Vejaciones y comida en descomposición: los motivos del motín en Islas Marías en 2013
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Vejaciones y comida en descomposición: los motivos del motín en Islas Marías en 2013

Comida en estado de descomposición, falta de agua y violaciones a derechos humanos. Un informe gubernamental da cuenta de las causas de la revuelta en Islas Marías que motivó una recomendación para revisar los contratos de La Cosmopolitana.
VICE México
Por Karla Casillas / VICE México
26 de febrero, 2019
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Hace una hora que amaneció en la isla María Madre, donde sólo los barcos autorizados pueden cruzar la barrera de las 12 millas náuticas. Son las 8:45 de la mañana y en esta cárcel, enclavada en el Océano Pacífico, está por romperse la monotonía.

Unos 50 hombres con el rostro cubierto se encuentran alrededor de una de las celdas haciendo destrozos y pronto a esa turba se unirán muchos más, hasta llegar a 700. Portan palos, piedras, varillas y herramientas y se dispersan con rapidez hacia varios puntos de Laguna del Toro, una de las cinco prisiones que forman parte del penal de Islas Marías.

Unos se enfilan al área administrativa, tiran las puertas y prenden fuego a las habitaciones de los custodios. Otros saquean los almacenes de abasto de comida y la tienda; también los depósitos donde se guardan los kits de aseo, los uniformes y el calzado.

Los hombres que permanecen alrededor de las celdas de castigo —donde comenzó el motín— embisten la alambrada y arrancan la puerta con ayuda de un trascabo Caterpillar, una pipa y un camión de pasajeros. Destruyen las cámaras de seguridad y abren grandes boquetes en las paredes de las celdas por donde sus compañeros escapan.

La comandante encargada de Seguridad y Custodia corre hacia la cárcel Femenil y abre las puertas de las celdas: “¡Las van a violar!”, les grita y las hace salir.

Leer: El cártel de la comida.

En Ciudad de México, Manuel Mondragón y Kalb, un hombre de expresión adusta, ordena que un equipo del Sistema Penitenciario Federal vuele a las Islas Marías para realizar un diagnóstico

Mondragón y Kalb lleva apenas un par de meses al frente de la Comisión Nacional de Seguridad, un organismo que ve por el orden público y supervisa cárceles federales. Pero este día, 2 de febrero de 2013, todo se salió de control en Laguna del Toro. Los motines en cárceles federales ocurren muy rara vez, según las estadísticas oficiales. De hecho, no ha habido otro motín en una cárcel federal desde entonces.

A 210 oficiales de la Marina, de la policía federal, rural y antimotines les tomó casi tres horas someter a los presos y recuperar el control de esta cárcel ubicada en el extremo sur de la isla. Corrieron con suerte de que la violencia no se propagara a las otras prisiones de la isla, separadas de Laguna del Toro por varios kilómetros de terreno en breña. La represión dejó 37 presos lesionados, algunos de ellos con heridas de bala. La policía peinó la isla en busca de tres internos que escaparon hacia el monte.

Comida en estado de descomposición: informe

Además de la comitiva de Mondragón y Kalb, a la isla también llegó un equipo de visitadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). A partir del 3 de febrero, ellos entrevistaron a decenas de reos y custodios; por espacio de unas semanas estuvieron revisando informes médicos, reportes de la policía, de la Marina y del Ejército. La reconstrucción de los hechos aquí narrados son parte de su informe.

El otro reporte, el de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), llegó a manos de Mondragón 15 días más tarde y ambos, hechos por separado, reportaron conclusiones similares: la alimentación deficiente, la escasez de agua para beber y el abuso al que se sometía a los internos en las celdas de castigo fueron algunos de los detonantes de la rebelión.

Los presos sufrían vejaciones, no comían bien y no bebían lo necesario en esa isla donde el calor no da tregua.

La compañía contratada desde mayo de 2012 para dar el servicio de alimentación era La Cosmopolitana, de Corporativo Kosmos, una empresa familiar de Ciudad de México que se ha convertido, sigilosamente, en el monopolio del servicio de comidas para un enorme número de mexicanos cautivos, como han publicado VICE y Quinto Elemento Lab.

La Cosmopolitana estaba a cargo de la alimentación, el suministro de agua, la entrega de artículos de aseo personal y una decena de servicios relativos al mantenimiento de los penales federales.

