Por qué hay empresas y gobiernos que todavía usan fax
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Por qué hay empresas y gobiernos que todavía usan fax

Tras mejoras tecnológicas hechas por firmas japonesas, el uso del fax se extendió en las décadas de 1970 y 1980... y hasta la fecha es utilizado.
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17 de febrero, 2019
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Si piensas en una tecnología moderna y sofisticada, probablemente el desagradable pitido de un fax no sea lo primero que te venga a la cabeza.

Los facsímils o telecopias -sí, ese es su nombre original- son anteriores a la era digital. Las máquinas que permiten enviarlos tienen más de 170 años de antigüedad, por eso muchos las consideran tecnología obsoleta.

Sin embargo, varias empresas y gobiernos de todo el mundo se resisten a abandonar el fax, que durante mucho tiempo y a partir de la década de 1980 fue indispensable en cualquier oficina que se precie.

“En muchos casos, enviar un fax es más seguro, fácil de usar y adecuado a los hábitos de trabajo actuales que enviar un mensajes a través de la computadora”, escribió en una columna para el diario The Conversation Jonathan Coopersmith, profesor de historia de la tecnología en la Universidad de Texas, Estados Unidos, y autor del libro The Rise and Fall of the Fax Machine (“El auge y caída de la máquina de fax”, 2016).

Pero los fax no siempre son la opción más segura. De hecho, ha habido alertas recientes que sugieren que esas máquinas están en el punto de mira de los hackers.

Aún así, en países como Japón y Alemania, así como en varios sectores de Estados Unidos -incluido el FBI‘, enviar un fax es tan habitual como un email. Incluso la tecnológica japonesa Sony envía faxes.

Fax

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En las primeras décadas del siglo XX las máquinas de fax eran muy apreciadas por los periódicos, que las usaban para enviar fotografías urgentes.

Una encuesta global de 2017 encontró que de 200 empresas grandes -compañías con más de 500 empleados- el 82% vio enviar a sus trabajadores el mismo número de faxes o incluso más que en 2016.

Una de las razones que explican la persistencia del fax es que la industria ha sido capaz de adaptarse a las tecnologías digitales. Por ejemplo, algunos servidores permiten enviar documentos electrónicos. Es el llamado “eFax” o fax electrónico.

Además, existen servicios en la nube que tratan los documentos enviados por fax como archivos de PDF. Estos sistemas permiten su envío tanto a través de líneas telefónicas como por internet, según el receptor.

Paul Rydell, el fundador de FaxBurner, una compañía que permite convertir faxes en emails (y recibirlos a través de una aplicación) señala en su blog que uno de los motivos por el que se sigue usando el fax es que “es una de las formas más fáciles de enviar un documento”, además de su “versatilidad”.

“Conservadurismo digital”

La compañía británica de asesoramiento tecnológico Cooperative Systems considera que otro de los motivos por los que prevalece el fax es el “conservadurismo digital”.

“Pese a lo que sabemos sobre la capacidad de la tecnología para mejorar la operatividad e impulsar la productividad, muchas compañías no se atreven a cambiar“, explica en su sitio web.

También señala que dos de los motivos que alimentan ese enfoque conservador son la idea de que la tecnología reemplazará a los humanos y las amenaza de que “internet no es segura”.

Imagen vintage de una mujer usando un fax

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Algunas empresas son víctimas del “conservadurismo digital”.

Coopersmith llama a esa actitud “la inercia de lo cómodo”.

“Un factor personal que hace que siga vigente el fax es la reticencia al cambio. Las pequeñas empresas que sienten que el fax cumple todas sus necesidades tienen pocos motivos para gastarse dinero para esforzarse en probar una nueva tecnología para intercambiar documentos”, asegura.

Se estima que hay más de 45 millones de máquinas de fax activas en todo el mundo.

En el hospital

Sectores como la salud, el ámbito legal, las fuerzas policiales, y algunos gobiernos usan el fax de manera habitual.

“Ciertas empresas y organizaciones prefieren mandar algunos documentos sensibles, como contratos y correspondencia, a través de fax”, dice Rydell.

Un motivo detrás de ello, además de la resistencia al cambio, es el temor a la falta de seguridad del mundo digital.

Los médicos usan mucho los faxes tanto en rutinas como en situaciones de alto riesgo. Según el sitio de noticias estadounidense Vox, se considera que actualmente en torno al 75% de las comunicaciones en el mundo médico (dentro de ese país) se hacen por fax.

doctor consultando documento

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En el sector médico predomina el fax.

En Estados Unidos, eso suele ocurrir porque cierta regulación -la Ley de Transferencia y Responsabilidad de Seguro Médico, conocida por sus siglas en inglés, HIPAA– obliga a los médicos a proteger cierta información de los pacientes enviando los documentos por fax, en lugar de usar el email.

Y en Reino Unido el sistema de salud británico, NHS, también lo sigue usando. En diciembre, el organismo recibió un ultimátum para dejar de usar esas máquinas por completo en 2020.

