Huexca dice no a la consulta y a la termoeléctrica; gobierno presume éxito de participación
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Foto: Itxaro Arteta

Huexca dice no a la consulta y a la termoeléctrica; gobierno presume éxito de participación

Habitantes de Huexca juntaron firmas en contra de la termoeléctrica en una asamblea popular, y rechazaron la consulta del gobierno.
Foto: Itxaro Arteta
24 de febrero, 2019
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Huexca, el pueblo que le da nombre a la termoeléctrica del Proyecto Integral Morelos, no quiere que se eche a andar esa mega obra. Así lo mencionan habitantes que ni siquiera tomaron acciones para evitar este sábado la consulta organizada por el gobierno, y simplemente no fueron a votar. En lugar de eso, juntaron firmas en contra de la termoeléctrica en una asamblea popular, la manera que tienen de organizarse bajo su régimen de usos y costumbres.

Mientras que dos casillas fueron quemadas en el poblado de Amayuca, municipio de Jantetelco, y en Temoac, cabecera municipal de donde fue asesinado el activista Samir Flores, en Huexca la mesa de votación instalada a las 8 de la mañana fue retirada por los propios organizadores alrededor del mediodía.

Según el delegado de programas federales de gobierno federal, Hugo Éric Flores, fue porque hubo hostigamientos y se decidió levantar la mesa por seguridad de los servidores de la nación, que hacen labores de funcionarios de casilla, y por seguridad de la propia comunidad.

Aunque según el  movimiento opositor al proyecto, Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Agua y el Aire, sólo se habían acercado a votar unas 10 personas.

“La gente que antes estaba defendiendo a la termo porque creía que les iban a dar proyectos, hoy bajó a firmar (en la asamblea popular) por el no a la termoeléctrica”, aseguró Teresa Castellanos, lideresa del Frente en Huexca.

“Se dieron cuenta de que los empresarios son mentirosos. Les prometieron que no les iban a cobrar la luz, y se las siguieron cobrando; les prometieron hacerles casas de dos pisos, y no se las hicieron; les prometieron que los iban a reubicar a otros lados, y por las casas la gente estaba aceptando. Pero ahorita la gente está en desacuerdo porque ya se dieron cuenta que sí afecta”.

Leer >> Si no se aprueba la termoeléctrica se perderán 25 mil mdp de inversión: AMLO

En 2015 vieron en operación a modo de prueba a  la termoeléctrica, que está prácticamente terminada. Y entonces, descubrieron el ruido.

“Suena como una criba, como cuando rompen piedra, empiezan a tronar, pero es como 10 veces más. Si han escuchado una mina, donde están cribando grava el ruido no lo soportas; pues esto es como 10 veces más. La medición que nosotros tomamos con un aparato especial eran más de 110 decibeles”, señaló Castellanos.

Ese nivel de decibeles es el que puede tener la música en una discoteca o concierto, y llega a lastimar el oído humano.

El pueblo se encuentra a sólo un kilómetro de la planta termoeléctrica. La carretera que va de Cuautla a Huexca pasa junto a las torres y cables de alta tensión, enmarcados por una barda perimetral que termina en amplios círculos de alambre de púas y una entrada que anuncia “CFE, Central Ciclo Combinado Centro”. Unos segundos más adelante, se llega de bajada a las jardineras que sirven de punto de reunión del pueblo.

De fondo, un mural con una virgen, Tonantzin Guadalupe, que dice no a la termoeléctrica y en el que se hacen dos peticiones: “Mantén unido a tu pueblo” y “No nos dejes caer en la ambición ni en la apatía”.

Ahí se instaló la casilla que luego se levantó. Después, según miembros del Frente, llegó a sentarse un hombre ajeno a la comunidad, con corte de pelo tipo militar y una actitud que les pareció sospechosa. Después de decirle varias veces que se fuera, aseguran que llegó a recogerlo una patrulla de la policía estatal.

Por la tarde, alrededor de 100 de los mil 400 habitantes de Huexca sí acudieron hasta ese punto a participar en la asamblea y a firmar su propio pronunciamiento.

