Inicia registro para becas de AMLO; vincularán a jóvenes a trabajos según sus intereses
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Inicia registro para becas de AMLO; vincularán a jóvenes a trabajos según sus intereses

Desde este 1 de enero los jóvenes interesados en recibir una beca y capacitación laboral podrán inscribirse al programa. Deberán firmar una carta compromiso y esperar respuesta.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
3 de enero, 2019
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El registro para ser becario del programa de capacitación laboral Jóvenes Construyendo el Futuro empezó formalmente este 1 de enero y este mismo mes hará las primeras colocaciones en empresas, talleres u organizaciones sociales que durante diciembre se apuntaron para servir como tutores a los interesados, que recibirán 3 mil 600 pesos mensuales hasta por un año.

El programa fue presentado el 13 de septiembre por Andrés Manuel López Obrador todavía como presidente electo en etapa de transición, y en diciembre empezó a funcionar la plataforma dentro de la página oficial de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), pero sólo permitía un prerregistro, que a partir de ahora ya puede ser completado.

La Secretaría del Trabajo no ha dado a conocer cuántos jóvenes fueron prerregistrados mediante la página o en el censo domiciliario que se levantó en los meses de la transición para ubicar a posibles beneficiarios, ni cuántas empresas o instituciones se dieron de alta como tutores. Pero el área de comunicación social confirmó que a partir de que finaliza el registro empezará el proceso de vincular a los becarios con un centro de trabajo cercano a donde vivan.

El objetivo es becar con 2,400 pesos mensuales a 300 mil jóvenes que concluyeron la educación media superior pero no continuaron al nivel universitario; así como apoyar con 3,600 pesos a 2.3 millones de menores de 30 años que ya no estudian ni trabajan, mientras los centros de trabajo los capacitan y dan tutoría, que cada mes será evaluada por los beneficiarios para asegurarse de que está funcionando el programa.

Al cabo de máximo un año, si la empresa no contrata formalmente al becario, el gobierno le dará seguimiento a través del Servicio Nacional de Empleo para buscar que entre al mercado laboral, según explicó la STPS.

Estos son los pasos, uno a uno, que hay que seguir para solicitar ser becario.

Primer paso, ¿qué te interesa?

Antes que nada, la plataforma pregunta a los jóvenes cuáles son sus áreas de interés sobre el tipo de trabajo para el que les gustaría capacitarse, como actividades artísticas y deportivas; técnico auxiliar en actividades administrativas; comerciante o agente de ventas; servicios de alimentación, turísticos, de choferes o de vigilancia; actividades agrícolas, ganaderas, forestales y de pesca; oficios como artesanías, albañilería, plomería o carpintería; operadores de maquinaria industrial; y electrónica o informática.

Los interesados deben especificar también si actualmente estudian, trabajan o ninguna de las dos, así como cuáles son los últimos estudios que tienen y dónde los cursaron. Y antes del siguiente paso, registrar sus datos de identificación, residencia y cómo ser contactados.

Con esa información capturada, el sistema asigna un número de folio y crea un usuario digital con contraseña, para que cada joven pueda darle seguimiento a su solicitud y ver cuando ya tenga respuesta para integrarse a una capacitación.

Quienes habían hecho el prerregistro no tenían esa cuenta digital, pero con su nombre y CURP la pueden crear en esta liga.

Pasos dos y tres: documentos digitales y ubicación

En lugar de acudir a una oficina a entregar documentos, los jóvenes que se registren tienen que cargarlos por internet.

Para ser candidato a becario hay que tener entre 18 y 29 años de edad. Se les solicita subir una copia escaneada de su CURP, de una identificación oficial, comprobante de domicilio y comprobante de estudios, que puede ser una boleta de calificaciones, su credencial de la escuela o certificado de estudios.

También subir una fotografía a color de medio cuerpo, de frente, con el cabello recogido y a la que no se le hayan puesto filtros digitales, sino que se vea clara.

Lo siguiente es ubicar en un mapa la dirección exacta donde vive el interesado, que servirá para buscar los centros de trabajo disponibles y adecuados al perfil del joven y más cercanos a su casa.

Último paso: firmar una carta compromiso y esperar respuesta

El último paso en la plataforma digital es revisar que toda la información esté correcta, descargar la ficha de registro y una carta compromiso que se debe firmar aceptando los lineamientos del programa.

“Al finalizar tu proceso, verificaremos tus datos y, una vez aprobados, podrás ver las vacantes disponibles en tu zona”, afirma un tutorial publicado por la Secretaría del Trabajo para guiar a los interesados en inscribirse.

