AMLO critica a radicales de izquierda que se oponen al gobierno; el pueblo decidirá sobre termoeléctrica, asegura
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AMLO critica a radicales de izquierda que se oponen al gobierno; el pueblo decidirá sobre termoeléctrica, asegura

"Aunque griten, aunque haya gritos y sombrerazos, va a ser el pueblo el que va a decidir sobre este asunto", dijo sobre López Obrador sobre los opositores a la planta termoeléctrica en Morelos y la consulta que se hará a la gente.
Foto: @cuauhtemocb10
Por Redacción Animal Político
10 de febrero, 2019
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Ante protestas por la operación de la planta termoeléctrica de la Huexca, en Cuautla, Morelos, el presidente Andrés Manuel López Obrador criticó a “radicales de izquierda” que se oponen al gobierno y aseguró que a fin de cuentas,  “aunque haya gritos y sombrerazos”, se respetará la decisión del pueblo al votar en una consulta sobre ese proyecto energético.

“Escuchen, radicales de izquierda, que para mí no son más que conservadores”, dijo López Obrador en Cuautla, al escuchar a la distancia algunos reclamos, y observar algunas pancartas.

“Si no se utiliza la termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad, de una empresa de la nación, en vez de tener la luz para alumbrar todo Morelos, tendríamos que seguirle comprando la luz a las empresas extranjeras, así de claro, entonces a la hora de votar nada más piensen en eso”, agregó el mandatario federal, recordando que la consulta sobre la planta termoeléctrica se llevará a cabo el 23 y el 24 de febrero próximos.

Leer: AMLO hará consulta para operar termoeléctrica en Morelos; habitantes han pedido cancelar el proyecto

López Obrador, que ganó las elecciones con el partido de izquierda Morena, insistió en que si bien “hay ambientalistas auténticos” que se oponen a proyectos como la planta termoeléctrica, por su posible impacto en el agua, campos de cultivo y la población, también hay “intereses creados”, que al frenar el proyecto seguirían favoreciendo la compra de energía a extranjeros.

“Aunque griten, aunque haya gritos y sombrerazos, va a ser el pueblo el que va a decidir sobre este asunto”, dijo López Obrador ante las protestas, además de mencionar que, cuando se tengan los resultados de la consulta “no será la decisión del presidente”, sino la decisión del pueblo.

El diario Reforma reportó este domingo que integrantes de pueblos indígenas clausuraron de forma simbólica la planta termoeléctrica en Huexca, al señalar que representa un riesgo ambiental.

Desde el sexenio pasado se registraron protestas de ejidatarios y otros grupos en contra de la activación de la planta, y de los ductos que le permitirían operar, que pasan por diferentes municipios de Morelos. Además, según el delegado del gobierno federal en Morelos, Hugo Éric Flores, hay al menos seis amparos que tampoco han permitido su operación, pese a que ya se cuenta con la infraestructura.

En su conferencia matutina del pasado 8 de febrero, al anunciar la consulta, López Obrador dijo que “afortunadamente la planta es de la Comisión Federal de Electricidad, propiedad de la nación; el gasoducto es privado. Son de los contratos que se hicieron con estas características con el propósito de privatizar los ductos, pero la planta es de CFE”.

Este domingo, López Obrador mencionó que el conflicto en torno a esta planta “es un asunto que heredamos” de la política neoliberal, que su gobierno hubiera abordado de otra forma, en un inicio.

Aunque insistió en que será la gente la que tenga la última palabra, durante su intervención López Obrador dio elementos a favor de que opere la planta.

Al hablar con los técnicos, con Blanca Jiménez, directora de Conagua, sobre los efectos que tendría la planta “ella me dice que no hay problema, que no se va a agotar el agua y no se va a contaminar. Le creo a ella”, mencionó López Obrador.

Para tener la certeza de que no habrá contaminación, agregó, se pedirá a la UNESCO que haga una certificación, y además, si se aprueba la planta en la consulta, “como reparación del daño” todo Morelos y los municipios de otros estados por donde pasa el gasoducto tendrán la tarifa eléctrica más baja del país.

Según López Obrador, si no opera la planta se pierden en un año cerca de 4 mil millones de pesos, de dinero del pueblo. “Toda la decisión va a recaer en la gente”, dijo, asegurando que la gente en Morelos tendrá información para decidir su voto, y que se respetará que organizaciones difundan datos también en contra, su libertad de disentir.

En la parte final de su discurso, López Obrador insistió en criticar a los “radicales de izquierda”, sin dar el nombre de un grupo en particular.

“Muchos de los que se oponen ahora, nada más les recuerdo que cuando nosotros estábamos en la lucha no nos apoyaban, unos llamando a no votar, que decían que para qué votar si todos éramos iguales, no, no somos iguales”, dijo.

“Los radicales, que no son más que conservadores, llamaban a no votar y otros hasta votaban por los partidos de la derecha, los partidos conservadores. Ahora que llegamos nosotros, resulta que se levantan los de la extrema izquierda en contra del gobierno.

