Gabinete transparenta bienes a medias y tras ultimátum de López Obrador
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Cuartoscuro

Gabinete transparenta bienes a medias y tras ultimátum de López Obrador

10 secretarios mantuvieron al menos un dato sin transparentar, a pesar de la advertencia de que transparentaran todo o no podrían trabajar en su gobierno.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
31 de enero, 2019
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10 de 19 secretarios mantuvieron al menos alguno de los datos de su declaración patrimonial y de intereses sin transparentar, a pesar del ultimátum del presidente Andrés Manuel López Obrador de que si no hacían pública toda su información, no podrían trabajar en su gobierno, y que llevó a seis de ellos y al jefe de su oficina a hacer alguna modificación en lo ya declarado.

Alrededor de las 10 de la noche del último día de plazo, Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, abrió sus datos en la plataforma pública Declaranet, que había mantenido totalmente ocultos desde que cumplió con el trámite legal de presentar su declaración, el 27 de diciembre. Pasado el mediodía lo había hecho también Josefa González Blanco, de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Lee: AMLO presenta declaración patrimonial; inmuebles y automóviles están a nombre de Beatriz Gutiérrez y sus hijos

Las dos secretarias habían desoído hasta ayer el llamado de López Obrador que el 3 de enero advirtió que no bastaba con cumplir el requisito legal de presentar la declaración pero escudarse en que la ley permite mantener datos reservados, sino que “por cuestiones de índole moral”, todos tenían que dar a conocer sus bienes.

“No sólo presentarla formalmente, sino hacerlo público. El que no haga público, no puede trabajar en el gobierno”, reiteró el pasado martes durante su conferencia de prensa mañanera.

—Hay nueve secretarios que ocultaron algunos datos—, se le hizo ver.

“Pues tienen hasta el día 30”, zanjó.

Lee: A tres semanas de gobierno, solo dos miembros del gabinete han presentado su declaración patrimonial

Seis secretarios abren algunos datos el último día

Lo que Sánchez Cordero ocultó hasta última hora fue que además de percibir 120 mil pesos de sueldo al asumir el cargo, tiene otros ingresos por 228 mil pesos mensuales. Además, un departamento de 2.7 millones y un terreno que declaró con valor de 90 millones de “nuevos pesos”, adquirido en 1992. Pero decidió mantener bajo secreto el saldo de cinco cuentas bancarias y fondos de inversión.

González Blanco aceptó una publicación “parcial” de sus bienes. Reconoció poseer tres ranchos con valor total de 222 mil pesos y un Seat Ibiza de 85 mil; pero mantuvo bajo reserva el precio de joyas familiares y varias obras de arte, así como de su cuenta bancaria. En cuanto a posible conflicto de interés, declaró ser asociada de la fundación Acajungla, que tiene desde hace 12 años.

Algunos secretarios habían hecho estas declaraciones parciales y decidieron transparentar más datos, aunque no todos.

Por ejemplo, Miguel Torruco, de Turismo (Sectur), había reportado tres casas, un Jeep, bienes muebles y  fondos de inversión sin dar las cantidades, ni había autorizado a revelar sus ingresos extras por otras actividades además del salario de su cargo. El miércoles reconoció que percibe otros 70 mil pesos, que tiene obras de arte por 8 millones, joyas por 7 y bienes muebles por 6, y reportó el precio de una de sus casas en 15 millones de pesos. Mantuvo sin aclarar, sin embargo, el precio de otras dos casas y el saldo en sus cuentas.

Víctor Villalobos Arámbula, de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), que había negado publicar el valor de todos sus bienes, reconoció cuentas bancarias por 9 mil dólares y 50 mil pesos; y de cinco casas, dos terrenos, un departamento y un local que posee, sólo cambió su declaración para informar que una de las casas vale 750 mil dólares.

Alfonso Durazo, de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPyPC), había ocultado el saldo en sus cuentas bancarias, que ahora admitió es de 7.7 millones de pesos. Y Marcelo Ebrard, de Relaciones Exteriores (SRE), transparentó todo.

Mantienen opacidad

La declaración de los funcionarios tiene dos partes: patrimonial y de posibles conflictos de interés, donde tienen que declarar si ellos o sus parejas y dependientes económicos son dueños, socios o consejeros en alguna empresa, institución filantrópica, consultoría, o tienen algún cargo en la administración pública.

Dos secretarios se negaron a desde el principio a que se publicaran sus posibles conflictos de interés y así lo mantuvieron: Durazo, y el de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, que viene de ser presidente de la Fundación Azteca, de Ricardo Salinas Pliego.

Moctezuma Barragán es de los que más se ha resistido a la transparencia. Cuando presentó su declaración inicial, el 28 de diciembre, no autorizó que nada se hiciera público. Después de la primera advertencia de López Obrador, abrió su patrimonio pero sin los valores, y en esta ocasión no hizo cambios, por lo que mantuvo sin aclarar sus saldos bancarios, el valor de sus bienes muebles, e inmuebles, rubro en el que reportó poseer cinco casas, un departamento, un rancho y un terreno, pero sin precios.

Otra de las menos transparentes fue Rocío Nahle García, de la Secretaría de Energía (Sener), que reportó tener dos casas, una camioneta X-Trail de Nissan, dos inversiones bancarias y un crédito hipotecario, pero de nada de esto dio los valores. Además rechazó que se hicieran públicos otro tipo de ingresos además de los que recibe como secretaria. Tras el ultimátum del presidente, no hizo cambios en su declaración, presentada el 4 de enero.

También mantuvieron sin revelar el valor de sus bienes muebles e inmuebles Luis Cresencio Sandoval, de la Defensa (Sedena), Graciela Márquez Colín, de Economía (SE), y Jorge Alcocer Varela, de Salud.

Los más transparentes

Ebrard Casaubón, tras el llamado del martes a publicar todos los datos, reveló ingresos extras por 65 mil pesos, una casa de 1.7 millones, y una cuenta de banco con 230 mil. Además había declarado como posible conflicto de interés que su esposa es socia en la empresa Estrategia y Comunicación Aster SA de CV.

Alfonso Romo, jefe de la oficina de presidencia, también aceptó transparentar absolutamente todo y además de reconocer propiedades por 29.6 millones, reveló que tiene una camioneta Land Rover de casi 4 millones de pesos e inversiones bancarias por casi 5.

Los que sí declararon abierto todo desde el principio, además de López Obrador, fueron el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú; la del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde Luján; el de Marina (Semar), José Rafael Ojeda Durán; el de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Carlos Urzúa; la de Bienestar, María Luisa Albores; el de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Román Meyer; la de Cultura, Alejandra Frausto; y la de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval, aunque a través de una nota aclaratoria porque cuando la presentó el 5 de diciembre, primero que todos, faltaban datos.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
Getty Images
18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

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La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

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El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

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Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

Getty Images
Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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