Qué es el neoliberalismo, la política a la que atribuye AMLO los problemas de México
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Qué es el neoliberalismo, la política a la que atribuye AMLO los problemas de México

Politólogos, sociólogos y economistas comentaron los dichos de Andrés Manuel López Obrador en contra de la política económica denominada neoliberalismo. ¿En verdad es la causa de gran parte de los problemas del país?
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Por César Reveles y Eréndira Aquino
14 de febrero, 2019
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El presidente de México Andrés Manuel López Obrador ha culpado a la política neoliberal de frenar el crecimiento económico, del aumento de la pobreza y la corrupción. Incluso comparó las 3 décadas que ha estado vigente este modelo económico y social – desde mediados de 1980 a la fecha – con los tres siglos de saqueo de colonial de la corona española.

En diferentes ocasiones López Obrador ha dicho que la violencia y desigualdad que vive el país es producto de la política de saqueo y abandono de la gente, resultado del neoliberalismo.

Durante la conferencia de prensa que ofreció el 29 de enero desde Palacio Nacional, López Obrador afirmó que “el neoliberalismo no solo causó un daño en lo económico, en lo material, sino que destruyó familias”, y que “las cárceles están llenas de jóvenes, la mayoría de los que pierden la vida son jóvenes”, resultado de este modelo económico.

Leer: AMLO ofrece combatir desigualdad y corrupción aunque sin perseguir a funcionarios del pasado

¿Pero qué es el neoliberalismo?, ¿en verdad es la causa de la disminución del crecimiento en el país y el aumento en la pobreza y la corrupción?

Animal Político consultó a politólogos, sociólogos y economistas acerca del tema, quienes coincidieron en que este modelo económico, por sí mismo, no es completamente malo ni la única razón por la que hay corrupción en el país. Aunque señalaron que México no supo aplicarlo a su favor y tuvo consecuencias poco favorables.

¿Qué es el neoliberalismo?

El doctor José Fernández Santillán, profesor investigador del Tecnológico de Monterrey, describe al modelo económico neoliberal como el de la privatización de la industria y la apertura del mercado a productos extranjeros. Esto mientras el Estado disminuye su intervención.

“Como lo dijo el expresidente estadounidense Reagan, el modelo neoliberal es aquel que está diseñado para que los que saben generar riqueza lo hagan, esperando que los beneficios vayan goteando hacia las clases de abajo”, explica.

De acuerdo con el doctor Arturo Huerta, académico de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, este modelo se encuentra “comandado por las grandes empresas y el sector financiero, que es quien regula la actividad económica, por lo tanto ellos están en contra de la participación y presencia del Estado (gobierno) en la economía”.

Por ello, señala el académico, “está en contra de las políticas proteccionistas que anteriormente tenían los gobiernos, que eran quienes regulaban el movimiento de las mercancías y no permitían la importación de los bienes que eran producidos internamente”.

En materia social, explica Gustavo Urbina, del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México, el neoliberalismo permite al Estado “descansar parte de sus presiones” en otros en temas como la salud, educación e incluso la política social.

“El neoliberalismo permite que otros actores además del Estado participen en la oferta de servicios, generen competencia, bajo ciertos términos reglamentarios permite que las personas tengan mayores capacidades de elegir entre distintas alternativas para el consumo de un servicio o bien”, señala, pero advierte que sin un control adecuado se cae en prácticas monopólicas que provocan más desigualdad.

“Los ricos se vuelven más ricos y la gente pobre en realidad se sigue perpetuando en esa misma condición”, explica.

¿Las políticas neoliberales han frenado el crecimiento económico en México?

La respuesta es sí, según los especialistas consultados. Arturo Huerta explica que mientras en la década de 1980 la inversión pública representaba el 13.1% de la actividad nacional, actualmente solo es del 2.5%.

“Esta disminución de la inversión en el sector público afecta al crecimiento económico y acelera la privatización de la infraestructura y sectores estratégicos nacionales”, expone.

