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¿Qué sigue para la Guardia Nacional? Luz verde del Senado, de 17 congresos estatales y tres leyes restantes

En una nueva misiva dirigida a diputados y senadores, Naciones Unidas advirtió que el dictamen modificado abre riesgo de detenciones en instalaciones militares, entre otras fallas.
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17 de enero, 2019
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El pleno de la Cámara de Diputados aprobó ayer tras una sesión de 10 horas, con el aval de la coalición legislativa que encabeza Morena así como de la bancada del PRI, la reforma constitucional que crea la Guardia Nacional propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador para reforzar la seguridad en el país y frenar el incremento de la violencia.

Pero ésta todavía no puede ponerse en marcha. Por tratarse de una reforma que modifica 13 artículos de la Constitución Política y por ende afecta también a las entidades, se requiere antes el aval de la Cámara de Senadores y después, el de al menos 17 congresos estatales.

Pero además, el dictamen aprobado ayer contempla la creación de tres leyes secundarias que son vitales para que la nueva fuerza opere correctamente. Esto en un periodo de 90 a 120 días.

A continuación Animal Político describe las dos rutas que falta recorrer al dictamen de la Guardia Nacional para pueda publicarse y entrar en vigor, así como para que el nuevo cuerpo tenga el marco jurídico que garantice su funcionamiento. Esto a partir del dictamen modificado aprobado, y de la explicación que dieron diputados de Morena y de PRI a este medio.

La ruta de la reforma constitucional: dos aduanas por superar

El dictamen de reforma constitucional en materia de Guardia Nacional aprobado ayer en lo general y en lo particular por la Cámara de Diputados será enviado, en primera instancia, al Senado de la República para su análisis, discusión y eventual aprobación.

La minuta que reciba la Cámara Alta será turnada primero a comisiones. De acuerdo con los legisladores consultados será la Comisión de Puntos Constitucionales la encargada de revisar el dictamen, pero a su vez podría solicitarse también el voto y opinión de las comisiones de Seguridad Pública, Gobernación y Defensa.

Una vez que sea aprobado en comisiones, el dictamen será sometido al pleno del Senado para que ahí sea sometido a discusión y aprobación por mayoría calificada de los senadores que se encuentren presentes. Mayoría calificada significa que se requieren el voto de dos tercios de los legisladores por lo menos.

Si es aprobada pueden suceder dos cosas. Si el dictamen sufre modificaciones respecto al texto avalado originalmente por la cámara de origen (la Cámara de Diputados) tendría que ser regresado a ésta para que de nueva cuenta lo discuta y avale. Y posteriormente sería enviado a los congresos estatales.

En caso de que el Senado apruebe el dictamen sin hacerle ninguna modificación, entonces el mismo sería enviado directamente a las entidades.

Se prevé que todo este proceso se desahogue en febrero en el periodo ordinario de sesiones.

Como sucede en cualquier reforma que afecte artículos de la Constitución, luego de que el Poder Legislativo Federal la avale se requiere la aprobación de la mayoría de los poderes legislativos locales, por lo menos de la mitad más uno. Es decir, tendrá que ser aprobada por 17 congresos estatales como mínimo.

Una vez que los congresos locales den su aval (algo que legisladores de Morena estiman como muy posible dado que su coalición tiene mayoría en al menos 17 entidades), el dictamen final quedaría definitivamente aprobado, y se publicaría en el Diario Oficial de la Federación. Con ello se materializarían los cambios planteados al texto de la Constitución.

La ruta de las leyes secundarias: de 90 a 120 días para ser aprobadas

Como Animal Político había publicado en esta nota, el correcto funcionamiento de la Guardia Nacional requiere de la aprobación de tres leyes secundarias. Aunque el dictamen fue modificado ayer, se mantuvo la obligación de crear estas tres leyes secundarias aunque con distintos plazos.

