Guardia Nacional de AMLO es obsoleta y propia de dictaduras, critican expertos y la ONU
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Guardia Nacional de AMLO es obsoleta y propia de dictaduras, critican expertos y la ONU

La propuesta de Guardia que quiere López Obrador responde a un modelo abandonado en las últimas dos décadas y que en la región solo ha sido emulado por Venezuela, señalaron especialistas.
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12 de febrero, 2019
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La Guardia Nacional que propone Andrés Manuel López Obrador, con disciplina y formación militar, viola estándares internacionales en materia de derechos humanos, deforma preceptos constitucionales establecidos desde hace siglo y medio y emula un modelo propio de regímenes dictatoriales o antidemocráticos.

Así lo advirtieron expertos en Derecho constitucional e internacional, y el representante de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), durante las audiencias públicas convocadas por el Senado para analizar la minuta de Guardia Nacional aprobada por la Cámara de Diputados, e impulsada por el gobierno de López Obrador.

Los especialistas consideran que el modelo propuesto en dicho dictamen ha caído en desuso desde hace más de dos décadas, y que hoy en día solo se asemeja a la guardia militarizada de Venezuela.

Sumado a lo anterior, la mayoría de ellos coincidió en que es una solución fallida, pues los datos muestran que en 2006, cuando comenzó el periodo de combate a la violencia con el uso de fuerzas armadas, la tasa de homicidios en México era de 8 casos por cada 100 mil habitantes, mientras que para 2018 dicha tasa ya asciende 25 crímenes por 100 mil habitantes.

“No me parece posible que México sea incapaz de constituir una fuerza policial civil capaz de enfrentar a la delincuencia y opte por una vía que no es acorde al Derecho Internacional”, sentenció en su intervención Jan Jarab, el representante de la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU.

Leer: Depuración fallida: estados tienen entre 30 y 50 % de sus policías reprobados

A continuación se presentan algunas de las principales objeciones y dudas que presentaron los especialistas:

Viola marco internacional y constitucional

Uno de los puntos centrales en que coincidieron la mayoría de los especialistas es que el modelo de Guardia Nacional planteado en la minuta aprobada por los diputados, el cual incluye componentes militares en áreas como la formación, disciplina, fuero y mando mixto, violenta de forma flagrante el marco internacional en materia de derechos humanos que México está obligado a acatar.

El abogado experto en Derecho Constitucional y Derecho Internacional, Santiago Corcuera Cabezut, advirtió que ningún estado democrático puede invocar modificaciones a sus normas internas para ir en contra de los parámetros convencionales que están en tratados internacionales, y que son claros en el del uso excepcional y limitado de las fuerzas armadas en labores de seguridad pública.

“El Senado está obligado a llevar a cabo un control legislativo de convencionalidad porque estamos ante un dictamen que dice formar una policía civil, pero que delega múltiples tareas a la Defensa: desde el reclutamiento, la disciplina, el mando con mayoría militar. Es no es policial sino es militar, y es una contradicción frontal a la norma internacional”, dijo.

Jan Jarab hizo hincapié en que México “tiene obligaciones con los estándares internacionales” en derechos humanos que no pueden soslayarse. Advirtió que lo normal en un estado democrático es enfrentar con instituciones policiales civiles a los delincuentes, y que el uso de las fuerzas armadas debe ser extraordinario, como lo han dejado en claro las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México, y la decisión de la Suprema Corte de Justicia en México al anular la Ley de Seguridad Interior.

“Las dos máximas cortes en México y el continente han dictado sentencias sobre el papel excepcional de fuerzas armadas en seguridad. Pero ahora se pretende elevar a política convencional lo que es extraordinario. La intervención militar sino es extraordinaria, regulada y fiscalizada no pasa la prueba de la convencionalidad”, dijo Jarab.

Los especialistas también alertaron que el dictamen de reforma de la Guardia Nacional, sobre todo en el apartado de artículos transitorios donde se deja sin plazo perentorio el apoyo del Ejército en seguridad pública, va en contra de los parámetros constitucionales que han moldeado a México en los últimos 150 años.