En opinión del economista, “las políticas económicas no son neutras, han llevado a disminuir la participación del Estado en esta actividad económica y ha aumentado la de la cúpula empresarial y del sector financiero, por ello es que la banca reporta ganancias anuales de hasta un 25%, mientras el país crece a un ritmo de 2%”.

¿El neoliberalismo ha generado desigualdad y corrupción en el país?

Para el doctor José Fernández, la corrupción “viene de antes del neoliberalismo, lo que pasa es que ahora se concentró en la élite política y financiera, pero esta siempre ha existido en México”.

Leer: México, en caída libre durante el sexenio de Peña Nieto en combate a la corrupción

Sin embargo, el politólogo Gibrán Ramírez Reyes señala que la corrupción actual sí es consecuencia del neoliberalismo.

Explica que a partir de 1982 y la privatización de las empresas del Estado, crece el número de actores privados.

“Crece el círculo de políticos empresarios y empresarios metidos en política, lo que fomenta redes de corrupción de las grandes, no de la corrupción del ciudadano de a pie”, como son en los contratos en los procesos de licitación.

En tanto Abraham Vergara Contreras, coordinador de la Licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial y la Licenciatura en Finanzas de la Universidad Iberoamericana, señala que el neoliberalismo “no es el demonio, ni es el causante de todos los males en el país”.

Este modelo económico, dice el académico, no fomenta la corrupción, que describe como un acto que responde “a la decisión de la gente”. Incluso, dice, “si el neoliberalismo se aplicara bien, podría reducir la desigualdad”.

Sobre este punto, el doctor Arturo Huerta difiere, pues en su opinión, estas políticas “acentúan la desigualdad del ingreso, ya que responden a un interés de clase que favorece al sector financiero y precariza la situación de los trabajadores, con altas tasas de desempleo y bajos salarios”.

El director de la Licenciatura de Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Manuel Valencia, coincide con Huerta, pues explica que el neoliberalismo “no genera igualdad e incrementa las diferencias sociales. En México, su implementación no incluyó políticas para disminuir la pobreza o apoyar el acceso a la educación”.

Para Urbina, doctor en Ciencia Social, los problemas del país no se pueden atribuir solo a las políticas neoliberales, “porque antes de ellas ya teníamos problemas singulares de desigualdad y pobreza”.

Sin embargo, señala que el neoliberalismo no ha tenido un impacto positivo en la calidad de vida de las personas.

¿Las políticas neoliberales pueden traer beneficios a la economía?

Manuel Valencia señala que las políticas económicas “estatistas”, es decir, reguladas por el gobierno, generaron modelos muy burocratizados en los que proliferó la corrupción.

Por ello, señala que los beneficios del modelo económico neoliberal son que hay menos regulación y control por parte del gobierno, que se genera una apertura comercial que permite el intercambio de productos más variados y permite la competitividad del país en el ámbito global.

El problema, de acuerdo con el académico, es que este modelo fue mal aplicado en México, pero en países como Alemania, Corea del Sur, Chile y Colombia ha beneficiado el crecimiento económico.

Raymundo Tenorio, académico del Tecnológico de Monterrey, señala que “México hoy sigue avanzando muy lento en materia de un verdadero neoliberalismo económico, pero si se aplicara como tal tendríamos un verdadero Estado de bienestar”.

El sociólogo Gustavo Urbina sí ve ciertos cambios para la sociedad gracias al modelo. Uno de ellos es que los mexicanos han tenido un acceso paulatino y creciente hacia servicios como la telefonía celular y la televisión de paga, gracias al abaratamiento del costo de éstos.

El neoliberalismo en tiempos de López Obrador

“López Obrador habla en contra del neoliberalismo, sin embargo está aplicando un neoliberalismo reforzado, en el sentido de que está desinsitucionalizando al país con el recorte al presupuesto público, el despido masivo de trabajadores del gobierno y la descentralización de oficinas públicas”, afirma José Fernández.

