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Cuartoscuro Archivo

Los hijos del Chapo mataron a Javier Valdez, dice el Licenciado; compañeros del periodista rechazan esta versión

Valdez "desobedeció las órdenes amenazantes de los hijos de mi compadre y por eso lo mataron", dijo el hombre conocido como el Licenciado. Sin embargo, el director del semanario Ríodoce, estas palabras son parte de una estrategia para que él y su hijo logren reducir cargos en los procesos que enfrentan en Estados Unidos.
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23 de enero, 2019
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Los hijos del capo mexicano Joaquín “el Chapo” Guzmán mataron al periodista mexicano Javier Valdez porque éste insistió en publicar una entrevista con el narcotraficante Dámaso López Núñez, conocido como Licenciado o Lic, dijo el miércoles el propio Lic en el juicio del Chapo en Nueva York.

Valdez “desobedeció las órdenes amenazantes de los hijos de mi compadre y por eso lo mataron”, dijo el hombre conocido como el Licenciado en la corte, a pocos metros del Chapo.

Valdez, especialista en narcotráfico, cofundador del semanario de Ríodoce de Sinaloa (noroeste), fue asesinado a balazos en Culiacán, Sinaloa, el 15 de mayo de 2017.

Días después de ese crimen, en una columna, otro de los periodistas y fundadores de Ríodoce relató cómo fue la intimidación contra Valdez, por haber entrevistado a Dámaso López, cuando tenía una confrontación para controlar el cártel de Sinaloa y una “guerra mediática” con los hijos del Chapo.

A un día de darse a conocer esta versión en el juicio contra el Chapo, el director de Ríodoce, Ismael Bojórquez Perea, calificó la declaración del Licenciado como ruido mediático, pues consideró que el tema relevante del caso es el juicio contra los autores intelectuales y materiales del asesinato.

“Nosotros hemos insistido mucho en que la autoría intelectual es una parte de la búsqueda de la verdad… lo que declaró Dámaso en la corte para nosotros no es más que digamos ruido mediático, se va a polemizar, obviamente llama mucho la atención lo que dijo, pero no creo que trastoque la investigación ni que cambie el curso de la investigación que trae la FEADLE (Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión)”, explicó el directivo de Ríodoce.

Para Bojórquez Perea, las declaraciones de Dámaso López también son parte de una estrategia para que él y su hijo logren reducir cargos en los procesos que enfrentan en Estados Unidos.

“Con esta declaración, Dámaso López Núñez está salvando a su hijo, él está protegiendo a su hijo… porque el cártel de Dámaso era muy chiquito y las líneas de mando eran muy cortitas. Lo detienen a él el 2 de mayo y quién se queda a cargo de su organización, pues su hijo. Quién ordenó el crimen, no lo puedo afirmar, pero todo me hace pensar que fue él, entonces yo creo que con esta declaración lo está salvando”, explicó.

Leer: Ríodoce confirma que existieron amenazas del narco contra Javier Valdez

Tras darse enfrentamientos en Villa Juárez, Navolato, “los hijos del Chapo enviaron una carta a Ciro Gómez Leyva y por esos mismos días Dámaso López Núñez busca espacio en dos impresos de Sinaloa, Ríodoce y La Pared, a quienes concedió entrevista vía mensajes telefónicos, donde se deslinda del ataque que los Chapitos le atribuyeron. La entrevista la hizo Javier, pues a él lo habían buscado”, contó Ismael Bojórquez.

“Los hijos del Chapo se enteraron que habíamos entrevistado a Dámaso y presionaron a Javier para que el trabajo no se publicara. Pero les negamos la petición. Luego le hablaron porque querían comprar toda la edición, pero tampoco se les concedió. Y entonces optaron por seguir —en Culiacán y Mazatlán— al personal que entrega los ejemplares en las tiendas y en cuanto los dejaban contra recibo, ellos los compraban. Eso fue el 19 de febrero. No usaron la violencia, pero sí la intimidación”, agregó en su texto.

Defensores de los derechos humanos confirmaron que Valdez les reportó actos de intimidación, como la compra de 4,500 ejemplares del semanario Ríodocetras la publicación de una entrevista  con dichos de Dámaso López.

El periódico La Jornada, en tanto, informó que el periodista -era su corresponsal en Sinaloa-  “había recibido amenazas de muerte anónimas”. 

En abril de 2018, las autoridades federales informaron sobre la detención de Heriberto “N”, alias el Koala, por su presunta responsabilidad en el asesinato de Valdez; su captura fue en la ciudad de Tijuana, Baja California. Meses después, en junio, se informó sobre la detención de otro implicado, Francisco “N”.

Con información de AFP y Ríodoce

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Reuters

Paro nacional en Colombia: 3 factores inéditos que hicieron del 21 de noviembre un día histórico

La huelga del jueves puede ser recordada como el día demostró que Colombia, para bien o para mal, ya no es el país de antes. Pese a los disturbios y destrozos usuales, el paro nacional mostró facetas inéditas en un país sin tradición de protesta.
Reuters
23 de noviembre, 2019
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En un país sin tradición de protesta como Colombia, el paro nacional del 21 de noviembre de 2019 fue histórico.

La huelga estuvo originalmente convocada por las centrales obreras, pero se convirtió en una protesta en contra de las reformas pensional, laboral y educativa y a favor del acuerdo de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En suma, la población se movilizó en contra del poder establecido, hoy materializado en el presidente, Iván Duque, un aliado del expresidente Álvaro Uribe que en un intento de ser moderado ha generado rechazo entre la izquierda y la derecha.

A medida que las manifestaciones en Ecuador, Chile y Bolivia aumentaron, dejaron decenas de muertos y generaron cambios políticos importantes, la expectativa ante el paro en Colombia se tomó la agenda nacional durante días.