Por eso reafirmo que son conservadores, ¿qué es un conservador? Como su nombre lo indica, es el que apuesta a que las cosas no cambien, que se conserven, para qué, para sacar provecho. Nosotros no queremos conservar nada, queremos transformar, cambiar esta realidad de opresión y de injusticias”, agregó.

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Cómo se explica la actual migración masiva de venezolanos a EU a través de México

Durante los últimos dos años se multiplicó el número de venezolanos que intentaron emigrar a EU ingresando sin visa por la frontera con México, lo que llevó al gobierno de Biden a hacer un ajuste en sus políticas migratorias.
14 de octubre, 2022
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“Balseros del aire” es una expresión que se popularizó hace un par de décadas para describir a los venezolanos que emigraban hacia Estados Unidos luego de que Hugo Chávez asumiera el poder en 1999.

Esa frase no describe ya la forma como los venezolanos entran a EE.UU., que últimamente se parece más a la de los llamados “espaldas mojadas”, un término acuñado en la década de 1920 -y que se usaba con frecuencia de forma despectiva- para referirse a quienes cruzaban a nado el río Bravo desde México.

En agosto de este año, el número de venezolanos que intentaron cruzar la frontera desde México hacia Estados Unidos fue mayor que el de guatemaltecos y hondureños. Solamente los propios mexicanos realizaron más cruces.

Ese mes la patrulla fronteriza registró unos 25.349 encuentros con venezolanos. Esa cifra cuadruplica los 6.301 eventos de este tipo registrados en agosto de 2021.

Y los números siguieron aumentando en septiembre, cuando, según el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés), se registraron 33.000 encuentros con venezolanos en la frontera sur.

Pero quizá el dato que muestra con más claridad cómo han cambiado las cosas en los últimos dos años es el siguiente: entre los años fiscales 2014 y 2019 el promedio mensual de encuentros únicos con venezolanos era de 127.

En total, entre el año fiscal 2021 y el año fiscal 2022 (que culminó el 30 de septiembre) los encuentros únicos con venezolanos en la frontera aumentaron 293%, según el DHS.

Ante esta situación, el gobierno del presidente Joe Biden anunció este miércoles una nueva política que prevé la expulsión hacia México de todos los venezolanos que ingresen a EE.UU. sin autorización a través de la frontera, pero que al mismo tiempo permitirá acoger en ese país con un permiso humanitario a unos 24.000 venezolanos que cumplan con una serie de requisitos.

Pero ¿por qué tantos venezolanos han estado llegando en masa a Estados Unidos a través de la frontera sur?

Un país en crisis

Históricamente, los venezolanos no tenían una tradición de emigrar.

Al contrario.

En el siglo XX su país sirvió durante décadas como lugar de acogida de personas procedentes, sobre todo, de otros países de América Latina y del sur de Europa.

Un hombre camina con dos maletas en el aeropuerto de Maiquetía

Getty Images
El aeropuerto Simón Bolívar, que sirve a Caracas, se convirtió en la puerta de salida de millones de venezolanos.

La profunda crisis que ha vivido Venezuela en los últimos siete años cambió completamente esa dinámica y ese país se convirtió en un emisor masivo de migrantes.

Unos 7,1 millones de venezolanos (en torno a un 20% del total) viven actualmente como migrantes o refugiados en distintas partes del mundo, de acuerdo con datos de la ONU correspondientes a septiembre de 2022.

Juan Navarrete, director adjunto para la crisis de refugiados de Amnistía Internacional Venezuela con sede en Bogotá, afirma que esa cifra demuestra que la crisis migratoria venezolana sigue activa, pues apenas en el dato anterior -correspondiente a agosto de 2022-, era de 6,8 millones de personas.

“El flujo de personas que sale de Venezuela continúa, aunque tal vez no en la misma proporción que en el periodo 2015-2017”, indica Navarrete a BBC Mundo.

Julia Gellat, analista senior del Migration Policy Institute, un centro de estudios con sede en Washington, considera que hay una combinación de condiciones difíciles desde el punto de vista económico y político que ha mantenido el flujo de migrantes venezolanos y que algunas personas que pueden haberse quedado hasta ahora allí esperando la salida del gobierno de Nicolás Maduro, pueden haber pensado que ahora era el momento de irse.

Venezuela salió en diciembre de 2021 de un largo periodo con hiperinflación, pero sigue siendo uno de los países del mundo con mayor inflación.

En los últimos dos meses, la moneda venezolana se ha devaluado en torno a 30% frente al dólar, cuya cotización pasó de 6,28 bolívares en agosto a 8,26 bolívares esta semana, lo que deja el salario mínimo mensual de los venezolanos en torno a unos US$16.

“El tapón del sur”

Desde el inicio de la crisis migratoria, la mayor parte de los venezolanos que decidieron buscarse la vida en el extranjero se han dirigido a otros países de América Latina y el Caribe: unos 5,96 millones.

Migrante venezolana caminando por Ecuador

Getty Images
Miles de venezolanos emigraron por tierra hacia otros países de América del Sur.

Se estima que hay casi 2,5 millones de venezolanos en Colombia, 1,5 millones en Perú, 500 mil en Ecuador y 450 mil en Chile.

