Gana el sí en consulta de termoeléctrica en Huexca, aunque sin la participación de los más afectados
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Gana el sí en consulta de termoeléctrica en Huexca, aunque sin la participación de los más afectados

Un 59.5% de los ciudadanos consultados votó a favor de la termoeléctrica, sin embargo en Morelos por donde cruza la megaobra fue donde menos votó la gente, ante las acciones de boicot y rechazo
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta @iartetam
25 de febrero, 2019
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La consulta sobre el Proyecto Integral Morelos y la termoeléctrica Huexca terminó con un 59.5% de los votos a favor del sí y 40.1 % por el no, informó este lunes el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El mandatario dijo que en total participaron 55 mil 715 personas, aunque en los municipios de Morelos por donde cruza la mega obra fue donde menos votó la gente, ante las acciones de boicot y rechazo que llevaron a cerrar 11 casillas el primer día y siete el segundo, según datos oficiales.

En ese estado, el único en el que se votó en todo el territorio, acudieron a las urnas más de 43 mil personas. En Puebla votaron 7 mil 558, aunque también se retiraron tres casillas los dos días de las 45 que había. Y en Tlaxcala, donde no hubo incidentes mayores, fueron 4 mil 851.

Lee: Huexca dice no a la consulta y a la termoeléctrica; gobierno presume éxito de participación

La participación del domingo casi duplicó a la del sábado, según dieron a conocer por la noche Hugo Eric Flores, delegado de programas federales en Morelos, y  Diana Álvarez, subsecretaria de Desarrollo Democrático y Participación Social del estado.

Pero en el segundo y último día de consulta, la zona oriente de Morelos seguía caliente, en más de un sentido: 30 grados de temperatura y las camionetas del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Agua y el Aire listas para ir a boicotear los centros de votación.

Los habitantes de Amilcingo, el pueblo donde apenas el miércoles pasado fue asesinado el activista opositor Samir Flores, realizaron una asamblea a las 9 de la mañana en la que acordaron repetir el recorrido contra la consulta por el que un día antes quemaron dos casillas, lograron que se levantaran otras, y recorrieron toda la zona hasta las cercanías del volcán Popocatépetl.

Pero esta vez, el gobierno tomó sus previsiones, y a los tres puntos a los que llegaron, ya no encontraron nada instalado para votar.

Roban boletas y las queman en Amilcingo

El fuego duró apenas unos minutos, avivado más por el combustible que por una gran cantidad de material quemándose. Esta vez fue en la plaza central de Amilcingo, pero no porque se haya intentado instalar una casilla en ese pueblo, que todavía arde de indignación, sino porque ahí llevaron lo poco que pudieron apropiarse de la consulta.

La caravana de cinco camionetas de redilas cargadas con hombres y mujeres, algunos con paliacates para cubrirse un poco la cara, llegó a Jonacatepec, un municipio cercano en donde los que llevaban la consulta se habían resguardado al saber que venían a reventarla. Pero la gente sabía quiénes eran y dónde estaban, así que, fueron a buscarlos.

Lee también: Si no se aprueba la termoeléctrica se perderán 25 mil mdp de inversión: AMLO

Hugo Eric Flores denunció en la noche que había sido una agresión. Aunque en el momento no hubo golpes ni enfrentamientos. En cuestión de segundos, dos jóvenes que se metieron a la casa donde estaba el material de la consulta salieron corriendo cargando una urna por un lado y una caja de cartón con boletas en blanco, por el otro.

En los otros dos puntos a los que fueron, la cabecera municipal de Jaltetenco y Amayuca, donde un día antes quemaron una de las casillas, ya no encontraron nada. Informados también de que las tres mesas de votación de Temoac, el municipio al que pertenece Amilcingo, permanecieron sin instalarse, decidieron volver a su comunidad.

Un helicóptero de la policía estatal con mando único empezó a sobrevolar la zona, dando vueltas alrededor de la caravana mientras iba por la carretera, aunque se retiró cuando los inconformes volvieron a su lugar de origen.

La fogata sirvió para congregar la indignación del pueblo, que volvió a gritar consignas en recuerdo de la lucha de Samir Flores, en contra de la termoeléctrica y del presidente.

