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Carlo Echegoyen

Regalaban gasolina: Familiares de víctimas cuentan por qué estaban en el sitio de la explosión

Muchos de pobladores que buscan a un familiar, afirman que sus padres, hijos, esposos, hermanos o nietos, acudieron por curiosidad.
Carlo Echegoyen
Por Notimex
19 de enero, 2019
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La tragedia los alcanzó sólo por ir a ver de cerca el sitio de donde emanaba una fuente de gasolina que dicen, estaban regalando los huachicoleros; era curiosidad, afirman los vecinos.

Leer: Cómo ocurrió la explosión, antecedentes de ordeña y la actuación del Ejército: Lo que se sabe de la tragedia en Tlahuelilpan

La mayoría de los pobladores de San Primitivo, Hidalgo, que buscan a un familiar, luego de la explosión de un ducto de Pemex la tarde del viernes como consecuencia de una toma clandestina de combustible, afirman que sus padres, hijos, esposos, hermanos o nietos, acudieron por curiosidad.

“Somos agricultores, toda la comunidad siembra, usted puede ver que el pueblo está rodeado de sembradíos”, afirman.

 Las imágenes de la explosión en Tlahuelilpan

Pero la actividad del huachicoleo es una práctica común en éste y otras poblaciones cercanas, en las que ellos mismos aseguran, ya han ocurrido incendios, aunque no de la misma magnitud.

Al lugar de la explosión -que dejó una extensa área del terreno de alfalfa cubierto de cenizas, y que durante horas fue un campo repleto de cuerpos rígidos, carbonizados hasta los huesos- llegaron familias completas, con lágrimas y el teléfono en la mano, pendientes de alguna esperanza.

Ya con más confianza, Norma confiesa que la gente llena bidones, envases y hasta cubetas de gasolina que extraen de los ductos, “por necesidad”, dice.

Lee: El Ejército actuó oportunamente, pero fue rebasado; plan contra huachicoleo seguirá: AMLO

Extraer huachicol es un trabajo a “marchas forzadas”, dice un familiar que sigue de cerca la conversación, y que revela que el litro de gasolina se vende entre 10 y 12 pesos, pero que el que conoce el procedimiento sabe que acercarse a una fuga de esa magnitud es una sentencia de muerte.

“La gente que llegó no sabía (extraer gasolina), venían hasta de Actopan y otros pueblos de por aquí, porque alguien les dijo que aquí estaban regalando gasolina, y ¿quién no va a venir cuando no hay gasolina?”, refiere.

“Para muchos como yo, que no acabamos la secundaria, los huachicoleros también generan empleo para las familias pobres, y los políticos no sufren de las carencias que nosotros sufrimos, y además no vamos a comprar la gasolina a 20 pesos, porque no nos alcanza”, asegura.

Te puede interesar: Esta es la lista de heridos tras explosión en Hidalgo y los hospitales donde son atendidos

La gente del pueblo sigue renuente, no cree en los procedimientos periciales o las investigaciones que realizan para identificar los cuerpos irreconocibles, de los que sólo un análisis técnico-científico podrá arrojar luz sobre sí en verdad, se encontraban esas personas en el lugar y momento equivocado.

“Estaban regalando gasolina”

Edgar Pérez Mejía, campesino de Hidalgo de 37 años de edad, llegó con dos familiares al ducto de Pemex perforado en Tlahuelilpan, Hidalgo, porque le dijeron que estaban regalado gasolina.

“Yo no sé por qué fue la fuga, yo nada más llegué porque me dijeron que estaban regalando gasolina. Empezaron a decir que regalaban gasolina y venimos venir un primo mío y un sobrino y cuando llegamos ya había bastante gente, muchos iban de salida con sus garrafones”, indicó.

Pérez Mejía aseguró que cuando llegó al lugar la “fuente” de combustible ya alcanzaba los cuatro o cinco metros de altura.