El artículo Primero Transitorio estableció que una vez publicado en el Diario Oficial de la Federación el dictamen, el Congreso de la Unión tendrá un plazo de 90 días para expedir la denominada Ley de la Guardia Nacional.

En entrevista el diputado priista Rubén Moreira dijo que no se trata solamente de una ley orgánica que describa las áreas que tendrá la nueva fuerza de seguridad, sino que se trata de una norma que explicará que va a hacer este cuerpo, cómo y con qué.

Por otro lado, el mismo artículo Primero Transitorio establece un plazo de 120 días para que se expidan dos leyes más: la de uso legítimo de la fuerza y la del registro nacional de detenciones. Ambas leyes aplicarán no solo para el caso de la Guardia Nacional sino para todas las corporaciones de seguridad federales.

La diputada de Morena, Tatiana Clouthier, dijo que la ley relacionada con el registro de detenciones ayuda a prevenir detenciones ilegales y por ende abusos a derechos humanos.

“Le ley relacionada con detenciones provocará que por primera vez en la historia de este país habrá una lista y una regla de cómo serán las detenciones y quien está detenido, y no como hoy que se confunde detención con una desaparición por cómo se han dado las cosas”, dijo la legisladora.

En cuanto a la ley relacionada con el uso de la fuerza, se buscará establecer con claridad en que momento las fuerzas de seguridad puedan emplear con proporcionalidad la fuerza que poseen de acuerdo a la situación de riesgo que se presente. Es una norma que México debió expedir desde hace varios años a petición de instancias internacionales de derechos humanos, pero que hasta ahora no se ha materializado.

El diputado Rubén Moreira dijo que aunque los plazos para expedir estas tres leyes complementaria comienzan a correr hasta que se publique en el Diario Oficial la reforma constitucional, una vez que el Senado y los congresos locales la avalen, el PRI empujará que su elaboración comienza de forma inmediata.

“No podemos esperarnos a debatir estas leyes hasta que la reforma constitucional entre en vigor. El proceso por toda la burocracia legislativa puede alargarse hasta un año si nos esperamos. Nosotros vamos a empujar para tener listos los dictámenes y que una vez que la reforma constitucional quede finiquitada se puedan debatir y aprobar en el menor tiempo posible las leyes mencionadas. Y no esperar hasta agotar los plazos”, dijo en entrevista.

Advierte ONU tres anomalías en dictamen modificado

El representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jan Jareb, envió ayer una nueva misiva al Congreso de la Unión en la que advirtió que el dictamen aprobado, aun con modificaciones, resulta “preocupante” por tres aspectos: la estructura de la Guardia con una junta de jefes militar; la indebida regulación de los alcances del fuero militar; y la puesta a disposición de personas detenidas.

“La redacción propuesta abre la puerta a al privación de la libertad de personas civiles en instalaciones militares, La puesta a disposición es un concepto jurídico y formal, independiente  a la privación de la libertad como hecho material. Al ser conceptos diferentes, con la redacción propuesta se podría legitimar una puesta a disposición de una persona en instalaciones civiles, aun y cuando haya estado en algún momento privada de la libertad en instalaciones militares”, señala la carta.

La carta del alto comisionado estuvo dirigida tanto a diputados como senadores, por lo que se prevé que pueda ser tomada en cuenta en cuenta por el Senado. A continuación se publica la carta dirigida a los legisladores:

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#YoSoyAnimal
Foto: Cortesía José Reyes

Las razones por las que muchos latinos no hablan español en EU

Muchos estadounidenses de origen mexicano que crecieron en EU durante la década de 1960 fueron discriminados e incluso castigados por hablar español en las aulas de clase, lo que hizo que muchos abandonaran el idioma para siempre. José Reyes vivió uno de estos traumas pero decidió luchar por ser bilingüe.
Foto: Cortesía José Reyes
4 de noviembre, 2019
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El español ha tenido una fuerte presencia en Estados Unidos desde hace siglos, pero no siempre ha sido bienvenido.