No obstante, Navarrete explica que las condiciones para el ingreso y la permanencia de venezolanos en la región se han endurecido en los últimos años.

Esto ha derivado en un cambio en la tendencia migratoria, por lo que ahora en lugar de buscar rutas hacia el sur buscan más hacia el norte.

“Así como existe el ‘tapón’ del Darién ahora hay, especialmente desde la pandemia de coronavirus, un tapón del sur, pues los países de la región empezaron a exigirles a los venezolanos visas y otros documentos difíciles de obtener“, señala.

El experto indica que a estas dificultades se suman algunos episodios de xenofobia que se han producido en algunos países como Chile y Perú, que los migrantes también toman en cuenta a la hora de pensar en posibles destinos.

A todo esto se suma el hecho de que, desde la pandemia de coronavirus, la situación económica en los países de la región se ha deteriorado tanto para la población local como para los inmigrantes quienes quedaron en una situación aún más precaria.

“Creo que un cambio que se ha producido recientemente es que las condiciones económicas en otros países han impulsado a los venezolanos a venir a Estados Unidos“, apunta Julia Gelatt.

El atractivo de EE.UU. y la inteligencia migratoria

Navarrete explica que ante el deterioro de las condiciones económicas y el aumento de las dificultades para irse a otros países de América Latina, en la mente de los migrantes venezolanos EE.UU. puede aparecer como un lugar más atractivo.

“Un migrante venezolano que vive de pedir dinero en la calle en Colombia puede pensar que puede conseguir mucho más dinero en Estados Unidos, donde los medios de vida son mejores. Entonces, en su imaginario, prefieren caminar hacia el norte en lugar de hacia el sur, sin pensar que los riesgos de la ruta norte son mucho mayores”, señala.

Una familia de migrantes venezolanos en Nueva York.

Getty Images
Miles de familias venezolanas que entraron a EE.UU. por la frontera sur han terminado en Nueva York y Washington DC gracias a una política de traslados masivos aplicada por el gobernador de Texas.

A esto se suma el hecho de que, hasta este miércoles, Estados Unidos tenía una política benevolente hacia los migrantes venezolanos, a quienes las autoridades de ese país consideran víctimas del gobierno de Maduro, a quien tanto Biden como su antecesor, el republicano Donald Trump, consideran como un dictador.

En una nota de prensa de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) divulgada en septiembre se señala que “el gran número de personas que huyen de los regímenes comunistas fallidos en Venezuela, Nicaragua y Cuba está contribuyendo a un mayor número de migrantes que intentan cruzar la frontera”.

Por esos mismos días, al ser consultado por la prensa, el propio presidente Biden dijo que no era “racional” devolver a los migrantes a esos tres países.

Hasta ahora, en la práctica esta postura se tradujo en que durante meses cuando los venezolanos cruzaban la frontera hacia EE.UU. desde México iban directa y voluntariamente a “entregarse” a la patrulla fronteriza, pues pensaban que no los iban a deportar, sino que simplemente iban a estar detenidos unos días y luego los dejarían en libertad a la espera de que se procesara ante un juez migratorio su solicitud de asilo.

Esto implicaba una diferencia fundamental con el trato que se le daba a los migrantes de muchos otros países que eran expulsados de EE.UU. hacia México o eran deportados hacia sus países de origen.

“Algunos migrantes llegaron a saber que hasta ahora Estados Unidos estaba dejando entrar a los venezolanos y no los estaba expulsando bajo el Título 42 , a diferencia de lo que ocurre con migrantes procedentes de otros países. Creo que esa información se esparció entre las redes migrantes”, apunta Gellat.

Navarrete se refiere a ese fenómeno como inteligencia migratoria: el intercambio de información entre los migrantes que, según explica, en el caso de los venezolanos se produce mucho a través de TikTok y de Facebook.

Según el experto, la suma de todos estos elementos ha estado llevando a que en el imaginario de los migrantes venezolanos la idea de emigrar hacia EE.UU. resulte atractiva.

¿Cambiarán las cosas a partir de ahora que el gobierno de Biden ha anunciado que expulsará a México a los venezolanos que intenten ingresar sin visa por la frontera sur?

Navarrete cree que, en parte, dependerá de lo que ocurra con esta información y cómo sea manejada en las redes de migrantes, y destaca que muchos de los que están emigrando son gente joven, de sectores populares, que no conocen las normas legales sobre la migración.

Agrega, además, que los grupos de tráfico de migrantes encontraron en los venezolanos una oportunidad de negocio.

Julia Gelatt, por su parte, considera que es posible que, aunque algunos decidan permanecer en Venezuela o ir a otros países, habrá quienes insistan en ir a EE.UU.

Si la gente está huyendo del hambre, la pobreza y de la represión política en Venezuela es muy probable que hagan el viaje de todas maneras y quizá intentarán colarse por la frontera aunque ya no buscarán a los agentes de la patrulla fronteriza para que les permitan entrar y quedarse. Es posible que la gente siga intentando venir, pero de forma clandestina”, afirma.

“Cuando las condiciones son tan difíciles, habrá gente que necesite emigrar para poder sobrevivir y esos quizá todavía intenten venir a EE.UU.”, concluye.


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