Lee: Harán pruebas genéticas para identificar a víctimas de explosión en Hidalgo; trasladan los primeros cuerpos

“Cuando explotó había un promedio de 30 personas adentro de la zanja. Los primeros, los primeros que recibieron el impacto fueron dos muchachos que nomás traían una playera amarrada en la boca, incluso uno yo alcancé ver se quiso brincar para allá, pero iba ardiendo en llamas. Había señoras, niños, ya en el momento comenzamos a correr despavoridos todos”, narró a Reforma.

“Yo me salvé porque ya había sacado un garrafón y lo vine a dejar y cuando yo regresé por el otro, fue cuando vimos la explosión. Yo vi cuando explotó y apenas iba a entrar otra vez”, contó.

Con información de Reforma y Notimex

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Navidad: 5 personajes míticos que “aparecen” durante las fiestas en distintas partes el mundo

En algunos países del mundo, además de Papá Noel, otros personajes protagonizan las fiestas de fin de año (y no necesariamente para dar regalos).
24 de diciembre, 2019
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En las fiestas de fin de año, Papá Noel -o Santa Claus, San Nicolás, Viejo Pascuero, Father Christmas, Sinterklaas, Baba Nöel- es una figura dominante y casi omnipresente en decenas de países.

Pero hay lugares en los que otros personajes le roban protagonismo al anciano barrigón y bonachón que hace felices a los niños.

Mientras que algunas de estas criaturas alternativas alegran las celebraciones, otras no necesariamente reparten regalos ni buenas noticias.

Por el contrario, tienen la tarea de aterrorizar a los que se cruzan en su camino. Especialmente a los más pequeños.

Aquí te contamos cuáles son algunos de estos personajes.

1. Krampus

Esta especie de cabra-demonio que tiene una lengua muy larga y puntiaguda y colmillos “aparece” en Austria, Alemania, República Checa, Eslovenia, Suiza, Croacia, Hungría y algunas partes de Holanda, cada fin de año, pero no precisamente para dar saludos navideños.

Su función es más bien castigar y meter en un saco a los niños que se portaron mal durante el año, para golpearlos con ramas de árbol o para “comérselos”.

Es como la contraparte maléfica de Papá Noel.

Desfile de los Krampus en Austria

Getty Images
Aterrador el Krampus…

El nombre “Krampus” viene de la palabra del alemán antiguo “krampen” y significa garra.

El origen de esta temible criatura es casi tan viejo como las celebraciones de Navidad.

Según la mitología nórdica, el Krampus es hijo de Hel, diosa del inframundo, y su figura ya estaba presente en rituales paganos germánicos de hace más de 1.500 años, practicados para espantar a los “fantasmas de invierno”, según la revista Smithsonian.

Hoy en día el Krampus protagoniza los desfiles del Krampusnacht (Noche del Krampus), que se celebra la noche del 5 de diciembre en Austria, en la víspera del Día de San Nicolás.

Además, el personaje ya dio el salto al cine (y con él a otro continente), con el estreno de la película estadounidense “Krampus”, basada en esta criatura, en 2015.

2. Jólakötturinn

Jólakötturinn

Rán Flygenring
Asegúrate de ponerte algo nuevo esta Navidad, para que no te encuentres con el temible Jólakötturinn…

Conocido también como el “Yule Cat” (gato navideño) de Islandia, este felino es la “mascota” de los trolls islandeses conocidos como Grýla y Leppalúði, que son caníbales, y de sus 13 hijos, conocidos como “Yule Lads” (“muchachos de Navidad”).

A los “Lads” les gusta comer mucho, hacerles bromas a la gente y les dejan regalos a los niños dentro de zapatos. Si se han portado mal, les dejan una papa, asegura James Cooper, autor del blog Why Christmas, sobre tradiciones de Navidad en todo el mundo.

Pero el Jólakötturinn es menos simpático. Esta fiera se come a las personas que no se ponen o no reciben ropa nueva para Navidad.