Es una vieja costumbre. Es más, tal y como reporta la revista estadounidense The Atlantic, una startup llamada PatientBank que permitía a los usuarios recibir su historial médico digitalmente, tuvo que cerrar el año pasado porque era demasiado difícil acceder a esos fax.

Paul Fletcher-Hill, fundador de la empresa, le dijo a ese medio que uno de las razones que alegan los hospitales para seguir dependiendo del fax es la seguridad. “Hay una percepción de que los sistemas digitales son más fáciles de hackear”, señala.

En parte es verdad, pues aunque se detecte la señal -lo cual es muy posible- comprometer esa sola señal es mucho menos dañino que todo un sistema de datos digitales. Así que aunque puede ser más vulnerable a nivel individual no comprometería conjuntos de datos como lo hace una computadora.

Un fax para el FBI

En el caso de la aplicación de la ley, muchos de los datos siguen siendo analógicos.

Fax

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El FBI solo admite ciertas solicitudes por fax,

Desde hace años, en el ámbito periodístico se sabe que el FBI solamente admite solicitudes relativas a la Ley por la Libertad de Información (abreviado FOIA) por correo ordinario y fax.

Sin embargo, muchos se preguntan si no es hora de renovar. El email permitiría que los médicos reciban el historial al instante y de manera más sencilla, y el FBI podría responder de manera más directa a las solicitudes.

Pero no hay que olvidarse de lo que Coopersmith describe como “la magia” de ver un documento transmitido instantáneamente a otra parte del mundo. Acostumbrados, a lo abstracto del universo digital, lo tangible adquiere un atractivo cada especial y nos permite tener la información, literalmente, en nuestras manos.


5 datos sobre el fax

  • La primera máquina para enviar “facsímils” fue inventada en 1842 por el escocés Alexander Bain.
  • La primera versión del invento funcionaba escaneando un mensaje escrito con una tinta especial sobre una superficie de mental.
  • A principios del siglo XX, las máquinas de fax fueron usadas por organizaciones como periódicos.
  • Tras mejoras tecnológicas hechas por firmas japonesas, su uso se extendió en las décadas de 1970 y 1980.
  • Alcanzaron su apogeo hacia finales del siglo XX y después fueron reemplazadas por métodos de comunicación más modernos.

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Cuartoscuro

Con AMLO crecen 56% las quejas por falta de datos en respuestas de transparencia

El índice de recurrencia, que compara las quejas frente a las solicitudes que se presentan, llega al nivel más alto de los últimos cinco años, según informe del INAI. La presidencia registra sus niveles más bajos de cumplimiento en dos décadas.
Cuartoscuro
24 de febrero, 2021
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Las quejas de los ciudadanos por la falta de información en las respuestas a solicitudes de transparencia en el actual sexenio van en ascenso. En comparación con lo que se registraba hace cinco años, el promedio de recursos de revisión promovidos ante el INAI en el periodo de octubre de 2019 a septiembre de 2020 se elevó más de 56%.

Leer más: Presidencia se declara no competente para atender 24% de solicitudes de información en 2020

El Poder Ejecutivo —junto con los sindicatos— son los entes más opacos, y la oficina de la Presidencia en específico se encuentra en los niveles más bajos de acceso a la información pública desde 2003.

Así lo revela el informe anual de labores 2020 del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI) presentado por la Comisionada Presidenta de dicho organismo, Blanca Lilia Ibarra Cadena, ante el Senado de la República.

El documento de más de 400 paginas muestra que si bien, en términos generales la mayor parte de las solicitudes se siguen respondiendo y que el promedio de respuesta se ha reducido de 12 a 11 días, lo que se ha elevado es la inconformidad de los peticionarios por la poca o nula cantidad de información que se entrega.

De acuerdo con el informe, de octubre de 2019 a septiembre de 2020 se presentaron a nivel federal un total de 237 mil 62 solicitudes de información, de las cuales, 195 mil 995 fueron respondidas en el periodo señalado.  

Sin embargo, en 31 mil 557 respuestas la dependencia no entregó la información que se le pidió con argumentos como que los datos eran confidenciales, que no era competencia suya, o que era inexistente.

En ese mismo lapso el INAI recibió 14 mil 509 recursos de impugnación promovidos por ciudadanos inconformes con las respuestas que recibieron de las dependencias, lo que equivale al 6.1% de todas las solicitudes recibidas. Es lo que el Instituto denomina como “índice de recurrencia”.

Dicho índice de recurrencia es ligeramente superior al registrado en el periodo anterior (octubre 2018 a septiembre 2019) que fue de 6.0. Pero ambos índices, que en su mayoría corresponden al actual sexenio, son los más altos de los cinco años en los que se hace esta medición.

En comparación con el periodo de octubre de 2015 a septiembre de 2016, donde el índice de recurrencia fue de 3.9, se trata de un incremento del 56%. 

Los datos cobran mayor relevancia si se toma en cuenta que la mayoría de los casos recurridos ante el INAI son ganados por los ciudadanos, lo que permite a dicho Instituto revocar las respuestas de las dependencias y ordenarle que busque y entregue la información solicitada. De los 9 mil 182 recursos de revisión resueltos en el último año, en 5 mil 954 – que equivalen al 64.5% – los comisionados le dieron la razón a los peticionarios.