Pese a que el país norteamericano no tiene designado el inglés como idioma oficial, este ha dominado en las escuelas públicas, instituciones y demás ámbitos de la sociedad.

Y aunque el español es el segundo idioma más hablado en el país, en diferentes épocas su uso ha sido marginado y sus hablantes discriminados por su acento y apariencia.

En el caso de José Reyes, incluso llegó a ser castigado en el aula de clases.

Reyes vivió una serie de traumas en torno a su idioma nativo en la década de 1960 y decidió transformarlas en experiencias constructivas que lo llevaron a convertirse en profesor bilingüe.

Esta es su historia.


La foto escolar

Cortesia Jose Reyes
Reyes, el primer niño en la segunda fila de izquierda a derecha, no sabía inglés cuando entró a la escuela primaria.

Nací en Estados Unidos en julio de 1959, en un pequeño pueblo llamado Ysleta, en la frontera con México.

Mi madre es de Jalisco y mi padre de Parral, Chihuahua. Por alguna fortuna se conocieron en Ciudad Juárez en 1956 y mi padre, siendo persistente, la conquistó.

Inmediatamente después de nacer nos mudamos a Juárez de nuevo y viví allí hasta los 3 años. Cuando mi padre perdió a su madre, decidieron volver a Estados Unidos y como en 1962 llegamos de nuevo aquí.

Alquilamos y nos movimos entre casas de parientes hasta finalmente tener nuestra propia casa en El Paso.

El Paso era un lugar amigable, donde la frontera no nos separaba ni nos marcaba.

Creo que el ambiente era más tolerante porque el que hablaba español o venía de México venía a trabajar, a servir. Mi abuela cuidaba una casa y mi padre hacía trabajos en una cocina.

Mi madre se quedaba en casa cuidando de mí y mis otros cinco hermanos.

Mapa de Ysleta, El Paso, Texas

BBC
Reyes se crió en Ysleta, en la ciudad tejana de El Paso.

A los 5 años, alguien le puso a mi mamá en la cabeza que yo ya necesitaba ir a la escuela así que me inscribieron en un programa especial de verano.

Fue una experiencia muy positiva. Mi abuela materna iba por mí, me compraba mi soda y mi helado, íbamos a su casa y luego ya me regresaban a mi casa.

En el otoño del 65, entré en primer grado en la escuela Houston. Me tocó una maestra muy bonita llamada Ms. Love.

Mis padres me decían que tenía que ser obediente y respetarla mucho.

Pero pronto aprendí que el lenguaje no era el mío y no me sentía muy a gusto. Batallaba mucho porque el inglés era un idioma que no conocía.

En esa época, no había tolerancia con el español.

En el aula teníamos grupos de lectura y a los que sabían leer les llamaban los yellowbirds y bluebirds (azulejos).

Los que no sabíamos leer íbamos al grupo de los blackbirds, es decir, los buitres.

Nos dijeron en la escuela que no podíamos hablar español. No Spanish, repetían.

La boleta escolar de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes obtuvo la calificación de “insatisfactorio” en su boleta de notas del primer grado.

Y nos advirtieron que si nos pillaban hablando español, habría consecuencias.

A muchos de los estudiantes incluso les ponían a escribir planas con la frase I will not speak Spanish (“No hablaré español”).

A otros compañeros los castigaban poniéndolos aparte.

Una vez el castigo me tocó a mí después de que hablé español.

Ms. Love me llevó al lavabo, abrió la llave, tomó una toalla de papel y la embarró con un jabón muy áspero que se llamaba Borax.

Empezó a lavarme la boca.

Creo que pensó que, simbólicamente, así borraría el español de mí.

De ahí en adelante me convertí en un estudiante muy silencioso y avergonzado. Tenía unos 6 o 7 años.

La familia Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes (abajo a la izq) junto a sus hermanos.

Les platicaron a mis padres del incidente y ellos me dijeron que debía acatar.

