Asaltos a transporte público en CDMX se triplican en un año: se registran 28 casos diarios
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Asaltos a transporte público en CDMX se triplican en un año: se registran 28 casos diarios

Las alcaldías donde se registró un mayor número de asaltos a transporte público durante enero fueron Cuauhtémoc, Iztapalapa, Benito Juárez, Iztacalco y Gustavo A. Madero. En el Estado de México el 90% de los casos se cometen con violencia.
Cuartoscuro
23 de febrero, 2019
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El pasado 18 de febrero una joven de 19 fue lesionada por un disparo cuando se resistió a un asalto a bordo de un camión en la alcaldía de Iztapalapa, Ciudad de México. Los agresores de la joven huyeron y ella fue trasladada a un hospital.

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de la capital, los hechos se dieron cuando la unidad de transporte público circulaba por la esquina de la avenida Río Churubusco y Andrés Molina Enríquez, en la colonia Sinatel.

En el último año, en la Ciudad de México los asaltos a transporte público se incrementaron 205.63%, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Lee también: Policías de CDMX y Edomex inician operativo para combatir robo en transporte público

En enero de 2018, la Secretaría de Seguridad registró un total de 284 carpetas de investigación por robo a transporte público privado (taxi) y transporte público colectivo (camiones y camionetas), mientras que en el mismo mes, en 2019, se iniciaron 868, un promedio de 28 diarias.

Durante 2018, en total, se registraron 16 mil 543 robos a transporte público en todo el país, el 25.42% de ellos, un total de 4 mil 205, se cometieron en la Ciudad de México.

En enero pasado, las alcaldías donde se registró un mayor número de asaltos a transporte público fueron Cuauhtémoc (197), Iztapalapa (163), Benito Juárez (103), Iztacalco (87) y Gustavo A. Madero (84).

Fin de año incrementó robos

En el último trimestre de 2018 se observó el mayor incremento en el número de robos a transporte público en la capital.

Aunque entre octubre y noviembre los robos disminuyeron un 12.61%, pasando de 476 a 416, en noviembre y diciembre los asaltos en esta modalidad se incrementaron en un 43.75%, pues en el último mes del año se registraron 598 casos.

Lee: Pasajeros linchan a presunto asaltante de transporte público en Ecatepec, Edomex

Entre diciembre de 2018 y enero de 2019, el incremento en el número de robos a transporte público subió 45.15%.

De los 868 casos que se registraron en enero pasado en la Ciudad de México 423 fueron cometidos con violencia y 445 sin violencia.

Bajan asaltos en el Edomex

En el Estado de México los asaltos a transporte público se cometen con mayor violencia que en la capital.

Comparado con enero de 2018, en el primer mes de 2019 los robos en transporte público disminuyeron un 9.47% en el Estado de México, para pasar de 961 a 870 casos.

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Durante todo el 2018, en la entidad se cometieron 9 mil robos en transporte público, es decir, un promedio de 25 asaltos diarios.

Sin embargo, en los últimos meses del año pasado hubo una variación en el número de casos.

Datos del SESNSP muestran que entre octubre y noviembre de 2018 los robos a transporte público bajaron 12.16%, pues pasaron de 979 a 860.

En diciembre, las autoridades mexiquenses registraron 873 robos a transporte público, es decir, 1.51% más que el mes anterior, de los cuales 861 se cometieron con violencia y 12 sin violencia.

Al inicio de año, en enero, en el Estado de México se iniciaron 870 carpetas de investigación, un 0.34% menos que en diciembre de 2018, de los cuales 869 fueron cometidos con violencia y solo 1 sin violencia. A diario se registraron, en promedio, 28 casos.

Lee: Solo tres ciudades en México tienen servicios adecuados de transporte y movilidad

El municipio mexiquense con más asaltos a transporte público en enero pasado fue Ecatepec, con 181 casos, donde apenas el pasado martes pasajeros de una combi lincharon a un presunto ladrón, quien tras despojarlos de sus pertenencias hirió con arma de fuego a una persona.

El segundo municipio con más robos a transporte público es Naucalpan (101), seguido por Cuautitlán Izcalli (75), Tlalnepantla (66) y Toluca (57).

Otros municipios con alta incidencia en asaltos en esta modalidad son Nezahualcóyotl (53), Atizapán de Zaragoza (39), Tecámac (36), Chicoloapan (30), La Paz (22) y Texcoco (22).

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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