Entre la información que se había negado a los ciudadanos y que el INAI ordenó que sí fuera entregada destaca las averiguaciones previas por las desapariciones en San Fernando Tamaulipas y Cadereyta Nuevo León; las operaciones facturadas de diversas empresas fantasma; o diversos datos de la construcción e inversión en el Aeropuerto Felipe Ángeles.

El informe del INAI también calcula el denominado “índice de acceso a la información”, que evalúa cuántas solicitudes de información fueron respondidas de acuerdo con el parámetro que marca la ley. El promedio en el último año fue de 97.6%, ligeramente superior al 97.4% registrado un año antes, pero por debajo de los registrado entre 2015 y 2018.

Más opaco que los fideicomisos

El INAI también analizó el nivel de cumplimiento de los distintos entes federales en cuanto a sus obligaciones de transparencia. Mide qué tan completa es la información que están forzados a transparentar proactivamente, sin que nadie la solicite, de acuerdo con las leyes Federal y General en materia de Transparencia. Esto incluye desde directorios y nóminas hasta contratos.

Lo que el informe muestra es que en el último año el Poder Ejecutivo tiene un porcentaje de cumplimiento de sus obligaciones del 93.8%, que es el segundo más bajo solo detrás de los sindicatos que reportan un 78.9%.

Con un mejor desempeño en cuanto a cumplimiento de sus obligaciones se encuentran el Poder Judicial y el Poder Legislativo con un 100% de ellas cubiertas. Le siguen los partidos políticos con un nivel de cumplimiento del 98.5%.

Incluso los fideicomisos, varios de los cuales fueron extinguidos el año pasado bajo acusaciones de ser opacos, presentan un mejor desempeño que el Ejecutivo en su índice de cumplimiento con un 98%. Los organismos autónomos, también criticados por el gobierno, presentaron un nivel de cumplimiento del 96.3%.

El informe del INAI incluye en sus anexos un índice de acceso a la información pública desagregado por cada dependencia obligada a transparentar su información. Y que la ley define como sujetos obligados.

La estadística muestra que, en el caso de la Oficina de la Presidencia de la República, en los últimos dos años ha registrado un nivel de cumplimiento de 93.5 y 94.4%. Se trata de los niveles más bajos de las últimas dos décadas. Entre 2013 y 2018 dicho porcentaje nunca había bajado del 95%.

La Secretaría de la Defensa Nacional, por su parte, ha presentado en los últimos dos años índices de acceso a la información pública de 93.1 y 94.8%. Son sus niveles más bajos desde 2013 cuando registró 92%.

Más de 370 amparos contra el INAI 

El informe también muestra que, en los dos primeros años del actual sexenio, el gobierno federal ha promovido 371 juicios de amparo en contra de resoluciones del INAI en las que se le instruye dar a conocer alguna información. De ellos 211 fueron presentados en 2019 y otros 160 en 2020.

Se trata de una tendencia a litigar en contra de resoluciones de transparencia que proviene de años anteriores y que se ha mantenido en el sexenio actual. En 2016, por ejemplo, se promovieron 113 demandas de amparo, mientras que en 2017 se presentaron 292 y en 2018 el registro fueron 206.

Aunque el 72% de las sentencias provenientes de dichos amparos terminan siendo favorables para el INAI, con ello se logra retrasar el cumplimiento en la desclasificación de información. Un ejemplo de ello ha sido el caso Odebrecht.

Hombres y empresarios, los que más preguntan

El INAI analizó los perfiles de las personas que en el último año promovieron solicitudes de información a nivel federal y concluyó que los hombres son los que más preguntas mandan en una proporción considerable, y que los empresarios son los que más peticiones mandan superando a académicos y periodistas.

En el tema específico del sexo, del total de lo solicitantes de información el 62.9% son hombres y el 37.1%son mujeres. Es una proporción de casi 2 a 1. En cuanto al rango de edad, casi el 30% de los solicitantes se ubican entre los 30 y los 39 años.

El informe alerta de la asimetría que persiste en cuanto a hombres y mujeres que presentan solicitudes de información, sobretodo si se toma en cuanto que a nivel demográfico la población femenina es mayor.

En cuanto a la ocupación de los solicitantes, el INAI llama la atención en el crecimiento de aquellos que dicen ser empresarios, al pasar de 19.2 a 28.7% en los últimos dos años. En cambio, los académicos bajaron de forma sensible del 38.7 al 26.3%.

Lo anterior provoca que ahora sea el ámbito empresarial del que proviene la mayor cantidad de solicitudes de información en el último año, desplazando a los académicos. En tanto los periodistas se ubicaron en el tercer sitio con un 10-5%, nivel muy similar al del año anterior.

En contraste, el informe muestra que de sectores como el de amas de casa proviene solamente el 2.1% de las solicitudes, mientras que de los sindicatos el porcentaje es de apenas 0.2%.

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