“No consideramos válida la consulta (…) debido a que no es una consulta informada y dialogada con la población, quienes reiteradamente hemos dicho que no queremos esos proyectos, basados en las violaciones a derechos humanos y las represiones que hemos sufrido por él, además de todos los impactos de carácter social y ambiental que tendrá en nuestras tierras y de los cuales no se ha dado respuesta a nuestra exigencia de información clara y concisa sobre ellos”, señala el texto.

En Huexca, aunque ahí está la planta, no hubo asamblea informativa sobre el proyecto, según se puede ver en la propia agenda del Gobierno de Morelos.

La carta con las firmas, según Castellanos, será enviada al presidente Andrés Manuel López Obrador para decirle que el pueblo ya decidió y no van a aceptar que les lleven una casilla para decir que no.

“La gente ya no quiso bajar a participar, un poco porque ya saben la maña del gobierno, y otro poco, porque no aceptan urnas bañadas con sangre”, afirmó.

El gobierno considera un éxito el nivel de participación

Pese a los incidentes de la jornada, el gobierno consideró un éxito el nivel de participación, ya que desde el del primero de dos días de consulta pública se acercó a las cifras que se habían registrado en el Estado en las consultas previas sobre la cancelación del aeropuerto de Texcoco y la construcción del Tren Maya.

Leer: Marchan contra consulta sobre termoeléctrica en Huexca y por asesinato de Samir Flores

En conferencia de prensa por la noche,  la subsecretaria de Desarrollo Democrático y Participación Social de Morelos, Diana Álvarez, reportó una participación total de 16 mil 555 personas en los tres estados involucrados, con 77% de casillas contabilizadas: 13 mil 297 en Morelos, donde se instalaron 75 mesas de votación pero hubo que retirar 11; mil 472 votos en Puebla, donde de 45 casillas no se instaló una y se cerraron antes de tiempo otras dos; y mil 786 votos en las 27 casillas de Tlaxcala.

Sin embargo, no se detalló cuántos votos habían sido por el sí y cuántos por el no, ni los niveles de participación por región, pese a que en el oriente fue donde se cerraron buena parte de las mesas.

“Calculamos, de acuerdo al índice que hay de captura de participación, que vamos a estar rondando en los 20 mil, situación que yo felicito y considero un éxito, porque en las dos pasadas consultas una había tenido 25 mil y otra 20 mil, y hoy en el primer día de consulta estamos llegando prácticamente al mismo número”, dijo Hugo Eric Flores, superdelegado del gobierno federal en Morelos.

Explicó que en las siguientes horas harían un análisis municipio por municipio para determinar si se volvían a instalar o no casillas en los lugares donde hubo acciones para retirarlas. Reconoció, no obstante, que la mayoría de manifestaciones en contra habían sido pacíficas, algunas sólo con pancartas y megáfonos, y aseguró que no había habido ninguna acción para promover el sí.

Agregó que en el estado hay presencia de policía federal, pero que no ha entrado en acción y sólo está apoyando si hiciera falta para salvaguardar la seguridad de la población.

El Frente defiende que sus acciones fueron pacíficas

En Amilcingo, municipio de Temoac, donde fue asesinado apenas tres días antes el opositor a la termoeléctrica Samir Flores, se respiraba indignación.

Una caravana de pobladores subidos en camionetas recorrió la zona y logró cerrar, según sus cuentas, 12 casillas en la zona oriente del estado, sin que hubiera enfrentamientos ni heridos en ninguna de ellas. En dos se quemaron las boletas y el material, una acción con la que no todos estuvieron de acuerdo, ya que se había planteado hacer acciones pacíficas.

Mientras tanto, otros habitantes esperaban en el centro, junto a la ayudantía municipal (autoridad menor a Ayuntamiento). Seguían el desarrollo de la consulta en un pequeño aparato que transmitía la radio comunitaria, Amiltzinko 100.7 fm, en la que el propio Flores tenía un programa antes de ser asesinado.

Justo cuando la caravana iba llegando de regreso y más gente se acercaba a la plaza, ante el llamado de las campanas, un helicóptero de la policía estatal con mando único sobrevoló el pueblo dos veces.