Corcuera dijo que desde la Constitución de 1857, y posteriormente en el artículo 129 de la Constitución de 1917, se estableció que los militares deben limitar su actuación fundamentalmente a sus funciones, que son ajenas a la seguridad pública. Cosa que, añadió, ahora se pretende ignorar modificando la redacción.

El politólogo e investigador Jorge Javier Romero acusó que con el dictamen de Guardia Nacional se busca “deformar el orden constitucional” establecido so pretexto de combatir una situación de violencia a través de lo que, dijo, “es la institucionalización de la militarización de la seguridad pública”.

Modelo propio de dictaduras y alta letalidad

El Doctor en Derecho y exsecretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, Álvaro Vizcaíno Zamora, advirtió que el modelo de Guardia Nacional que pretende crear México es obsoleto y propio de regímenes autoritarios. Esto a partir de un estudio comparado que llevó a cabo con 47 gendarmerías y guardias que existen en el mundo.

De entrada señaló que de las 47 guardias 44 se crearon antes de 2001, y solo 3 en las últimas décadas. Es decir, se trata de una alternativa que ha caído en el desuso.

Y del total de guardias y gendarmerías hay 22 que datan del siglo XIX, cuando se privilegiaba el modelo militar que paulatinamente se ha ido abandonando hacia el modelo de mando civil. Prueba de ello es que en 2009 la guardia de Francia cambió al modelo totalmente civil, mientras que la de Chile y Argentina hicieron lo propio en 2011.

“Hoy solo hay tres guardias donde el componente militar predomina en el mando, la formación y reclutamiento de elementos y son las de Portugal, Túnez y Venezuela. El modelo propuesto en México se asemeja más al de Venezuela”, dijo Vizcaíno.

El especialista concluyó que, actualmente, 9 de cada 10 gendarmerías que son 100 % civiles se encuentran ubicadas en países con regímenes democráticos, mientras que 3 de cada 4 guardias militares operan en gobiernos dictatoriales.

El representante de la ONU, Jan Jarab, subrayó que la experiencia a nivel internacional y en México ha dejado en claro que el uso de las fuerzas armadas no es adecuado en la seguridad pública, pues se trata de fuerzas de combate que no están diseñadas para la prevención e investigación.

Prueba de ello, dijo, es el nivel de letalidad del Ejército en México que es de 10 a 1 e incluso letalidad perfecta, índices que no existen en las guerras convencionales.

“Tenemos un dictamen donde hoy hay fuero militar, disciplina y capacitación militar. Estamos creando un cuerpo que nos identificará con los regímenes autoritarios y dictaduras, no con las democracias”, dijo por su parte el politólogo Javier Romero.

Abandono de policías y fiscalías

Otro aspecto negativo destacado por los especialistas, sobre esta propuesta de reforma, es el abandono de las fuerzas de seguridad civil.

Jorge Javier Romero señaló que si el argumento para crear la Guardia Nacional es que la Policía Federal es una institución inútil y poco confiable, deben entonces mostrarse los diagnósticos que son prueba de ello. En cualquier caso, dijo que es un contrasentido pues a la vez se propone incluir elementos de Policía Federal en al Guardia Nacional.

“Y en todo caso, si el diagnóstico es que no hay fuerzas de policía civil suficientes, entonces más bien se deberían quitar recursos a la Defensa Nacional para fortalecer estas instituciones”, señaló.

En el mismo sentido se expresó Jan Jarab al advertir que con la creación de la Guardia se pretende desarticular a la principal fuerza policial del país, que es la Policía Federal, un contrasentido respecto a lo que marcan los criterios internacionales que privilegian el uso de la fuerza policial civil, y no militar.

Peor aún, dijo el representante de Naciones Unidas, es que si se reconoce que el problema más profundo en México relacionado con la violencia y el crimen son los altos índices de impunidad, no se opte por desarrollar a las fuerzas de investigación.

“¿Por qué se propone fortalecer a las fuerzas armadas en lugar de a las fiscalías? ¿Por qué en lugar de fortalecer a los investigadores se quiere convertir a militares en ellos? ¿De verdad creemos que con un curso rápido van a saber investigar? ¿O será que lo que pretendemos buscar más bien es el uso de la fuerza?”, cuestionó Jarab a los legisladores.