En el documento interno de la CNShasta hoy inédito, los funcionarios detallaron seis aspectos de la vida en Laguna del Toro que dieron origen al motín. Entre éstos, fallas en la seguridad, abusos de poder por parte de algunos comandantes y la falta de trabajo remunerado.

En el apartado quinto, dedicado a los servicios en el penal, detalla:

  • Los alimentos son insuficientes, no cambian el menú en meses, siendo lo más común que les sirvan chayote y papas mal cocidas (y) cuando se les llega a proporcionar carne o pollo, ocasionalmente se encuentra en estado de descomposición.
  • Las condiciones en las que se preparan y sirven los alimentos son poco higiénicas.
  • La alimentación es mala al igual que el agua para consumo.
  • Los artículos de aseo personal son de mala calidad.

El documento instruye las acciones que debían emprender enseguida: “sustituir el actual menú por uno que cumpla con estándares de calidad diseñados por especialistas (nutriólogos), y adecuado a los gramajes de proteínas y calorías necesarios”, aumentar la reserva de alimentos en la isla, abastecer a los presos con implementos para sus alimentos y aumentar la plantilla de trabajadores de La Cosmopolitana, para cumplir con los servicios contratados.

Llamada de atención a La Cosmopolitana

La Comisión Nacional de Seguridad envió este documento el 18 de febrero de 2013 a Eduardo Gómez García, titular del área que contrató a La Cosmopolitana para prestar una docena de servicios en 14 prisiones federales alrededor del país, donde vivían en ese tiempo 20 mil hombres y mujeres presos.

En el documento, la CNS le pedía, entre otras cosas más, ligadas a la operación del penal, “revisar y supervisar el cabal cumplimiento” del contrato de cuatro años que tenían firmado con La Cosmopolitana y “evaluar la conveniencia de continuar contando con los servicios de la misma”.

En el contrato por 6 mil 493 millones de pesos, La Cosmopolitana se comprometía a entregar “ frutas, verduras, cárnicos, pollos, pescados y mariscos de primera calidad y con marcas especificadas”; y se aseguraría que la comida que saliera de sus cocinas fuera saludable y segura.

También debía dotar con agua suficiente a presos y al personal de administración y custodia. Los empleados de La Cosmopolitana debían usar cubrebocas, guantes y cofias, gorras y zapatos especiales. Todos pasarían por controles sanitarios y exámenes clínicos regulares.

Según el contrato, habría castigos si fallaba. El gobierno tenía la facultad de suspender anticipadamente o dar por terminado el contrato, si la proveedora no cumplía con lo establecido o si ponía en riesgo la operación de cualquiera de las cárceles, o causaba algún daño. La rescisión podía darse “por incumplimiento de las obligaciones pactadas” y “cuando existan causas justificadas”.

Una colección de fotografías a las que tuvieron acceso VICE y Quinto Elemento Lab, tomadas el día después del motín, muestra los saldos de la revuelta en Laguna del Toro.

Los presos hicieron agujeros en los muros de un galerón con celdas, por donde presumiblemente ayudaron a escapar a sus compañeros. Prendieron fuego a un autobús de pasajeros, derribaron grandes estructuras de acero y destrozaron partes del área administrativa; los expedientes y documentos terminaron dispersos por el suelo. La ira quedó plasmada en rayones con leyendas de odio y amenazas contra los guardias alrededor de la cárcel.

“Evidentemente, la comida tuvo un peso sustantivo en ese motín”, dijo en entrevista con VICE y Quinto Elemento Lab Elena Azaola, quien lleva tres décadas estudiando las cárceles de México desde varias instituciones, entre ellas el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). “En la gran mayoría de las cárceles, si tu tienes mala calidad en la comida, falta de agua y maltrato, tienes un escenario explosivo”, dijo.

“La falta de agua es gravísima y la comida era un elemento importantísimo que hizo que todo estallara”, indicó. “Recuerdo que en la visita que yo hice a Islas Marías (en 2012), en el área de mujeres, una tras otra, todas las internas dijeron que estaban enfermas del estómago constantemente por la comida”, comentó una de las voces más respetadas por su conocimiento del sistema penitenciario.

Fernando Figueroa y María Cristina Montaño han dedicado años de trabajo a realizar encuestas en penales federales y estatales para la casa encuestadora Grupo MUND. En general, los servicios de alimentación que han tenido oportunidad de evaluar son “realmente pésimos”; a menudo la comida “está podrida y es realmente asquerosa”, coinciden.

