Oculta la Auditoría los nombres de empresas fantasma usadas en desvíos de recursos
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Oculta la Auditoría los nombres de empresas fantasma usadas en desvíos de recursos

Muna Buchahin, exauditora de la ASF, asegura que ocultar los nombres de las empresas significa un “retroceso” porque “la omisión abona a la impunidad”; por su parte la ASF no ha explicado el porqué de la decisión.
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22 de febrero, 2019
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En contraste con lo ocurrido en los últimos cinco años, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) omitió los nombres de las empresas fantasma utilizadas para desviar recursos públicos a través del esquema conocido como La Estafa Maestra.

Estas empresas fueron subcontratadas en 2017 por tres universidades y una empresa publica estatal de radio y televisión para cumplir con supuestos servicios solicitados por las secretarías de Desarrollo Territorial (Sedatu) y de Agricultura (Sagarpa), aunque estos servicios en realidad no fueron proporcionados.

En las auditorías realizadas desde 2012 y hasta 2016 en las que detectó este esquema de presunto desvío, la ASF había publicado los nombres de las empresas, pero por primera vez sólo las enumera y se refiere a ellas como “personas morales”.

Dicha omisión se observó en el Tercer Informe de Cuenta Pública de 2017, entregado este miércoles a la Cámara de Diputados, y el primero elaborado en la administración del nuevo auditor, David Colmenares, quien inició funciones en marzo de 2018 en sustitución de Juan Manuel Portal.

En Informe se comprueba que el gobierno de Enrique Peña Nieto mantuvo en 2017 el mismo esquema de desvío de recursos conocido como La Estafa Maestra y mediante el cual más de 351 millones de pesos de dinero público desaparecieron en las secretarías de Desarrollo Territorial, que encabezaba Rosario Robles, y de Agricultura, que tenía a José Calzada como titular.

Dichas dependencias utilizaron en 2017 a la Universidad Politécnica de Tlaxcala, la Tecnológica de Campeche, el Instituto Tecnológico Superior de Centla y nuevamente a Radio y Televisión de Hermosillo (Telemax), y cada una subcontrató a empresas que no hicieron los servicios porque, en algunos casos, ni siquiera existían, según determinaron las auditorías.

Leer: Pese a denuncias, en 2017 se repitió La Estafa Maestra en la Sedatu y Sagarpa

Animal Político solicitó este jueves a la Auditoría una entrevista para conocer los criterios por las cuales decidieron omitir los nombres de las compañías, pero no hubo respuesta.

Ante esto, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) hace un exhorto a la Auditoría Superior de la Federación a publicar los nombres de las personas morales, toda vez que la Ley General de Transparencia priva el derecho a saber quienes reciben recursos públicos.

“Invitamos a que se reconozca que la fracción 27 del artículo 70 de la Ley General de Transparencia obliga a que en cualquier circunstancia se de a conocer los nombres de las empresas beneficiadas por cualquier tipo de mecanismo de algún bien público”, aseguró el comisionado presidente del INAI, Francisco Javier Acuña, en entrevista con Animal Político.

Acuña advirtió que el trabajo de la Auditoría es indispensable para la fiscalización de los recursos públicos y su buen trabajo ha abonado a la rendición de cuentas en el país, por lo que siempre se parte del principio de “buena fe” y esta omisión, dice, probablemente obedece al cuidado que las instituciones de gobierno tienen respecto a señalamientos sobre la probable comisión de delitos.

Sin embargo, también existe el principio de “buscar la corrección del error”, por lo que la Auditoría tendría que revisar y corregir esta decisión, porque en este caso no se trata de un proceso penal que sí exige la secrecía en la investigación, y por tanto, “esos nombres no se pueden omitir”, dijo el comisionado presidente.

Muna Dora Buchahin, exauditora general del área de Auditoría Forense de la ASF y quien encabezó las investigaciones de 2013 y 2014 que sirvieron de punto de partida para la investigación periodística La Estafa Maestra, aseguró que ocultar los nombres de las empresas significa un “retroceso” en la Auditoría porque “la omisión abona a la impunidad” y ésta decisión es “un inhibidor en la rendición de cuentas y una censura hacia los ciudadanos”.