El experto en Derecho Constitucional e investigador del CIDE, Raúl Mejía Garza, concluyó que la creación de la Guardia Nacional, militar o no,  no resolverá el problema de la violencia en México. En el mejor de los casos, dijo, será una medida que “encubra el problema” pero no es la solución, pues para ello se requiere del desarrollo integral de corporaciones de seguridad y de investigación de todo el país.

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El extraordinario caso de COVID del "paciente 91" que mantuvo en vilo a todo un país

Stephen Cameron estuvo 68 días conectado a un ventilador pero, contra todo pronóstico, sobrevivió al coronavirus. En una entrevista exclusiva, habló con la BBC sobre su experiencia en Vietnam.
1 de julio, 2020
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“Si hubiera estado en casi cualquier otro lugar del planeta, estaría muerto. Habrían pulsado el interruptor después de 30 días”, dice Stephen Cameron desde su cama de hospital.

El piloto escocés de 43 años pasó 68 días conectado a un respirador. Se considera el mayor período de tiempo que ha estado en esas circunstancias cualquier paciente en Reino Unido.

Pero no lo hizo en un hospital en su ciudad natal, Motherwell, sino en la extensa y agitada Ho Chi Minh, en Vietnam, sin amigos o familiares cercanos.

Cameron, el último paciente con covid-19 en una unidad de cuidados intensivos en Vietnam, ha sido la persona más enferma que los médicos del país han tenido que tratar durante el brote de coronavirus.

Vietnam, con 95 millones de habitantes, ha tenido solo unos pocos cientos de casos confirmados, ingresos de UCI de un solo dígito y ni una sola muerte registrada.

Tan raro fue el caso de gravedad de Cameron en Vietnam, que se informó cada minuto de su recuperación en periódicos nacionales y en boletines de noticias de televisión.

El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Gobierno de Vietnam
El gobierno publicó actualizaciones periódicas en televisión sobre el estado del piloto.

Ahora es conocido en toda la nación como el “paciente 91, el apodo que le dieron los funcionarios de salud pública cuando se enfermó en marzo.

“Me siento muy honrado por cómo los vietnamitas me llevaron en sus corazones”, dice Cameron, en una entrevista exclusiva con la BBC. “Y, sobre todo, estoy agradecido por la terquedad de los médicos de no querer que yo muriera bajo su cuidado”.

“10% de posibilidades de sobrevivir”

Docenas de especialistas en cuidados intensivos de Vietnam hicieron videoconferencias constantes para discutir el estado de Cameron.

“El muy escaso número de pacientes en cuidados intensivos significaba que cualquier persona gravemente enferma llamaba la atención de todos los médicos de primer nivel del país“, explica el doctor Kidong Park, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Vietnam.

Durante gran parte de los dos meses y medio que Cameron estuvo en coma inducido, dependió de una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO, por sus siglas en inglés), una forma de soporte vital que solo se usa en los casos más extremos, para sobrevivir.

Las máquinas extraen sangre del cuerpo de un paciente y la infunden con oxígeno, antes de bombearla nuevamente.

“Tengo suerte de que el único efecto duradero parece ser que mis piernas aún no son lo suficientemente fuertes como para sostenerme, pero estoy haciendo fisioterapia dos veces al día”, dice Cameron.

“En cierto momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores le dijo a mi amigo Craig que tenía un 10% de posibilidades de sobrevivir, así que se preparó para lo peor: entregó mi departamento y comenzó a hacer lo que uno haría si alguien va a regresar a casa en un ataúd“.

Desde que recuperó la conciencia, describe entre lágrimas algunas conversaciones telefónicas con amigos en su casa de Escocia que “no pensaban que volvería”.

Los médicos tuvieron que lidiar con múltiples complicaciones mientras Cameron estaba en coma: sufrió coágulos de sangre, sus riñones fallaron -lo que significa que necesitaban diálisis- y su capacidad pulmonar se desplomó al 10%.

Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre la condición del "paciente 91".

Gobierno de Vietnam
Médicos de hospitales de todo Vietnam hablando sobre el estado del “paciente 91”.

“Cuando aquí salió en la prensa que necesitaba un trasplante de pulmón, aparentemente mucha gente ofreció sus pulmones, incluido un veterano de la guerra de Vietnam de 70 años“, sonríe.