La Comisión Estatal de Seguridad Pública informó en redes sociales que estaba realizando estos recorridos aéreos de supervisión.

Pero en Amilcingo, en cuanto se escuchó la hélice en el cielo, la gente salió enardecida de debajo de los árboles donde se resguardaba del sol a gritarle al aparato y hasta hubo quien le tiró piedras con una resortera.

Los líderes del movimiento consideraron esto como una provocación, mientras que en un mensaje público presumieron que sus acciones de boicot habían sido pacíficas, y prueba de ello era que los propios organizadores de la consulta habían terminado por retirar las mesas de votación, ante el rechazo de los habitantes.

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Los días que la reina Isabel II escuchó La cucaracha, comió recalentado y vio actuar a Pedro Vargas en México

La soberana británica visitó, junto a su esposo, el príncipe Felipe, México en 1975 y 1983. Te contamos detalles de sus viajes y los recuerdos que han evocado en la monarca.
4 de junio, 2022
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Fue sin duda un homenaje especial, que además coincidió con el Día de la Bandera.

El 24 de febrero de 1975 una multitud se congregó en el Zócalo de la capital de México para recibir a la reina Isabel II, que ese día iniciaba junto a su marido, el príncipe Felipe, la primera visita oficial de un monarca británico a ese país.

Para celebrarla hubo flores, música, cantos, aplausos, pompones, gimnastas. Y audaces apuestas artísticas.

En una de ellas, un grupo de jóvenes consiguió hacer una animación en la que se observaban a Charlie Chaplin y a Cantinflas -los emblemáticos humoristas de ambos países- correr el uno hacia el otro hasta darse la mano y finalmente abrazarse.

Seguidamente formaron la frase: “United by friendship” (“Unidos por la amistad”). También otras oraciones, en inglés y español, como “Larga vida Isabel II” y “Viva México”.

“El cariño que se le manifestaba era muy evidente. Había una demostración de alegría y de buena voluntad para enviarle un mensaje a la soberana de que era muy bienvenida a México”, le cuenta a BBC Mundo César Lajud, profesor mexicano de Economía en la Universidad Nebrija de Madrid, que estuvo presente en la ocasión.

Los diarios cubrieron en detalle el inédito viaje.

Así reseñó el diario El Universal la cena de honor que Isabel II ofreció en la embajada británica en México en honor del presidente Luis Echeverría y su esposa, María Ester Zuno, el 25 de febrero.

“Con sus exquisitos dotes de anfitriona sirvió como platillo principal pollitos tiernos rellenos de paté, con guarnición de corazones de alcachofa. Un conjunto musical ejecutó música de autores europeos y estadounidenses, además de un arreglo de ‘La Cucaracha’“.

“Recuerdo el detalle de ‘La Cucaracha’…. Entiendo que escucharla les resultó muy agradable a los visitantes”, rememora Lajud.

“Es una canción históricamente vinculada a la Revolución Mexicana, que se ha ido adaptando a la cultura del país, y se ha convertido en un referente cuando se quiere alegrar cualquier momento”, indica.

Renovar lazos

La visita de la reina conmemoraba el 150 aniversario de un importante acuerdo comercial y de navegación entre Reino Unido y México, firmado en 1825.

Hasta 1945, Reino Unido había sido el principal socio comercial de gran parte de América Latina.

La reina Isabel II con el presidente mexicano Luis Echeverría

Serge Lemoine/Getty Images
La reina Isabel II con el presidente mexicano Luis Echeverría durante su visita a México en 1975.

Pero con su rol protagónico en la lucha contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y dado que la mayor parte de sus colonias estaban en Asia y África, comenzó a prestarle menos atención a Latinoamérica.

La situación cambiaría en la década de los 70.

Y es que ante su imagen muy eclipsada por el peso de Estados Unidos, “Reino Unido quería decir: vamos a regresar“, le explica a BBC Mundo el profesor Harim Gutiérrez, de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

En ese contexto, “la visita de la reina era una buena oportunidad para mejorar las relaciones con México y con otros países de América Latina y de promover la imagen del Reino Unido en la región”, señala el experto.

