que se caracterizaba por el temor“.

Hasta el siglo XVI, se creía que la salud se veía afectada por el equilibrio de cuatro fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra.

La melancolía aparecía cuando la persona tenía mucha bilis negra.

“Uno de los síntomas de la melancolía en ese entonces era el miedo. En algunos casos, la gente tenía terror de moverse porque pensaba que estaba hecha de cristal y se rompería”, cuenta Chaney.

El rey Carlos VI de Francia sufría de melancolía y por ello había hecho coser varas de hierro en su ropa para evitar hacerse añicos de forma accidental.

4. Nostalgia

Esta es otra emoción que quizás creas que ya conoces. “Usamos la palabra ‘nostalgia’ de manera muy frecuente en las conversaciones hoy día, pero cuando empezó a usarse, se refería a algo que se pensaba que era una enfermedad física“, afirma Chaney.

“Era una enfermedad del siglo XVIII de los marineros: algo que les pasaba cuando estaban muy lejos de su casa, y estaba vinculada al anhelo de regresar”.

Un caso severo de nostalgia podía incluso llevar a la muerte.

No se compara realmente con nuestra definición actual de nostalgia, que describe la añoranza por los buenos tiempos.

5. Neurosis de guerra

Muchos habrán escuchado hablar de la neurosis de guerra, una condición que afectaba a los soldados en las trincheras durante la I Guerra Mundial.

Al igual que la melancolía, la nostalgia y muchas otras experiencias emocionales a lo largo de la historia, la neurosis de guerra fue considerada a veces una emoción y otras una enfermedad, por la forma en la que se hablaba de ella y por cómo se trataba.

“La gente que sufría neurosis de guerra tenía extraños espasmos y con frecuencia perdía la capacidad de ver y escuchar, pese a que no tenían ningún problema físico que se lo impidiera”, explica Chaney.

“Al principio de la guerra, se pensaba que estos síntomas se debían a que las explosiones les habían sacudido el cerebro. Pero más tarde, pensaron que todos los síntomas eran provocados por las experiencias que había vivido el paciente y su estado emocional”.

6. Hipocondría

La hipocondría era otra condición médica que para el siglo XIX había adquirido asociaciones puramente emocionales.

“Era básicamente la versión masculina de lo que los médicos victorianos llamaban histeria“, dice Chaney.

“Se creía que causaba cansancio, dolor y problemas digestivos. En los siglos XVII y XVIII, se pensaba que la hipocondría estaba ligada al bazo, pero más tarde se la asoció a los nervios”.

Los victorianos creían que los síntomas eran causados por la hipocondría, o por la preocupación obsesiva por el cuerpo (a pesar de que se notaban los síntomas físicos, era la mente y las emociones las que se creía que estaban enfermas).

7. Demencia moral

El término “demencia moral” fue acuñado por el doctor James Cowles Prichard en 1835.

“Efectivamente, significa ‘locura moral'”, explica Chaney, “porque por mucho tiempo la palabra ‘moral’ significaba ‘psicológica’, ‘emocional’ y también ‘moral’ en el sentido en el que usamos la palabra ahora”.

Los pacientes que Prichard consideraba “dementes moralmente” eran aquellos que actuaban de forma errática o poco usual sin mostrar síntomas de un desorden mental”.

“Él sentía que había un gran número de pacientes que podían funcionar como cualquier otra persona, pero que no podía controlar sus emociones, o cometían crímenes de forma inesperada”.

La cleptomanía, por ejemplo, en mujeres educadas de alta sociedad, podía ser visto como un signo de demencia moral porque eran mujeres que no tenían motivos para robar.

Era un término que servía para describir muchas emociones extremas y se aplicaba con frecuencia a niños difíciles.


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