Periodistas implicados en asesinato de comunicador, en lista de presos políticos que Segob liberaría
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Periodistas implicados en asesinato de comunicador, en lista de presos políticos que Segob liberaría

Familiares de los periodistas encarcelados denunciaron que éstos fueron torturados para implicarse en el homicidio del también comunicador Carlos Domínguez, en enero de 2018, en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
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21 de enero, 2019
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Tres periodistas tamaulipecos, detenidos y encarcelados por el homicidio en enero de 2018 del también comunicador Carlos Domínguez Rodríguez, forman parte de la lista de 199 personas que la senadora Nestora Salgado entregó en diciembre pasado a la Secretaría de Gobernación (Segob), de posibles casos de presos políticos, para analizar si podrían ser liberados por irregularidades en sus procesos.

Se trata de los periodistas Gabriel Garza Flores, quien colaboraba en un diario local de Tamaulipas escribiendo notas sobre seguridad; Luis Ignacio Valtierra, secretario general de la Unión de Periodistas Democráticos de Nuevo Laredo, y que tenía una página web con su nombre; y Juan José González Zúñiga, periodista independiente.

La detención de los tres comunicadores, junto a tres implicados más, fue anunciada el 28 de marzo del año pasado por las Procuradurías federal y estatal de Tamaulipas como probables responsables del asesinato del también periodista Carlos Domínguez Rodríguez, el pasado 13 de enero en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Lee: A un año del asesinato del periodista Carlos Domínguez, sigue sin resolverse

Los seis fueron vinculados a proceso por el delito de homicidio calificado con premeditación, alevosía y ventaja, y están a la espera de un juicio oral por encontrarse en revisión los amparos que interpusieron.

Tras la detención de los tres periodistas, familiares y el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, una asociación civil tamaulipeca, denunciaron que éstos fueron aprehendidos arbitrariamente por la policía estatal y víctimas de tortura para auto-implicarse en el homicidio de Carlos Domínguez.

Familiares de los comunicadores se reunieron en Nuevo Laredo con el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Alejandro Encinas, para entregarle una copia de la queja que interpusieron ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en la que denuncian que los periodistas fueron víctimas de una “investigación amañada” por las autoridades tamaulipecas.

“En la reunión, se comprometieron a que, durante la próxima semana, van a mandar a personal de la Segob a Nuevo Laredo para escuchar nuestro caso”, dijo en entrevista Margarita Hernández, madre del periodista Luis Ignacio Valtierra, aunque matizó que no les precisaron el día.

Por su parte, a un año del homicidio de Carlos Domínguez, Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de Periodistas, publicaron el pasado lunes un informe en el que señalaron que, a pesar de las seis detenciones por el homicidio, entre los que las autoridades tamaulipecas ya identifican quién sería el presunto autor intelectual, el caso no está resuelto, debido a que aún quedan dudas sobre cómo se está realizando la investigación del suceso.

Además, el hijo del periodista, también de nombre Carlos Domínguez, denunció durante la presentación del informe que su familia no ha tenido acceso al expediente para poder comprobar en qué estado se encuentra la investigación ministerial, a pesar de que como víctimas tienen derecho a ello.

Un año del caso, muchas dudas

El asesinato del periodista Carlos Domínguez, el primero en 2018 de nueve casos, tuvo lugar el 13 de enero del año pasado, en pleno centro de la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo.

Domínguez, que escribía columnas de opinión en El Horizonte de Matamoros, y que colaboró previamente para otros medios como El Diario del Sur, Diario de Acayucan, Notisur, y Noticias Tampico, iba a bordo de un Ford Focus 2001 con sus dos nietos, cuando, a plena luz del día, personas desconocidas lo interceptaron con otro coche, bajaron, y lo apuñalaron hasta la muerte.

Tres días después, el 16 de enero, el gobierno de Tamaulipas ofreció una recompensa de dos millones de pesos para quien pudiera aportar información sobre los responsables del crimen.

Y el 29 de marzo, en dos meses, la Procuraduría General de la República (PGR) y la Procuraduría estatal de Tamaulipas anunciaron que detuvieron en operativos en Tamaulipas y Zacatecas a los periodistas ya mencionados, Gabriel Garza, Luis Ignacio Valtierra, y Juan José González, a quienes señala como autores materiales, más otras tres personas: David y Adrián ‘N’, también autores materiales; y el presunto autor intelectual del asesinato, Rodolfo Alfredo Cantú García, tío del ex edil de Nuevo Laredo (2013-2016) por el PAN, Carlos Canturosas Villarreal.

Balbina Flores, representante en México de Reporteros Sin Fronteras, subrayó en entrevista con Animal Político que el móvil del homicidio está claramente relacionado con la actividad periodística crítica de Carlos Domínguez, y que así lo reconoció la propia Procuraduría de Tamaulipas.