El criterio que ella y su equipo utilizaron en años anteriores para hacer público el nombre de las empresas fue preponderar los principios de máxima publicidad y transparencia establecida en la Constitución pues “todo lo que toca el gobierno se vuelve público”, explicó a Animal Político.

La exfuncionaria afirma que los ciudadanos tienen derecho a información clara, completa, oportuna y accesible sobre las actividades mediante las cuales se ejercen recursos públicos y “los funcionarios públicos no tenemos el derecho subjetivo de decir qué reservo y qué no. Tenemos la obligación de dar publicidad a los actos relacionados con nuestras atribuciones e informar nuestros hallazgos”.

Dar a conocer el nombre de las empresas no viola ningún derecho a la intimidad ni datos personales porque se trata de compañías que realizaron actos con la administración pública y “no son actos entre particulares”, aseguró Buchahin.

Además, los informes de auditoría no son investigaciones penales, por lo que argumentar que dicha información forma parte de actos judiciales que pudieran ser afectados no sería válido, advierte Buchahim.

Aunque Buchahin encabezó las auditorías que evidenciaron la presunción de delitos y que originó 22 denuncias penales ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR) por este esquema de desvío, fue separada del cargo el 23 de mayo de 2018, dos meses después de la administración del nuevo auditor argumentando un supuesto “conflicto de interés” por parte de la funcionaria.

Sin embargo, Buchain aseguró en una carta que su separación fue “tan sorpresiva como improcedente”, por lo que pedía las razones precisas para separarla del cargo.

La transparencia 

La Auditoría es un organismo autónomo técnico de la Cámara de Diputados, por lo tanto es a la entidad que debe responder. El diputado Tonatiuh Bravo, integrante de la comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, que recibió el Informe este miércoles, dijo que pidió explicación a los funcionarios de la Auditoría respecto al cambio en la presentación de los informes, pero tampoco respondieron.

En entrevista con Animal Político, el diputado de Movimiento Ciudadano, aseguró que insistirán en el tema para conocer las razones, porque debería privar la transparencia “una vez que se concluye la investigación y se tiene un límite de presunto y se tiene una mínima de corroboración, debe comunicarse”.

Marco Fernández, coordinador de Anticorrupción y Educación en la organización México Evalúa y profesor-investigador de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, aseguró que el nombres de las empresas “debe ser público” porque así lo establece la Ley General de Transparencia y de las disposiciones generales de Compranet.

En el artículo 6 de la Ley General de Transparencia se establece que el Estado “garantizará el efectivo acceso de toda persona a la información en posesión de cualquier entidad”, incluyendo a “cualquier persona física, moral que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad en el ámbito de la Federación, de las Entidades Federativas y los municipios”.

Mientras que el artículo 115 mandata que “no podrá invocarse el carácter de reservado cuando se trate de información relacionada con actos de corrupción”.  Sólo puede considerarse como información confidencial los datos personales, los secretos bancario, fiduciario, industrial, comercial, fiscal, bursátil y postal (…) o a sujetos obligados cuando no involucren el ejercicio de recursos públicos”.

Incluso, el investigador Marco Fernández sostiene que los convenios entre las dependencias y universidades deberían publicarse en el Sistema Electrónico de Información Pública Gubernamental (Compranet), toda vez que en los lineamientos se establece que es publicar en dicho sistema “los datos de los contratos y los convenios modificatorios” realizados entre las entidades de gobierno.

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Cómo el mundo desaprovechó la oportunidad de tener una vacuna lista para hacer frente a la pandemia

Hace 20 años, cuando surgió en China un primer coronavirus letal que infectó a miles de personas, los científicos comenzaron a desarrollar vacunas, pero la investigación quedó abandonada.
9 de abril, 2020
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La doctora María Elena Bottazzi (der) y el doctor Peter Hotez dirigen el laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

ANNA GROVE PHOTOGRAPHY
La doctora María Elena Bottazzi (der) y el doctor Peter Hotez dirigen el laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

En 2002, en la provincia china de Cantón, un virus desconocido provocó el brote de una letal enfermedad que los científicos llamaron SARS (las siglas en inglés de síndrome respiratorio agudo severo).

Posteriormente se descubrió que el patógeno que causaba la enfermedad era un coronavirus que se había originado en un animal y había pasado a los humanos.

En pocos meses, el coronavirus se propagó en 29 países, infectando a más de 8,000 personas y matando a unas 800.