Una vez elegido el lugar para trabajar, la empresa u organización seleccionada recibirá la notificación de que en un plazo no mayor a 10 días hábiles (dos semanas) se presentará el becario para empezar con su proceso de capacitación, informó la dependencia en un comunicado.

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La 'gran gripe rusa', la primera pandemia del mundo interconectado cuyo origen es un misterio

Hace más de 130 años tuvo lugar la primera gran pandemia en un mundo interconectado: la “gripe rusa”, que quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más mortal. Pero dejó algunas lecciones que todavía podemos aprender.
Getty Images
16 de junio, 2020
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Los virus que “saltan” de animales a humanos han causado varias pandemias a lo largo de la historia.

Es posible que en el contexto actual de la COVID-19 hayas oído hablar de la “gripe española”, la más grave de la historia reciente.

En el siglo XX hubo otros dos brotes pandémicos de gripe, la “asiática” (1957-58) y la “de Hong Kong” (1968-69).

Pero la primera gran pandemia de gripe se remonta al siglo XIX. Se le llamó “gripe rusa” porque allí se reportó el primer caso.

Fue en 1889, mucho antes de que la ciencia de la virología hubiera sido concebida.

La “gripe rusa” se extendió rápidamente por Europa, y llegó después a América del Norte y a América Latina. Se cree que mató a un millón de personas, aunque no existen cifras oficiales y el debate sigue abierto.

Pero pese a que no tuvo el alcance de la “gripe española”, que mató a más gente que las dos guerras mundiales, la “gripe rusa” fue fulminante.

La “primera”

Ocurrió en el invierno de 1889 y hubo varios brotes epidémicos hasta 1894.

No existe mucha historiografía sobre ella. Sin embargo, los científicos la consideran la primera “epidemia verdadera” en la era de la bacteriología. Por eso creen que estudiarla es fundamental.

Recorte de prensa de Le Petit Journal

Photo12/UIG/Getty Images
Los diarios de la época hacen parte de la escasa historiografía que existe sobre lo que ocurrió.

“La historia nos enseña a tomar estas pandemias muy en serio”, le dijo hace unos años a la BBC el médico e historiador médico estadounidense Howard Markel, director del Centro de Historia de la Medicina de la Universidad de”Michigan, y especializado en pandemias.

“Pero también nos enseña que son previsiblemente impredecibles“, añadía el especialista.

El virus de la gripe debe evolucionar continuamente para evadir su mayor amenaza: nuestro sistema inmunitario, que produce anticuerpos para librarse de él.

“Por eso debe seguir mutando para evitar ser destruido”, le dijo a la BBC David Morens, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EU.

Las pandemias —como la “gripe rusa” o la actual COVID-19— ocurren cuando surge una cepa diferente con nuevos genes de un virus animal que “pasa” a las personas.

Todas las pandemias de gripe que ha habido a lo largo de la historia se asocian solamente a unas pocas cepas virales, que toman su nombre de dos proteínas: la H (hemalulutanina), para adherirse a las células, y la N (neuraminidasa), para liberarse de las infectadas e infectar a otras nuevas.

Cuando comenzaron a investigar la “gripe rusa”, los científicos pensaron que se había originado a partir de una cepa del virus de la influenza A, identificado como H2N2. Después supieron que en realidad se trataba del virus H3N8.

Virus de la gripe española

Getty Images
Todas las pandemias se asocian solo a unas pocas cepas virales.

Pero uno de los hechos sobre la “gripe rusa” que más desconcertó a los científicos y a la población de la época fue lo rápido que se propagó.

Un mundo “interconectado”

La magnitud y extensión de la “gripe rusa” fueron asombrosas: tardó apenas seis semanas en extenderse por Europa y otros seis en hacerlo por todo el mundo.

Los primeros casos se observaron en mayo de 1889 en tres lugares separados y distantes: Bujará, en Asia Central (Turquestán), Athabasca, en el noroeste de Canadá, y Groenlandia.

Hoy la conocemos como “gripe rusa” porque fue el primer país en el que se reportó, explicó en su tesis doctoral la investigadora española Sara García Ferrero, quien analizó aquel episodio de la historia en 2018, en una tesis dirigida por el jefe del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CISC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Diego Ramiro Fariñas.

“La ‘gripe rusa’ fue una de las más importantes del siglo XIX, pues es considerada la primera pandemia de gripe en un mundo interconectado”, escribió García. “Se ha caracterizado por ser una de las pandemias más devastadoras del siglo XIX”.

El rápido crecimiento de la población del siglo XIX, sobre todo en las zonas urbanas, ayudó a que la gripe se extendiera, y en poco tiempo el brote se propagó por varios países.

Se cree que las líneas de ferrocarril fueron clave en esa propagación.

Hospital 1917-18

Getty Images
Hospital con pacientes de “gripe española”, Nueva York, 1918.