El gobierno militarizó partes del país, acuarteló el ejército, cerró las fronteras y otorgó facultades extraordinarias a gobiernos locales para “mantener el orden”; se produjeron allanamientos; el partido de gobierno, el derechista Centro Democrático, alertó de la supuesta injerencia de gobiernos chavistas.

Y, como suele pasar en jornadas de protesta en América Latina y el mundo, en el paro hubo —según reportaron medios locales— disturbios, saqueos, daños a la infraestructura pública y abusos de fuerza por parte de las autoridades.

Dicho eso, es probable que la historia recuerde al paro nacional del 21 de noviembre en Colombia como el día en que los colombianos, una población traumatizada por un conflicto armado de 60 años, mostraron su disposición a salir a la calle. Pese a la lluvia. Pese a la represión.

Este paro tuvo una magnitud que ninguna protesta tuvo en 60 años“, le dice a BBC Mundo el reconocido historiador y columnista Jorge Orlando Melo.

“La protesta en Colombia siempre fue localizada, y siempre recibió una respuesta negativa del Estado, que la convertía en peligro”.

“Pero esta salida (al paro) de tanta gente no organizada en todo el país, que buscan una política social más clara y un cumplimento genuino del proceso de paz, puede ser la oportunidad de una alternativa no tradicional sin antecedentes en el país”, concluye Melo.

Tres cosas inéditas demuestran el carácter histórico de la jornada.

Protesta en Colombia

AFP
Cuando parecía que las protestas habían terminado tras la represión policial, miles de colombianos volvieron a salir para reiterar su grito de protestas contra, entre otras cosas, el neoliberalismo.

1. El paro en sí mismo

Colombia no ha tenido la tradición de protesta de países como Chile, Argentina o México por varias razones, pero se destacan la baja tasa de representatividad sindical, de menos del 5%, y la vigencia de un conflicto armado que distorsionó el escenario político clásico de izquierdas y derechas y laceró la viabilidad política de la izquierda democrática, que nunca ha llegado al poder en el país.

El último gran paro nacional se produjo en 1977. Convocado por los sindicatos, el paro fue asumido por profesores, trabajadores y estudiantes y puso contras las cuerdas al gobierno del liberal Alfonso López Michelsen, que enfrenaba una dura crisis económica y una disputa con los militares.

Durante los últimos años, por supuesto, han habido huelgas importantes, como el paro de corteros e indígenas contra el gobierno de Uribe en 2008 y el paro agrario contra Juan Manuel Santos en 2013.

También hubo grandes manifestaciones, como la marcha contras las FARC en 2008 y la que pedía la implementación del acuerdo de paz un día después de que fuera rechazado en un plebiscito en 2016.

Pero al menos desde 1977, y guardando las diferencias de carácter histórico, Colombia no había vivido una jornada de huelga cívica como la del 21 de noviembre.

Prácticamente todos los gremios acataron el paro; en cada rincón del país hubo protestas; la mayoría de quienes no protestaron vivieron una suerte de día feriado; el país estuvo paralizado por un día.

Solo el comercio, por ejemplo, se vio paralizado en un 50%, según la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), lo que equivale a pérdidas de US$60 millones.

En un país históricamente institucionalista, el shock político, económico y cultural que significó el paro del 21 es inédito.

Protesta en Colombia

EPA
Marchas masivas ha habido antes en Colombia, pero esta es la primera vez que un paro es acatado por prácticamente todos los sectores de la economía.

2. El cacerolazo

Al final de la tarde del jueves, cuando las marchas parecían ya haberse apaciguado tras la dispersión policial, miles de colombianos volvieron a las calles.

De noche, muchos en piyama, con el ambiente festivo y musical que marcó el inicio de la jornada, muchos salieron a la calle a reanudar su grito de protesta.

Y con un detalle que es usual en Venezuela, Argentina o Chile, pero que en Colombia no se había visto —o escuchado— en historia reciente: la cacerola.

Desde la calle o desde sus casas, en Bogotá y en otras ciudades del país, un inédito cacerolazo se tomó al país al cabo del día, justo cuando Duque daba un mensaje televisado de 4 minutos en el que criticó los actos “vandálicos”, apoyó a las fuerzas de seguridad y llamó al “diálogo social”.

El cacerolazo se escuchó en barrios de diferentes sectores socioeconómicos y se espera que se reactive en los próximos días.

Protesta en Colombia

AFP
Aunque en Bogotá se vieron las protestas más grandes, en ciudades como Medellín (foto) protestas se vieron en casi todo el país.

3. Protesta en ciudades uribistas

Si los colombianos, en general, históricamente han preferido gobiernos de centro-derecha o derecha, hay ciudades donde esa afiliación política parecía inamovible.

Y una de esas es Medellín, la segunda ciudad más importante del país, tierra del hoy senador y líder del partido de gobierno, Álvaro Uribe, el político más popular de la historia reciente del país gracias a su política de mano duro contra las guerrillas.

Las imágenes de la masiva marcha del jueves en Medellín terminaron de demostrar que la capital de Antioquia se ha diversificado políticamente.

Hace un mes, en unas elecciones regionales en las que el uribismo fue el gran derrotado a nivel nacional, los paisas eligieron como alcalde a un ingeniero de 39 años que apoya el proceso de paz, no hace parte de las maquinarias políticas y marchó el jueves: Daniel Quintero.

La marcha del jueves dejó claro que Medellín ya no es tierra sagrada del uribismo.

Y no fue la única: ciudades tradicionalmente uribistas como Montería, Neiva y Pereira también vieron sus calles tomaras por el paro nacional.

Otra razón para pensar que Colombia, para bien o para mal, ya no es el mismo país del pasado.


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