Un México que se proyectaba

A medida que avanzaba el siglo XX, los gobiernos mexicanos se habían dado cuenta de “la necesidad de ampliar sus horizontes internacionales” para no restringirse únicamente a las relaciones con Washington, su principal socio comercial.

La reina Isabel II y el Príncipe Felipe

Serge Lemoine/Getty Images

De acuerdo con Gutiérrez, hasta ese momento ningún mandatario había tenido una política exterior tan activa como Luis Echeverría (1970-1976).

Entre el 29 de marzo y el 24 de abril de 1973, el presidente visitó Canadá, Reino Unido, Bélgica, Francia, la entonces Unión Soviética y China. Y en su paso por Inglaterra fue invitado junto a su esposa al Castillo de Windsor a una cena privada con la reina Isabel y el príncipe Felipe.

Fue en esa gira que Echeverría invitó a jefes de Estado para que visitaran su país.

Y, por supuesto, la reina Isabel II fue una de ellas.

“Hasta lo que recuerdo, fue apenas la tercera vez que un monarca extranjero visitaba México”, indica Gutiérrez.

La reina Isabel II en México

Serge Lemoine/Getty Images

El primero fue el emperador etíope Haile Selassie I, en 1954, y la segunda fue la reina Juliana de Holanda, en 1964.

“Pero por la preponderancia económica y cultural que ha tenido el Reino Unido, despertó mucho más interés en la población mexicana la visita de la reina Isabel que las previas”, comenta el experto.

El príncipe Felipe ya había visitado México, en los años 60, en un viaje considerado no oficial.

“De alguna forma ya había un antecedente de que la realeza británica iba a ser bien recibida”.

El papel del PRI

“Algo que fue llamativo para la reina es que decía que solamente en la India había sido recibida por multitudes más numerosas que en México”, recuerda Gutiérrez.

La reina Isabel II y el Príncipe Felipe en un automóvil descubierto bañados con confeti

Serge Lemoine/Getty Images

De acuerdo con el experto, muchos de los eventos fueron organizados por el gobierno.

“El gobernante Partido Revolucionario Institucional, el PRI, era una organización que tenía muchísima habilidad y experiencia para movilizar a sus simpatizantes“, lo cual no sólo se reflejaba en los comicios electorales, sino en otro tipo de actividades, explica Gutiérrez.

“Muchas de esas personas iban con gusto a los actos que convocaba el gobierno, pues eran como una fiesta popular, no les costaba dinero, les daban transporte, algún refrigerio y, bueno, no todos los días venía la reina Isabel II a México”, indica.

“Eran contingentes de sindicatos, de obreros, de organizaciones de campesinos, de vecinos, deportistas, estudiantes, que además podían hacer espectáculos como formar, con cartones de colores, letreros y hasta animaciones”.

“En el Zócalo, por ejemplo, hicieron una tribuna y en ella cientos de personas formaron dibujos en honor a la reina”.

Y una composición gigante de los rostros de la soberana y del presidente y de las banderas de ambos países, con la palabra “Amistad” en el medio de ambos líderes.

La reina Isabel II y el Príncipe Felipe en un automóvil descubierto

Serge Lemoine/Getty Images

Un viaje cultural

Isabel II y su marido entraron a México a través de Cozumel a bordo del yate real Britannia. Desde allí volaron a Ciudad de México.

Además de la capital, visitó otros lugares.

“La reina dijo que ella había aprendido de la cultura maya en libros y que le emocionaba mucho poder visitar el lugar y conocerlo con sus propios ojos”, evoca Gutiérrez.

Estuvo en la zona arqueológica de Monte Albán, una de las ciudades más importantes de Mesoamérica, ubicada a 8 kilómetros de la ciudad de Oaxaca de Juárez, y en Yucatán inauguró el Parque Zoológico La Reina en Tizimín, que fue nombrado en su honor.

Además, paseó por mercados y asistió a exposiciones de arte y artesanías organizadas exclusivamente para ella, recibió muchos regalos y aprovechó la ocasión para comprar cerámicas, cobijas, manteles.

La reina Isabel II en México

Serge Lemoine/Getty Images
La soberana visitó la zona arqueológica de Uxmal.

