Investigar antes de encarcelar: la iniciativa alterna al dictamen de prisión preventiva automática
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Investigar antes de encarcelar: la iniciativa alterna al dictamen de prisión preventiva automática

Es impulsada por ONG y diputados de oposición que advierten que 9 de cada 10 detenidos son liberados por el propio Ministerio Público, no por el juez.
Cuartoscuro
12 de febrero, 2019
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Que lo obligatorio sea investigación inicial y no la prisión preventiva. Esa es la propuesta alterna que organizaciones ciudadanas y legisladores de oposición presentarán a la Cámara de Diputados, en un último intento por frenar la reforma constitucional que busca ampliar la prisión preventiva automática a más delitos, impulsada por Morena y el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Esta propuesta, que será presentada públicamente este 12 de febrero, busca eliminar así el fenómeno de la puerta giratoria (la liberación de la mayoría de los detenidos) a través de una vía alterna a la prisión preventiva automática: que el Ministerio Público deba solicitar la prisión justificada al juez y, en consecuencia, deba investigar desde el inicio para sustentarla.

De acuerdo datos del colectivo ciudadano#JusticiaSinPretextos, impulsor principal de la iniciativa, el 86 % de las personas que son detenidas –desde que entró en vigor el nuevo sistema penal– son liberadas por el Ministerio Público, sin que siquiera lleguen al juez que debe dictar la medida cautelar.

En cambio, los datos del colectivo señalan que cuando el Ministerio Público sí lleva al detenido ante el juez y solicita la prisión preventiva de forma justificada, los jueces la conceden en un elevado porcentaje. Por ejemplo, la otorgan en el 70 % de los detenidos con armas, en el 89 % de los detenidos con drogas, y el 48 % de los detenidos con robo de hidrocarburos

“Para acabar con la puerta giratoria proponemos reformar la Constitución para que en los delitos de alto impacto el Ministerio Público deba solicitar la prisión preventiva. De esta manera se obligaría a los agentes del Ministerio Público a realizar la investigación inicial y justificar la prisión preventiva frente a juezas y jueces”, señala el colectivo.

En la iniciativa, la obligación de investigar de forma inicial para solicitar la prisión preventiva aplica a 18 delitos, desde el homicidio y feminicidio, hasta el robo de combustible y a casa habitación, ilícitos relacionados con corrupción y la desaparición forzada, entre otros.

Se trata del mismo catálogo de delitos que los senadores aprobaron en su minuta de prisión preventiva.

La Cámara de Diputados prevé comenzar el debate y análisis de la minuta de reforma a prisión preventiva a finales de esta misma semana.

La PGR arraigó a más de 12 mil personas; pero 1 de cada 10 eran inocentes

Propuesta alterna: las dos rutas

Animal Político tuvo acceso a los dos dictámenes que el colectivo ciudadano #JusticiaSinPretextos planteará como opciones para materializar su propuesta alterna a la ampliación de la prisión preventiva oficiosa (automática).

Lo que ellos consideran la opción número uno plantea una reforma a los artículos 16 y 19 de la Constitución.

En el artículo 16 se establecería la imposibilidad de que el Ministerio Público libere a la persona que quede a su disposición por su presunta responsabilidad en alguno de los 18 delitos que contempla la reforma. En su lugar deberá ponerlo a disposición del juez y solicitar la medida cautelar.

Y en el artículo 19 se eliminaría el catálogo actual de seis delitos en donde se establece la obligación de dictar la prisión preventiva automática, dado que ello se vería superado con la reforma al 16.

La segunda opción que el colectivo considera es optar solo por una reforma al artículo 19 constitucional pero en sentido distinto al planteado en la minuta que aprobó el Senado; en lugar de establecer la prisión preventiva automática en 18 delitos, se establecería la obligación del Ministerio Público de solicitar la prisión preventiva justificada por esos mismos ilícitos.

De acuerdo con el colectivo, esta obligación de solicitar la prisión justificada significa que el Ministerio Público debe realizar la investigación inicial. Se trata de una alternativa que retoma lo propuesta por la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas.

Las propuestas que están en la mesa

En el tema de prisión oficiosa existen, además de las iniciativas que impulsan las organizaciones ciudadanas, por lo menos tres propuestas más.

La más importante es la minuta que aprobó el Senado en diciembre pasado y que, de acuerdo con los legisladores consultados, es la que cuenta, en su mayoría, con el respaldo de la bancada de Morena. Se trata de la modificación al artículo 19 constitucional para aplicar la prisión preventiva oficiosa (automática) a 12 nuevos delitos además de los seis que ya marca la constitución.

Otra alternativa es el dictamen que elaboró la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados y que recortó la minuta enviada por los senadores a solo tres nuevos ilícitos. No obstante, esta propuesta no logró el consenso necesario durante el periodo extraordinario convocado en enero pasado por lo que es poco probable que fructifique.

Además, existe una propuesta promovida por algunos especialistas y defensores de derechos humanos que busca evitar una reforma a la constitución. En su lugar proponen modificar el artículo 167 del Código Nacional de Procedimientos Penales para que se establezca la obligación del Ministerio Público de solicitar la prisión preventiva.

Lo anterior sería similar a la propuesta de los colectivos de modificar el artículo 19 pero sin que implique un cambio a la constitución.

Como se trata de una posible reforma constitucional, el aval de la misma requiere de la aprobación de una mayoría calificada, es decir, de dos terceras partes del voto de los diputados. Aunque Morena y sus aliados son mayoría no alcanzan dicho porcentaje. Es por este motivo que se requiere de un consenso con la oposición en favor de alguna opción.

Hasta ahora, dicho consenso no se ha logrado. Hay diputados de oposición, tanto de Movimiento Ciudadano como del PAN que apoyan la propuesta de los colectivos ciudadanos, mientras que otros aún no adoptan una determinación.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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