“Pero habría sido un trasplante de doble pulmón, así que eso no habría tenido un buen final para él”.

Pero a pesar del gran apoyo del pueblo vietnamita y de los cientos de miles de dólares gastados en el cuidado de Stephen Cameron, la reacción cuando dio positivo de covid-19 por primera vez fue menos amable.

El grupo del Buddha Bar

Cameron se enfermó solo unas pocas semanas después de llegar a Vietnam, a principios de febrero.

Al igual que muchos pilotos occidentales, se dirigió a Asia para ejercer su oficio por salarios más altos en la floreciente industria área regional.

Dos noches antes de pilotar su primer vuelo para Vietnam Airlines, y la noche antes de que la mayoría de los bares y clubes cerraran en la ciudad de Ho Chi Minh para contener la propagación del virus, fue a encontrarse con un amigo en un bar de expatriados en un exclusivo barrio de la ciudad.

En ese momento, Vietnam había tenido menos de 50 casos confirmados, pero, según Guy Thwaites, director de la Unidad de Investigación Clínica de la Universidad de Oxford, con sede en Ho Chi Minh, y asesor gubernamental sobre enfermedades infecciosas, la población “ya tenía bastante respeto y miedo al virus”.

Era el fin de semana anterior al día de San Patricio, por lo que el Buddha Bar and Grill estaba lleno de juerguistas con disfraces irlandeses cuando Cameron llegó justo después de las 22:00 horas.

“No bebo, la mayor parte del tiempo estuve solo en una esquina, jugué algunas rondas de billar y me fui a casa alrededor de las 3:15 de la mañana”, recuerda.

Sin embargo, cuando le subió la fiebre, el día después de su vuelo inaugural, y otras 12 personas en el bar dieron positivo los días siguientes, la muestras de simpatía hacia él por parte de los lugareños fueron escasas.

El “grupo del Buddha Bar”, como se dio a conocer en la prensa local, fue el brote más grande de coronavirus en el sur del país, llegando a contagiar a casi 20 personas de manera directa e indirecta.

Policía en el Buddha Bar

Police handout
La policía revisó minuciosamente el bar antes de volver a abrirlo.

Y para algunos en las redes sociales, la culpa fue de Cameron, que había estado recorriendo la ciudad.

A pesar de no que había pruebas de que él fuera la fuente del brote, un prominente empresario, Luong Hoai Nam, calificó al “paciente 91 de “bomba de tiempo”.

Pidió que los extranjeros que incumplen las reglas fueran deportados, motivando los aplausos de sus seguidores en redes sociales.

“Parecía haber un interés de culparme a mí por venir del extranjero, ya que había ido a Bangkok una semana antes para gestionar un tema de la visa”, dice Cameron, quien está convencido de que él también se contagió en el Buddha Bar, y de que no fue la fuente del brote.

“Fui la primera persona en alzar la voz y decir: ‘Miren, no me siento bien’. Era inevitable que me echaran la culpa“.

Declive rápido

El 18 de marzo, Cameron ingresó en el hospital después de dar positivo de covid-19, y las autoridades actuaron rápidamente para cerrar el bar y poner en cuarentena a todos los que vivían en su edificio.

En total, se realizaron pruebas a 4.000 personas vinculadas al brote del Buddha Bar.

“El estado del ‘paciente 91’ empeoró muy rápidamente”, recuerda Luong Ngoc Khue, quien forma parte del equipo de trabajo sobre el covid-19 del Ministerio de Salud vietnamita y aconsejó sobre el tratamiento de Cameron.

“Hubo una disminución preocupante de la función no solo de sus pulmones, sino también de sus riñones, hígado y flujo sanguíneo”.

Con su estado deteriorado, Cameron recuerda haber tomado la audaz decisión de pedir que le conectaran a un respirador. “Estaba exhausto porque no podía dormir”, recuerda.

Luego estuvo en coma durante semanas, mientras los médicos se angustiaban por su tratamiento. Mientras tanto, los pocos otros pacientes en las unidades de cuidados intensivos de Vietnam se recuperaron y se fueron a casa.

Su caso fue ganando prominencia. Los principales políticos prometieron hacer todo lo posible para mantenerlo con vida, y el hospital se hizo cargo temporalmente de los cuantiosos costos de su atención.