Alrededor del mundo hubo un reclamo general para saber cuándo estaría lista una vacuna para acabar con el letal virus y decenas de científicos en Asia, Estados Unidos y Europa comenzaron a trabajar frenéticamente para crear la inoculación.

Surgieron varios candidatos, algunos de los cuales estaban listos para ser usados en ensayos clínicos.

Pero entonces se logró controlar la epidemia de SARS y el estudio de las vacunas contra el coronavirus fue abandonado.

Años después, en 2012, volvió a surgir otro letal coronavirus, el MERS-Cov, que causaba una grave enfermedad respiratoria, el MERS (síndrome respiratorio de Medio Oriente) que se originó en camellos y pasó a humanos.

Y muchos científicos volvieron a insistir en la necesidad de tener una vacuna contra estos patógenos.

Hoy casi 20 años después, cuando un nuevo coronavirus, el SARS-Cov-2, ya ha infectado a casi un millón y medio de personas, el mundo vuelve a preguntarse cuándo estará lista una vacuna.

¿Por qué no aprendimos de esos otros coronavirus si se sabe que pueden causar enfermedades tan letales en humanos como el Covid-19? Y ¿por qué no se siguieron estudiando las vacunas?

“No estamos interesados”

Un equipo de científicos en Houston, Texas, en Estados Unidos, sí siguió investigando, y en 2016 tenía una vacuna lista contra un coronavirus.

“Habíamos terminado los ensayos y habíamos pasado por el aspecto crítico de crear un proceso de producción de la vacuna a escala piloto”, le dice a BBC Mundo la doctora María Elena Bottazzi, codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston y codirectora del Centro para Desarrollo de Vacunas del Hospital Infantil de Texas, en Estados Unidos.

“Entonces fuimos a los NIH (Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.) y les preguntamos: ‘¿Qué hacemos para mover rápido la vacuna a la clínica?’ Y nos dijeron: ‘Mira, ahorita no estamos ya interesados’”.

La vacuna era contra el coronavirus que provocó la epidemia de SARS de 2002, pero como aquella epidemia que surgió en China ya había sido controlada, los investigadores nunca lograron obtener financiamiento.

No fue la única vacuna que quedó suspendida. Decenas de científicos alrededor del mundo pararon sus estudios debido a la falta de interés y de fondos para seguir investigando.

Después de la epidemia de coronavirus en 2002 decenas de científicos suspendieron sus estudios debido a la falta de interés y de fondos para seguir investigando.

Getty Images
Después de la epidemia de coronavirus en 2002 decenas de científicos suspendieron sus estudios debido a la falta de interés y de fondos para seguir investigando.

Tal como le dijo a la BBC Susan Weiss, profesora de microbiología de la Universidad de Pensilvania, cuando acabó la epidemia, después de 7 y 8 meses, la gente, los gobiernos y las farmacéuticas “perdieron interés de inmediato en el estudio de los coronavirus”.

“Pero además, el SARS afectó principalmente a Asia, con unos casos en Toronto (Canadá) pero no llegó a Europa como este nuevo coronavirus”.

“Después surgió MERS, el segundo coronavirus humano virulento, y ese quedó casi totalmente confinado en Medio Oriente”.

“Después se disiparon los coronavirus y el interés por ellos. Hasta ahora. Y realmente creo que debíamos haber estado mejor preparados”, afirma la investigadora.

Dos advertencias

El SARS y el MERS, dicen los expertos, fueron dos “advertencias increíbles” sobre los peligros de los coronavirus y aún así, no se continuó con los esfuerzos para seguir investigándolos.

Aunque la vacuna de la doctora Bottazzi era para un coronavirus distinto del que circula actualmente, los expertos coinciden en que si hubiera estado lista esa vacuna se hubiera avanzado mucho más rápido en el desarrollo de una nueva inoculación para futuras epidemias.

Jason Schwartz, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale, asegura que la preparación para esta pandemia tuvo que haber empezado desde el brote de SARS en 2002.

“Si no hubiéramos abandonado el programa de investigación de vacunas de SARS, hubiéramos tenido listos muchos más fundamentos para trabajar en este nuevo virus que está cercanamente relacionado”, le dijo a la revista The Atlantic.