De acuerdo con Fernández, el presidente “está debilitando al Estado como institución, pero está fortaleciendo a su persona”.

Para Arturo Huerta, el cambio que la población que votó por López Obrador esperaba “no se está dando”. Ejemplo de ello, menciona, son las invitaciones a empresarios para que participen en los proyectos de obra pública, como el Tren Maya.

En opinión del economista Tenorio, el neoliberalismo sí dio privilegios a la clase política, como dijo López Obrador; sin embargo, “donde se muerde la lengua es en decir que este modelo es el demonio, porque va a tener que convivir con él quiera o no quiera, por el actual esquema de comercio”.

Desde la perspectiva de Gibrán Ramírez, quien fue candidato de Morena a la Asamblea Constituyente de la CDMX, hay un intento del gobierno de López Obrador para dar un giro a la política económica, aunque considera que es “un intento muy complicado, hay cosa que no se pueden modificar, tienen que estar los controles macroeconómicos más o menos rígidos. Sí hay algunos guiños diferentes, el más claro es el aumento al salario mínimo, que es el más importante en los últimos 30 años”.

Leer: A partir de enero, el salario mínimo será de 102.68 pesos y en la frontera de 176.72

Urbina señala que si bien se van a implementar una serie de programas sociales, “no solamente hay que cuestionarse para qué va a servir la política social, sino de qué forma se van a crear las capacidades, nuevas habilidades para que estas personas tengan posibilidad de movilidad social ascendente”.

Añade que con dar recursos a través de becas no queda claro cómo mejorará la calidad de vida de los sectores vulnerables.

“El programa de estímulos a jóvenes desocupados es bastante interesante, porque no solamente aporta una subvención sino que además está basado en estimular que distintas empresas se vean obligadas a otorgar capacitación a los jóvenes”.

Pero advierte que el reto para el gobierno será generar mayores espacios en el mercado de trabajo para absorber esa mano de obra.

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Ómicron: ¿es realmente tan peligrosa la nueva variante del COVID?

La detección de una nueva variante del SARS-CoV-2 ha disparado una vez más las alertas a escala mundial, pero ¿qué tan preocupados debemos estar y cómo cambia eso la estrategia contra la pandemia?
29 de noviembre, 2021
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La identificación de una nueva variante del SARS-CoV-2 en Sudáfrica, caracterizada por un gran número de mutaciones (55 en todo el genoma, 32 en la proteína S o espícula) y el aumento vertiginoso de su incidencia relativa en esa población ha disparado una vez más las alertas a escala mundial.

Varios países han cerrado el tráfico aéreo con Sudáfrica y hay expertos que indican que es “la variante más preocupante que hemos visto hasta la fecha”. La OMS la ha elevado a la categoría de “variante preocupante” y la ha designado con la letra griega ómicron.

Pero, con los datos disponibles, ¿podemos aceptar la pertinencia de estas afirmaciones?, ¿se basan en demostraciones o son conjeturas?, ¿cuándo podemos definir una nueva variante como de preocupación y qué consecuencias tiene eso sobre nuestra estrategia frente a la pandemia? Intentaré en los siguientes párrafos arrojar un poco de luz sobre estos temas.

La secuencia genómica de la variante ómicron (linaje B.1.1.529 en el sistema PANGO, o linaje 21K de NextStrain) muestra 55 mutaciones respecto al virus original de Wuhan, 32 de ellas situadas en la proteína S o espícula, la más importante por su papel en la infección de las células y la respuesta inmunitaria.

Muchas de esas mutaciones se han detectado previamente en variantes de preocupación (VOCs) o de interés (VOIs) del virus, como las mutaciones N501Y (presente en las VOCs alfa, beta y gamma), las T95I, T478K y G142D (todas en delta), o se ha demostrado su papel en la interacción con el receptor celular ACE2 (S477N, Q498R), o se encuentran en regiones de unión de algunos anticuerpos (G339D, S371L, S373P, S375F).