Sin embargo, en la noche se informó que la urna robada volvió a instalarse horas después y tuvo una “votación copiosa”, en palabras del súperdelegado.

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Además de las tres casillas no instaladas en Temoac y en el vecino Jaltetenco, no hubo mesa en Hueyapan, municipio ya más cerca del volcán Popocatépetl, donde en una asamblea comunitaria el pueblo decidió pedir que no se abriera, como también lo había acordado un día antes a mediodía. “Entonces los votos que se tuvieron ahí corresponden a muy pocas horas de haber iniciado el ejercicio el día de ayer (sábado)”, reconoció Flores.

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Donde tampoco hubo centro de votación fue justo en Huexca, población que da nombre a la termoeléctrica porque está a apenas un kilómetro de distancia. Un día antes, se había instalado sólo cuatro horas y se fue, según el gobierno, ante intimidaciones de la población. Aunque según el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Agua y el Aire, fue porque prácticamente nadie acudió, ya que por la tarde estaba programada una asamblea popular, de acuerdo con sus usos y costumbres, en la que decidieron recabar firmas en contra de la consulta y de la megaobra.

El domingo se pretendía volver a colocar la urna, pero la población finalmente no lo permitió, de acuerdo con el delegado federal.

La tierra de Zapata se opone con su voto

Hace cien años fue asesinado Emiliano Zapata, quien volviera leyenda la frase “la tierra es de quien la trabaja”, y por lo cual el gobierno federal ha declarado 2019 año en su honor. Pero ahora, tres generaciones después, un hombre con el mismo bigote recorre ciudad Ayala y Anenecuilco, donde naciera el caudillo, para oponerse al proyecto: es Jorge Zapata, nieto del líder revolucionario.

Asegura que más de seis mil campesinos utilizan el agua del río Cuautla para 19 mil hectáreas de cultivos, y que las necesidades de la termoeléctrica para generar energía ponen en riesgo que siga el abasto para ellos. Esto a pesar de que el proyecto incluye una planta de tratamiento de aguas para regresar al río la que se utilice y no afectar el riego.

A diferencia de las acciones decididas por el Frente de Pueblos, él y otros ejidatarios decidieron motivar a la gente a participar en la consulta, pero a hacerlo por el no. Y la estrategia dio resultados: según cifras reportadas por la agencia Quadratín, en las casillas de Ayutla sumaron tan solo 384 votos a favor y 4 mil 134 votos en contra.

Sin embargo, ante un resultado adverso, Jorge Zapata advirtió que buscarían abogados para impugnar el procedimiento. Los activistas consideran que la votación, llamada oficialmente “ejercicio participativo” porque no cumple con los requisitos estipulados legalmente para las consultas públicas, no debe validarse.

“A partir de mañana nos vamos a organizar para ver qué vamos a hacer, todavía no sabemos qué, pero lo más seguro van a ser amparos. La vía social sigue, pero también tenemos que actuar por la vía jurídica”, señaló en entrevista.

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Amplia participación en otras zonas del estado

Entre más lejos de la zona de conflicto, más apoyo a la consulta y al Proyecto había. En Cuautla, a media hora de Temoac, las tres casillas instaladas en el centro tuvieron una afluencia constante, por lo que en algunos momentos la fila era de 10 personas o más.

Jesús García y su esposa acudieron a votar por el sí en la casilla de la Alameda.

“Porque yo sí estoy de acuerdo en que se genere la termoeléctrica. Está muy mal los que se opusieron, todos sabemos lo que era el antiguo régimen y son ellos los que están en contra de nuestro presidente”, comentó después de emitir su voto.

Lucio Herrera, un panadero que observaba el ejercicio, también dijo estar a favor porque un proyecto así traerá progreso para el estado, el único del país que no genera su propia energía eléctrica.

Un servidor de la nación que era responsable de la urna instalada en el Zócalo aseguró que estaba muy cerrado el apoyo a favor y en contra del proyecto. Y según datos preliminares, en esta ciudad, ubicada en medio de la capital, Cuernavaca, y la región opositora, al oriente, los resultados fueron tan intermedios que el sí ganó por apenas 40 votos: 3 mil 933 contra 3 mil 893 del no.

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Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
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año nuevo Nuevo

Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

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Getty Images
Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

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Getty Images
La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


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