Me sentí defraudado, fuera de lugar. Lo bueno es que mi abuela y mi tía me invitaban a leer con ellas en español y vivía momentos muy tiernos a su lado.

Durante el segundo año de la escuela, nos tocó una maestra nueva llamada Ms. Justice que nos tenía bien disciplinados.

Nos tenía sentenciados en cuanto al uso del español y exigía que fuésemos eficaces con el inglés.

Mi relación positiva con el inglés vino a través de lo que veía en la televisión. Caricaturas, el programa de Johnny Carson… lo que pudiese consumir.

También aterrizamos en la biblioteca de la escuela con un compañero y entre él y yo empezamos a descubrir la literatura infantil en inglés.

Ya en el cuarto grado, cuando tenía unos 11 años, me tocó una maestra hispana por primera vez, la señora De la Torre.

Ella era inclusiva y nos ayudaba, nos enseñaba en inglés y en español.

El profesor José Reyes

Cortesia Jose Reyes
José Reyes ha sido maestro bilingüe en Texas y Nuevo México durante décadas.

Teníamos un libro de texto llamado “Paco en el Perú” y leyéndolo me fui dando cuenta de cómo mis amigos americanos empezaban a jugar con el idioma.

“Hola, Paco, qué tal are you?”, decían.

Me fascinaba que si ellos podían manipular el español, entonces yo podía hacer lo mismo con el inglés.

El gran dilema de nuestro tiempo es que había un gran anhelo por parte de los padres de que los niños dominaran el inglés.

Mi padre me tenía como su intérprete; muchas veces me ponía a traducirle el correo y eso me daba gran frustración.

Ni de aquí ni de allá

Luego vino el trauma de recibir el apodo de “pocho” que usan para llamar a los que no somos ni de aquí ni de allá, los semilingües, los que mezclan idiomas.

Nuestros familiares en Juárez se burlaban de mi forma de hablar y eso hizo que quisiera dejar de ir.

La experiencia me hizo pensar en mi identidad como algo que siempre estaba en proceso.

Pasaron los años y llegué al high school, donde me tocó un gran maestro de español, un cura que nos pidió que rezáramos el Padre Nuestro.

Ponía a la derecha a los que no sabían español y pensé que me pondría en el lado opuesto.

Graduación de la universidad de José Reyes

Cortesia Jose Reyes
Reyes se graduó como profesor bilingüe en 1981.

Pues no. Al ver que recitaba un Padre Nuestro obsoleto que me enseñó mi abuela, se dio cuenta de que era pocho.

Nos dijo que hablábamos español pero no leíamos ni escribíamos, entonces quería desarrollar nuestro conocimiento de gramática y sintaxis.

De ahí empecé a forjar la idea de convertirme en maestro.

Me enteré que se habían firmado las leyes de derechos civiles y aprendí que como estudiante tenía algunos derechos. Y que en la universidad existía una certificación de maestro bilingüe.

Me gradué de la universidad en 1981 y de ahí empecé a trabajar como maestro de inglés como segundo idioma y luego como maestro bilingüe en Nuevo México.

Después di clases de noche durante 29 años en El Paso. Decidí enseñar de noche por justicia a mi padre, que asistió a escuelas de inglés para adultos y luchó por aprender.

Mi historia no es para causar pena. De hecho, todavía aprecio mucho a Ms. Love y Ms. Justice.

El que se sintió oprimido por un sistema puede reconciliarse con la idea de que mucho de eso se hizo por ignorancia.

En la actualidad, seguimos peleando un idioma sobre otro y no nos preguntamos por qué no podemos tener dos o más o por qué nos limitamos solo a uno.

Como maestro, lucho con algunos padres que vienen a inscribir a sus hijos y ya vienen con una idea preconcebida de que el inglés es mejor que el español.

Pero el español tiene su lugar en Estados Unidos, ¿por qué no celebrarlo?


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


*Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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