El de Islas Marías fue el único y más grande motín oficialmente registrado dentro de una cárcel federal (CEFERESO) durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto.

Este motín “puso en riesgo la vida e integridad física de la población penitenciaria, así como del personal administrativo”, determinó la Comisión Nacional de Derechos Humanos en su informe, que dio pie a la recomendación 44/2014 a la Comisión Nacional de Seguridad.

Un año y cuatro meses después, la misma proveedora fue hallada responsable, según informes oficiales, de la intoxicación de 683 presos en Puente Grande, Jalisco, una de las más grandes intoxicaciones de que se tenga registro en penales en América Latina.

Los directivos de Corporativo Kosmos declinaron a insistentes solicitudes de entrevista en las seis semanas previas a esta publicación. “El grupo tiene firmados distintos contratos con cláusulas de confidencialidad, lo que nos impide contestar a las preguntas que nos hace”, respondieron al cierre de esta edición.

Islas Marías: las horas contadas

Recién la semana anterior, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su gobierno revisa los contratos firmados con empresas proveedoras de medicinas y las que surten alimentos a las cárceles. Anunció incluso el cierre de la penitenciaría en Islas Marías para convertirlo en centro cultural.

Francisco Garduño, director de Centros Penitenciarios Federales, dijo en una entrevista con la radiodifusora ACIR que los contratos que actualmente tienen, principalmente los de alimentación, son “leoninos”. Garduño indicó que cada reo les “está costando 2 mil 800 pesos diarios en Islas Marías. Imagínese, más de 80 mil pesos al mes. No es posible dedicar estas cantidades a penales”.

Incisivo, Garduño añadió: “Estamos hablando de una corrupción legitimada a partir de contratos civiles”, dijo con respecto a la empresa que ha acaparado la mayor parte de los contratos para surtir alimentos en las cárceles federales, aunque tomó el cuidado de no mencionar a La Cosmopolitana por su nombre.

 

Artículo publicado por VICE México y apoyado por Quinto Elemento Lab, que dio acompañamiento editorial y financiamiento a esta investigación.

El de Laura Sánchez Ley y Karla Casillas fue uno de los cuatro proyectos seleccionados en la primera Convocatoria de Quinto Elemento Lab, una incubadora de reportajes de investigación. Laura y Karla eran reporteras de VICE Noticias al momento de la investigación. Laura ahora trabaja con Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Karla con mexico.com.

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5 factores que contribuyeron a convertir a América Latina en el epicentro de la pandemia en el mundo

Aunque la mayor parte de los gobiernos empezaron a tomar medidas preventivas hace varios meses, la región es ahora un gran foco de contagio. ¿Qué ocurrió?
17 de junio, 2020
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Separada por miles de kilómetros de distancia del foco original en China y con un océano de por medio con el entonces vapuleado sur de Europa, América Latina disponía de algunas ventajas para gestionar la pandemia del nuevo coronavirus.

La región registró oficialmente su primer caso el 26 de febrero y, un mes más tarde, cuando Italia ya superaba los 60.000 contagios y los 6.000 muertos, el país latinoamericano más golpeado era Brasil, con apenas 25 fallecidos.

Ese mes, casi al mismo tiempo que lo hacía España, varios gobiernos de la región como los de Perú, El Salvador, Panamá, Argentina, Chile, Colombia y Venezuela, entre otros, empezaron a aplicar fuertes medidas de distanciamiento social y de restricción de la movilidad de los ciudadanos para evitar los contagios.

Tres meses más tarde, sin embargo, cuando los países en Europa están levantando las limitaciones y comienzan a entrar en la nueva “normalidad”, la mayor parte de los países de América Latina no solo están lejos de poder hacer lo mismo sino que se han convertido en el nuevo epicentro de la pandemia.

Entre los 15 países del mundo con mayor número de casos confirmados hay cuatro latinoamericanos: Brasil, Perú, Chile y México, de acuerdo con cifras de la Universidad John Hopkins de EE.UU. actualizadas al 17 de junio.

El incremento de nuevos contagios, de hecho, llevó a que durante los últimos días los gobiernos de Chile, Perú y Ecuador a extender nuevamente sus medidas de confinamiento.

Nayib Bukele

Getty Images
El Salvador fue uno de los primeros países en adoptar duras restricciones ante el covid-19.

Estados como Paraguay, Uruguay y Costa Rica, que registran un número bajo de contagios confirmados y no llegan a la treintena de muertos, son excepciones a la tendencia general de la región que apunta al alza y aún está lejos del aplanamiento de la curva.