“Hay muchos elogios políticos que Vietnam puede recibir por mi recuperación”, reflexiona Cameron, “y mantiene su récord de casos de covid-19, que es bastante impresionante, muy, muy bajo”.

Khue insiste en que todo el mundo, extranjero o vietnamita, tuvo acceso a una buena atención sanitaria.

“Nos centramos en tratar a las personas enfermas al más alto nivel, tanto en términos de instalaciones como de recursos humanos, independientemente de si eran vietnamitas o extranjeros”, señala.

Pero afirma con orgullo que “49 de 50 pacientes extranjeros se recuperaron y fueron dados de alta del hospital”.

Días “borrosos”

Cuando Stephen Cameron fue conectado al respirador por primera vez a principios de abril, había poco más de un millón de casos de coronavirus en todo el mundo.

Cuando los médicos lo despertaron, el 12 de junio, había más de 7 millones. Pero Vietnam había evitado lo peor de la pandemia. No se ha registrado un caso de transmisión local desde el 16 de abril.

“Nunca pensé que tardaría hasta 10 semanas en despertarme. Recuerdo que me levantaron, me hicieron una traqueotomía y me llevaron por los pasillos del hospital. Los siguientes días son borrosos”.

Desde su cama en una habitación privada del Hospital Cho Ray, al otro lado de la ciudad de Ho Chi Minh, donde fue trasladado tras dar negativo en la prueba del virus, Cameron siente las consecuencias de haber permanecido varios meses inmóvil y gravemente enfermo.

Ha perdido 20 kg y sus músculos están tan débiles que le supone un esfuerzo mover su pierna hacia arriba incluso unos pocos centímetros.

También sufre fatiga severa yepisodios depresivos desde que despertó, además del miedo persistente de que el estrés postraumático pueda estar a la vuelta de la esquina.

El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

Gobierno de Vietnam
El escocés de 43 años está haciendo una rehabilitación intensiva para poder volver a caminar.

“He pasado por muchas cosas a nivel mental. En este momento, lo único que quiero hacer es regresar a casa. Lo que más extraño es la falta de ruido y de calor. Aquí hay un fuerte zumbido por las bocinas de las scootersy es temporada del monzón”.

En las últimas semanas, no solo se han sentado junto a su cama de hospital unos cuantos médicos y enfermeros, también diplomáticos de alto rango, funcionarios gubernamentales y políticos, entre ellos el cónsul británico y el presidente del Comité Popular de la ciudad de Ho Chi Minh.

Él solo desea volver a su casa en Escocia.

Contra todo pronóstico

Mantenerle con vida ha sido costoso. Una máquina ECMO cuesta entre US$5.000 y US$10.000 por día, y dependió de ella durante ocho semanas y media.

Las continuas disputas sobre quién cubre los costos le causan estrés y desvían su atención de su recuperación.

Al principio, el Hospital de Enfermedades Tropicales pagó el tratamiendto de su propio bolsillo. Entonces, parecía que la embajada británica intervendría. Su seguro de trabajo eventualmente cubrió el gasto.

Pero la financiación de su estadía en el Hospital Cho Ray todavía está en el aire.

Se ha vuelto muy, muy frustrante. Al principio, le envié un email a la compañía de seguros y me dijeron ‘Sí, lo solucionaremos’. Ahora la respuesta es: ‘Nos ocuparemos de esto en breve’ y nada parece suceder”.

De momento, tiene un asiento en un vuelo de Vietnam Airlines de regreso a Reino Unido el 12 de julio. Mientras tanto, los aviones continúan transportando a ciudadanos vietnamitas de regreso de Europa.

Cameron no entiende por qué no puede volver antes, pues fue declarado apto para volar hace una semana. “Como soy una figura pública tan conocida aquí ahora, todo sobre mi caso estácontrolado por el gobierno“, asegura.

Los líos sobre su regreso son un recordatorio de que la milagrosa recuperación del “paciente 91” no es solo la historia de un piloto escocés que venció al covid-19 y superó sus probabilidades de morir, contra todo pronóstico.

Es la historia de cómo un país del Sudeste Asiático en vías de desarrollo y con un turbulento pasado reciente también venció al covid-19, contra todo pronóstico.

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