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Cuartoscuro

Deforestación y minería amenazan una reserva de mariposas monarca en México

El clima extremo, la deforestación y los herbicidas están reduciendo la población de mariposas en Norteamérica.
Cuartoscuro
Por Martha Pskowski / Mongabay Latam
2 de febrero, 2019
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“Mientras las mariposas sigan viniendo, tendremos trabajo”, dice Javier Ambrocio mientras observa el Santuario de la Mariposa Monarca Sierra Chincua. Una brisa fresca sopla en la ladera empinada, a más de 2,400 metros sobre el nivel del mar.

Ambrocio trabaja de guía en la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, que se extiende en las montañas entre Michoacán y el Estado de México. La época de hibernación, cuando millones de mariposas llegan a la reserva, empezó a mediados de noviembre y se alargará hasta marzo.

Norteamérica logra meta de conservación de la mariposa monarca

La gente que vive en el pequeño pueblo de Ambrocio, Cerro Prieto, Michoacán, depende de las mariposas monarca para el trabajo estacional. No obstante, factores ambientales complejos han hecho que descienda la población de mariposas monarca y no haya garantías de que Ambrocio y sus vecinos vayan a poder trabajar entre las mariposas en los próximos años.

El clima extremo, la deforestación y el uso de herbicidas están reduciendo la población de mariposas en Norteamérica. Otro reto es local: la empresa minera más grande de México espera reoperar dentro de la Reserva de la Biosfera, poniendo en peligro los continuos esfuerzos para conservar el hábitat de las mariposas.

Si se mira al oeste desde el santuario de mariposas Sierra Chincua, el verde profundo de la cubierta forestal cede el paso a tierras agrícolas e invernaderos. Desde 2012, la deforestación ilegal en la zona núcleo de la reserva casi se ha erradicado, pero continúa en la zona de amortiguamiento, y proteger la reserva no es una tarea fácil en Michoacán, un estado donde los cárteles suelen estar detrás de la tala ilegal.

“Los que vienen a cortar árboles son gente de fuera de la comunidad”, dice Ambrocio. “Aquí respetamos el bosque”.

En el santuario de mariposas en Sierra Chincua hay señales escritas a mano que dicen: “¡No hagas ruido!”. Los árboles están teñidos de naranja hasta a 20 metros de distancia, ya que las ramas están llenas de mariposas. Una zona de observación acordonada mantiene a los turistas a una distancia segura de los árboles envueltos en mariposas.

A pesar de que sus poblaciones están en declive, el espectáculo anual de la migración de las mariposas sigue cautivando a los turistas. Decenas de miles de personas visitan Michoacán y el Estado de México cada año para disfrutar de la vista. Las mariposas monarca llegan a estos bosques frescos, poblados por oyamel (Abies religiosa), pino (Pinus spp.) y pino-encino (Pinus and Quercus), en búsqueda de un hábitat seguro para los meses de invierno.

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Las mariposas hibernan en 11 santuarios cada año, según el biólogo Eduardo Rendón de WWF. Es el director del programa de mariposas monarca de WWF, una colaboración con la empresa mexicana Telcel.

Tres amenazas importantes están haciendo que la población de mariposas en Norteamérica descienda: la deforestación y degradación forestal en México han empequeñecido considerablemente el alcance del hábitat de las mariposas mientras que los cambios del uso de la tierra y el aumento en el uso del herbicida glifosato han reducido la disponibilidad de algodoncillo en los EU.

El Centro para la Diversidad Biológica ha descubierto que el dicamba, un herbicida aprobado recientemente, también dañará la población de mariposas monarca. Ambos herbicidas son tóxicos para el algodoncillo, la única fuente de alimento para las orugas de mariposa monarca. La última amenaza importante es el clima extremo en México y los hábitats norteños de las mariposas. Los golpes de frío repentinos, las lluvias fuertes y la nieve pueden afectar a las poblaciones de mariposa.

Según un estudio de 2002 del experto en mariposas monarca Lincoln Brower, fallecido recientemente, el 44 % del hábitat boscoso de calidad en México ha sido degradado por la tala ilegal entre 1971 y 1999. En los últimos años, WWF y las autoridades ambientales mexicanas han frenado la tala ilegal en la zona núcleo de la reserva, pero la deforestación continúa en la zona de amortiguamiento.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México (Conanp) trabaja con WWF-Telcel, además de con los gobiernos estatales de Michoacán y el Estado de México, para proteger a las mariposas y su hábitat. Rendón dice que para que el trabajo tenga éxito, la conservación de las mariposas y el desarrollo local deben ir de la mano. Añade que programas como los de formación para la comunidad para que produzcan y vendan variedades locales de setas garantizan que los residentes de la reserva no tengan que depender de la deforestación por desesperación económica.

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“Estamos intentando crear un proyecto integral que no solo se centre en la conservación de la mariposa monarca en sí, sino que conserve todo el ecosistema”, dice Rendón.

Los conservacionistas no siempre tuvieron un aproximación amistosa en el trabajo con las comunidades locales, que son descendientes de indígenas Otomí y Mazahua. No hace mucho, la extracción de madera y la minería eran los motores económicos de la región montañosa entre el Estado de México y Michoacán. Como ambas industrias se fueron reduciendo, las comunidades locales se mostraron en contra de las restricciones de vivir dentro de una reserva ecológica.

A diferencia de los parques de propiedad federal en EU, la mayor parte de la reserva está en manos de las comunidades locales conocidas como ejidos. El ejido fue el vehículo de la gran reforma agraria de México a mediados del siglo XX. Se dividieron las grandes propiedades y la gente que trabajaba en las haciendas pudo acceder a pedir tierra de los ejidos.

En los 70, los investigadores Fred Urquhart y Ken y Cathy Brugger se encontraban entre los estadounidenses y canadienses que querían descubrir dónde hibernan las mariposas monarca. En 1975, los Bruggers descubrieron la colonia Cerro Pelón en Michoacán. Aunque las comunidades locales habían visto las mariposas, esa fue la primera vez que se demostró que las mariposas monarca viajan desde Estados Unidos y Canadá para pasar el invierno en los bosques de Michoacán y el estado de México. Los trabajos para proteger la zona empezaron tras el descubrimiento.

El área fue nombrada “Zona de Reserva y Refugio de vida silvestre” en 1980, y en 1986 se convirtió en un área natural protegida federalmente. La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca (RBMM) se fundó en el año 2000 y ocupa más de 56 000 hectáreas. Su zona núcleo fue nombrada sitio patrimonio de la UNESCO en el 2008.

Esta investigación se publicó inicialmente en Mongabay Latam y es retomada con autorización de la autora y el medio. Para seguir leyendo y consultarla completa da click aquí 

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2019
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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