¿Qué ha pasado? BBC Mundo te cuenta 5 factores que han puesto a América Latina en el centro de la pandemia de covid 19.

1.- ¿Cuarentenas mal sincronizadas?

La mayor parte de los gobiernos de América Latina fueron diligentes en la aplicación de confinamientos forzosos para evitar la propagación del virus.

En Chile, el gobierno de Piñera acaba de extender las medidas de limitación de movimientos de los ciudadanos.

Getty Images
En Chile, el gobierno acaba de extender las medidas de limitación de movimientos de los ciudadanos.

Sin embargo, para que estas medidas resulten plenamente eficaces deben usarse en el momento adecuado.

Si en un país no están circulando casos de coronavirus no tiene sentido aislarme porque no voy a lograr nada. Y, al contrario, si espero hasta tener muchos casos circulando en las calles, costará mucho más trabajo contener la propagación cuando ya está disperso”, señala Carlos Arturo Álvarez, médico infectólogo y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, a BBC Mundo.

El experto afirma que hubo países como Brasil y México que tomaron estas medidas de forma tardía pero que también hubo otros que las quisieron aplicar al mismo tiempo que en Europa, cuando en la región apenas la situación estaba en etapa incipiente.

“Y ahora vuelve a pasar pero al contrario. Se quiere hacer el desconfinamiento como se está haciendo en Europa pensando que estamos en otra etapa de la pandemia y no es así”, apunta.

Álvarez subraya que el confinamiento sirvió para reducir el número de contagios en algunos países como Colombia pero que en la medida en la que comienza a levantarse también se produce un aumento de los casos.

Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, valora positivamente estas acciones preventivas aplicadas en la región, pues considera que durante muchas semanas fueron útiles para evitar que hubiera una explosión de casos como ocurrió en Italia o en Nueva York.

“Estas medidas fueron importantes para evitar la sobrecarga de los servicios de salud y que tuviéramos defunciones por falta de acceso a unidades de terapia intensiva y a ventiladores”, dijo en una rueda de prensa en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

2. Contagios importados

La fuerza con la que irrumpió el coronavirus en Europa -principalmente en Italia y España- generó un fuerte temor entre muchos latinoamericanos que residían en el Viejo continente, quienes optaron por regresar masivamente a sus países de origen y, en algunos casos, trajeron el virus con ellos.

Toma de temperatura a una viajera que llega a Perú.

Getty Images
El control de temperatura en los aeropuertos fue una de las medidas que muchos gobiernos tomaron para controlar el ingreso de viajeros.

“Durante la crisis en Europa, muchos peruanos que estudian y trabajan allá regresaron al país, así como lo hicieron después desde Estados Unidos. Allí recibimos la primera ola importante de infectados“, explica Eduardo Gatuzzo, profesor emérito de la Universidad Cayetano Heredia de Lima y ex director del Instituto de Medicina Tropical de esa institución.

El especialista afirma que en el caso del coronavirus, las evaluaciones en los aeropuertos no son eficaces pues hay muchos infectados que son asintomáticos pero pueden transmitir el virus.

“Estas personas se reunían con sus familiares y amigos, lo que creó una primera ola de contagios y desde allí pasó a las comunidades”, agrega.

Gatuzzo señala que luego, con las medidas de cierre de la economía, también se daría un desplazamiento masivo de personas hacia otras zonas del país, donde hubo gran mortalidad.

3. Fallas en el sistema de salud

Aunque muchos gobiernos latinoamericanos utilizaron los confinamientos para ganar tiempo y tratar de poner a punto sus sistemas de salud -en muchos casos pobremente dotados- se trataba de un objetivo cuesta arriba.

“Hay países que han fortalecido su capacidad hospitalaria y diagnóstica, otros no han podido adaptarse a la velocidad a la que está creciendo el virus. Eso puede suceder en Brasil o México, que creo que no están haciendo la cantidad de pruebas que se esperaría”, señala Álvarez.

Pruebas de diagnóstico de covid 19.

Getty Images
Muchos países de la región han tenido dificultades para aumentar sustancialmente el número de pruebas de diagnóstico.

“En Colombia también ha habido demoras en hacer ampliación de las pruebas de diagnóstico. El problema es que para hacer pruebas moleculares necesitas una infraestructura y el rezago de varios años no se puede superar en unos meses“, agrega.