Esta acumulación de mutaciones con efectos conocidos ya es motivo de interés y preocupación, pero todavía se tienen que realizar los experimentos adecuados para demostrar sus efectos cuando se encuentran simultáneamente.

Gráfico de la mutación.

BBC

Los efectos de dos mutaciones no son siempre aditivos y las interacciones (epistasias en lenguaje técnico) pueden ser tanto en sentido positivo (aumentando el efecto de cada una) como negativo (disminuyéndolo).

Hasta que no dispongamos de resultados de laboratorio y de datos epidemiológicos y de vigilancia genómica que nos demuestren una mayor transmisibilidad o mayores posibilidades de escape frente a la respuesta inmunitaria no es razonable pasar de vigilancia a alerta o, menos aún, a alarma.

La razón esgrimida por la OMS para declararla como VOC es que puede estar asociada a un mayor riesgo de infección, si bien no hay todavía información pública que respalde esta afirmación.

Vigilancia genómica sudafricana

Sin embargo, las señales de alerta se han disparado debido al rápido aumento de casos detectados en Sudáfrica con esta variante. No es extraño que una nueva variante se detecte en este país, uno de los que tiene mejor sistema de vigilancia genómica del SARS-CoV-2 y en el que, como en casi todos los países del continente africano, la vacunación no ha progresado de la misma forma.

Una mujer con mascarilla trabaja en el laboratorio de la empresa de biotecnología Afrigen, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 5 de octubre de 2021

Getty Images
Sudáfrica cuenta con uno de los mejores sistemas de vigilancia del virus que produce la covid-19.

Gracias a su vigilancia, rápidamente se obtuvo la secuencia del virus responsable de un brote de covid-19 observado en la provincia de Gauteng, en un momento con una incidencia acumulada muy baja de la infección (alrededor de 10 casos por 100.000 habitantes).

En esas circunstancias, cualquier variante asociada a un brote alcanza rápidamente una alta frecuencia relativa, lo que puede indicar una mayor transmisibilidad pero también que crece donde apenas había nada.

Si la principal causa de alarma es la transmisibilidad, otras propiedades asociadas a mutaciones en la espícula no dejan mucho lugar a la tranquilidad, como hemos indicado previamente. De nuevo nos planteamos la pregunta de cómo surge un virus con tantas mutaciones.

La respuesta no es definitiva, pero la principal sospecha es que ha evolucionado en un paciente con un sistema inmunitario debilitado infectado durante un periodo prolongado de tiempo, al cabo del cual se ha transmitido a otras personas en una cadena que nos es desconocida por ahora.

¿Qué podemos hacer frente a una nueva variante de preocupación?

Personas con mascarillas caminan por un centro comercial en España

Getty Images
Varios países ha vuelto a imponer el uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento social.

Por el momento, tenemos las mismas herramientas que contra las demás: vacunar, usar mascarillas, mantener distancias, ventilar los recintos cerrados, es decir, reducir al máximo la exposición y circulación del virus, aumentar la población inmunizada en todos los países del planeta, limitando las oportunidades de que aparezcan nuevas mutaciones en el virus.

Aunque pensábamos que tras la variante delta sería difícil que aparecieran variantes de preocupación, la variante ómicron nos ha vuelto a sorprender.

Con independencia de que tenga o no las graves consecuencias que justifican su declaración como VOC, es evidente que la evolución del SARS-CoV-2 puede seguir deparando sorpresas. Cuanto antes reduzcamos esas posibilidades, mejor para todos.

*Fernando González Candelas es Catedrático de Genética. Responsable Unidad Mixta de Investigación “Infección y Salud Pública” FISABIO-Universitat de València. Su artículo original se publicó en The Conversation.


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