Ante el incremento del número de muertes, algunos gobiernos comenzaron a tomar medidas para evitar el contagio de la enfermedad, desde el cierre de colegios y universidades, hasta la reducción de servicios de transporte y el cierre de empresas. También se cancelaron celebraciones y funerales.

En cuanto al origen, más de 130 años después todavía no está claro.

¿Es gripe? ¿Es dengue?

En su investigación, García señaló que “algunas hipótesis apuntan a que tuvo lugar en Siberia en mayo de 1889, y de ahí se propagó durante los meses de verano al norte de Canadá y Groenlandia”.

Otras teorías, dice la científica, apuntan a que pudo originarse en Turquestán, Asia Central.

Lo que sí está claro es que los primeros casos se reportaron en San Petersburgo hacia finales de octubre, según los registros de prensa de la época, aunque Europa occidental no se hizo eco de la noticia hasta finales de noviembre.

El tono en el que se contó la noticia pasó de la incredulidad al miedo.

¿Es la gripe? ¿Es la influenza? ¿Es el dengue? He ahí las tres preguntas obligadas que todo parisino dirige en estos momentos a cuantos conocidos halla al paso”, se lee en un recorte de prensa del 17 de diciembre de 1889 del diario español El Liberal que informaba sobre la extensión del virus en su país vecino.

El artículo continuaba así: “¿En qué quedamos? La alarma es grande desde hace tres días. Eso de ignorar aún si la enfermedad del día se llama el dengue, la influenza o la gripe, es lo que París menos soporta. Una epidemia que oculta su nombre, por benigna que sea, es para estremecer los espíritus más despreocupados. París, que ha sonreído siempre ante los más grandes peligros, se entrega hoy a cómicos terrores”.

Enfermo siglo XIX

UniversalImagesGroup
El desconocimiento sobre la gripe y sus síntomas era grande.

Mientras tanto, los medios oficiales decían que no había motivos para alarmarse. Hasta que el 27 de diciembre el tono del discurso cambió.

Un día después los periódicos publicaban: “La epidemia se ha agravado produciendo preocupación general. Hay bastantes casos graves y algunos mortales. Créese que nadie se escapará de pasar la epidemia”.

Reacciones similares ocurrieron en Londres, Madrid o Berlín. Fue la pandemia de gripe más mortal de la época en Europa.

Pero la “gripe rusa” también viajó al otro lado del Atlántico. Por vía marítima, llegó a los cinco puertos más importantes de la Norteamérica del siglo XIX: Boston, Nueva York, Baltimore, Nueva Orleans y Filadelfia.

Desde Nueva York y Boston, las ciudades que más migrantes europeos recibían, se extendió por toda Norteamérica y por parte Canadá.

“También tuvo su aparición en México y el Caribe, aunque fue algo más tardía que en Norteamérica y Europa”, recoge García en su tesis.

Después, entre los meses de febrero y abril de 1890, llegaría a Sudamérica, instalándose en grandes ciudades como Buenos Aires o Río de Janeiro. Luego se propagó por Australia y Nueva Zelanda.

Una historia “en construcción”

Una de las dificultades para acabar con la “gripe rusa”, al igual que ocurrió con pandemias posteriores, fue la dificultad de detectar los síntomas, similares a los de un resfriado común. Tampoco existía tratamiento eficaz.

Dispositivo médico siglo XIX

Universal History Archive
En muchos casos, los remedios eran peor que la enfermedad.

El fracaso de la medicina convencional, que no sabía cómo abordar el problema, estimuló a químicos sin escrúpulos a vender píldoras o pociones sin eficacia comprobada. Los curanderos promocionaban remedios que en algunos casos resultaban peores que la enfermedad.

Finalmente, se optó por recomendar el reposo en cama y el aislamiento, pero la recomendación llegó tarde y no siempre se aplicó.

Tres décadas después, la historia se repitió con la pandemia de la “gripe española”.

La “gripe rusa” fue en gran parte olvidada y quedó eclipsada por la “gripe española”, mucho más devastadora. Pero permitió darle a un mundo cada vez más interconectado una lección sobre lo que podía pasar que muchos ignoraron.

Con el paso de los años y las décadas, nuestro mundo se ha transformado en sociedades cada vez más interconectadas.

El profesor Howards Markel lleva más de décadas advirtiendo que “vivimos en un mundo de enfermedades infecciosas emergentes”.

“Los seres humanos viajamos más lejos y más rápido que nunca”, le dijo a la BBC. “Eso significa que estamos expuestos a una posible pandemia o epidemia”.

“Aprendemos cada vez más, pero la historia de las pandemias sigue siendo una historia en construcción”.

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