Gatuzzo, por su parte, indica que a la limitación de que en Perú no tenían gran cantidad de pruebas moleculares se sumaba el hecho de que solamente había un laboratorio que podía realizarlas.

“Eso ya lo habíamos criticado cuando la pandemia de H1N1. Teníamos un laboratorio, con pocas pruebas, lo que creó una gran dificultad para diagnosticar la enfermedad”, apunta.

En contraste, Álvarez destaca el caso de Chile como un ejemplo positivo en términos de la gran cantidad de pruebas diagnóstico que está realizando, uno de los argumentos que explicaría por qué ese país aparece como el tercero de la región con mayor número de contagios confirmados.

Una ventaja que tiene Chile es que hacen muchos diagnósticos y, claro, mientras más diagnósticos haces, más casos detectas. El que no hace diagnóstico, no detecta”, señala el experto.

En términos de acceso a materiales de laboratorio, respiradores y equipos de protección personal, los expertos destacan que América Latina enfrentaba una dificultad adicional debido a que debe importar estos insumos.

Y, en el contexto de una pandemia global, la región tuvo que competir con países que no solamente disponen de un mayor músculo financiero sino además que tienen el poder -como Estados Unidos- de prohibirle a las empresas fabricantes la exportación de estos bienes.

4. Un mensaje poco claro

Mantener a la población bien informada con mensajes claros y coherentes es, según los expertos, un elemento fundamental para que la lucha contra la pandemia funcione.

El presidente Jair Bolsonaro sostiene a una niña durante un rally en Brasilia, 17 de mayo 2020

EPA
El presidente Jair Bolsonaro ha ignorado abiertamente las reglas de distanciamiento social.

Sin embargo, al parecer, ese no siempre ha sido el caso.

El doctor Eduardo Gatuzzo, por ejemplo, señala que en Perú había personas que no sabían cómo usar las mascarillas o lo hacían de forma descuidada, por lo que estas no cumplían su función.

Lo mismo vale para las instrucciones relacionadas con la necesidad de guardar distanciamiento social o de evitar aglomeraciones, pues muchas personas seguían haciendo reuniones con sus familiares y amigos.

En otros países, han sido las propias autoridades las que han transmitido un mensaje desacertado.

En algunos casos se minimizó el virus y se le envió a la población un mensaje equívoco“, dice Álvarez en referencia a las declaraciones en las que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, decía que el covid 19 era una “gripecita”.

“El mensaje debe ser homogéneo sin maximizar pero tampoco sin minimizar la pandemia. Este virus no es el Ébola pero tampoco es una gripe. Tiene una tasa de letalidad importante, sobre todo en las personas mayores de 70 años”, afirma el especialista.

5. Una economía precaria

El estado precario de la economía de los países latinoamericanos es para los expertos un elemento central a la hora de explicar por qué en la región las duras medidas de confinamiento no han tenido los mismos resultados que en Europa.

El alto porcentaje de trabajo informal dificulta el cumplimiento de las cuarentenas en América Latina.

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El alto porcentaje de trabajo informal dificulta el cumplimiento de las cuarentenas en América Latina.

“Estamos experimentando un aumento muy importante de casos en muchos países. Esto probablemente tiene que ver con los retos que enfrentan los países de América Latina con la pobreza, la economía informal y las dificultades para aplicar las medidas de distanciamiento social”, dijo Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, a BBC Mundo.

Carlos Arturo Álvarez señala que las medidas de confinamiento son muy difíciles de cumplir en América Latina.

“Muchos de los empleos son informales y la gente no se puede quedar en su casa a esperar a que les llegue el salario. Al mismo tiempo, los gobiernos de la región no tienen la capacidad para tener una estrategia para sostener económicamente a la población como ocurre en otras partes del mundo.”, afirma.

Gatuzzo destaca cómo, paradójicamente, en Perú el pago de una ayuda social a las familias más pobres pudo haber servido para expandir los contagios, pues las personas debían acudir a sucursales bancarias para hacer efectivo el cobro.

El experto considera que los grandes mercados populares también se convirtieron en centros de contagio pues los trabajadores informales -sin ahorros para quedarse en casa- debían salir cada día a trabajar pero también a comprar lo que necesitaban y en esas grandes aglomeraciones se infectaban y luego contagiaban a sus familias.

El problema, claro está, es que para esas poblaciones necesitadas quedarse en casa tampoco era una posibilidad real.

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