En efecto, el nuevo coronavirus, llamado Sars-Cov-2, es “primo cercano” del coronavirus que causó el Sars de 2002.

Investigador trabaja en una réplica del virus para desarrollar una vacuna.

Getty Images
El SARS y el MERS fueron dos “advertencias increíbles”, según los expertos.

Ambos virus son, genéticamente, 80% similares, dice la doctora Bottazzi, y como su vacuna ya había pasado por los procesos necesarios para su aprobación esta hubiera podido adaptarse más rápidamente al nuevo coronavirus.

“Hubiéramos tenido ya un ejemplo de cómo se comportan este tipo de vacunas y aunque los virus no son exactamente iguales vienen de la misma clase”, le explica la investigadora a BBC Mundo.

“Tendríamos ya la experiencia de ver dónde surgen problemas con la vacuna y cómo resolverlos. Porque ya vimos cómo se comportó preclínicamente la vacuna del SARS y esperaríamos que la nueva vacuna se comporte relativamente igual”.

“Ya hubiéramos podido tener un perfil de seguridad en humanos”, agrega, “y más confianza en que estas vacunas se pueden usar en las poblaciones que las necesitan”.

“Terrible propuesta empresarial”

Si se hubiera tenido todo este conocimiento ahora, ¿por qué entonces se suspendió la investigación de vacunas contra los coronavirus?

Todo, dicen los expertos, se resume a los fondos disponibles para la investigación.

“No estábamos pidiendo 100 ni 1,000 millones de dólares”, señala la codirectora de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de Houston.

“Estábamos hablando de tres o cuatro millones de dólares. Con un millón y medio hubiéramos podido hacer un estudio clínico para tener un perfil en humanos. Pero nos pararon justo cuando estábamos a punto de tener una evidencia interesante”.

Los miembros del laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

ANNA GROVE PHOTOGRAPHY
Los miembros del laboratorio de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Colegio Baylor de Medicina de Houston.

Pero el financiamiento se acabó porque no había un mercado para la vacuna, como explica Peter Kolchinsky, virólogo y director de la compañía de biotecnología RA Capital.

“La realidad es que cuando hay un mercado, hay una solución”, le dice a la BBC.

“Hoy en día contamos con cientos de vacunas para coronavirus, pero todas son para animales: cerdos, pollos, vacas, etc.”.

Estas son vacunas para prevenir enfermedades que pueden costar millones de dólares a la industria avícola y ganadera.

Y se había pensado que los brotes de coronavirus en humanos podían ser controlados.

“El problema es que para cualquier compañía es una terrible propuesta empresarial desarrollar un producto que, según las probabilidades, no será utilizado en décadas o quizás nunca”.

“Este es el tipo de cosas donde los gobiernos deben invertir. Si esto hubiera sido una prioridad no tengo dudas de que las agencias gubernamentales hubieran financiado el continuo desarrollo de una vacuna para Sars”, señala Kolchinsky.

“Y quizás habríamos estado mejor preparados para reaccionar al covid-19”, agrega.

Nueva vacuna

La realidad ahora es que se necesita una vacuna contra el coronavirus que causa covid-19.

Y lo más probable es que esta no esté lista hasta dentro de varios meses, quizás entre 12 y 18.

Investigadores en Brasil.

Getty Images
La vacuna no estará lista hasta dentro de varios meses.

Quizás para entonces la pandemia podría estar ya controlada.

La doctora Bottazzi y su equipo están trabajando tanto en la actualización de la vacuna de Sars de 2016, como en una nueva vacuna para covid-19.

Y continúan tratando de encontrar financiamiento para su investigación.

“Los donantes nos han dado dinero para mover rápido la vacuna de 2016. Y los Institutos Nacionales de Salud nos dieron un pequeño subsidio de US$400,000 para empezar el desarrollo de la (nueva vacuna) covid-19. Pero tenemos que seguir convenciendo a los donantes para tener dinero para acelerarla”.

Todo el proceso, dice la investigadora, es “muy frustrante”.

“Nosotros en los laboratorios queremos desarrollar estas vacunas, pero no hay el apoyo financiero ni el apoyo de entidades gubernamentales que nos den fondos para la investigación”, le dice a BBC Mundo María Elena Bottazzi.

“Porque no tenemos programas sostenibles y las prioridades cambian de acuerdo a lo que está ocurriendo en momento”.

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