“También fue algo muy notorio en la prensa de la época, que una señora rompió la valla (de seguridad) y le obsequió un rebozo y que la reina lo usó durante el resto de esa jornada”.

Y aprovechando la visita de la reina, el gobierno mexicano promovió la idea de que México era un lugar seguro para visitar y un destino turístico atractivo.

“Así que si la reina era bien recibida y la prensa internacional cubría los lugares más atractivos que visitó, como por ejemplo Guanajuato, Yucatán y Oaxaca, había una posibilidad muy razonable de que eso ayudara a promover el turismo extranjero en el país, empezando por el británico y el europeo”, asegura Gutiérrez.

“Si iba a mercados de artesanía, visitaba las zonas arqueológicas, acudía a los mercados populares, le regalaban comida típica, tlacoyos, tortillas y otros platos típicos, entonces también se volvía otra promoción para el país”, afirma.

La reina Isabel II en México

Serge Lemoine/Getty Images

El canto del Rey

De acuerdo con la crónica realizada por el diario El Universal, el 27 de febrero la reina comió recalentado mientras sonaba música de Agustín Lara, ‘popurrís’ de canciones mexicanas” interpretadas en órgano.

Pedro Vargas, ‘El Tenor Continental’, hizo su aparición y después de cantar ‘Solamente una vez’, siguió con ‘Noches de ronda’ y recibió los aplausos de todos. Al pasar ante la reina, le hizo una reverencia y ella le sonrió”.

La reina Isabel II en México, bajando de un tren

Serge Lemoine/Getty Images
Quintana Roo, Guanajuato, Oaxaca y Yucatán estuvieron entre los lugares que la soberana visitó.

La monarca también visitó la Alhóndiga de Granaditas, “el edificio histórico más famoso de Guanajuato”, indica Gutiérrez.

La reina y su marido estuvieron en México hasta el 1 de marzo.

Antes de partir, la monarca destacó “el encanto y amabilidad” de los mexicanos.

“Nuestro profundo agradecimiento a todos los que planearon y organizaron nuestra visita con tanta meticulosidad e imaginación”, dijo Isabel.

Una segunda visita diferente

La reina regresó en 1983. “Volver consolidó la relación entre su país y México”, dice Lajud.

“En 1983, dado que la situación económica de México era mucho más apremiante que en 1975, la visita de la reina no tuvo tanta repercusión popular”, indica Gutiérrez.

“El ánimo del país no era festivo porque el año anterior había ocurrido una crisis económica muy fuerte causada por la baja del precio del petróleo”.

La reina Isabel II en un autobús en México

Eddie Sanderson/Getty Images
La agencia de fotografía Getty cuenta que en el interior del autobús solo estaba la reina, su asistente personal y el conductor.

Se trató, según el experto, de una visita más discreta, aunque miles de personas salieron a recibirla con alegría en las diferentes localidades a donde fue.

“También me puedo aventurar a decir que ese momento (la visita) sirvió para mejorar las relaciones entre México y Reino Unido”, tras la guerra de las Malvinas/Falklands en 1982, cuando México apoyó la demanda argentina sobre las islas.

Lajud coincide: “De alguna manera, trató de suavizar y mejorar la presencia de Gran Bretaña en Latinoamérica”.

Además, explica Gutiérrez, a diferencia de los años 70, la oposición de izquierda, “aunque minoritaria todavía, ya tenía mayor visibilidad pública”.

Y desde una posición antimperialista, republicana y antimonárquica, protestaron contra la visita de la reina Isabel “e incluso pidieron oficialmente al gobierno de México que no fuera recibida”.

La reina Isabel II en México en 1983

John Shelley Collection/Avalon/Getty Images

Aunque un tanto diferentes, ambas visitas hicieron historia en México y dejaron huella en la reina.

En marzo de 2015, en un discurso que ofreció a propósito de la visita a Reino Unido del entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, la monarca dijo:

“El Príncipe Felipe y yo guardamos cálidos recuerdos de nuestras visitas a México en 1975 y 1983, y también nos dio mucho gusto que hace apenas unos meses el Príncipe de Gales y la Duquesa de Cornwall hayan disfrutado una inolvidable visita a su país”.


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