El temible gato ronda por los techos de las casas y se asoma por las ventanas para verificar quiénes han recibido prendas nuevas y quiénes no.

Gracias a esta función, varios autores lo describen como una especie de “policía de la moda”, pero el más despiadado que puedas imaginar.

https://www.facebook.com/thorewingbooks/photos/a.411488722395258/411488749061922/?type=3&theater

Jóhannes úr Kötlum, uno de los poetas más populares del siglo XX en Islandia, ayudó a difundir la imagen aterradora del gato.

En unos versos sobre la bestia, Kötlum dice que “abría los ojos de par en par / y ambos brillaban intensamente / no era para los débiles de corazón / enfrentar esta vista repugnante”.

“Sus bigotes eran afilados como anzuelos / su lomo, crispado en forma de arco / y las garras en sus patas peludas / eran aterradoras como para espiarlas”, describe el autor.

“Eran hombres los que cazaba, no ratones / de eso no había ninguna duda”, agrega.

El animal es tan “popular” que, además de inspirar este poema, la conocida artista islandesa Björk le dedica una canción con algunos de los versos de Kötlum.

3. Hoteiosho

A diferencia de las criaturas anteriores, Hoteiosho no es un personaje vengativo, sino que es uno de los dioses japoneses de la fortuna.

Aunque según algunas creencias, tiene ojos en la espalda con los que observa a los niños sin que estos se den cuenta, para que se porten bien.

Hoteiosho es representado como un monje budista con el vientre abultado, que va vestido con una especie de bata roja, abierta, que le deja el pecho descubierto.

“Según la leyenda, Hoteiosho fue monje budista real o sacerdote zen, llamado Kaishi, entre los siglos VIII y IX”, dice Cooper, de Why Christmas, a BBC Mundo.

Ahora es como un Papá Noel en la isla y entrega regalos en Año Nuevo (ya que en Japón no se celebra la Navidad oficialmente).

4. Tió de Nadal

En Cataluña y algunas zonas de Aragón, en el noreste de España, la tradición dice que los regalos para los niños salen de un tronco.

Tió de Nadal

Getty Images
Al Tió de Nadal hay que golpearlo para que suelte los regalos.

Este tronco es conocido como Tió de Nadal (Tronco de Navidad en catalán) en Cataluña y Tronca de Nadal en Aragón.

Las familias suelen colocar el tronco en casa a principios de diciembre, lo cubren con una manta, le dibujan un rostro y lo van alimentando con dulces hasta el día de Navidad.

En esta fecha, los niños le cantan canciones y le pegan con palos para que expulse los regalos (práctica que se conoce como “fer cagar el tió” o hacer cagar al tronco).

El ritual del tronco es una tradición pagana muy antigua, de hace más de cuatro siglos.

Se creía que el Tió representaba a la naturaleza dormida en invierno y que en su interior albergaba la abundancia. Golpearlo era una forma de despertar a la naturaleza generosa.

5. Olentzero

En el País Vasco, quien reparte los regalos es el Olentzero, un carbonero que lleva el traje tradicional vasco.

Olentzero

Getty Images
El Olentzero es un carbonero vasco que reparte regalos a los niños.

Generalmente se le representa como un hombre viejo o adulto mayor, barrigón y bonachón.

Se cree que el Olentzero es originario de Lesaka, un pueblo del norte de Navarra, y que se relaciona con rituales para celebrar el solsticio de invierno en la región, antes de la llegada del cristianismo a esta zona de Europa.

Según la Sociedad de Estudios Vascos (SEV), la leyenda cuenta que hace cientos de años, una tribu de “gigantes” vascos estaba celebrando el solsticio de invierno cuando una nube empezó a tapar el la luz del Sol, como anuncio del nacimiento de Jesús.

Esta nube mató a todos, menos al Olentzero, que se convirtió en una especie de “mensajero de la llegada de Cristo”.


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