Reporteros Sin Fronteras documentó que Carlos Domínguez escribía columnas criticando la labor de las autoridades locales de Nuevo Laredo. Y que, al momento del asesinato, también estaba trabajando en una investigación periodística respecto a un desvío de más de 600 millones de pesos a través de 128 empresas fantasma.

Sin embargo, aunque el porqué del asesinato parece claro, Flores subrayó que el caso continúa sin estar resuelto.

“Por ejemplo, aún no hay certeza sobre la autoría intelectual –apuntó la periodista-. La Procuraduría de Tamaulipas dice que ya lo tiene –Rodolfo Alfredo Cantú-, pero aún tenemos muchas preguntas que no han respondido. Por ejemplo, nos preguntamos de qué manera dieron tan rápido con el autor intelectual, y qué elementos tienen para señalarlo”.

Por eso, añadió Flores, entre las recomendaciones que dirigieron en el informe de Reporteros Sin Fronteras a la Procuraduría tamaulipeca destacan dos: transparentar la información de qué han investigado y qué líneas están siguiendo, y darle acceso a Carlos Domínguez, hijo del comunicador asesinado, al expediente del caso, o darle una copia, como es su derecho.

Acusan detención arbitraria y tortura

Aunado a estas dudas acerca de la investigación que llevó a seis personas a la cárcel, el Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, una asociación civil que ha documentado más de 50 casos de personas desaparecidas en Tamaulipas solo en 2018, denunció que los tres periodistas presos fueron detenidos de manera arbitraria, incomunicados, y torturados para que se auto-incriminaran en el homicidio.

“La detención de los tres periodistas fue un claro ejemplo de abuso de poder del gobierno de Tamaulipas”, dijo en entrevista con Animal Político el activista Raymundo Ramos, del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo.

El Comité presentó el pasado 3 de abril una queja ante la Comisión estatal de Derechos Humanos de Tamaulipas, por considerar que los tres reporteros fueron víctimas de una investigación “falsa, montada y amañada” por las autoridades de investigación del estado tamaulipeco.

Margarita Hernández, madre del periodista detenido Luis Ignacio Valtierra, denunció también en entrevista con Animal Político que su hijo, y su compañero Juan Jesús González Zúñiga, fueron detenidos durante la noche del 25 de enero de 2018 por tres camionetas sin ninguna leyenda o logotipo de que pertenecieran a corporación policiaca alguna, y sin que los elementos policiacos se identificaran, ni mostraran ninguna orden de aprehensión.

“Desde el inicio, todo estuvo mal. No hubo ningún citatorio, ningún aviso, ninguna orden para detenerlos”, señaló Margarita Hernández, quien añadió que ya en el interior del vehículo su hijo y su compañero recibieron agresiones físicas y verbales para que confesaran el homicidio del periodista Carlos Domínguez.

“Los ministeriales les decían: ustedes échense la culpa. Digan que son culpables y los soltamos ahora mismo”, narró Hernández.

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El descubrimiento en los manantiales termales de Yellowstone que fue clave para las pruebas de COVID-19

Hace medio siglo, Thomas Brock descubrió una bacteria capaz de sobrevivir a altas temperaturas. Te contamos cómo ese hallazgo se vincula con la actual pandemia, gracias a una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.
2 de mayo, 2020
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“Definitivamente vivo”. Thomas Brock anotó esas palabras, hace medio siglo, en uno de los cuadernos que llevaba en sus investigaciones de campo en Yellowstone.

Era la década de los 60, y el científico estadounidense se refería a uno de los inusuales organismos que acababa de hallar en uno de los manantiales termales del parque.

Fue en uno de esos manantiales donde Brock descubrió una bacteria adaptada a la vida a altas temperaturas a la que llamó Thermus aquaticus.

La bacteria, ahora célebre, acabaría revolucionando la biotecnología y haciendo posibles los llamados tests PCR, las pruebas más fiables usadas en todo el mundo para diagnosticar el covid-19.

Thomas Brock tiene ahora más de 90 años y es profesor emérito de microbiología de la Universidad de Wisconsin-Madison.

En esta nota te contamos cómo el trabajo pionero de Brock acabó vinculado con la actual pandemia, a través de una cadena fascinante de episodios en la historia de la ciencia.

¿Qué siente Brock al pensar que su hallazgo está ayudando a diagnosticar el covid-19 y a salvar vidas?

“Estoy orgulloso”, señaló el científico a BBC Mundo desde su hogar en Wisconsin.

“Yo veía mi descubrimiento como un buen modelo para estudiar la biología molecular de la vida a altas temperaturas”.

Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

Science Photo Library
Thomas Brock descubrió en los manantiales termales de Yellowstone la bacteria que fue clave para el análisis del ADN.(Foto de archivo)

¿Pero pensó alguna vez que tendría un impacto tan masivo?

“No lo hubiera imaginado ni en un millón de años”.

El descubrimiento de la bacteria

Brock jamás había visto manantiales termales antes de llegar al parque de Yellowstone en 1964.

Pero volvió año tras año. Lo impulsaba el deseo de investigar qué formas de vida podrían subsistir en esas piscinas naturales, en las que los colores vívidos denotan la presencia de microorganismos.

Brock y uno de sus estudiantes, Hudson Freeze, cultivaron bacterias de varios manantiales.

“A Thermus aquaticus la hallamos en el manantial Mushroom Spring, un manantial a 75 grados centígrados, donde también hay una gradiente termal, ya que en las salidas del manantial la temperatura baja a unos 35 grados. En ese momento, Thermus era el microorganismo más termófilo (que ama o tolera el calor) conocido”.

“El hallazgo demostró que otros investigadores estaban equivocados sobre los límites de temperatura en los que puede haber vida”, señaló Brock a BBC Mundo.

En manantiales termales de Yellowstone, y de otros sitios del planeta, la temperatura puede superar los 90 grados.

La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

Science Photo Library
La bacteria que Brock llamó Thermus aquaticus sobrevive a altas temperaturas.

“Es agua subterránea que ha quedado acumulada en capas profundas y que se calienta por el calor derivado del magma del centro de la Tierra o por acción volcánica”, explicó a BBC Mundo la bióloga Sandra Baena, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, e investigadora de microorganismos que viven en condiciones extremas.

“Si tienes agua caliente en la subsuperficie de la Tierra y tienes fallas geológicas, o sea grietas, el agua va a buscar salida”.

El hallazgo de una enzima

Los mecanismos biológicos que permiten a bacterias como Thermus aquaticus sobrevivir a altas temperaturas en manantiales termales eran un tesoro a ser explorado por la ciencia.

En la década de los 70, Alice Chien y otros investigadores de la Universidad de Cincinnati aislaron una de las enzimas de la bacteria.

La nueva enzima recibió el nombre de TAQ polimerasa. (TAQ era una referencia a Thermus aquaticus).

El hallazgo de esta enzima resistente a altas temperaturas se cruza a partir de ahora con otra historia.

Y acabaría siendo crucial para un campo de la ciencia que avanzaba a pasos agigantados en la segunda mitad del siglo XX, el estudio del ADN.

Thomas Brock

Jeff Miller University of Wisconsin-Madison
Thomas Brock siente orgullo de que su descubrimiento hace más de medio siglo esté ayudando a salvar vidas.

La necesidad de multiplicar el ADN

“Entre mediados de los años 70 y mediados de los 80 habían aparecido una serie de técnicas que permitían manipular la molécula de ADN directamente, las llamadas técnicas de ADN recombinante, que permitían romper la molécula de ADN en fragmentos y analizarlos”, le explicó a BBC Mundo Miguel García-Sancho, profesor e investigador de Historia de la ciencia en la Universidad de Edimburgo.

“Porque hasta entonces, como la molécula de ADN era muy larga, era muy difícil aplicar técnicas analíticas a esa molécula”.

Además de los métodos para manipular fragmentos de ADN también surgieron técnicas de secuenciación de ADN que hicieron posible leer la estructura de esos fragmentos.

Los avances permitían investigar el ADN a una escala nunca antes imaginada. Pero había un gran obstáculo.

“Un problema al que se enfrentaba todo el mundo era obtener un volumen de ADN suficiente para poder analizar los fragmentos de ADN. Y también para secuenciar ADN necesitaban una cantidad suficiente”, explicó García-Sancho.

“La falta de ADN era un problema para muchos científicos de muchos campos”.

La invención de la PCR

Uno de los científicos que buscaba sintetizar o producir ADN en la década de los 80 era el estadounidense Kary Mullis, un químico de la empresa biotecnológica Cetus Corporation, en California.

Fue Mullis quien desarrolló una técnica para amplificar o copiar millones de veces una secuencia específica de ADN, la llamada PCR o reacción en cadena de la polimerasa, que utilizan los actuales tests para detectar el covid-19.

Kary Mullis

Getty Images
Kary Mullis recibió el Premio Nobel de Química en 1993 “por la invención del método PCR”.

Kary Mullis llegaría a recibir el Premio Nobel de Química en 1993 “por su invención del método PCR”, pero la técnica tardó varios años en ser adoptada en forma generalizada.

Y ello se debió en parte a que Mullis “era un extraño para la comunidad científica. Él era un químico que trabajaba en una empresa, mientras que los científicos que trabajaban en secuenciar ADN eran biólogos moleculares en instituciones de prestigio como el MIT, el Instituto de Tecnología de Massachusetts”, afirmó García-Sancho, quien entrevistó personalmente a Mullis.

Calentar el ADN

El método desarrollado por Mullis requiere calentar y enfriar la muestra de ADN en ciclos relativamente rápidos.

El calentamiento separa las hebras de la doble hélice de ADN.

Y luego la temperatura se baja cuando una enzima, la ADN polimerasa, copia o replica cada hebra por separado.

Ilustración ADN

Science Photo Library
La técnica PCR requiere calentar el ADN para separar las hebras de la doble hélice.

Cuando se obtienen de esta forma copias nuevas, comienza un nuevo ciclo en el que las copias son calentadas otra vez para separar las hebras, repitiendo así el proceso una y otra vez.

Cada etapa produce más copias de ADN, y la actividad de la enzima se controla a través de la temperatura, en un proceso que puede llevar más de 30 ciclos.

La enzima que revolucionó la PCR

Es en la técnica PCR que reaparece en nuestra historia la bacteria de Yellowstone.

“La PCR requiere temperaturas que oscilan entre los 55 y los 95 ̊C, y por esto necesitamos enzimas que puedan soportar las altas temperaturas y mantenerse activas a lo largo de la reacción”, explicó a BBC Mundo Domenica Marchese, investigadora del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) de Barcelona.

La enzima o polimerasa que se utiliza en la PCR para copiar el ADN es una proteína. Y normalmente las proteínas que se exponen a temperaturas muy elevadas pierden su estructura original, explicó Marchese.

“Imaginemos, por ejemplo, una espiral de metal, como las que utilizamos para encuadernar un libro. Si abrimos la espiral y la estiramos, esta dejará de ser útil para su función. Lo mismo pasa normalmente con la ADN polimerasa. Cuando la exponemos a temperaturas elevadas pierde su capacidad de sintetizar el ADN”.

Científica.

Getty Images
La enzima de la bacteria de Yellowstone revolucionó la técnica PCR, utilizada en la actual pandemia.

Cuando Kary Mullis inventó la técnica PCR comenzó usando enzimas de microorganismos como la bacteria E.Coli, que viven a temperaturas cercanas a 37 ̊C.

El problema era que durante la PCR, en cada ciclo, al llegar a los 95 ̊C , “la polimerasa perdía su actividad y era necesario añadir nueva polimerasa para el siguiente ciclo de la reacción. Esto era muy tedioso e implicaba unos costos muy elevados por cada reacción de PCR”.

El cambio fundamental fue la introducción de la Taq polimerasa, la enzima aislada de la bacteria hallada por Brock, que resistía altas temperaturas sin perder su estructura.

Esta enzima tiene su máxima actividad a 72 ̊C y puede resistir hasta unos 40 minutos a 95 ̊C.

“La Taq polimerasa representó un descubrimiento revolucionario”, señaló Marchese.

Una lección para la ciencia

La técnica PCR revolucionó la biotecnología y facilitó el análisis de ADN en campos tan diversos como la identificación del autor de un crimen en medicina forense, las pruebas de paternidad y el diagnóstico de enfermedades.

“Yo creo que la PCR es lo que hizo que el análisis de ADN realmente importara y tuviera consecuencias en el mundo real”, señaló García-Sancho.

Gracias a esa técnica “el análisis de ADN se hizo público y la gente se dio cuenta de por qué era tan importante, y eso se puede ver ahora con el covid- 19”, agregó.

Doctora haciendo prueba del covid-19 a una paciente.

Getty Images
La técnica PCR es la más confiable para detectar material genético del virus que causa el covid-19.

Para Thomas Brock, el impacto masivo de su descubrimiento tiene una lección profunda sobre la ciencia.

En su discurso de aceptación de un doctorado honorario de la Universidad de Wisconsin en 2019, Brock señaló sobre sus estudios en Yellowstone: “Yo tenía libertad para hacer lo que se llama investigación básica. Y algunas personas pensaban que era inútil porque no se enfocaba en fines prácticos”.

“Y preguntaban: ‘¿de qué puede servir buscar bacterias en manantiales termales en Yellowstone?’”.

“La enzima extraída de Thermus aquaticus es una de las enzimas más importantes del mundo. Hizo posible la PCR y la investigación moderna del ADN”.

La bacteria de Yellowstone demuestra, según dijo el científico a BBC Mundo, por qué es importante “establecer los principios básicos en los que pueden basarse muchas formas de trabajos científicos”.

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